Ruta 2

Villavieja-Pico Font de Cabres
(por el GR-36)

El Pic Font de Cabres desde la pista de aproximación.

        Lunes, 8 de diciembre de 2003

        El día de hoy no se asemeja en nada al del pasado domingo, el cielo cubierto de nubes no vaticina una mañana muy buena que digamos. Salgo de casa a las 07:45 horas en busca de mi amigo Joserra a quien hoy acompaña su hijo mayor Joserra Jr. de 12 años de edad. A la hora prevista (08:00 horas) los recojo en Villarreal y juntos nos dirigimos por la N-340 hacia Villavieja, una población cercana a Nules y asentada al resguardo de las estribaciones de la Sierra de Espadán en su fusión con La Plana. Dista Villavieja de Castellón de la Plana 20 km y de Villarreal 6 km menos mientras que de Valencia son 45 km.

        La excursión que vamos a realizar hoy parte del mismo Villavieja ( 38 m.s.n.m.), aprovechando la mayor parte del itinerario el sendero GR-36, nos dirigiremos al Pico Font de Cabres a 631 m.s.n.m., con un recorrido aproximado de 9 km y un desnivel de 600 m..

Villavieja - Pico Font de Cabres

        Llegados al pueblo, nos aproximamos al centro desde la rotonda situada a la entrada del pueblo, recorriendo las calles de la Cova Santa, El Barranquet, Plaza de la Villa donde se encuentra la Iglesia Parroquial que dejo a mi derecha así como el Balneario que queda al fondo, enfilamos el Carrer del Barranc pasando junto a la escultura de una cruz bien visible hasta llegar a un ensanchamiento con placeta, jardines y aparcamiento, nos encontramos en el Barrio de San Joaquín, donde la Asociación de Vecinos tiene su sede a la izquierda de la placeta con una fachada muy llamativa de color ocre y la imagen de Sant Xoaquín, pintada sobre azulejos, coronando la fachada. En dicha placeta es un buen sitio para dejar el vehículo, son las 08:30 horas.

        Iniciamos la excursión enfilando la calle que bordea los jardines donde encontramos la primera marca blanca-roja indicadora del GR-36. La pendiente es pronunciada, pasamos entre el promontorio donde se encuentran las ruinas del antiguo castillo (derecha) y unas Escuelas Públicas y una gran explanada asfaltada (izquierda). Pasada la explanada, unas huertas en terraza con naranjos en cuyas ramas cuelgan aún algunos frutos olvidados. Cuando terminan las huertas lo hace a su vez el asfalto de la calle, a nuestra izquierda un cartel señala Camí de la Mina, nosotros continuamos de frente donde la calzada se convierte en hormigón estriado para evitar que patinen las ruedas de los coches debido a la acusada pendiente que en algunos tramos muy bien supera el 30%. Vamos ganando altura a marchas forzadas, a nuestra izquierda el monte y a la derecha flanqueados por una fila de cipreses vamos ganando altura mientras contemplanos desde ese balcón privilegiado con una vista incomparable, la extensa llanura de La Plana saturada con numerosas plantaciones de naranjos y mandarinos que se pierden en la lejanía y que si bien muestran cierta irregularidad en sus lindes, es perfecta la alineación de los árboles que parece haber sido trazada a tiralineas.

Un servidor junto al portillo del Font de Cabres (solana)

        Después de recorrer unos 500 metros termina la calzada de hormigón y por pista de tierra roja de rodeno llegamos 100 metros mas allá a una pequeña explanada. En esta explanada también sería posible aparcar el coche evitando la penosa subida a pié, pero entiendo que el lugar no lo aconseja por encontrarse bastante solitario. Otros 500 metros ya por pista de tierra y llegamos a la Fonteta d'Oliver, recorrido que nos ha llevado unos 25 minutos. De la fuente no brota una sola gota de agua, se ve que está totalmente canalizada hacia el pueblo. En ese punto hemos alcanzado una cota de unos 220 metros.

        Continuamos la marcha en busca de la cresta de la sierra, la pista da unas revueltas y por fin alcanzamos los 300 metros. Ya estamos en el pretil de la sierra y por lo tanto la pendiente se suaviza bastante, ahora da gusto caminar, hace fresquillo y eso anima a mantener un buen ritmo de marcha. Nos pasan unos ciclistas que se han incorporado de una pista contigua. Nosotros seguimos nuestra marcha que en suave ascenso nos deja en un collado donde termina la pista, entre un promontorio a la derecha y el Pico de Font de Cabres de frente ligeramente desplazado a nuestra izquierda. Hemos recorrido aproximadamente 3 km que nos ha costado 75 minutos.

