Ruta 1

Alcudia de Veo-Veo-Alto Campana-Aín
(por el GR-36)
Domingo, 30 de noviembre de 2003

        NOTA: Para este trayecto son necesarios dos coches, uno para dejarlo en Aín (punto de llegada) y el otro en Alcudia de Veo (punto de salida).

        Menos mal que el día amanece esplendoroso, con algo de frescor pero en el cielo solo se observa alguna que otra nube alta que augura una mañana dominguera soleada a pesar que ya nos encontramos a las puertas del mes de Diciembre.

        Salgo en mi coche de Castellón a las 08:00 horas en busca de mi amigo y compañero de fatigas Joserra que reside en Villarreal. Son las 08:20 horas cuando arrancamos con los coches hacia Aín. Tomamos la carretera de Onda que dejamos a unos 5 km para girar a la izquierda por el nuevo vial que circunvala Castellón por poniente hasta un desvío bien señalizado que indica "Artana-Eslida". A 5 km de la autovía atravesamos Artana, que puede considerarse como antesala del Parque Natural de la Sierra de Espadán y 5 km mas adelante cruzamos Eslida ya en plena sierra. Se asienta Eslida a la solana del Puntal del Aljub (con el repetidor de TV en su cima) y del Batalla. Otros 5 km más remontando el Barranco de Eslida y llegamos a la localidad de Aín tras pasar a medio camino por un oscuro túnel de 360º. Aín es una pequeña población serrana a 495 metros de altitud sobre el nivel del mar, situada a 35 km de Castellón y 70 de Valencia. Allí dejamos uno de los coches y con el otro nos dirigimos al punto de partida: Alcudia de Veo distante 6 km de Aín.

Plano del itinerario

        El GR-36 es un sendero que atraviesa de este a oeste la Sierra de Espadán desde la localidad de Villavieja, casi al nivel del mar, hasta Montanejos. La marca roja-blanca que inicia nuestro recorrido de hoy, se encuentra en la misma carretera, pasando un puente justo a la derecha del Hostal-Restaurante "Pico de Espadán". De allí descendemos hacia el río por una senda empedrada rodeada de bastante maleza. En 2 minutos llegamos a una bifurcación tomando la senda de la izquierda que pronto confluye en un canalillo de riego que discurre a media ladera entre la carretera y el río. OJO!! a la travesía por el borde del canalillo en algunos tramos demasiado estrecho y resbaladizo. A tu derecha el vacío, relleno de zarzas y matorrales traicioneros y por tu izquierda un murete de piedras que soporta una terraza de cultivo y por la que cuelgan ramas punzantes de varias especies que se te clavan sin piedad en la ropa, menos mal que llevamos el polo nórdico, y hay que separar como puedes mientras intentas evitar la mirada a tu derecha.

        - Ten mucho cuidado Joserra, que si nos caemos y podemos contarlo no sé como saldríamos.

        - Lo mismo te digo Mario, mas vale no pensar en ello.

       Pasamos unos 15 minutos de apuros con la mirada atenta al suelo y la punta del palo reconociendo el "terreno" que esconde los matorrales. Por fin dejamos el canalillo desviándonos a su derecha siguiendo una señal bien marcada, otra señal negativa se encuentra a la vista sobre el murete de piedras, el suplicio ha terminado. La senda gracias a Dios discurre por un terreno mejor acondicionado, atraviesa unos bancales donde se combinan algunos árboles frutales con olivos y hortalizas y después de unos 10 minutos nos deja en la carretera ya en el pueblo de Veo.

        Enseguida dejamos la carretera por la derecha por un camino empedrado en muy buen estado que desciende a la rambla entre huertos, ahora sí que da encanto caminar. Pronto llegamos al cauce sin agua del Río Veo que cruzamos. Al otro lado del cauce el camino se convierte en una pista que tomamos hacia la derecha, siempre siguiendo las marcas rojas-blancas perfectamente señalizadas y que no dan lugar a dudas.

        Una marca a la izquierda nos indica el comienzo del ascenso. En este punto nos paramos para desprendernos de los polos nórdicos que comienzan a estorbar y nos aprestamos a remontar la ladera umbría de la "Quema de Torcas" por una senda a tramos empedrada que recuerda una antigua vía vecinal que serviría de paso a personas y caballerizas. El entorno impresionante, un frondoso bosque de pinos con un sotobosque en el que dominan las matas aromáticas y espeso musgo entre las rocas aprovechando la humedad de la umbría. Dos anécdotas dignas de mención en la subida: la primera bastante curiosa se refiere a un ratoncito que se nos cruza en la senda empedrada, al ratoncito le pasa algo porque tiene dificultades no solo para correr sino incluso para moverse y es que tiene las patas traseras paralizadas, el pobre no sabe como escapar de los viandantes que le están observando y a pesar de los esfuerzos que está realizando no alcanza a remontar la piedra que le dificulta el paso, no creo que dure mucho, muy pronto las garras o las fauces de algún hambriento depredador darán buena cuenta de él. Un poco más adelante, un pino caído atraviesa el camino, qué casualidad!!, justo en una curva con bastante desnivel, a duras penas, agarrándonos como podemos a sus ramas secas, logramos superarlo.

