Castillo de Sueras o de Mauz desde la senda de subida

Ruta 8

Sueras-Castillo de Mauz-Alcudia de Veo

 

Domingo, 22 de febrero de 2004

Sueras-Castillo de Mauz-Sueras

        Son las 08:00 cuando salimos de Villarreal con los dos coches que son necesarios para la excursión de hoy, uno lo dejaremos en Alcudia de Veo y el otro en Sueras, inicio de la "ruta mañanera" de este fresco domingo de febrero. Sueras (Suera) se encuentra en el borde septentrional del Parque Natural de la Sierra de Espadán a 30 km de Castellón, 80 km de Valencia y a una altura sobre el nivel del mar de 316 m. A partir de Sueras, subiremos al Castillo de Mauz, descenderemos a los Manantiales de Monte Castro, enlazaremos con el GR-36 para concluir en Alcudia de Veo.

        Una vez estacionado mi coche en el aparcamiento de la plaza situada a la entrada de Sueras, rellenamos las cantimploras con agua de la fuente, cargamos con las mochilas y nos disponemos a comenzar la marcha.

        Pasamos bajo el "Calvario" en dirección a la iglesia parroquial y Ayuntamiento y desde su plaza enfilamos la Calle Mayor al encuentro de una pista recién asfaltada que se adentra por el Barranco de Castro y se dirige a los Manantiales de Monte Castro.

        Desde las últimas casas del pueblo ya se divisa la silueta del Castillo de Mauz en lo alto de un frondoso cerro. 15 minutos mas adelante nos desviamos a la derecha por una pista mas estrecha, pero asfaltada también, en busca del cauce del barranco donde termina.

        Esta pista enlaza a la izquierda con un camino de herradura que discurre paralelo al barranco a un nivel superior. Otra senda a la derecha que desechamos, da acceso a campos de cultivo. Seguimos por el camino de herradura que asciende con suavidad charlando animadamente y contemplando el bello paisaje. Después de unos 15 minutos de marcha por esa senda, llegamos a una especie de rotonda con un alto pino en el medio y las ruinas de unos corrales con arcadas alrededor y varios senderos radiales que parten de la rotonda. Exploramos los senderos uno por uno y comprobamos que ninguno de ellos tienen continuidad, unos acaban en el cauce de un barranco entre zarzas y maleza y otros concluyen al poco de empezar y sin embargo el castillo lo tenemos casi a mano. Está visto que hemos errado la ruta, por ahí no se va a ninguna parte.

        Con la cabeza cabizbaja, volvemos sobre nuestros pasos pensando donde habíamos perdido la buena ruta y ya convencidos de regresar a Sueras, habíamos perdido mucho tiempo en balde. De todas maneras vamos fijándonos bien por si divisamos alguna señal indicativa del desvío. Casi al comenzar el sendero de subida del Barranco de Castro nos fijamos en una fita y la traza de una trocha entre rocas que asciende hacia la loma, ahí estaba el camino bueno, ay qué ver de que manera se nos había pasado. Y es que cuando se desconoce el itinerario hay que procurar dejar a un lado las distracciones e ir pendiente del más mínimo detalle señalizador de ruta, que ya sabemos que puede ser o bien unas franjas de colores dependiendo del tipo de sendero o bien una o unas fitas estratégicamente colocadas.


Itinerario entre Sueras y el Castillo de Mauz

        Aunque hemos perdido una hora larga, decidimos llegar por lo menos al castillo. Tomamos la trocha que hemos descubierto que tras unas "eses" pronto enlaza con un azogador que discurre entre muretes de piedras y que directamente se dirige a la cima por el mismo dorsal de la montaña. A 10 minutos de la desviación pasamos junto a un viejo corral, siempre en ascenso protegidos por los muretes y nunca mejor dicho sobre un camino de cabras.

Silueta del castillo de Mauz desde el sendero

        La majestuosa silueta del castillo encaramado en un promontorio rocoso practicamente inaccesible poco a poco se va acercando entre los pinos. El paisaje es maravilloso, una densa y extensa masa forestal de pinos carrascos rodea al castillo, es curioso que no se vea ningún alcorchoque por esta parte de la sierra. Llegamos a un hombro donde se suaviza bastante la pendiente y dejando a un lado un montículo por nuestra izquierda, traspasamos una alambrada rota límite de alguna propiedad privada y desde ahí solo nos queda una corta pendiente para llegar a la misma base del castillo. Dos fitas señalan la continuidad del camino para descender al barranco por la otra vertiente y una fita situada a la izquierda nos indica la senda de la subida final al castillo. Lo rodeamos por el lado sur donde encontramos un buen lugar soleado donde descansar y almorzar el bocadillo acostumbrado, protegidos por las murallas del castillo del gélido viento del norte que está soplando en estos momentos con fuerza. Calculamos que desde el aparcamiento de Sueras hasta allí hemos tardado 01:15 horas, sin contar, claro está, el tiempo que hemos estado medio perdidos.