        De dicho collado parte una senda hacia la izquierda que tras salvar la cabecera de un barranco, en 10 minutos nos deja ante una trocha a nuestra izquierda señalizada entre dos fitas que nos debería conducir al Pico. En ese punto y previendo que el camino se va a endurecer en piso y pendiente, nos desprendemos de la ropa de abrigo, tomamos unos tragos de agua y adelante.

        La trocha va rodeando el pico entre molesto matorral que hay que separar como Dios te da a entender llegando casi a un collado donde encontramos una encrucijada de caminos. Al frente creo que debe ser la senda que se dirige a La Vall d'Uxó, a la izquierda una trocha que debe dirigirse a un pico de la sierra hacia levante y la que se dirige a nuestra derecha por intuición debería ser la que nos lleve al Pico de Font de Cabres. Por ella afrontamos el último tramo de montaña, casi en linea recta hacia arriba. Joserra tiene que pararse cada poco trecho, yo sigo a mi ritmo con Joserra Jr. entre monte salvaje con algunos matorrales cuyas punzosas hojas se te clavan en los desnudos brazos llegandote a hacer sangre. Joserra Jr. modera el ritmo para esperar a su padre yo sigo adelante abriendo camino. Cuando estoy casi arriba oigo mi nombre con fuerza:

Joserra padre e hijo junto al portillo del Font de Cabres
(hacia el norte)

        - Mariooooo!! Por donde andas??- es Joserra, pienso que algo pasa porque vuelve a llamarme con insistencia. Retrocedo contestándole a intervalos para tratar de calmarle y al mismo tiempo dar con él y su hijo. Al fin los distingo, se habían desviado de la senda un poco hacia abajo. Se encontraban clavados allí entre rocas y maleza sin saber como continuar, obviamente se habían desviado de la ruta. Les doy instrucciones para que retrocedan hasta encontrar el camino de nuevo. Ya juntos pensamos que lo mejor es no separarnos pues es tanta la espesura que a 10 metros pierdes la visión del compañero. La próxima excursión tenemos que hacernos con un silbato y llevarlo a mano para casos de emergencia, es imprescindible.

         Al fin llegamos a lo que nos creíamos ser el pico, seguimos por un tramo casi horizontal hasta llegar a un portillo que comunica con la ladera de la solana, y allí decidimos quedarnos, son las 11:00 y es hora de almorzar y descansar, creo que nos lo hemos ganado. Aunque el tiempo no acompaña, está nublado y chispea algo, el panorama que se divisa merece el esfuerzo realizado. Desde el portillo, el camino continua en descenso por el borde de unos muretes de piedras que deben ser restos de paso de tropas y armamento de la Guerra Civil, pasando sobre una pedrera hasta lo que parece una encrucijada de caminos por varias señalizaciones verticales que apreciamos en la explanada. Después de dar buena cuenta de los bocadillos y siendo las 11:25 emprendemos el camino de regreso, empieza a lloviznar, no vaya a ser que pillemos algún chubasco.

Descendiendo del Pico, horizonte de levante (el Mediterráneo).

        En el descenso nuestros sentidos se alegran durante un buen rato con la linea del horizonte marino un poco difusa por la calima ante nuestros ojos, nos damos cuenta que las cumbres de la sierra van perdiendo altura paulatinamente conforme se aproximan a su encuentro con La Plana. Pero la lluvia arrecia y obliga lamentablemente a desinteresarnos del paisaje y avivar el paso y a las 13:15 horas hacemos nuestra entrada en Villavieja.

       La verdad es que no me quedo muy conforme con la excursión, me da la impresión que hemos cumplido solo a medias el objetivo, sinceramente creo que no hemos llegamos a alcanzar el Pico de la Font de Cabres por lo que parte de mis pensamientos de toda la semana se hallan inmersos en lucubraciones sobre como repetir la excursión para descubrir donde nos habíamos equivocado.

Domingo, 14 de diciembre de 2003

        Llega el domingo día 14 de diciembre y Joserra me comunica por teléfono que le es imposible acompañarme y como las previsiones meteorológicas vaticinan un buen día, pienso que no debo desaprovechar la ocasión y decido marchar en solitario.

        A las 08:15 horas me encuentro ya en marcha, respiro profundo y me preparo para afrontar los primeros y duros repechos de la salida de Villavieja, observando en primer lugar que la calzada que se dirige al Camí de la Mina está recientemente asfaltada. Desde este punto la pendiente se endurece pero el día soleado anima a caminar y con los primeros rayos solares rozando la cresta de la sierra llega la hora de desprenderse del polo nórdico.

