Rebaño de ovejas frente a la Finca de Monte Negredo

 

 

14ª JORNADA

Jueves, 10 de mayo de 2007

Covarrubias-BURGOS

Parcial: 42,9 km; Totales: 388,6 km; Restan: 0,0 km

 

Las sorpresas del Camino

 

De nuevo duermo de un tirón gracias al buen lecho e indudablemente al respirador. A las 06:00 horas suena la alarma del móvil. Hay que madrugar pues la etapa podría alargarse y el calor va en aumento día a día. En el comedor encontramos el termo con el café con leche y bollería. Una vez desayunados, nos disponemos a emprender la etapa cuando son las 06:45 horas. El cielo sin una nube, lo que vaticina otro día caluroso.

Salimos de Covarrubias por la Puerta Norte, cruzando la plaza del crucero y dirigiéndonos hacia la carretera de Cuevas de San Clemente. Un perro dormitando en la cuneta se reincorpora de un salto a nuestro paso y sin pensárselo mucho nos sigue. Comenzamos la subida al puertecillo en compañía de este "peregrino" especial que algo inquieto, no para de correr sin rumbo fijo, meneando el rabo y volviendo siempre a nuestro lado. De vez en cuando, el Camino nos tiene preparada alguna sorpresa.

Después de 1,5 km de subida el horizonte se abre, mostrando los campos de cereal a ambos lados de la carretera que discurre por el valle. A nuestra derecha, más allá de los sembrados, llevamos la Sierra de las Mamblas, destacando dos elevaciones, que haciendo honor al nombre de la sierra, asemejan los dos firmes pechos de una mujer. A nuestra izquierda, y también tras los sembrados, se extiende una zona de pinares. Nuestro circunstancial compañero se divierte entrando y saliendo de los bancales, es puro nervio, se le nota contento de habernos encontrado. Es rarísimo que no nos haya dejado ya. De pronto, arranca hacia una finca donde dos perros tras la cerca se dan a conocer con sus ladridos. Se saludan olfateándose. ¡Vaya hombre! A ver si por casualidad uno de ellos fuera hembra y se queda con ella. Pero ni por esas. Al poco tiempo se cansa y vuelve a nuestro lado. Nos tendremos que resignar a su compañía, aunque todo hay que decirlo, su presencia y juegos nos distraen. Ya podemos divisar Mecerreyes al fondo. Casi sin darnos cuenta estamos entrando por sus calles cuando son casi las nueve. Han sido 8,5 km desde Covarrubias.

Monumento en Mecerreyes

Pasamos por el monumento en honor a los héroes de la Guerra de la Independencia en busca de la salida del pueblo junto al frontón. El perro nos compromete al intentar meterse en una casa.

-No es nuestro -nos disculpamos- viene siguiéndonos desde Covarrubias.

-Pues llévenselo por favor -nos suplica el paisano- ya tenemos cuatro perros abandonados en el pueblo, ahí tienen uno de ellos junto a la casa de su amo fallecido, no se mueve de la puerta de la casa, cualquier día lo encontramos muerto.

Rellenamos las botellas en la fuente, hoy tenemos que ir bien aprovisionados de agua. El perro aprovecha también para saciar la sed. El lugareño nos indica la salida.

-Sigan esa pista que sale junto al frontón siempre de frente, es el camino a Hontoria.

Reanudamos la marcha con el perro siempre adelantado. Una vez en la pista, a unos 250 metros sale un ramal a la izquierda que evitamos. Seguimos de frente tal como nos indicó el paisano. La pista pica un poco hacia arriba. 1100 metros más adelante llegamos a un amplio collado donde nos encontramos con un cruce. Ni una flecha amarilla que nos oriente. Por intuición debemos seguir de frente aunque la pista termine y se convierta en un estrecho camino carretero. A la izquierda vemos próximas unas tenadas de ganado. Por la derecha, lo mas seguro es que llegaríamos a la carretera. Así que de frente. El perro es el que menos lo duda, él ya se ha metido por el camino carretero, parece nuestro guía.

Siguiendo el vallejo y evitando siempre los desvíos, llegamos al vallado de la Finca de Monte Negredo después de recorrer 2800 metros desde el collado. Aquí no hay duda posible. Seguimos el vallado llevándolo a la derecha. De vez en cuando, unos grandes charcos de agua en medio de la pista. El perro va con la lengua fuera y aprovecha los charcos para meterse y darse un buen chapuzón.

