Ruta 3

Eslida-Artana
(por el GR-36)

Domingo, 28 de diciembre de 2003

        Hoy me levanto decidido a completar el circuito del GR-36 entre Villavieja y Eslida. Recojo a mi amigo Joserra y su hijo en Villarreal y nos desplazamos a la localidad de Eslida, punto donde iniciaremos la "ruta mañanera".

        Preguntamos a un lugareño sobre el punto de partida y nos indica que retrocedamos un kilómetro y medio mas o menos, en el lugar donde se encuentran las piscinas municipales y el restaurante "Pico de Espadán", desde allí parte una pista que conecta con el GR-36. Frente al restaurante encontramos una explanada, un buen sitio para estacionar el coche.

        Otro grupo de excursionistas se están preparando para iniciar su excursión. Les preguntamos y efectivamente, nos confirman la información dada por el vecino de Eslida.

       El día de hoy no es ni mucho menos el del domingo pasado, un viento racheado y frío dificulta nuestra marcha por la pista que en sus primeros tramos va ganando altura a marchas forzadas. Los repechos se hacen duros de verdad y más aun con el inconveniente del viento. Llegamos a la altura del grupo de excursionistas que nos informan que 2 km mas adelante encontraremos un sendero a la izquierda con las marcas del GR. Les agradecemos su información y seguimos a nuestro ritmo, por cierto bastante vivo en esos momentos, hay que entrar en calor. El viento frío racheado se deja notar sobretodo en las revueltas de la pista cuyo trazado discurre por encima de la Urbanización Horta Seca entre cotas de 400 y 500 metros .

Itinerario completo

        En 45 minutos estamos ante el desvío que se encuentra un poco antes de que la pista pase a la vertiente opuesta del barranco. En ese punto se inicia un antiguo camino de herradura perfectamente conservado en muchos tramos y que apunta fuerte hacia lo alto.

        En 15 minutos llegamos al Coll de Roig, un estrecho paso en "U". Allí debemos fijarnos bien ya que el sendero por el que venimos continúa al frente pero una señal negativa nos hace reflexionar y mirando a nuestra izquierda de abajo a arriba observamos a intervalos regulares y estratégicos la señalización del GR sobre las piedras. Se trata de una subida muy empinada y erosionada que se dirige directamente a la cima del Cerro de Roig (714 m).

        Por la cima pasamos junto a una alambrada delimitadora de alguna finca privada, donde se esparcen montones de troncos y ramas de pinos podados. Llegados a una esquina del cercado, comienza un carril de rodadas que se dirige hacia levante y desde donde podemos contemplar el panorama norte del macizo. Unos 10 minutos por el carril y unas señales a la derecha nos indican que debemos dejarlo para introducirnos por un sendero en un bosquecillo de pinos. Menos mal que las rachas de viento van a menos. Da gusto caminar entre los pinos y respirar profundamente el aire puro de la sierra. Pasamos junto a una construcción de piedras con una puerta de barrotes de hierro que la cierra, debe ser un antiguo refugio de la guerra civil.

        Ahora el sendero discurre por la Loma de Yosti, un cordal de la sierra de continuos altibajos pero sin dificultad alguna.hasta llegar a una agrupación de montículos, paraje conocido como El Clot de Blay, allí se retoma otro carril de rodadas que bordea El Clot por su umbría y que una vez rodeado confluye en un sendero que tras atravesar un barranquillo nos lleva al siguiente cordal.

        Va siendo hora de almorzar, son la 11:00 y el chaval comienza a reclamar con impaciencia su parte del almuerzo, la verdad es que se lo merece ya que hoy da la sensación que no se encuentra al 100% como nos tiene acostumbrados. Descubrimos un claro entre los pinos con una zona de rocas y una gran losa, lugar adecuado para descansar y allí decidimos hacer el alto de rigor. Mientras damos buena cuenta de los bocadillos un excursionista pasa ante nosotros en dirección opuesta. Le preguntamos si queda mucho para el desvío de la Mina de Artana y nos informa que en media hora llegaremos a una antiguo corral por donde atraviesa el sendero que viniendo de Alfondeguilla se dirige a Artana.

        Una vez contentados nuestros estómagos, nos disponemos a partir no vaya a ser que nos enfriemos ya que el sol no termina de salir y el viento aunque mas flojo sigue siendo frío. Ahora caminamos por otro cordal pero la traza del camino se pierde un poco entre numerosas rocas que salvamos como podemos, algunas de ellas en arista que impiden una marcha cómoda. El cordal por donde caminamos practicamente es una "V" invertida y hace de límite natural de municipios. Hacia el norte el Barranco de Artana en el que sobresale a duras penas entre los pinos la torreta de entrada de la Mina de Artana y al final del barranco: La Plana en toda su extensión. Al fondo, el Macizo del Peñagolosa cuyo pico sobresale con gallardía sabiéndose atalaya de la Comunidad Valenciana. Hacia el Sur un sinfin de picos, cerros, torrenteras y barrancos entrecruzándose de forma anáquica aunque no me cabe la menor duda de que la Madre Naturaleza tendrá algo que ver en todo ello. El Golfo de Valencia completa el escenario hacia el sureste. Todo un espectáculo digno de ser contemplado aunque sea durante unos pocos minutos.

        Al final de tan incómodo como espectacular tramo perdemos unos instantes la traza de la senda que pronto recuperamos en descenso campo a través al divisar en un pino la marca blanca-roja. Bordeamos un montículo por su cara sur y enseguida llegamos al corral abandonado. Allí se abre una trinchera que atraviesa el GR-36. A la derecha Alfondeguilla, a la izquierda Artana, dirección que tomamos abandonando el GR.

        En continuo descenso, en 2/3 minutos desembocamos en una senda que por la derecha debe proceder del camino con señal negativa encontrado el domingo anterior. Nosotros torcemos a la izquierda y ya con una pendiente mas suave al marchar en diagonal a la ladera abordamos una amplia pista que tomamos nuevamente a la izquierda.

        Ya con el camino fácil y salvando con suavidad el gran barranco pasamos cerca del lugar donde un ramal de pista nos llevaría a la entrada de la Mina de Artana. A esta hora no estamos para Minas y menos aun abandonadas así que continuamos hasta que la pista se adentra por tierras de cultivo en la llanura y a las 13:00 horas llegamos a la gasolinera de Artana fin de recorrido. Mientras esperamos a Mª Gracia, la esposa de Joserra, que nos llevaría a Eslida para recoger mi coche, nos tomamos unos merecidos refrescos bajo un reconfortante sol que en esos momentos comienza a abrirse paso entre las nubes.

        Ha sido un recorrido verdaderamente gratificante.

        NOTA: Para cerrar el circuito deberíamos haber completado la excursión con el tramo Artana-Eslida, pero es tarde y no conocemos el itinerario. Por carretera no recomiendo ir ya que me parece muy peligrosa al no disponer de arcén alguno. Otro día exploremos el itinerario alternativo por la Solana, el PRV-137 pero eso es otra historia.

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