        Son las 08:35 horas cuando paso por delante de la Fonteta d'Oliver (20 minutos desde la salida), allí la pendiente se suaviza, enfilo una recta y me enfrento a la curva y contracurva de 180º que me llevan al pretil de la sierra. A partir de este momento la pista discurre casi en horizontal a 300 metros de altitud. Observo el perfil inconfundible del Font de Cabres, un pico muy puntiagudo en contraposición con el contorno romo de los más cercanos y cuyas laderas en estos momentos gozan de la beneficiosa presencia de los primeros rayos solares.

        Son las 09:10 horas cuando alcanzo el collado donde termina la pista (55 minutos desde la salida). A la derecha, un promontorio repleto de rocas cuya verdosa superficie es síntoma de la humedad reinante. En la ladera, a escasos metros del collado se levanta una construcción con el acceso cerrrado por una pequeña puerta de hierro que da la sensación de tratarse de un aljibe alimentado por alguna fuente cercana y que se aprovecha para el consumo humano.

        Dejo la pista y continuo por el GR-36 convertido en sendero. A las 09:20 horas paso ante las fitas que indican el inicio de la ascensión al Pico Font de Cabres pero sigo adelante, hoy es día de descubrimientos, el sendero va abriéndose paso como puede alrededor de la montaña. A las 09:30 horas llego a la Font de Cabres protegida por una construcción muy sencilla en cuya fachada domina la imagen de la Virgen de la Salud pintada sobre azulejos. El agua fresca y cristalina brota a través de un grifo de bronce de los antiguos de zapata de cuero. Una vez inspeccionado el lugar continuo la marcha, el sendero sigue rodeando el monte en suave descenso, llegando perpendicular a otra pista, son las 09:40 horas. En este punto una señalización vertical indica: A la derecha "A Nules por el Raconet 2 h" y a la izquierda "A Nules por la Murta 3 h". Las señales rojo-blancas del GR-36 me dirigen a la izquierda que es por donde sigo. La pista parece provenir del llano a través de uno de los barrancos del sistema montañoso. Ahora toca ganar de nuevo altura y por ello la pendiente se endurece. Después de unas cuantas revueltas llego a una curva muy cerrada después de 40 minutos de marcha. Desde allí la pista se aleja en linea casi recta al encuentro del interior y alto de la sierra, a la derecha se puede observar el Pico del Puntal donde se halla un vértice geodésico de 1er. orden, y en la misma curva, dejando la pista y por lo tanto el GR-36, comienza un carril de rodadas a la izquierda desde donde se observa ya muy próximo el Pico de Font de Cabres por su vertiente sur que en estos momentos se encuentra muy soleada.

Pico Font de Cabres visto desde el carril de rodadas

        Continuo mis pasos por el carril, alcanzando el Collado Font de Cabres a las 10:30 horas, han sido dos horas y cuarto de caminata desde Villavieja. Es este punto casi he completado un círculo completo. Desde ese collado junto a un abandonado huerto de almendros, se divisa un panorama muy amplio hacia el sur y levante con el contorno de la costa que forma el Golfo de Valencia bien marcado. Allí es donde están las señales verticales que veíamos el domingo pasado desde el portillo donde nos detuvimos a almorzar. Poco a poco se van aclarando las ideas y me voy "posicionando" en el mapa. Las señales indican las posibles rutas con sus nomenclaturas. Dirigiendo la vista hacia el Pico Font de Cabres, me percato que para alcanzar la cima existen dos variantes: un sendero se dirige a la derecha hacia levante por la ladera de la solana del Pico; el otro sendero ligeramente hacia la izquierda se encamina directamente al portillo donde estuvimos almorzando el domingo pasado. Decido emprender esta última vía para coronar el Pico, la figura en "V" del portillo se dibuja a la izquierda del pico casi encima de las señales.

Vista del Pico Font de Cabres desde la explanada de los almendros.

 La senda se encuentra casi taponada por la maleza, a duras penas me abro paso teniendo cuidado de no pincharme con las púas de la retama que a veces me cierra el paso. Menos mal que la pendiente no es muy acusada. Paso sobre el pedregal y el murete de piedras, alcanzo el portillo y ya por terreno conocido me dirijo por la umbría del pico al encuentro de la fita que indica el desvío a la cumbre. Esta vez sí que doy con el desvío cuya fita indicadora se encuentra algo escondida por el matorral. Desde ese punto el sendero inicia un recorrido fácil que pronto queda desdibujado tornando a incómodo, hay que armarse de paciencia para descubrir, guiado por la intuición, por donde sigue, viéndome obligado a rectificar varias veces mis pasos. Llego a un punto que todo son pedruscos esparcidos por doquier producto sin duda del desplome de antiguas fortificaciones o posiciones militares construídas durante la Guerra Civil Española, el sendero desaparece de mi vista. Guiándome de nuevo por la intuición consigo retomar el sendero y al final y tras alguna dificultad abordo el último tramo sobre roca, alcanzando la pequeña plataforma de la cima. Ahora sí puedo decir que he coronado el Pic Font de Cabres, una leyenda en un cartel situado en lo alto de un poste de madera precisa de manera inequívoca "Pic Font de Cabres 636 m", son las 10:50 horas que supone haber realizado el recorrido en dos horas y media pasadas.

