Ruta 17

MatetAlgimia de Almonacid

(Por La Vall y el Castillo de Almonacid)

Sábado 9 de septiembre de 2006

Desentumeciendo músculos

Trazado del recorrido

            Ya han pasado los meses estivales que este año han resultado más calurosos de lo acostumbrado por la zona. Es hora de retomar las rutas mañaneras de los sábados que nos mantengan en forma, a la hora de materializar objetivos mayores. La excursión de hoy la he planteado como una ruta a propósito. Se trata de desentumecer gemelos y cuadriceps anquilosados por la inactividad senderista estival cuando nos dedicamos más a la vida contemplativa, buenas comidas y frescas cervezas que tirarse al monte.

            La de este sábado, es una excursión inédita para mí pero por la que siento cierta curiosidad. Toda ella, se desarrolla por las estribaciones de la Sierra de Espadán. Aquí os va la crónica:

            Dentro del horario acordado (07:45 horas) nos reunimos Paco, Joserra, Juan, Vicente y un servidor en el área recreativa de la Fuente de Donace, a la entrada de Algimia de Almonacid. Allí dejamos uno de los coches y con el otro recorremos los 4 km que nos separan de Matet.

            Paco con ganas de mantener la forma, Joserra con unos kilos de más que quiere perder, Juan nervioso por contactar con la madre naturaleza, Vicente con dudas sobre su estado físico y un servidor con las ganas hechas en todo momento. Buenos ingredientes para iniciar la temporada senderista.

            A las 08:00 horas emprendemos la etapa recorriendo 100 metros de la carretera hacia Algimia donde parte una pista por la derecha frente a un grupo de casas. Allí encontramos las primeras marcas de PR.

            Casi al comenzar, evitamos una pista de pórtland que tira en ascenso hacia la izquierda. Es la dirección que tomaríamos si hubiésemos decidido optar por la “Alternativa II” que nos dejaría directamente en Algimia de Almonacid.

            Nosotros vamos a recorrer hasta La Vall de Almonacid la llamada por Rafael Cebrián en su libro “Montañas Valencianas” ,“Alternativa I” , siguiendo el Camino Viejo de Matet.

Vista general de Matet con el Macizo del Espadán al fondo

            A unos metros del inicio del PR, pasamos junto a una casa y poco después dejamos a la derecha un corral. A la salida de una curva, 100 metros más adelante del corral, sale hacia la izquierda un camino de herradura que remonta la ladera. Guiados por la recién pintada señalización, no tenemos problemas en seguir el viejo camino. Vamos ganando altura con suavidad mientras nos alejamos de Matet al que vemos, echando la mirada atrás, como se empequeñece, quedando debajo de nosotros. De momento el calor va siendo soportable y la pendiente no nos exige grandes esfuerzos. Por otra parte el camino lo notamos que no está muy pisado, teniendo que separar de vez en cuando las ramas punzantes de los matojos que invaden el camino. Menos mal que todos vamos de pantalones largos. Vicente se entretiene en reconocer las hierbas. Mirad –nos dice- haber si alguien sabe qué hierba es esta que sale de la roca. Por supuesto que nadie le sabe contestar. Es té de roca –contesta él con seguridad demostrando sus conocimientos de campo. Paco no se queda muy conforme y arranca una rama para olerla. Pues yo no huelo a nada –le suelta a secas-. Lo que estamos todos conformes es que huele a campo serrano. La incidencia queda ahí sin pasar a mayores continuando el suave ascenso. Ya podemos divisar hacia levante, destacado en el perfil de la sierra, el Pico de La Rápita o de los Cubos como algunos le llaman también. Y para los que ya hemos ascendido a él, el emblemático Pico de Espadán que aunque no destaca tanto, parece como un grano que sobresale del macizo, no por ello deja de dar su nombre a la Sierra.

            A las 08:25 pasamos ante el señalizador de Las Salinas, rebasado el cual llegamos a una zona algo erosionada por el agua que da a una pista, tomando el ramal de la izquierda bien marcado y que sigue en ascenso. Es un tramo de pórtland que pronto se convierte en tierra.

            Unos metros más y las marcas nos sacan de la pista por la derecha donde retomamos el camino de herradura. Pasamos entre campos de almendros que esperan una recolección inmediata (no nos privamos de adelantarnos cogiendo algunos frutos) y olivos donde ya se aprecian las olivas bien formadas. A veces los bancales invaden el camino pero las marcas no faltan. Están donde tienen que estar. Chapeau!!

            Llegamos al techo del recorrido (700 metros), señalizado como El Balsón, cuando son las 08:50 minutos. Vamos en hora –nos dice Paco mientras lee la chuleta. En unos metros alcanzamos una pista junto a varios corrales con toros, novillos y vaquillas preparados para las fiestas de los pueblos de la provincia. Sin toros no hay fiesta- matiza Vicente- es toda una tradición. Aquí perdemos las marcas. Juan no tiene problema en adelantarse hacia los corrales y haciendo caso omiso de los perros que salen a su encuentro va directo hacia un paisano mayor que parece estar dirigiendo las labores de otros más jóvenes. Vamos bien. Debemos continuar por la pista que circunda uno de los corrales con muchas vaquillas de todos los colores, algunas con unos cuernos de respeto.

