Sueras desde el Corral de García

Ruta 22

Tales-Fuente de Chiclá-Cantalobos-Tales

Sábado, 20 de enero de 2007

 

Ruta de Cantalobos

 

 

Son las 08:30 horas cuando Paco, Joserra, Vicente, Rafa, Pepe, Juanillo y un servidor se disponen a emprender una nueva ruta por los parajes de la Fuente de “Chiclá” y Cantalobos. El punto de partida frente a la piscina municipal de Tales (0).

Aunque el ambiente es fresco, el aspecto azulado y resplandeciente del cielo, solo manchado por líneas de vapor que van dejando los aviones de reacción que lo surcan en todas direcciones, presentimos que vamos a disfrutar de un hermoso día, inusual en esta época del año.

Plano de ruta

De momento nos dirigimos por la carretera en dirección a Onda. Una vez salvado el Río Veo por un puente giramos a la izquierda por una pista de tierra (el desvío está a unos 500 m desde el punto de salida de Tales) (1).

A unos 300 metros del desvío, pasamos junto a una granja de avestruces, donde observamos a dos de ellas que con su paso majestuoso nos miran extrañadas por encima del cercado de cañizo. Nos parece de lo más curioso porque no se prodigan por la zona muchas granjas de este tipo.

A 625 metros del desvío (2), giramos a la derecha por una pista que toma la dirección de Artesa y que 800 metros más adelante desemboca en la carretera de Ayódar (3). Unos metros a la derecha (4), sale en oblicuo frente a nosotros una pista asfaltada que se dirige un vertedero controlado en medio del monte, se trata del antiguo “Cordel del Camino Viejo de Castellón”. Cuando llevamos unos 5 minutos de pista asfaltada, nos topamos con una pareja de perdices que huyen despavoridas por el asfalto delante de nosotros hasta introducirse en un huerto de olivos. Pepe las persigue con insistencia hasta que se ven obligadas a remontar el vuelo. Juanillo comenta que suelen ser perdices de granja que los dueños dejan en libertad para que críen en el monte y luego servir de caza.

Poco después observamos a nuestro frente a cierta altura en el cielo una “nube” de gaviotas encolerizadas que no hacen más que dar vueltas y más vueltas en círculo rompiendo el silencio con sus estruendosos graznidos. Es obvio que bajo ellas se encuentra el vertedero hasta donde llegan procedentes del mar en busca de comida fácil. Poco después pasamos junto al vertedero que se encuentra a unos 850 metros del inicio de la pista (5).

En este punto termina el asfalto continuando por pista de tierra, más agradecida para nuestros pies, que poco a poco se va adentrando en terreno más serrano.

A unos 1100 metros del vertedero (6) llegamos a la entrada de la explotación ganadera de Chiclá donde nos comentan Juanillo y Pepe que crían reses bravas para protagonizar los festejos tradicionales que se celebran en los pueblos de la provincia.

En la fuente de Chiclá

Unos 500 metros más adelante (7), se gira a la izquierda por una pista de tierra rellena de gravilla molida que toma de momento la dirección contraria a la que llevamos por lo que el sol nos da de lleno en el rostro. Va siendo hora de ir despojándose de la ropa de abrigo que comienza a agobiar. Tras una curva cerrada retomamos la dirección que llevábamos y después de pasar entre una casa con corral casi empotrada en el monte y un maset, dejamos la pista por un punto indicado con una fita que se introduce en los bancales y facilita el acceso a otra pista que coincide con el PR-161 por la que a la izquierda llegamos a la Fuente de “Chiclá(8). Son unos 1250 metros desde la referencia anterior. Desde Tales han sido aproximadamente unos 5,5 km. Son las 10:00 horas, buen sitio para descansar y almorzar a gusto, sin problemas de agua y entre olivos y algarrobos que se entremezclan en los bancales. Al sol o a la sombra, a gusto del “consumidor”.