Vista desde el Pico Font de Cabres hacia el sur.

       Ahora llega la hora de saborear un rico bocadillo de lomo ibérico acompañado con un "quinto" de fresca cerveza y una manzana mientras ante mis ojos se abre un amplio horizonte. Hacia el sur en primer término el cerro en cuya cima se esparcen las piedras de un antiguo castillo en ruinas y tras el cerro a la derecha aparece la mayor parte de la localidad de La Vall d'Uxó; un poco más allá cerros de menor altura dispersos en la llanura, la línea del litoral un poco difusa contorneando el Golfo de Valencia, línea que se pierde al encuentro del Cabo de San Antonio, la enorme superficie del mar y el horizonte marino. Hacia el Norte el panorama es bien distinto, puedo divisar la cima más emblemática de la Comunidad Valenciana, el Pico Peñagolosa que emerge entre un gran macizo montañoso y bien marcadas hacia levante las Agujas de Santa Agueda, en el término municipal de Benicassim y allá abajo, la extensa mancha verde del llano que conforma La Plana. A mis ojos les falta tiempo para recrearse con el paisaje, merece la pena atestiguar la coronación del pico con unas cuantas fotos. Lamentablemente los minutos pasan y no puedo permanecer el tiempo que quisiera, es hora de regresar.

        Son las 11:20 horas cuando inicio el descenso, muy lentamente porque se hace necesario comprobar bien donde pongo los pies pues una indeseable torcedura podría dar al traste esta maravillosa excursión y más aun marchando en solitario en que hay que extremar la precaución al máximo.

        Por la ladera de la umbría llego a las fitas y me dirijo por el sendero de la derecha hacia el collado para investigar. Allí, un cartel informa que me encuentro en el Collado de Bledar a 495 m.s.n.m, en el mismo poste de madera una señal indica la dirección del Pic Font de Cabres (555 m) que se alcanza por un estribo de la arista del monte por la vertiente de la solana. Otra señal indica un sendero en descenso que se dirije hacia la Font de la Cervera (2920 m). Poco a poco se iba cerrando el círculo y aclarando la situación, solo quedaba un cabo suelto, ¿cómo llegar desde el Collado de Bledar hasta el Collado del Pico Font de Cabres (la explanada junto a los almendros)?.

        Una vez descubiertos nuevos senderos, regreso sobre mis pasos al encuentro de la senda GR-36 donde se encuentran las fitas que señalan el inicio de la ascensión al Collado de Bledar. Son las 11:50 horas.

Detalle de la subida al Pico de Font de Cabres por la ladera de la umbría y las dos subidas por la solana
y del atajo que supone el trayecto Villavieja-Eslida por el Collado de Bledar

        A las 12:00 horas en punto llego al collado donde comienza la pista; a las 12:40 paso ante la Font d'Oliver y a las 12:55 horas hago mi entrada a Villavieja. En total han sido casi 5 horas de excursión contando con las paradas que me han dejado un agradable "sabor de boca" y además ha servido para contabilizar en mi haber nuevos descubrimientos de la Sierra de Espadán. El próximo domingo Dios mediante seguiremos explorando.

Pico de Font de Cabres

 

Domingo, 21 de diciembre de 2003

        A la hora de costumbre nos encontramos Joserra y un servidor en la carretera en dirección a Villavieja, dispuestos a "atar los cabos" que quedaron sueltos el domingo pasado. Sobre la marcha, decidimos estacionar el coche al final de la pista, así dispondríamos de más tiempo y por por consiguiente mayor campo de acción.

        Aprovechamos el trayecto en coche por la pista para tomar distancias de referencia:

        Villavieja-Font d'Oliver: 1,0 Km
        Villavieja-Fin de pista:   3,5 Km

        Hacemos camino por el sendero que parte del final de pista y en 10 minutos estamos frente a las fitas que señalizan el sendero que abandona el GR-36 hacia el Collado de Bledar. Afrontamos el ascenso con facilidad aprovechando que nos encontramos frescos y en 25 minutos desde la pista llegamos al Collado. Un cartel fijado en lo alto de un poste marca el lugar que se encuentra a una altitud de 495 m.s.n.m. Se trata del punto nº 27 del sendero referencia PRV-164. Otro cartel fijado al poste señala un sendero en descenso a la izquierda en el que podemos leer: "Camí de la Font de Cabres-Font de la Cervera 2545 mts". El último cártel señala al frente hacia arriba con la leyenda:"Pic Font de Cabres 555 m".

