La Sierra de Espadán desde La Rápita

Ruta 10

Domingo, 4 de abril de 2004

Algimia de Almonacid-Collado de Villamalur-Alto de La Rápita-Fte. de la Calzada


Itinerario de la Fte.Donace (Algimia de Almonacid) al Alto de La Rápita

Tal como teníamos previsto, Paco Agut me recoge a las 07:00 horas en el sitio acordado dirigiéndonos a Almassora en busca de Jordi Paricio con el que partimos hacia el lugar de encuentro en el Collado de la Nevera cuando son las 07:15 horas.

La temperatura es de unos 9º, el cielo está bastante nublado y el viento en calma; no vaticina lluvia de momento.

Después de atravesar Onda, Artesa y Tales penetramos en la Sierra de Espadán por el valle del río Veo. Qué maravilla contemplar tanto verdor en las laderas del valle!! Pero no es un verde cualquiera es un verde con un tono especial fruto de las últimas lluvias caídas que han limpiado los árboles y han hecho volver a rezumar los cortados que configuran la serpenteante carretera. El embalse de Onda, también llamado de Tales se encuentra casi a rebosar. Hace dos semanas se podía atravesar de parte a parte mas de medio embalse sin mojarse.

Poco a poco vamos ascendiendo por el frondoso valle al encuentro del macizo del Espadán. A las 08:10 llegamos al Collado de la Nevera (700 m) donde Juan Calvo, Pepe de Tales nos están esperando junto a Mara, una visitante inesperada que no le ha importado madrugar para saludarnos y desearnos una feliz excursión. Vaya cortesía la suya!! Muchas gracias, Mara.

Ya todos agrupados nos dirigimos en coches a Algimia de Almonacid (490 m) de la que nos separan unos 6 km de pronunciado bajada.

Sin entrar en el pueblo a la derecha hay un área recreativa con bar-restaurante, mesas,  piscina, hogar para hacer paellas y parrilladas, aparcamiento, pilón y una fuente llamada de Donace de la que se suministra el pueblo por la que brota abundante agua por sus 6 caños. La lluvia se ha hecho notar.

Son las 08:30 horas cuando despidiéndonos de Mara iniciamos la excursión en sí.

Por la carretera a Matet, a unos 30 metros sale una pista a la derecha con un indicador del PR-63.6 y una leyenda que dice: “A la Rápita 1h 40m”.

Caminamos agrupados por la pista que en suave ascenso va al encuentro entre olivares de la cabecera del Barranco del Cañar.

A los 15 minutos pasamos por una gran balsa que se encuentra rebosando agua a placer. Desde allí ya podemos contemplar el puntiagudo Pico de la Rápita a nuestra derecha y el Collado de Villamalur a nuestra izquierda.

15 minutos mas adelante termina la pista en otra área recreativa donde se encuentra la Fuente de Alcodari (780 m) a la que se accede por un puente rústico de madera. Tenemos que desprendernos de la ropa de abrigo pues en este punto da comienzo la verdadera subida.

A la izquierda de la pista, hay un desvío debidamente señalizado que nos deja en un camino de herradura, el Camino de Villamalur. Jordi mete la directa y se lanza solo a las alturas, Paco le sigue a corta distancia y en el pelotón de cola, Juan, Pepe y un servidor que queremos disfrutar tranquilamente del paisaje que ha experimentado un cambio sustancial .La zona de cultivos se ha transformado en bosque de alcornoques y pinos que inunda las laderas. La senda en continuo serpenteo va ganando cota por momentos lo que exige un respetable esfuerzo. En bastantes tramos, el empedrado del camino se encuentra en inmejorable estado de conservación, es una suerte. Observamos mucho musgo a los lados del camino así como juncos, helechos y arbustos de sotobosque y es que la humedad se manifiesta por todos lados.

Poco a poco vamos subiendo parando a intervalos para tomar aire y volver la vista a lo largo del barranco. Queremos llenarnos de naturaleza lo más que podamos.

El Pico de la Rápita desde el Collado de Villamalur

A las 09:55 horas alcanzamos el Collado de Villamalur (900 m) donde ya se encuentran Jordi y Paco. Jordi ha encontrado un cómodo asiento junto a un pino con intención de almorzar. Nos cuesta Dios y ayuda de convencerle para almorzar cuando lleguemos arriba, solo nos queda media hora escasa. A regañadientes lo acepta.

En ese punto la senda por la que vamos continua al frente en dirección a los Cuatro Caminos, desde donde se puede ir al mismo Villamalur e incluso a Sueras, a Matet por la izquierda y al despoblado del Jinquer y Alcudia de Veo o el Collado de la Nevera a la derecha. Nosotros tomamos una senda que sale a la derecha directamente al Pico. Esta vez Paco y yo tomamos la delantera, detrás vienen Juan y Pepe y a la cola Jordi al que oigo jurar y perjurar en arameo, da la sensación que no se ha quedado convencido del todo respecto al almuerzo.