A las 10:30 horas reanudamos la marcha. De momento el itinerario es agradecido sin apenas desnivel. Tomamos la misma pista por la que discurre el PR, bien señalizado con marcas blanco-amarillas. A unos 600 metros giramos a la izquierda (9) y 300 metros más adelante llegamos a un ensanchamiento donde reposan los restos de la carrocería de un antiguo Citroën GS de color azul (10). En este punto iniciamos la remontada del barranco por un sendero que discurre por terrenos donde abunda el romero, tomillo, lentisco, palmitos, zarzas y otros matorrales en un terreno más bien seco. Tan solo cuando cruzamos el lecho del barranco (que lo hacemos en cuatro ocasiones) se observa cierta humedad. Unos 2300 metros de barranco por senda bien marcada nos deja en la carretera de Ayódar (11), asfaltada sobre la antigua “Cañada del Paso Real de Ayódar, junto a una balsa de agua trasparente en cuya superficie se advierten las burbujas del manantial que brota del fondo cubierto de matas acuáticas.

"Chozo" de piedra seca en Cantalobos

Tomamos la carretera en dirección a Onda durante unos 800 metros (12). Allí comienza a la derecha una trocha en descenso suave que se interna en el monte a media ladera de la solana del Barranco de la Pedrera o Cantalobos y que toma en su inicio la dirección de su desembocadura. Por él pasaba el viejo camino de Fanzara. Por este terreno se ven más pinos y las laderas se encuentran aterrazadas formando bancales donde se cultivan olivos. A unos 300 metros paramos ante un “chozo”, de los que abundan por la provincia de Castellón, construido de “piedra seca”. Qué maestría para construir el techo abovedado a base de piedras superpuestas convenientemente sin argamasa alguna y sin dar lugar a que penetre en el interior agua cuando llueve.

Curioso refugio aprovechando el ribazo

A unos 600 metros de la carretera (13) alcanzamos la pista que discurre por el fondo del barranco y que sirve a los agricultores para sus tareas. Cruzamos la pista y seguimos descendiendo por la trocha en la que se aprecian de vez en cuando las marcas blanco-amarillas. Llegamos a un ribazo en el que han construido un refugio muy peculiar con una gran losa que lo cubre en tirada, tampoco penetrará en él agua de lluvia.

Poco después llegamos a un claro desde donde ya podemos contemplar la localidad de Sueras y tras ella, el sombrío Barranco de Castro, la silueta de la sierra de Espadán con el Pico de la Rápita destacando y el Castillo de Maúz como atalaya. Una panorámica espectacular.

A 1300 metros de la carretera, llegamos al Corral de García construido todo él con “piedra seca” (construcción típica de la sierra) en el que destacan unas arcadas que han requerido la ayuda de un poco de argamasa para evitar su caída. De la casa solo quedan los muros. Desde este punto otra bella perspectiva de Sueras y su entorno.

Continuamos descendiendo por pendiente algo mas acusada unos 500 metros hasta alcanzar la pista (14 ) que discurre por la margen izquierda del barranco, formado por la confluencia del Barranco de Castro y el Carrascal, junto a una granja abandonada.

 
Dos panorámicas de Sueras desde el camino

Seguimos por la pista en dirección a Tales entre huertos y extensos cañaverales, siguiendo siempre el cauce del barranco hasta cruzarlo y alcanzar la carretera de Tales a Sueras después de andar unos 1100 metros (17).

Una vez en la carretera tomamos la dirección de Tales. A unos 450 metros llegamos a la rotonda y ya entrando en el pueblo y tras recorrer unos 550 metros llegamos al punto de partida (0). Son las 12:30 horas. Desde la fuente de Chiclá hemos recorrido unos 8,5 km.

En total han sido 14 km para los que hemos invertido 4 horas incluyendo la media hora del almuerzo y las paradas obligatorias en lugares estratégicos. Ninguna queja, todos contentos.

Se trata de una ruta fácil, muy apropiada para un agradable paseo mañanero.

 

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