Sendero ascensión al Pico desde el Collado de Bledar

       Como nuestro propósito es acceder al collado junto al huerto de almendros abandonados optamos por tomar el sendero en descenso de la izquierda y pronto nos damos cuenta que nos hemos equivocado pues el sendero continua hacia abajo en dirección al barranco a la parte de levante del cerro del Castillo d'Uxó, así que cuando llegamos a un descansillo donde unos muretes semidestruidos y piedras esparcidas dan idea de que se trata de alguna antigua ruina. Efectivamente, un cartel fijado a un poste señaliza el lugar como "Ruinas de Fenassar 450 m-s-n-m. Volvemos sobre nuestros pasos nuevamente hasta el Collado de Bledar, obviamente el sendero que debíamos haber tomado es el que asciende al Pico. La subida es fuerte y se hace dura pero con paciencia vamos ganando altura. Unas cordadas fijadas estratégicamente por manos espertas a la pared rocosa ayudan bastante a reducir el esfuerzo. Seguimos ascendiendo asiéndonos con fuerza a la cuerda y la mirada fija al frente, hacia el pico. A nuestra derecha la seguridad, a nuestra izquierda el precipicio.

        Llegamos a un punto de la ascensión en que se bifurca el sendero, estamos casi arriba. Hacia lo alto un cartel indica "Pic Font de Cabres 180 m" (punto nº 26 del PRV 164). Por lo tanto, desde el Collado de Bledar hemos recorrido 375 metros. Desde aquí ya podemos divisar el collado de los almendros así que no tenemos ningún problema en acceder al mismo por el sendero que sigue de frente en descenso después de recorrer los 216 mts restantes (30 min desde el Collado de Bledar). Ahora es cuando terminaba de "atar bien los cabos ", el círculo quedaba definitivamente cerrado.

        Con la alegría del deber cumplido nos disponemos a hacer un receso en el Camino, un cartel indica que nos encontramos a 550 m.s.n.m.. Nos desprendemos de las mochilas y disfrutamos del panorama que se abre ante nuestros ojos. Hacia levante la inmensidad del mar con la silueta del Cabo de San Antonio cerrando el Golfo de Valencia. En primer término el cerro donde se asientan las ruinas del Castillo d'Uxó y tras él la población de La Vall d'Uxó. Mientras descanso tomo notas de las leyendas de los carteles fijados a un poste, todos ellos relacionados con el sendero PRV-164:

        El cartel cuya flecha dirige al W "L'Ereta. Pista d'Aiguas Vives-GR-36", punto nº 25 del PRV-164.

        El cartel con flecha orientada al S "L'Angueret 4142 m. Inici PR 7614 m"

        Y el último dirigido al pico: "Pic font de Cabres 396 m-Coll de Bledar 590 m"

Itinerario completo

        Una vez tomadas las notas pertinentes nos dirigimos por el carril de rodadas hacia el GR-36, al frente podemos contemplar el pico del Puntal (698 m) con lo que parece un pararrayos y el monolito blanco que indica un vértice geodésico.

        Llegamos a la pista (10 min) justo en el lugar donde ésta hace un codo de 180º, a la derecha un murete y en una de sus esquinas lo que aparenta un sifón y donde están marcadas las señales blanca-roja del GR-36.

        Seguimos por un tramo recto de pista hacia arriba llegando a su máxima altitud desde donde un panorama totalmente diferente se abre ante nuestros ojos. Al oeste se divisa el repetidor de TV emplazado sobre el Pic d'Aljub y hacia el sur la impresionante e inconfundible muela con lo que queda del Castillo de Castro en la cima.

El contraste de las dos vertientes, claramente definidas

 A partir de este punto, la pista incia un descenso y al poco llegamos a una explanada punto de partida de varios barrancos en todas direcciones. A la izquierda se levanta una casa de construcción reciente y a la derecha unos huertos de almendros donde un agricultor se afana en la labor de podaje. Pasando junto a la casa, un sendero nos llevaría a La Vall d'Uxó.

        Hacia la derecha, alineado con la casa, un ramal de pista con una cadena que impide el paso de cualquier vehículo. Justo por allí es por donde se desvía el GR-36, bordeando huertos de almendros. Seguimos por el ramal y a unos 50 metros llegamos a otra cadena pero está vez no la cruzamos, las marcas del GR-36 nos dirigen a una senda a la derecha que da paso a la vertiente opuesta donde una gran masa verde de pinares nos alegra la vista. Rodeamos uno de los picos por la solana a media ladera, abajo a la izquierda va tomando forma un barranco donde como en la mayoría de las cabeceras los agricultores han formado terrazas de cultivo, sobre todo de olivos y almendros, algunas abandonadas pero otras en plena producción. A los 15 minutos aproximadamente podemos divisar a nuestra derecha la población de Artana. Un sendero en descenso con una marca negativa queda a nuestra derecha, posiblemente se dirige a la pista de la Mina de Artana que nos llevaría barranco abajo a la localidad homónima.