Atravesamos un bosquecillo de carrascas y robles. Jordi encuentra un hermoso robellón que parece dibujado a pincel. Ya verás la envidia que le va a dar a Jordi –me dice-. Bueno- le constesto- ya veremos. La subida final por terreno totalmente descubierto es de considerable pendiente pero la cima la tenemos ya a la vista y eso produce mucha moral.

El Pico de Espadán desde la cima de La Rápita

Al fin coronamos el Pico de la Rápita (1.106 m), máxima altura de la Sierra de Espadán. Entre un bosquecillo de carrascas se encuentran los restos de unas fortificaciones de la guerra civil, desde donde los republicanos debieron tener a raya a la aviación de los nacionales haciéndose fuertes hasta casi el final de la contienda.

Nos acomodamos como podemos entre las piedras y poco después aparece Jordi refunfuñando. Al fin va a poder almorzar. Son las 10:30 horas. La verdad es que el alimento nos viene de perlas, necesitábamos cargar el cuerpo de calorías después del sobreesfuerzo realizado. Jordi ha echado en falta un buen “carajillo” y Paco un “chupito” de orujo. Pero en fin, parece que después del almuerzo estamos más tranquilos.

Mientras almorzamos dirigimos una visual a nuestro alrededor tratando de reconocer los núcleos de población que se divisan a lo lejos. Hacia el norte reconocemos Matet y Gaibiel, hacia el este Villamalur y su castillo y un poco mas a la derecha el Castillo de Mauz rematando la cima de un promontorio. Hacia el sur de vez en cuando aparece entre las nubes la cumbre rocosa del Espadán. Es una lástima que las condiciones meteorológicas  no favorezcan una visión más extensa del territorio castellonense-valenciano.

Itinerario Pico de La Rápita a la Fuente de la Calzada o a la Nevera de Algimia

.           A las 10:50 horas reanudamos la marcha en dirección sureste que comienza con la bajada pronunciada del último tramo de pico hasta un lugar denominado “Los Cubos” donde comienza un bosque de pino negral con el piso completamente cubierto de hojas secas. Nos cruzamos con una pareja senderista que marcha en sentido contrario al nuestro. Uno de ellos va a pecho descubierto. Jordi y Juan marchan en primer lugar. Se nota que a Jordi el almuerzo le ha proporcionado nuevos bríos. Le observo más contento, pero algo me dice que una espina continúa clavada en su corazón que no es otra que el rovellón que ha encontrado Paco. Son tantas las ganas que tiene de encontrar uno que al final su búsqueda da resultado con un primer rovellón. La cara se le llena de alegría. Parece un niño al que le han regalado un dulce. Pero ahí no queda la cosa porque mas adelante va aumentando la “recolección” hasta alcanzar casi un cuarto de kilo. Suficiente para echárselo en cara al bueno de Paco en cuanto llega a su altura. Claro-le dice Paco- como vas el primero... no nos dejas a los demás. Ese precisamente era el secreto –le contesta Jordi- por eso me he colocado a la cabeza. Pero la sangre no llega al río y todavía más contentos continuamos nuestro camino siguiendo las ondulaciones de las diversas alturas que debemos sobrepasar. El asfalto queda muy por debajo y enfrente se abre el Barranco de Aguas Negras que recoge las aguas del Espadán y el Collado de la Mina. Si vierais el agua que llevaba el otro día –nos informa Pepe- daba gusto ver agua que bajaba formando hermosas cascadas, era todo un espectáculo. No conseguimos alcanzar la cabecera al no poder cruzar el torrente-. Y es que la totalidad de la Sierra de Espadán se convierte en una torrentera en el momento que llueve con persistencia durante unas horas.

Como los ánimos están más sosegados, llegamos casi sin darnos cuenta al último repecho. Desde el alto ya podemos ver el Collado de la Nevera con varios coches aparcados. Ahora toca una peligrosa bajada que nos obliga a poner todos los sentidos en marcha. Pero gracias a Dios tocamos pista sin lesiones.

A las 12:15 horas llegamos al collado dando por concluida la marcha a pié. Nos ponemos ropa seca y nos acercamos en coche al aparcamiento de la Fuente de Donace donde hemos dejado dos coches.

Para celebrar el éxito de la excursión nos permitimos tomar unas cervezas en el bar del lugar. Nos acordamos de Mara pero no hay forma de contactar con ella porque no existe cobertura, se lo decimos a la encargada del bar por si acaso la ve.

Y con esto un bizcocho…. Hasta la próxima.

 

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