        Mientras almorzamos, observamos las robustas paredes de piedra del castillo incrustadas sobre una gran roca y sobre una de ellas las almenas. Desde luego, por el costado que da al Barranco de Castro, el castillo se hace totalmente inexpugnable, la única posibilidad de acceder a él es por la que vinimos, es decir, la vertiente occidental. Está demostrado que los árabes sabían muy bien donde emplazar sus fortalezas y defensas.
Muralla del castillo desde su costado sur

        Una vez descansados y alimentados, procedemos al regreso, otro día haremos el recorrido completo hasta Alcudia de Veo. La vuelta, como es natural, mucho mas cómoda, aunque ya se sabe que los cuádriceps deben trabajar a tope en las bajadas y eso se nota al día siguiente si no se está bien preparado.

        Sin darnos casi cuenta alcanzamos el barranco y en una hora desde el castillo nos encontramos junto al coche rellenando unas garrafas con la saludable agua procedente de los acuíferos de la sierra. El próximo día nos prometemos hacer el recorrido completo pero con la gran diferencia de intentarlo con la lección bien aprendida.

 

Sábado, 6 de marzo de 2004

Sueras-Castillo de Mauz-Alcudia de Veo

         Una semana después, Joserra y un servidor llegamos a Sueras después de haber dejado el coche de él en Alcudia de Veo, dispuestos a rematar el itinerario parcialmente resuelto el domingo pasado.

        Estamos a sábado y el día, aunque corre una brisa fresca, se presenta bueno para andar a tenor de la imagen azulada que presen-ta el cielo con pocas nubes. Después de llenar las cantimploras de agua de la fuente vecinal de la plaza donde se encuentra el aparcamiento, enfilamos la calle bajo el Calvario hacia la Plaza de la Iglesia Parroquial. Una vecina muy amable nos acompaña hasta la panadería donde Joserra se hace de un bocadillo y al mismo tiempo aprovecha para comprarse una ración de empanada; Hoy quiere salir bien alimentado. -Ya verás como hoy te encontrarás mejor- le digo. - La verdad es que me he comido la empanada con ganas- me responde mientras refresca y aligera el gaznate con un buen trago de agua.

        Son las 09:10 horas cuando nos hallamos en la pista asfaltada que remonta el Barranco de Castro. A las 09:20 tomamos el desvío a la derecha por la pista también asfaltada mas estrecha hacia el lecho del barranco, lo cruzamos y tomamos a la izquierda el camino de herradura. A 100 metros escasos encontramos la fita que señala el desvío bueno para alcanzar el azogador cuyo trazado coincide con la loma que directamente se dirige al Castillo de Mauz, hoy sin temor a equivocarnos.

Itinerario desde el Castillo de Mauz hasta Alcudia de Veo

        Siguiendo el recorrido del domingo pasado, llegamos a la base del Castillo junto a las dos fitas situadas a la derecha que encauzan el sendero descendente al fondo del barranco por la ladera de la solana, (son las 10:10 horas). En honor a la verdad, debo decir que Joserra ha subido como una moto, por supuesto, la empanada ha cumplido con creces su objetivo.

        La senda bien señalizada discurre entre un bosquecillo de pinos llegando a un portillo improvisado de alambres que debemos abrir para pasar. Junto a la alambrada se mantiene a duras penas lo que sería en su día un "maset" con sus corrales anexos. A partir de ahí nuestro camino aprovecha un murete de los que forman las terrazas de cultivo que abundan en esta Sierra y a media ladera y con relativa comodidad llegamos a un ensanchamiento donde se levanta un "maset" recién restaurado rodeado de varios corrales en ruinas. 100 metros mas abajo por un carril más ancho alcanzamos la pista asfaltada que viene de Sueras y en el lecho del Barranco de Castro, donde confluye con el de Pedralba alcanzamos un área recreativa en proceso de remodelación junto a los Manantiales de Monte Castro, son las 10:45 horas, buena hora para almorzar y al mismo tiempo descansar.