El Pico Font de Cabres al regreso

         Nosotros seguimos durante unos minutos por la cresta de la sierra en descenso hasta un lugar que consideramos apropiado para descansar y almorzar. Desde allí podemos observar las dos vertientes de la sierra, la de la umbría da forma al amplio Barranco de Castro, una mancha verde de pinares que se pierde en la llanura, la de la solana con vegetación de características bien distintas, jaras, brezos, retama, tojos, tomillo, romero, y otras plantas aromáticas, es decir, la cara y cruz del paisaje que caracteriza a la Sierra de Espadán. A lo lejos la panorámica es impresionante. Otro día- comentamos- tendremos que explorar el tramo de GR-36 que nos resta hasta Eslida.

        Son las 11:30 y debemos regresar pues el tiempo se nos echa encima. De regreso, ya por terreno conocido nos sentimos más cómodos y seguros. Alcanzamos la amplia explanada, pasamos de largo el desvío hacia el Pic Font de Cabres y con ritmo vivo vamos perdiendo altura entre curvas y contracurvas de la pista para salvar el frondoso y inexpugnable barranco hasta alcanzar el punto donde el GR-36 se desvía a la derecha por un sendero que da continuidad al mismo y va ganando altura bordeando a media ladera el macizo de Font de Cabres. Hacemos una parada obligada en la Fuente para rellenar las cantimploras y 20 minutos mas tarde llegamos al collado donde hemos dejado estacionado el coche.

        Una bonita excursión que nos ha abierto nuevos horizontes que van ampliando poco a poco nuestro conocimiento de la Sierra de Espadán.

 

Sábado, 26 de junio de 2004

Un Guía muy familiar

        Son las 07:15 horas cuando salgo de Castellón hacia Villavieja en busca de mis hermanas Marta y Conchi y mi sobrina Marghe a las que me he ofrecido para servir de guía en la excursión prometida de la Sierra de Espadán: la típica subida al "Font de Cabres". Ya que se encuentran en el Balneario de Villavieja, pensé que es una buena ruta relacionada con el pueblo. Para ellas que viven en Italia, Villavieja es un punto más en el mapa al que nunca se hubieran figurado venir a no ser porque allí se encuentran nuestros padres ya bastantes mayores, necesitados de unos baños termales que alivien los dolores y disfrutar de cierto descanso para unos cuerpos bastante trabajados por el paso de los años.

        El día de hoy se me antoja que va a ser muy caluroso. Estamos en plena canícula y las altas temperaturas que en ella suelen producirse no perdonan. El cielo sin una sola nube y el horizonte hacia el mar cubierto por la calima.

        Tras recogerlas en el Balneario, enfilamos el coche por el Camí del Barranc dejándolo estacionado en una plataforma a la izquierda de la pista después de haber vencido los duros repechos iniciales, eso nos hemos ahorrado.

        Les doy té caliente con limón que he traído en un termo y unas ensaimadas y después de comprobar que vamos aprovisionados con suficiente agua iniciamos la excursión.

        Delante de nosotros a nuestra izquierda se hace visible la encalada Fonteta del Oliver a la que llegamos en cinco minutos. Como de costumbre no sale una sola gota de agua, pensamos que con lo que ha llovido esta primavera bien podrían haber dejado que manase algo de agua aunque tuvieran que emplear un grifo.

        Seguimos adelante ascendiendo ya con suavidad y remontando la primera revuelta a la izquierda seguida después de un corto tramo de otra a la derecha. Nos acercamos al dorsal de la sierra, la Plana en toda su plenitud se abre ante nuestros ojos mostrando sus campos de naranjos y mandarinos. El mar imposible de ver, la densa calima nos lo impide. De momento andamos con soltura sin demasiado calor. La silueta cónica semi-truncada del Font de Cabres aparece ante nuestros ojos con el sol pegándole ya fuerte en sus laderas. Hasta allí arriba hemos de subir -les informo.

        A las 08:45 horas alcanzamos el final de la pista. Tanto mis hermanas como mi sobrina han llegado sin dificultad. Ahora -les digo- comienza lo peor del recorrido pero no temáis que no es para tanto.

