El Barranco del Cañar

Ruta 26

 

MATET-ALGIMIA DE ALMONACID

(Por el Collado de Villamalur)

Sábado, 14 de abril de 2007

El Barranco del Cañar

Hoy hay que madrugar más. Algimia de Almonacid se encuentra a 42 km de Castellón y queremos comenzar la excursión a las 08:00 horas. Así que a las seis ya estoy arriba. Mientras me aseo, recibo una llamada preocupada de Pepe de Tales:

-Mario, por aquí está lloviendo bastante. ¿Qué hacemos?

Una pregunta comprometida. Mi cerebro se pone a trabajar. Arrastro un catarro desde hace unos días y mojarme no me beneficiaría en nada.  La predicción del tiempo daba chubascos por la provincia. En Castellón solo está el suelo mojado. Deben ser nubes de lluvia pasajeras. Así que no me lo pienso más.

-Pepe, vamos a probar. Decidiremos sobre la marcha.

En el sitio de costumbre ya se encuentra Alfonso. Unos minutos después nos recoge Paco.

Cuando enfilamos la autovía de acceso a Onda, comienza a lloviznar, pero nada importante y cuando llegamos a Tales ya no llueve. Así que adelante.

Plano de ruta

Llegamos a Algimia a la hora prevista. Hay cambio de planes. Iremos con dos coches a Matet y saldremos de allí haciendo el recorrido inverso al programado. Además anulamos el trayecto a pié entre Algimia y Matet, no está el tiempo para recorridos suplementarios

A las 08:20 horas aparcamos los coches frente al cementerio (0) que se encuentra 650 metros antes de llegar a Matet. De momento sigue sin llover pero algunos ya se preparan con los chubasqueros pensando en lo peor, el cielo está completamente encapotado y gris. En esta ocasión, al igual que Juanillo, llevamos paraguas,.

Iniciamos la excursión. Paco, Joserra, Alfonso, Juan, Pepe, Juanillo y un servidor dispuestos a enfrentarnos con lo que se presente.

La pista (1) por la que nos desviamos de la carretera abandona ésta a 120 metros del cementerio en dirección a Algimia.

Voy mermado de facultades por el catarro. Además, un dolor punzante se me ha instalado en la boca del estómago y me impide llevar un paso normal, lo que hace que me vaya rezagando.

Oigo comentar a Juan que va, como de costumbre, en el pelotón de cabeza. -“Hoy Mario va en la retaguardia”. Me hago el sordo. La verdad es que voy haciendo verdaderos esfuerzos para continuar. Quiero pensar que el motivo del dolor sea debido a  la acidez producida por el chocolate que me tomé para desayunar. Voy midiendo los pasos. Menos mal que poco a poco va desapareciendo la opresión y volviendo todo a la normalidad.

Comienza a llover. Abrimos los paraguas. La pista, de hormigón en muchos tramos, va ascendiendo con suavidad lo que hace que la marcha sea uniforme. Lentamente voy cogiendo el ritmo. Vamos pasando por bancales plantados de olivos y almendros que se hallan muy bien cuidados. No tenemos mas remedio que felicitar a estas gentes que con su esfuerzo y tesón mantienen, luchando con los precios y elementos, las explotaciones de olivos y almendros en plena producción. Matet, poco a poco, va quedando atrás abajo en el valle.

No abandonamos la pista en ningún momento. Las sucesivas desviaciones, que se dirigen a las huertas, las obviamos.

La llovizna continua constante. A unos 2600 metros de pista, llegamos a la Fuente del Carro. Un grifo cierra el paso al agua, aunque no hay problema para abastecerse si fuera preciso, pero nosotros llevamos las cantimploras que hemos rellenado en la Fuente de Donace. 1000 metros más adelante llegamos al final de pista (2), aunque un ramal, que mas bien parece una continuidad, sigue por la izquierda al encuentro de alguna finca que no se ve.

 
En la Nevera de Matet
 
La Nevera

A partir de este punto comienza una senda, señalizada a propósito con una fita, que sale al frente y se introduce de lleno en la montaña propiamente dicha entre pinos y carrascas y un sotobosque exuberante. A unos 60 metros del inicio del sendero se encuentra a la derecha, remontando un talud, los restos de una antigua nevera. Es la Nevera de Matet. Otro de los medios de subsistencia de la Sierra, que en su tiempo dio de comer a mucha gente, almacenando nieve para convertirla en hielo que, adecuadamente conservado, podían vender durante el verano. Todas las neveras están orientadas al norte.

Una vez visitada, continuamos nuestro sendero que va ascendiendo con mayor pendiente. De vez en cuando, algún pino caído atraviesa el sendero. Lo achacamos a la nieve acumulada en las ramas durante las nevadas del pasado invierno. De momento la lluvia ha parado. Vamos pisando la hojarasca de los pinos que proporciona un suelo mullido que beneficia nuestra marcha. Seguimos subiendo en diagonal la ladera umbrosa del Pico Lorenza, uno de los miles de la sierra. A nuestra izquierda, en paralelo al sendero, una de las trincheras utilizadas durante la guerra civil que se prodigan en esta sierra, y cuyo surco se encuentra invadido por zarzas y maleza. Es curioso como los ribazos que las defienden, construidos de piedra seca, resisten el paso del tiempo. Abajo discurre serpenteante por el valle la pista de Matet a Villamalur que sería a buen seguro el objetivo a controlar por los atrincherados.