Flecha después de pasar la Finca de Monte Negredo

La cerca termina a los 2900 metros, justo donde está la entrada a la finca. Termina la pista y comienza un sendero que se introduce en el monte entre encinas y monte bajo. ¡Vaya! Una flecha amarilla pintada con "spray" sobre una piedra en medio del sendero. A buenas horas… Nuestro primer pensamiento es que ya podrían haber pintado algunas más, por lo menos en las intersecciones. Poco después dejamos a nuestra izquierda un gran rebaño de ovejas pastando. El perro ni se inmuta. Permanece a nuestro lado.

A 1900 metros alcanzamos una carreterilla. A la izquierda vemos las primeras casas de la aldea de Tornadijo. Según la Guía debemos tomar a la derecha en dirección a las canteras que advertimos en las laderas del monte. Es de reseñar, que de estas canteras se extrajo mucho material para la construcción de la Catedral de Burgos y otros templos castellanos.
A 700 metros, justo cuando se inicia la subida hacia las canteras, dejamos la carretera cruzando el cauce seco de un arroyo que discurre a nuestra izquierda. El camino comienza a tomar aspecto de cañada. Se observan las huellas de las ovejas en la tierra. Después de superar un repecho de unos 200 metros, continuamos por el monte entre encinas, estepas y brezos, siguiendo sin desviarnos la cañada hasta llegar a un valle que seguimos en dirección norte.

 
Llegando a Hontoria de la Cantera
 
Saliendo de Hontoria

Hasta bordear un montecillo al final del vallejo, no vemos la localidad de Hontoria de la Cantera, prácticamente a nuestros pies cuando llevamos recorridos 2500 metros desde la carretera. No nos hemos perdido. ¡Aleluya! El amigo "Santi" no se ha olvidado de nosotros. Posiblemente el perro también habrá tenido su influencia. Unos paisanos nos indican donde queda el bar, aunque dudan de que esté abierto. Pues con el hambre que llevamos, solo faltaría eso. En total desde Covarrubias: 20 Km. Los mismos que lleva el perro con nosotros. Nos da mucha pena, pero no habrá más remedio que desprendernos de él como sea.

Afortunadamente la puerta del bar se abre a nuestro paso. El perro se queda fuera montando guardia. Encontramos al propietario en plena faena de limpieza. Son las 11:45 horas. Le pedimos algo de comer.

-Pues como no sea un poco de queso sin pan… No tengo otra cosa.

Pues con el hambre que llevamos no nos vendrá mal el queso aunque sea sin pan. Lo encontramos buenísimo. Está muy curado.

-Es puro de oveja, elaborado en Roa -nos informa el dueño.

Mientras damos buena cuenta del manjar charlamos con él, como de costumbre solemos hacer con los paisanos que se nos cruzan en el Camino. Nos enteramos que está vivo de milagro. Su propio tractor volcó y lo pilló debajo. Estuvo casi cuatro horas aprisionado hasta que le encontraron casi en las últimas. Nos confirma la existencia de un Mesón a la salida de Revillarruz por la carretera general.

-Aunque hay un camino hasta Revillarruz que evita la carretera, yo que vosotros iría por ella, no os vayáis a perder.

Abside de la Ermita de Santa Isabel

Con el estómago complacido, nos disponemos a partir. No hay rastro del perro. Menos mal que nos ha dejado por su voluntad. No hubiésemos sabido que hacer con él si nos hubiera continuado siguiendo. De todas formas ha sido una distracción llevarlo de compañero.
Atravesamos el pueblo. Junto a unos almacenes, un agricultor se encuentra limpiando los filtros de unas cosechadoras. Muy amable, nos explica con detalle el proceso de sembrado de las pipas de girasol que es la faena que en estos momentos, los agricultores están involucrados.

Una vez en la carretera, contemplamos al otro lado el ábside de la Ermita de Santa Isabel, lo único que queda de ella en pié.

Si estuviésemos seguros de que vamos a encontrar flechas nos iríamos por el camino pero si en 20 km solo hemos visto una, lo más seguro es que ya no veamos más. Así que a seguir por el arcén soportando el fuerte calor y el intenso tráfico. A ver si con un poco de suerte, hay habitaciones libres en el Mesón y nos quedamos allí a descansar. Por hoy ya está bien. Estamos deseando llegar. Los pies los llevo recalentados y doloridos. A 4800 metros pasamos a la altura de Revillarruz que dejamos a nuestra derecha. Al otro lado de la carretera, advertimos el letrero de la "Venta la Petra", pero no hay ni rastro de movimiento, deben haberla clausurado. A ver si tenemos mas suerte con el Mesón. Y es que voy al límite de mis fuerzas.

Torreón de los Albarra

1 km más adelante, llegamos por fin al Mesón Olmos, situado junto al cruce de Humienta y casi enfrente del Torreón de los Albarra. Pero nos llevamos una gran desilusión. Se encuentra cerrado por descanso del personal. Precisamente los jueves son los únicos días que no abren. Nuestro gozo en un pozo. Nos las prometíamos felices. Se nos cae el alma a los pies. No hay más remedio que parar un rato a descansar sentados en el suelo y tomarnos una buena ración de agua con "Flectomín". Nuestra última esperanza está en Cojóbar.