        Iniciamos la marcha por el sendero bordeando el barranco que se abre a nuestra derecha. El olor a humedad se intensifica justo en el cambio de vertiente. En diez minutos llegamos al desvío a la izquierda perfectamente señalizado por dos fitas. Allí comenzamos el ascenso propiamente dicho. El sendero se convierte pronto en trocha en alguno de sus tramos la maleza lo invade y otros tramos parece nunca mejor dicho, tratándose del lugar donde nos encontramos, un camino de cabras. Pero en fin, sudando las camisetas y parando de vez en cuando a tomar aire alcanzamos las fitas que señalan el ascenso al pico por la ladera de la umbría. Ignoramos el desvío y continuamos hasta el Collado de Bledar, un golpe de fresca brisa sacude nuestras caras sudorosas aliviando el calor acumulado en el ascenso. Desde allí contemplamos la vertiente sur con el cerro coronado por un castillo en primer término. Fuertes rebuznos de burro que interrumpen el relajante trino de los pájarosnos llaman poderosamente la atención. Intentamos averiguar de donde proceden y nos percatamos que lo hacen desde una granja en la falda del cerro donde se asienta el castillo, allí abajo en el valle. Podría ser de alguna burra que estuviera pariendo -dice con propiedad la joven Marghe. Y podría que fuera verdad ya que los rebuznos se repiten con regularidad. Dejamos al animal con sus lamentos y nos disponemos a seguir la dirección de la flecha sobre un poste de madera que indica:"Al Pic Font de Cabres 555 m".

        Nos queda vencer la última dificultad para alcanzar la cima -les digo- solo son 500 metros de ascensión aunque eso sí, algo dura y peligrosa, es necesario extremar todos los sentidos y andar con tiento.

        Después de refrescarnos con unos tragos de agua reanudamos la marcha. La vertiente sur de este pico es bastante escarpada y prácticamente sin vegetación. Todavía no son las nueve y el calor se hace sentir, mas aun por donde discurre la senda, un estribo que arranca de la roca paralelo a la arista.

        Poco a poco vamos ganando altura parando cuando notamos nos falta el aire y escuchando a intervalos los rebuznos del burro. Llegamos a una zona difícil, pendiente y resbaladiza pero unas cordadas sujetas firmemente a la roca nos prestan una ayuda inestimable, solo se hace preciso no mirar a nuestra izquierda, de todas formas el estribo tiene suficiente anchura. Marghe comenta haber visto cordadas similares en sus excursiones por alguna de las rutas del macizo de los Dolomitas.

        Llegamos a una bifurcación, la senda de la izquierda nos llevaría al collado donde se encuentra la explanada de los almendros con un poste de madera y varias señales perfectamente visibles desde donde nos encontramos. Nosotros tomamos la trocha de la derecha indicada por la señal, solo nos quedan 125 metros hasta la cima, pero menudos metros finales!! Hay un momento en que es preciso ayudarse con las manos y sobretodo no mirar hacia atrás pero pasamos la dificultad y alcanzamos la base del truncamiento del cono, prácticamente en el alto, en ese punto la senda que llevamos se encuentra con la que llega de la vertiente de la umbría, solo nos resta pasar de lado por una gran losa de piedra inclinada ennegrecida por algún incendio, un pedregal entre restos de antiguas fortificaciones militares y finalmente remontar una roca por una grieta que hace de esca-lera hasta alcanzar por fin la pequeña plataforma de la cima donde un cartel prendido en un poste de madera indica "Pic Font de Cabres 636 m", son las 09:20.

        Respiramos hondo, nos hemos ganado un descanso. Nos desprendemos de las mochilas y después de un corto rato nos refrescamos con unos tragos de agua. Vamos sudorosos por todos los costados. Una ligera brisa reduce los efectos del calor, bastante intenso para la hora de la mañana en que nos hallamos.

        Contemplamos las hermosas vistas que se divisan desde esa altura privilegiada. Por debajo de nosotros queda ya el castillo de La Vall d'Uixó y por detrás la localidad que da nombre al castillo en toda su extensión. Lástima que el mar sea imposible verlo por la densa bruma que continua estancada a lo largo del litoral.

        Llamamos por teléfono a Loli para informarle donde nos encontramos mientras Marghe deja constancia de nuestra presencia en el lugar escribiendo nuestros nombres y fecha sobre el poste de madera ayudada con el filo de una navaja. Asimismo nos hacemos unas fotos de recuerdo. Mis hermanas comentan que a pesar del esfuerzo ha merecido la pena llegar hasta allí.

        Después de un rato de descanso y tras beber agua nos disponemos a emprender el descenso por el lado opuesto del pico. Ahora será todo bajada -les informo- y además sin mayores dificultades.

        Retrocedemos hacia la base troncocónica y tras pasar la gran losa de piedra inclinada llegamos a la bifurcación de sendas, tomando esta vez la de la izquierda. Ahora la senda discurre entre alto matorral que nos protege del sol hasta dar con la fita convenientemente situada señalando la subida.

