Ruta 7

Villamalur-Torralba del Pinar
(por el GR-36)

Domingo, 15 de febrero de 2004

        Hoy a mi amigo Joserra le es imposible venir y como hace un día tan espléndido no quisiera perderme la "ruta mañanera" prevista: Villamalur-Torralba del Pinar por el GR-36. Mi esposa Loli sin pensárselo dos veces se decide a acompañarme, la etapa por otra parte no parece revestir grandes complicaciones.

        Salimos en coche hacia Onda y desde allí tomamos la carretera que nos adentrará en el Parque Natural. Al salir de la población de Artesa (+3 km) hay una rotonda cuyo desvío a la derecha se dirige a Villamalur, pero no recomiendo esta carretera, el firme, curvas y anchura lo desaconsejan. Seguimos hasta Tales (+2 km) y en la rotonda emplazada a la salida se encuentra el desvío bueno a la derecha que tras pasar Sueras (+2 km) alcanza el Collado de Ayódar (+4 km) donde a la izquierda sale una carreterilla recién asfaltada hacia Villamalur (+6 km), con muchas curvas, pero eso sí, con paisajes bellísimos en todo momento entre pinares, en total 42 km desde Castellón, 90 km desde Valencia y 17 km desde Onda.

        Llegados a Villamalur (1 hora aproximada de coche desde Castellón) dejamos estacionado el coche en la placeta situada a la entrada del pueblo y sin mas dilación nos disponemos a emprender la excursión, cuando mi reloj señala las 10:10 horas.


Itinerario completo

        Tomamos la carreterilla de Torralba del Pinar. Al mismo salir a la izquerda existe una bifurcación que desestimamos, es la carretera que se dirige a Matet. Desde Villamalur, una gran bajada hasta la rambla de Villamalur. Aún hace frío y eso que son ya las 10:15 horas, los bordillos de la pista están cubiertos de escarcha, Loli me enseña un bote vacío de cerveza que recoge del bordillo que está hecho hielo. Llegamos a la rambla de Villamalur a las 10:25 horas donde se ensancha formando un área recreativa con paelleros, mesas y bancos y una fuente donde rellenamos la cantimplora. Desde allí sale un desvío a la izquierda paralelo a la rambla que coincide durante un corto tramo con el GR-36 en dirección Alcudia de Veo y que luego discurre bordeando la Sierra del Pinar por la solana y tras pasar por varias masías empalma con las carretera que une Torralba con Pavías. Pero nosotros seguimos de frente la dirección que llevábamos hacia Torralba, rebasamos un carril que sale a la izquierda que desestimamos porque se adentra en un barranco sin salida y continuamos por el asfalto ahora en ascenso.

        Después de pasar una curva pronunciada a la izquierda y tras un corto trecho rectilíneo se encuentra el desvío del GR-36 a la izquierda convenientemente señalizado con unas fitas y la marca blanco-roja, son las 10:40 horas. Enfilamos el sendero, un antiguo camino de herradura muy deteriorado por la erosíón, que unía Villamalur y Torralba. Seguimos en continuo ascenso hasta un collado donde nos encontramos de nuevo con la carretera que ha debido trazar una gran vuelta para evitar el barranco y hacer el ascenso mas suave. Son las 11:10 horas y allí coincidimos con un ciclista que se dirige a Villamalur y nos indica la dirección correcta.

        La marca blanco-roja se encuentra pintada sobre el poste de una señal de tráfico a la derecha. Hay que fijarse muy bien pues la continuidad del sendero GR-36 se encuentra escondida bajo el borde de la carreterilla debajo mismo de la señal de tráfico. Hay otras dos pistas visibles desde el collado que salen a la derecha y que se dirigen a Ayódar, una a mayor altura que es la recomendada para ir a ese pueblo y otra mas enrevesada en descenso siguiendo el barranco. Nosotros continuamos por nuestro GR-36 que discurre paralelo a la carretera perdiendo altura al principio y separándose de ella gradualmente aunque sin perderla nunca de vista. Por la cabecera del barranco pasamos junto a unos huertos de cerezos con el ramaje todavía deshojado y es que falta un mes y pico para que comiencen a brotar sus hermosas flores.

        Seguimos nuestro camino por el sendero entre matorral en el que destaca las incómodas ramas de zarza que como tentáculos malignos tratan de apoderarse de él y que tenemos que separar como podemos para evitar arañarnos con sus pinchas. A estas alturas, me asombra que Loli no muestre síntomas de cansancio, se está portando de maravilla. De vez en cuando tiene que pararse para tomar aire sobre todo al final de los repechos pero muy bien, ella a su paso, disfrutando del paisaje muy deforestado (malditos incendios!!) y el silencio del entorno, pero eso sí, sin quejarse lo más mínimo.

        A los 15 minutos salimos a una senda en ascenso de más anchura del que parte el GR-36 a la derecha. 10 minutos mas tarde el sendero se convierte en un viejo carril de arrastre de troncos. En un momento dado nos encontramos con una bajada muy resbaladiza con piedrecillas sueltas. Poco después, hay que prestar mucha atención porque bruscamente nuestro sendero se desvía del carril a la izquierda (hay una fita y marca blanco-roja) que discurre al principio paralelo al carril que al final se pierde de vista pero se vuelve a recuperar, se trataba de un atajo. El carril al poco tiempo se transforma en una antigua pista muy devastada que tras pasar a la otra vertiente por la cabecera de un barranquillo asciende y pasa por un collado junto a un promontorio donde emergen las ruinas de una antigua fortificación, restos de lo que fué un castillo de origen árabe que se supone sirvió en su tiempo simplemente para controlar los caminos.

