El Pozo Negro

 

Ruta 19

Fuentes de Ayódar-Pozo Negro-Fte. Lentisco

Sábado, 7 de octubre de 2006

El Pozo Negro

 

Como va siendo habitual, tal como habíamos previsto a propuesta de Pepe, hoy sábado vamos a efectuar una nueva ruta mañanera, por los alrededores de Fuentes de Ayódar.

Por diferentes razones solo acudimos a la cita Pepe y un servidor. A las 08:30 horas ya estábamos preparados para iniciar la marcha en Fuentes de Ayódar (0), un recóndito poblado a unos 42 km de Castellón, situado al norte del Parque Natural de Espadán donde termina la carretera asfaltada.

Salimos del pueblo hacia el oeste, por la pista que da continuidad a la carretera y que se dirige a Torralba del Pinar. Pronto cruzamos el río comenzando un suave ascenso. A unos 300 metros a la izquierda, existe una fita (1) colocada por Pepe que señaliza un camino recién desembrozado que en duro ascenso remonta la ladera de la montaña rodeando un alto rocoso. Se trata de un viejo camino con tramos donde aun quedan rastros del típico camino de herradura. La temperatura es ideal para caminar por lo que con el añadido del aroma a tomillo, romero y otras matas diversas, alcanzamos otra pista (2) sin mayores dificultades (son unos 800 metros de cuesta).

El Pozo Negro

La pista a la que salimos, discurre por una cota alta paralela a la rambla pero con la ventaja de que el panorama que nos ofrece es más amplio. Según andamos, vamos observando como en las laderas todavía quedan vestigios del incendio que devastó la zona en el año 1994, menos mal que los pimpollos con los que se repobló, van tomando poco a poco altura y es de prever que en unos 20 años todo el terreno esté cubierto por el hermoso pinar de toda la vida.

Caminamos tranquilamente contemplando el panorama. Al frente, siguiendo la profunda rambla, se nos aparece por unos instantes entre la “uve” formada por dos montañas unas casas que pertenecen a Torralba del Pinar. La pista por la que andamos también se dirige a Torralba pero según Pepe da un gran rodeo a parte de tener que ascender un monte. Hacia Torralba podemos contemplar los Los Morrones de Gil, similares a los Órganos de Benitandús o las Peñas Aragonesas.

Después de unos 2,8 km desde el cruce con el camino, encontramos otra fita a la derecha (3) un poco antes de llegar a una encrucijada de caminos. La fita señaliza otro camino que desciende durante 1 km directamente a la pista por donde iniciamos la ruta, que va junto al cauce de la rambla y que a la izquierda se dirige a Torralba. Por ese camino encontramos matas de ajedrea o saborija y poleo-menta que se encuentran en plena floración por lo que despiden un fuerte y agradable aroma.

Junto al Pozo Negro

Llegados a la pista (4), tomamos a la derecha junto a unos cortados. A unos 200 metros surge a la izquierda un manantial (5). Es el Manantial del Nacimiento –me dice Pepe-. Hacemos una parada que Pepe aprovecha para segar con la hoz , que suele llevar por si acaso, el sobrante de vegetación alrededor de la salida de un chorro de agua encauzado con una caña.

A unos 600 metros desde la incorporación a la pista tomamos un senderito a la izquierda que se dirige al cauce del río Fuentes por el que siempre suele fluir agua. Nos encontramos con unas pozas -donde venían los ”hippies” a bañarse en “cueros” -me dice Pepe- pero lo verdaderamente importantes aun no ha llegado.

Cruzamos el riachuelo y rodeando unas rocas, descendemos a un estadio inferior desde donde nos encaramamos a una gran roca de rodeno. El espectáculo que aparece a nuestra vista es impresionante. La roca horadada por el desgaste forma en su amplia concavidad una gran poza de agua cristalina que se surte de una cascada por la que fluye un buen chorro de agua. No es la única, el paso del tiempo ha ido configurando el cauce del río formando gradas donde se almacena el agua en pozas de mayor o menor tamaño creando los correspondientes saltos de agua. Todo ello en un entorno muy peculiar de los más bellos del Parque. Es la “guinda” de la excursión que llevaba guardada Pepe en la manga. La poza mayor que es donde nos encontramos se conoce como “Pozo Negro” (6) o bien “Pozo Sin Suelo” por la profundidad que alcanza en la zona de la cascada y que impide ver el fondo. Son las 10:15 horas una buena hora para tomar algo y descansar admirando el paisaje y acompañados por el relajante sonido del agua en su caída sobre el pozo.

El Pozo Negro a vista de pájaro

Cuando más ensimismados estábamos, aparece un senderista solitario frente a nosotros subido a una roca con la cámara en ristre dispuesto a tomar unas fotos. Suelo hacer senderismo con amigos –nos informa- pero para hacer fotos es preferible venir solo.

Una vez recuperadas las energías, nos disponemos con pena a seguir nuestro camino pero con el convencimiento de que tenemos que volver en otra ocasión. Durante unos 160 metros, seguimos el curso del río sirviéndonos de las piedras para no mojarnos saliendo a un camino acondicionado que tras otros 130 metros sale al área de recreo de la Fuente del Zuro (7).

Enseguida salimos de nuevo a la pista que seguimos hacia abajo en dirección a Fuentes.

Como vamos con tiempo –me dice Pepe- iremos a visitar la Fuente del Lentisco.

1600 metros de pista paralela al río nos lleva hasta un puentecillo muy próximo al pueblo. 70 metros más adelante, a la entrada de una curva a la derecha, sale una pista a la izquierda (8) que se dirige hacia la Riera de Macasta donde se encuentra la Fuente del Lentisco. Pasamos primero un antiguo molino y poco después tenemos que andar sobre el borde de una acequia pasando por una balsa donde se encuentra el manantial de Los Chorricos (9) que durante unos metros van apareciendo surgiendo de la roca. A 1 km aproximadamente del desvío llegamos a la Fuente de la Masadica (10) llamada así por el nombre de la masada que tenemos delante, ya en estado calamitoso, donde llegaron a convivir hasta cinco familias de forma totalmente autosuficiente. También la llaman Fuente del Lentisco debido a un lentisco de unos 200 años convertido en árbol que da sombra al recinto y que crece horizontalmente, por lo que debe estar apoyado en un poyete, emergiendo por los resquicios que han ido horadando sus raíces en la roca. Desde luego es un ejemplar único. Aunque no hace demasiado calor, da gusto aprovecharse de su sombra durante un rato.

Volvemos sobre nuestros pasos hacia el pueblo donde llegamos cuando el reloj del campanario toca las 12:30.

En total han sido 4 horas incluyendo la parada para el almuerzo en el “Pozo Negro”.

 

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