        Giramos a nuestra izquierda y después de pasar, siempre rodeando el pico, sobre unos muretes de piedra, alcanzamos el portillo de poniente. Desde este lugar ya se divisa la explanada de almendros y el poste de señales. También se puede contemplar la pista que asciende hacia el paraje denominado La Ereta y que nosotros tomaremos en bajada. Observamos a unos ciclistas que no han podido aguantar los fuertes repechos y pié a tierra van tirando de sus bicicletas como pueden, todavía les queda un buen trecho para alcanzar el collado.

        En suave descenso y tras atravesar un pedregal y un tramo con ciertas incomodidades por los matorrales pinchosos que invaden el camino, llegamos a la explanada. Allí nos tomamos otro corto descanso para contemplar el escarpado pico y tomar unas fotografías.

        Desde este lugar parte un carril de rodadas que enlazará con la pista por donde discurre el GR-36. Mis hermanas se entretienen contemplando las mariposas, numerosas en esta época del año, que revolotean sobre los arbustos y matorral. Aprovechan para ir cogiendo flores silvestres y formar un ramillete para entregaserlo a nuestra madre. Volvemos la vista hacia el Pico y nos parece mentira que hayamos podido llegar hasta allí.

        Una vez en el cruce con la pista (nuevamente estamos en el GR-36), vislumbramos a los ciclistas que están llegando al final del último y largo repecho. Para nosotros desde este punto ya todo es descenso pronunciado aliviado por el zigzagueante trazado de la pista. Marghe está pidiendo "a gritos" una parada para almorzar, a nosotros también nos vendrá bien. Así que en una de las revueltas encontramos un lugar perfecto bajo la sombra de unas carrascas y allí damos cuenta de los bocadillos, fruta y unos sobres de "Flectomin" para renovar las sales perdidas por el calor.

        Con los estómagos repuestos de sales y calorías, seguimos la marcha descendiendo el barranco por parajes de gran frondosidad, a nuestra derecha vemos un gran castaño entre pinos y alcornoques, éstos con los troncos desnudos de color rojizo, ya les han desprendido de la útil corteza con la que elaborarán tapones de corcho entre otros usos.

        El calor arrecia por momentos, nos cruzamos con un muchacho que a "pecho descubierto" y sin protección alguna remonta la pista, va a terminar rojo cual una gamba y puede dar gracias a Dios si no le da una insolación.

        Son las 11:30 cuando llegamos al desvío del GR-36, frente a unos carteles señalizadores de la ruta hacia Nules por dos sitios diferentes. Termina la pista para nosotros y comienza de nuevo un sendero por la parte Norte del macizo de Font de Cabres. Ahora toca ascender un poco pero sin grandes dificultades, solo las propias del calor reinante.

        Marta estaba a punto de desfallecer entre el matorral por falta de aire cuando se presenta ante nuestros ojos en un recodo frondoso del camino, la esperada caseta que protege la Fuente de Nª Sra. de la Salud, la verdadera Font de Cabres. Ha sido una bendición del cielo para todos. Refrescamos nuestras cabezas, cuellos, brazos y piernas y tomamos buenos tragos del agua cristalina, fresca y saludable que haciendo honor a su nombre brota del manantial a través de un grifo. Allí tomamos oxígeno y fresco suficiente para seguir, quedan escasamente veinte minutos para llegar a la pista y cuarenta y cinco minutos mas para llegar al coche. Si Dios quiere, -les digo- a las 12:45 habremos finalizado la excursión.

        Continuamos la marcha con nuevos bríos. Después de unos cortos repechos alcanzamos el desvío hacia el Pico que habíamos tomado antes, habíamos hecho un rodeo completo al macizo. Diez minutos mas adelante alcanzamos la pista, es mediodía y el "lorenzo" pega de lleno sobre nuestras cabezas bien cubiertas por los sombreros aunque una ligera brisa procedente del mar alivia algo el bochorno. Algo es algo.

        Poco a poco vamos desandando lo andado a primeras horas de la mañana, el senderista solitario que encontramos subiendo por la otra pista nos adelanta de regreso como si tal cosa, fresco como una lechuga, parece mentira -comentamos- si no lo vemos no lo creemos. Después de pasar por delante de la Fonteta del Oliver llegamos al coche sin novedad a la hora prevista. Han sido en total 5 horas de excursión y gracias a Dios estamos enteros.

        Concluída la excursión, me siento orgulloso de haber servido de Guía a mis hermanas Marta y Conchi y sobrina Marghe y solo deseo que esta excursión la recuerden con especial cariño. Por mi parte he puesto todo el empeño para poder conseguirlo.

 

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