        Poco a poco el ascenso toca a su fin, los rayos solares comienzan a llenar de claridad el paisaje. Son las10:30 cuando alcanzamos el collado con un sol radiante y después de unos 10 minutos por terreno llano, desembocamos en una pista entre huertos de olivos, estamos a 573 mts. de altitud sobre el nivel del mar. Las señales nos dirigen inequivocamente a la derecha y 2/3 minutos más tarde dejamos el GR desviándonos a la derecha por una PR local (verde-blanca). Una señal vertical de madera a la antigua usanza, señala la dirección hacia el Tossal de la Campana también llamado de las Torcas a 667 mts. de altitud sobre el nivel del mar. Joserra ya está reclamando su almuerzo, le digo que hay que ganárselo subiendo, a las 11:00 estaremos arriba que tenga un poco de paciencia, son solo 100 metros escasos de desnivel.

        Desde el desvío hasta la cima del Campana se camina la mitad del trayecto por buena pista en ascenso suave hasta alcanzar un altozano a 605 mts. de altitud, con la vista del pueblo de Aín en todo momento. Desde allí la pista se convierte en una trocha con bastante pendiente que serpentea entre antiguas trincheras y puestos de mando de la Guerra Civil. La trocha se encuentra debidamente señalada con fitas colocadas estratégicamente. Y como estaba previsto, a las 11:00 en punto coronamos la cima.

El Pico Espadán desde el Tossal de la Campana.

  - Ahora ya nos lo hemos ganado amigo Joserra, llegó la hora del alnuerzo.

        Nos despojamos de las mochilas y cantimploras y nos ponemos los polos para evitar enfriamientos. En lo alto junto a una antena alimentada con energía solar y rodeada por una alambrada alguien ha tenido la buena idea de improvisar un atisbo de mesa y banquetas con las piedras esparcidas por doquier provenientes de las derruidas trincheras de la guerra civil española. Así que podemos prepararnos el bocadillo con cierta comodidad y mientras reponemos energías, aprovechamos para contemplar con tranquilidad el panorama que nos rodea.

       Mirando hacia el sur vemos de izquierda a derecha el pueblo de Eslida al final del Barranco homónimo, el Batalla sobre la ladera umbría del Palomar, el pueblo de Aín donde desemboca el Barranco de la Caridad que despues de pasar junto a las ruinas del castillo, se pierde hacia arriba entre las cimas de Cerro Gordo y Peñas Blancas y el Collado de la Ibola. Hacia el oeste la mole oscura del macizo donde a duras penas sobresale el Pico de Espadán y la dura pendiente de subida desde la Nevera. Un poco hacia el Norte el Pico de la Rápita y seguidamente en la lejanía la silueta inconfundible del Pico Peñagolosa. Mucho más cerca los llamados Organos de Benitandús sobre la rambla de Veo en cuya ladera izquierda se asientan las localidades de Veo y Alcudia de Veo a la vista. Y por último hacia levante la franja medio azulada en esos momentos del mar. Un paisaje maravilloso, de verdad.

El pueblo de Aín desde el Tossal del Campana

        Concluído el almuerzo, nos aprestamos a descender hacia Aín. Prácticamente el recorrido está tocando a su fin, son las 11:30 y dentro de media hora estimamos que estaremos subiendo a mi coche. Descendemos por una pista que serpentea la ladera norte del Campana. Primero entre pinares y una vez de nuevo en la solana entre huertos de olivos, muchos de ellos todavía con la aceituna en el árbol. Una familia al completo se dedica a recolectar su huerto "a mano" lo cual se me antoja que requiere grandes dosis de paciencia pero ese medio de recolección de la aceituna dicen que es el que le da carácter al aceite denominación de origen de la Sierra de Espadán, "poca cantidad pero mucha calidad".

        En el lugar donde están recolectando la aceituna, hay una bifurcación, la señal positiva verde-blanca nos indica que debemos tomar la pista de la izquierda. Seguimos un poco por dicha pista hasta una abertura donde se difumina la pista. Hay que fijarse muy bien pues no hay cerca ninguna señal que nos indique que dirección tomar lo que nos hace dudar. Debemos saltar un murete de piedra medio derruido, detrás del cual distinguinos la traza de un sendero, desde donde alcanzamos a ver un poco lejos la señal verde-blanca pintada sobre una gran roca a la derecha de la senda que en ese tramo queda un poco desdibujada por la cantidad de roca que encuentra a su paso. Ya en el camino correcto, descendemos hasta el fondo del Barranco del Picayo, lo cruzamos y por una sendita a unos 40 metros desembocamos en la carretera y después de recorrer por el arcén unos 500/600 metros llegamos a la Plaza Mayor de Aín donde concluye la excursión; son las 12:00 horas. Lo cual quiere decir que con el almuerzo y otras cortas paradas intermedias hemos invertido 02:45 horas en completar la ruta.

        Una última advertencia: en lugar de subir al Tossal de la Campana, podemos seguir la pista por el GR-36 que en continuo descenso desemboca en la carretera Eslida-Ain en el paraje denominado Los Corrales, que son antiguos corrales en ruinas. Cruzamos la carretera y siguiendo las señales descendemos hasta la vega y por una pista de cemento entre huertos de frutales predominantemente cerezos, entramos al pueblo por su parte baja. Pero yo recomiendo optar por la subida al Campana por considerarla mas interesante.


El Pico Peñagolosa en el horizonte y en primer término los Organos de Benitandús

         Tabla de contenido