            Desde esta altura privilegiada, advertimos hacia el sur una antena de comunicaciones que sobresale de la cima de un cerro rodeado de pinos. Esa será nuestra próxima referencia pues La Vall de Almonacid queda justamente detrás.

            Siguiendo la pista, que forma una curva cerrada para evitar los corrales, nos percatamos de una fita colocada a la derecha, otra un poco más arriba y marcas de PR justo donde parte una senda desdibujada que asciende recta entre dos taludes. Esa es la que deberíamos haber tomado para evitar el rodeo. Pero prácticamente da igual. Se ve que al mover la tierra para ensanchar la curva, han desaparecido las señales.

            Poco después el carril se bifurca tomando el ramal de la derecha. A las 09:00 horas, llegamos a una caseta abandonada que dejamos a la izquierda y que la llaman Caseta Cases.

            Enseguida recuperamos el camino de herradura que desciende por unos parajes salvajes por donde hay que prestar mucha atención a las marcas pues hay varios desvíos, por suerte bien marcados, llegando en 25 minutos al señalizador Cuatro Caminos.

            Seguimos nuestro descenso alcanzando enseguida una pista donde, siguiendo las marcas, tomamos el ramal de la izquierda e inmediatamente una encrucijada de pistas entre campos de almendros tomando el que está marcado y que sale hacia la derecha.

            Siguiendo por la nueva pista, Paco se percata como buen observador que es, de que una piedra del ribazo, que llevamos a la izquierda, destaca entre las demás, sus dimensiones desentonan y tiene una forma peculiar, además tiene horadado un circulo cara vista con un canal de salida. Enseguida nos damos cuenta que se trata de una piedra de molino de almazara. Desde luego-dice Paco- no han encontrado mejor sitio para exponerla.

La Vall de Almonacid y el Castillo. Al fondo La Rápita

            La pista va bordeando el cerro de la antena que va quedando a nuestra izquierda, dejando a la derecha campos de cultivo y enfilando, después de un cruce a la izquierda. La Vall de Almonacid donde entramos cuando son las 09:45 horas. Hemos invertido 01:45 minutos en hacer el recorrido a marcha tranquila. Más o menos hemos cumplido los horarios.

            Es buena hora para buscar un bar donde reponer energías. En la Plaza de la Iglesia encontramos el Bar Concha donde sin pensarlo nos metemos. Vamos un poco sudados pero sin pasarse.

            Allí damos cuenta de unos suculentos bocadillos acompañados de una ensalada de tomate, mojado todo, a elegir, con claras de cerveza o vino. El servicio ha sido puntual pero no podemos decir lo mismo al pagar la cuenta. Esto nos hace retrasarnos algo. Ya lo decía Paco al entrar: por lo menos una hora. Y así ha sido.

La Vall de Almonacid desde el Castillo

            A las 11:00 horas nos encontramos descendiendo hacia la carretera donde tomamos la dirección de Algimia. Entre las dos últimas casas del pueblo, salen a la derecha unas escaleras que descienden hacia un puentecillo por el que salvamos el arroyo, que a pesar de la sequía, lleva algo de agua. Y es que la morfología de la Sierra de Espadán es capaz de almacenar abundante agua en sus entrañas.

            Pasado el puente, llegamos a una pista con enlosado fino que pasa por la piscina municipal y continua entre huertos de cerezos, caquis, higueras y otros frutales. El camino forma un recodo en ángulo recto para salvar una balsa. Junto a la balsa hay una zona donde unos carteles dan cumplida información de la denominación y características de varios árboles. Desde allí mismo vemos un chalet rodeado por unas palmeras donde se encuentra la Fuente Larga, prácticamente a unos 5 minutos del pueblo. La fuente se surte de un manantial que mana del suelo en el interior de la Cueva Santa y sale al exterior por un canalón. Una leyenda escrita sobre la entrada de la cueva dice que en el año 1924 se secó volviendo a manar unos años después lo que es considerado como un milagro. De ahí el apelativo de “Santa”

            El calor va en aumento y no debemos de entretenernos mucho si queremos visitar el castillo y llegar a una hora prudencial a Algimia.

Algimia de Almonacid y La Rápita

            A 250 metros de la Fuente Larga, sale un camino debidamente señalizado que en principio está enlosado para continuar mostrándose tal como era: un camino de herradura. Aquí se inicia un fuerte repecho que va ganando altura para coronar el promontorio donde se asienta el Castillo de Almonacid. Serán más o menos 900 metros que hay que llevar cada uno a su ritmo. No es cuestión de competir.

            A las 11:45 horas estamos en el interior de lo que parece fue en su día un magnífico castillo del que solo se conserva a duras penas restos de la Torre del Homenaje, el aljibe y algunos lienzos de sus murallas, con unas vistas espectaculares hacia la Sierra y los pueblos de La Vall y Algimia de Almonacid. La blancura de sus casas destaca en el valle.

            Después de unos minutos iniciamos la bajada por la ladera opuesta y ya en el valle alcanzamos la pista que entre almendros y olivos nos deja, siguiendo la buena señalización, en el centro de Algimia, cuando son las 12:15 horas.

            Inmediatamente a la Fuente de Donace donde calmamos la sed con la rica agua que brota permanentemente  de sus ocho caños. Vuelta a Matet para recoger el coche de Juan y a las 14:00 horas en Castellón.

            Una nueva ruta mañanera para no dejar en el olvido.

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