Después de un cuarto de hora de parada, reanudamos el camino por la carretera. Como en otras ocasiones, toca apretar los dientes y adelante, algo encontraremos. Confiamos en el amigo "Santi". 1 km más hasta el desvío de Cojóbar y 800 metros hasta unos silos que forman parte de la fábrica de piensos Trow-España. Unos metros más nos llevan a cruzar una antigua vía de tren. Un cartel a la izquierda indica "Vía Verde". Es el camino que hay que tomar para ir a Burgos si se elige esta alternativa. La otra sería seguir por el camino que hay junto a la fábrica de piensos en dirección a Saldaña. De momento nosotros vamos a buscar un bar donde comer. Son las 13:45 horas y nuestros estómagos se van quejando. Aparte de esto, el sol cae a plomo. El calor se hace insoportable. Buscando, buscando, nos pasamos las casas del pueblo yendo a parar a la urbanización "El Valle del Sol". Hay que retroceder un poco. El poblado está formado prácticamente por cuatro viejas casas alrededor de la Iglesia parroquial de San Cristóbal de estilo románico. No hay ningún servicio. De hecho, es un barrio de Modúbar de la Emparedada. ¿Será posible? Unos albañiles que están haciendo obras en una casa, nos dicen que el sitio más cercano para comer es el Mesón Olmos que hoy está cerrado o acercarse a Sarracín, donde además hay posibilidades de alojamiento. Pero eso queda en la confluencia de la carretera general y la autovía. No es nuestro camino. ¿Qué hacer? Esta es la cuestión en unos momentos de abatimiento. A Burgos nos quedan 12 km. No encontramos otra alternativa que continuar hasta Burgos. Decidido. El encargado nos llena las botellas de agua fresca y haciendo de tripas corazón nos disponemos a marchar hacia Burgos por la Vía Verde.

Iglesia de Cojóbar
Iniciando la "Vía Verde"

No sé de donde sacar fuerzas, pero habrá que sacarlas de donde sea. Lo importante es no ponerse nervioso y paso a paso ir aminorando la distancia. Bajo un sol de justicia, nos encaminamos por la Vía Verde. Ni un árbol que nos brinde de vez en cuando una pizca de sombra.

2200 metros más allá pasamos por la antigua estación de Modúbar de la Ensenada, un pueblecito situado en un fértil valle al abrigo del monte Altotero donde existe un yacimiento neolítico. A partir de aquí, la "vía" comienza a dar una gran vuelta de 360º para salvar un barranco y encarar el monte y 2500 metros más adelante llegamos a la entrada del túnel que salva el monte Altotero. Por lo menos vamos a tener sombra y algo de corriente de aire durante 600 metros que tiene el túnel de longitud.

Llegando al túnel
Saliendo del túnel

A la salida, de nuevo el desierto. A 400 metros termina la vía verde acondicionada. Hay que seguir por la vía soportando el balastro, las traviesas y el calor. Durante 1 km seguimos como podemos con el miedo de torcernos un pié o en el mejor de los casos martirizarlos, hasta que la vía se cierra en maleza. Imposible continuar por ella. Instintivamente nos salimos salvando un pequeño talud y nos encontramos con una hermosa pista que aparenta discurrir paralela a la vía. ¡Qué tontos hemos sido! ¿Como ha sido posible no verla antes? Y es que el cansancio y el calor hacen estragos en la mente. Cuando está uno al límite, puede ocurrir lo más insospechado.

Esto quiere decir que al terminar la vía acondicionada hay que buscar a la izquierda la pista. Buena información para futuros peregrinos.

Ya por ella y tratando de tranquilizarnos vamos acercándonos a un pueblo que podría ser Cardeñadijo. Efectivamente, 1 km más allá, a la entrada del pueblo, nos tropezamos con un grupo de escolares en bici con su maestro que piensan hacer un recorrido por la "vía verde" y que nos lo confirman. A requerimiento del maestro, unos cuantos chavalillos casi al unísono nos informan que en el pueblo hay un bar y saliendo de él por la carretera hacia Burgos un restaurante. Nos quedan unos 5 km para llegar a la entrada de Burgos. Estamos como quien dice a tiro de piedra de nuestro destino. Pero también estamos sedientos, hambrientos y agotados. Mis piernas llevan ya unos cuantos kilómetros flaqueando. Y es que la etapa se las trae. La ilusión de llegar al restaurante, parece como si nos diera alas. A la salida del pueblo, preguntamos a un muchacho que va en coche hacia Burgos.