        De una pared de obra surgen 16 caños por los que brotan generosos chorros de agua fresca y cristalina más otro caño lateral de mayor caudal. Aunque de momento el espacio se encuentra algo desangelado, espero que cuando concluyan las obras quedará una zona muy agradable para pasar un buen día de primavera a la sombra de los pinos y disfrutar con una paella o chuletada cocinadas en las parrillas montadas bajo techo, con el buen fuego que proporciona la leña de naranjo u olivo.

        A las 11:20 horas reanudamos la marcha por la pista de tierra que asciende con suavidad por el Barranco de Pedralba hasta encontrar el cruce del GR-36. Una marca negativa sobre el tronco de un hermoso pino situado a la derecha de la pista nos indica que no debemos seguir al frente. A la derecha, las señales blanco-rojas en un portillo cerrado para evitar que salga el ganado, indican la dirección a tomar si quisiéramos dirigirnos a Villamalur por el GR-36.

El Castillo de Mauz desde el inicio de nuestro contacto con el GR-36

         Nosotros tomamos el GR-36 por la pista que arranca a la izquierda y que nos llevará a Alcudia de Veo. Son las 11:45 horas.

        La pista de tierra toma la ladera del Barranco de Castro que lo rodea en ascenso hacia su amplia cabecera. A 5 minutos del cruce pasamos ante una fuente de poco caudal que mana a la derecha de la pista de una pared rocosa y que cae sobre una pocita. Como está tan fresca, es suficiente para refrescarnos la cara sudorosa por el calor que conforme nos acercamos al mediodía va en aumento. Notamos un gran alivio.

Ante la Masía de la Campana

         25 minutos mas tarde llegamos a la altura de la Masía de la Campana, llamada así por una enorme campana fabricada con la cabeza de un obús que pende de la fachada principal junto a un hermoso olivo. Allí nos pasan unos ciclistas que van llegando a cuentagotas y en cuya cara se nota el esfuerzo acumulado en las constantes subidas. En la explanada delante de la masía, unos paisanos dan buena cuenta del almuerzo ante una improvisada mesa y una botella de tintorro del país; el día se presta para ello pues el calor solar comienza a vencer al freso airecillo. Son las 12:15 horas. Un poco más adelante termina la pista ante otra masía mas moderna, nos encontramos en la cabecera del Barranco de Castro, allí encontramos a los ciclistas "tirados" prácticamente sobre el suelo. La silueta del Castillo de Mauz resalta a lo lejos, ay que ver como pasan los kilómetros!!.

        Una trocha descarnada y con bastante pendiente parte a la derecha directamente hacia arriba, precisamos de un último esfuerzo para rematar las subidas de hoy en un colladito cambio de vaguada. Los ciclistas tendrán que hacer el recorrido a pié tirando de la bici, seguro.

Final de pista. Junto a mi mano el Castillo de Mauz

        A partir de ese colladito, la senda inicia una gran pendiente por una especie de torrentera paralela al lecho del barranquillo y cuyo firme en la mayor parte del recorrido está formado por roca de rode-no descarnada. El descenso, aunque algo peligroso, se ve compensado por la contemplación del hermoso bosque de alcornocal, mezclado con alguna carrasca y pino que nos rodea. Es uno de los mas bonitas masas boscosas que hemos podido contemplar a lo largo de las excursiones que llevamos realizadas por la Sierra de Espadán.

        Casi llegando al fondo del barranquillo, aviso de Joserra: -Ojo que vienen los ciclistas!!- nos pasan a tumba abierta como una exhalación, se nota que están acostumbrados a los descensos complicados; saben lo que hacen.

        Una vez que "tocamos" el lecho del barranquillo, caminamos sobre los cantos rodados y rocas durante cierto rato hasta que debemos cruzarlo una vez en el llano. Allí tomamos una pista de tierra durante unos 100 metros para dejarla por una senda que sale por su izquierda y que atravesando unos campos de cultivo llega a un área de esparcimiento entre viejos cipreses muy próximo a la localidad de Alcudia de Veo. Se trata del lugar conocido como la fuente de San Pedro a la que se accede por un arco pero un letrero advierte que el agua es NO POTABLE.

        Una senda que sale de la fuente hacia arriba nos llevaría al Castillo pero nosotros ya damos la excursión como cumplida y nos diri-gimos a la plaza del pueblo junto a la carretera donde hemos dejado aparcado el coche de Joserra. Todavía tenemos que acercarnos a Sueras a recoger el mío. Son las 13:30 horas y aunque todas las excursiones que llevamos realizadas son maravillosas, ésta tiene un en-canto especial y nos ha dejado un buen sabor de boca. Y lo mas importante es que a Joserra no le he oído una sola queja; la preparación va dando sus frutos.

 

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