        Continúa el sendero bordeando el barranco por una zona de umbría, la carreterilla que une Villamalur con Torralba siempre a la vista, a mayor nivel y siguiendo mas o menos una cota uniforme a media ladera de la Sierra del Pinar, en la que aún se dejan notar los efectos devastadores del pasado incendio del 94, aunque afortunadamente ya se encuentra repoblada con jóvenes pinos y solo es cuestión de tiempo el convertirse en lo que era: un frondoso pinar.

Tramo del sendero desde el Castillo hasta el Alto de San Sebastián

        Llegamos a la altura de una alta roca a la izquierda del camino donde hacemos una parada para darnos unos minutos de descanso. Advertimos la presencia de un senderista que viene "pisándonos los talones" a quien saludamos cuando llega a nuestro lado. Va bien pertrechado con una mochila de travesía de varios días, pero no es una mochila cualquiera, casualmente es idéntica hasta en el color a la que siempre llevo al Camino de Santiago, pero ahí no queda la cosa ya que en la rejilla posterior de la mochila me percato que asoma la concha de una vieira, uno de los atributos del peregrino y entonces no tengo mas remedio que indicarle tal circunstancia, lo que nos da pié para iniciar una breve conversación. Nos explica que se está entrenando para hacer el Camino de Santiago que ya ha hecho en otras ocasiones, es mas o menos de mi edad y pertenece a la Asociación de Amigos de la Sierra de Espadán. Loli le advierte lo mal que está el sendero en algunos tramos invadidos por maleza y las pinchosas ramas de zarza. Nos dice que también se ha dado cuenta del detalle y que informará a la Asociación que es la encargada del mantenimiento de los senderos de la sierra de Espadán. Yo también le expreso mi gran entusiasmo por el Camino de Santiago que ya he hecho en dos ocasiones y que este Año Santo pienso realizarlo desde mi propia casa en Castellón a la usanza de los peregrinos en tiempos pasados. Nos deseamos suerte y como no podría ser de otro modo nos despidimos con el consabido saludo peregrino -BUEN CAMINO!!-. Al poco rato desaparece de nuestra vista para luego volver a visualizarlo subiendo la vertiente opuesta del barranco hasta perderle definitivamente.

        Es hora de continuar, ya se nos está haciendo un poco tarde, son las 12:30 y nos falta todavía el regreso a Villamalur. Reanudamos nuestra marcha comentando el casual encuentro y al poco nos encontramos también ascendiendo por la vertiente opuesta, la de la solana de tierra mas blanquecina. Un poco mas arriba nos vemos algo apurados para pasar un tramito de sendero que la lluvia ha destrozado y lo ha convertido en una peligrosa rampa hacia el barranco y para más "inri" bastante resbaladiza. Menos mal que al final, con sumo cuidado logramos superar el "escollo" , gracias a Dios sin novedad.

        El sendero continua siempre en ascenso hasta un corral abandonado desde donde vemos muy cerca el pretil de la carreterilla que enseguida pisamos en el lugar conocido por Alto de San Cristóbal, son las 12:45 horas. Desde ahí ya tenemos a tiro de piedra la localidad de Torralba del Pinar, si hubiéramos seguido, habríamos alcanzado el pueblo en un cuarto de hora.


Torralba del Pinar

        Ya es hora de ir buscando un sitio para tomar el bocadillo y como tenemos que volver a Villamalur, nos dirigimos en esa dirección para tratar de encontrar un buen lugar de acomodo. Mientras marchamos voy pensando con preocupación en lo que nos queda para llegar a Villamalur y dándole vueltas y mas vueltas a la cabeza, -ya veremos a la hora que llegamos- le digo a Loli. En esa estábamos cuando advertimos la presencia providencial de un coche que viene hacia nosotros y se detiene a nuestro lado y cual no sería nuestra sorpresa cuando reconocemos al "peregrino" que se había cruzado en nuestro camino que viene acompañado de su esposa que le había estado esperando en Torralba y que amablemente nos dice. -Van Vdes. a Villamalur?- ni caído del cielo!!, Loli no me da tiempo a contestarle, -desde luego que vamos para allí-, -pues suban al coche-. Loli no acaba de salir de su asombro, no sé cuantas veces dió las gracias, nos faltó tiempo para acomodarnos en el asiento posterior. Ha sido una gran suerte, Loli ha visto el cielo abierto y no para de agradecer al nunca mejor dicho bienvenido "peregrino" y señora su amabilidad. Afortunadamente nuestra preocupación había desaparecido -no habrá tenido algo que ver en todo ésto el Apóstol Santiago?-. En veinte minutos nos plantamos en Villamalur.

        En la placeta ajardinada de la entrada del pueblo nos acomodamos en un banco disfrutando del sol del mediodía que amortiguaba en parte la fría brisa serrana que corría y ya sin prisas, damos buena cuenta de unos merecidos bocadillos que sobre todo hoy nos saben a gloria bendita. Ahhh..!! se me olvidaba... - y gracias por tu ayuda "Santi"!!-.

        NOTA: Como se habrá podido advertir, si solo disponemos de la mañana para hacer la excursión en plan tranquilo, conviene ir con dos coches, uno lo dejaríamos en Torralba del Pinar y otro en Villamalur.

        

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