No se nos hace pesada la subida. Entre unas cosas y otras vamos animados. Juan canturrea de vez en cuando al son de los trinos de los pájaros. Yo cada vez me encuentro mejor. Siguen los pinos y las carrascas confortando los sentidos. Llegamos a un collado desde donde un senderito se dirige a la derecha hacia la cima del Pico Lorenza (1042 metros de altitud). Nosotros continuamos buscando algún sitio donde almorzar. Ya va siendo hora y algunos se quejan con razón. Lo encontramos un poco mas adelante sobre un pedregal al socaire. En lo alto del montículo, una gran fita baliza el límite municipal. Son las 10:30 horas.

 
Pico de la Rápita
 
Villamalur

Como Dios nos da a entender, nos acomodamos sobre las piedras y nos disponemos a dar cuenta del almuerzo. El panorama que podemos abarcar es extenso. Al sureste, se yergue majestuoso el Pico más alto de la sierra, el de la Rápita sobre cuya cima asoma  un cielo plomizo que no augura nada bueno. En dirección suroeste, desciende el Barranco del Cañar al encuentro del valle. Ese será nuestro camino de bajada a Algimia de Alminacid que vemos a lo lejos. Un poco hacia la izquierda podemos observar también el Castillo de Almonacid. Y hacia el norte, la ladera abancalada de Las Orenzas y los Cuatro Caminos, una encrucijada de pistas, donde podemos contemplar unos hermosos bancales de cerezos con la flor recién caída. Un poco mas lejos el pueblo de Villamalur rodeado de una masa boscosa y en la lejanía La Plana con sus fábricas cerámicas echando vapor a todo meter. Juanillo encuentra entre las piedras un casquillo de bala. Alfonso al verlo no lo duda: -Es un 7,62, munición usada por los “mauser. Seguramente podría tratarse de restos de la guerra civil. Paco lo pide como recuerdo.

Una ligera brisa molesta la estancia en el lugar. Debemos continuar. Aquí nos estamos enfriando. Siguiendo el sendero, que por cierto, está muy bien señalizado con fitas colocados en los lugares más idóneos, llegamos a un montículo rocoso que debemos superar y descender y unos metros más allá, bajo los pinos y en descenso, alcanzamos el collado de Villamalur (3), donde ya vemos las marcas blanco-amarillas de un PR que desde Algimia se dirige al Pico de la Rápita. Desde el final de pista hasta aquí han sido unos 2300 metros de montaña silvestre. Son las 11:15 horas.

Algimia de Almonacid en el valle

Ahora nos toca descender por un antiguo camino de herradura que sigue la enfilación del Barranco del Cañar. En algunos tramos hay que ir con precaución porque hay mucha piedra suelta y con el agua caída está resbalosa. Ahora los pinos y carrascas se alternan con alcornoques, alguno de ellos, bellos ejemplares de gran talla, y en el sotobosque comienzan a advertirse los helechos, líquenes sobre las rocas y otras especies autóctonas. Bajamos con precaución y tranquilidad, no tenemos prisa. El paisaje es precioso en este tramo. La vegetación lo abarca todo. Y por si fuera poco, el sonido de la corriente de agua que fluye por el  barranco. Los gorjeos de los pájaros se escuchan casi continuamente y es que deben estar contentos con la lluvia que les facilitará el alimento. Paco se entretiene recolectando los últimos espárragos de la temporada. Por lo menos tendrá para una tortilla o revuelto.

Casi sin darnos cuenta y con alguna que otra “culada” sin consecuencias, alcanzamos el área recreativa de la Fuente de Alcodorí ya en terreno más fértil. Desde el collado de Villamalur han sido unos 1400 metros. Son las 11:45 horas. Solo nos queda 2500 metros, una media hora, para finalizar el recorrido.

Abordamos la pista que discurre en suave descenso entre huertos de olivos. Comienza de nuevo a llover, hay que abrir los paraguas.

A unos 1200 metros de la fuente, pasamos junto a una gran balsa que se encuentra rebosando agua, 1200 metros más adelante llegamos a la confluencia con la carretera y 100 metros más allá estamos entrando en el área recreativa de la Fuente de Donace (4), provista de 8 caños por los que manan buenos chorros agua. Son las 12:15 horas.

Mientras los chóferes van a por los coches aparcados frente al cementerio de Matet, el resto entramos en el bar donde nos tomamos unos apetecibles cafés bien calientes que entonan los cuerpos. En el exterior, llueve sin parar.

Fuente de Donace

 

NOTA: La excursión puede hacerse al contrario dejando los coches en Algimia. Una vez en Matet, si se dispone de tiempo, se toma una ruta que discurre paralela a la carretera siguiendo la Vereda del Barranco del Baladar y que señalo en el plano. Son casi una hora y media más. Se puede acceder a la Vereda bien desde el punto (A) situado a unos 600 metros de la confluencia de la pista con la carretera (nos ahorraría tiempo) o, el (a) más próximo al pueblo, ambas se unen en el punto (B). A partir de este punto, hay que seguir la pista que termina en el punto (C) 5 minutos mas tarde. A continuación nos orientamos hacia un montículo bien definido frente a nosotros. El sendero termina en unos campos de cultivo entre los que arranca una pista estrecha que confluye con otra que llevamos por debajo a nuestra derecha (D). Tomamos a la izquierda y ¡ATENCION! a dos minutos de la confluencia arranca un ramal corto a nuestra izquierda que entra en un bancal (E). Desde allí, arranca una senda bien marcada en perpendicular a la pista (hay una fita). La senda se dirige directamente a Algimia de Almonacid que no se descubre hasta que se tiene encima.

Se podría aprovechar para quedarse a comer en Algimia, donde previamente se habrá reservado la comida (por ejemplo) en el bar del Area recreativa de la Fuente de Donace. Hay que pensar que para el recorrido completo emplearíamos de cinco a cinco horas y media.

 

 

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