Pues sí -nos dice muy amable- a unos 500 metros hay un restaurante. Yo mismo les acerco si quieren. Yo también he sido peregrino.

¡Cómo despreciar el ofrecimiento! Sin pensárnoslo dos veces nos subimos al coche. Cuanto antes lleguemos a comer mejor. Después del descanso, llegar a Burgos será más soportable.

Una vez en el coche, nos señala el restaurante.

-Quedan 4 km a Burgos -nos dice- no tengo inconveniente en llevarles. En la misma entrada de Burgos hay un restaurante donde sirven una comida casera muy rica.

La tentación es fuerte y no sabemos resistirnos. Por otra parte, creo que ya podemos considerarnos en Burgos. Un poco antes de atravesar una autovía por un paso inferior, nos indica a la izquierda el andadero que da continuidad a la "vía verde". Poco después de pasar la autovía surgen de repente las agujas de la Catedral de Burgos sobre los tejados de las casas.

A las 16:15 horas, nos deja junto a una gasolinera frente al Mesón Felipe y nos desea ¡Buen Camino! Ya podemos comer y beber todo lo que queramos.

Catedral de Burgos

Sentados en la terraza, lo primero que me pido es un buen vaso con vino, gaseosa y cubitos de hielo que me bebo casi de una sentada. Después a elegir entre los platos que componen el menú y dar cuenta de la comida con tranquilidad. No tenemos prisa. Nos da igual a la hora que lleguemos al Albergue del Parral. El camarero nos dice que todavía nos faltan casi tres kilómetros para llegar a él.

Una vez saciados y descansados dentro de lo que cabe, nos disponemos a recorrer el último tramo de nuestro Camino. Cruzamos las vías del tren junto a la Estación y por la ribera izquierda del río Arlanzón nos encaminamos hacia El Parral. Han sido casi 43 km los recorridos desde Covarrubias para llegar al Albergue. Ya está bien como final de Ruta.

Nos recibe un hospitalero muy amable de Madrid y nos asigna litera en un barracón recién abierto donde podemos elegir a nuestro antojo la litera preferida. Yo busco una con un enchufe cercano para mi respirador. Nos dice el hospitalero que ya hay dos barracones completos y al nuestro comienzan a entrar nuevos peregrinos. Unos inician su Camino nerviosos e ilusionados, comentando entre ellos lo que llevan y sus pretensiones. Otros que vienen de más lejos, se les nota a la legua, por sus trazas y ocupaciones. A pesar de que llevamos catorce días de Camino, son los primeros peregrinos que nos tropezamos. Y es que nos tenemos que concienciar de que estamos en la columna vertebral de todos los Caminos a Santiago: el Camino Francés. Final de nuestro Camino por la Ruta de la Lana.

¡Hasta siempre!
¡BUEN CAMINO!

 

RECUERDOS Y AGRADECIMIENTOS

 

En primer lugar, un agradecimiento especial al amigo Juan que a pesar de no haber podido acompañarnos, tuvo la entereza de trasladarnos al punto exacto de partida en Monteagudo de las Salinas, una acción muy loable por su parte.

A las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago de Cuenca y Alatoz por su valiosa información.

Al cura Emilio de Fuentes por su desinteresada hospitalidad en su propia casa.

A Luis Cañas por su atención telefónica en momentos de incertidumbre, su deferencia al venir a saludarnos a Fuentes y los útiles planos que nos entregó sobre varios puntos conflictivos de la Ruta de la Lana.

A Pedro Antonio de Alatoz por su información y compañía hasta altas horas de la inolvidable y tormentosa noche de Cuenca.

A Pepe Fernández de Villaconejos de Trabaque por sus atenciones.

Al pastor Santiago y familia de Caracena por su hospitalidad en una de las jornadas más duras del Camino.

A todo el pueblo de Quintanarraya por su generosa hospitalidad.

En general a todos los amigos que estuvieron pendientes de nosotros por teléfono y cuyos ánimos nos infundieron fuerzas para seguir.

Y por último mi agradecimiento especial al amigo Pepe de Tales, gran compañero de peregrinación, enfermero y fotógrafo oficial del Camino, siempre dispuesto a ayudarte y animarte en los momentos más comprometidos. Junto a él, da gusto caminar y el esfuerzo e incluso el sufrimiento, se hacen más llevaderos.

A todos ellos MUCHÍSIMAS GRACIAS, y a vosotros, queridos lectores, un consejo a tener muy presente y un sincero deseo:

"El Camino no se anda, se vive"


¡BUEN CAMINO! ¡ULTREIA e SUS EIA!


Castellón de la Plana, 1 de octubre de 2007

 

 

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