Camino de Albendea

4 JORNADA

Lunes, 30 de abril de 2007

Villaconejos de Trabaque-Salmerón

Parcial: 29,8 km; Totales:121,6 km; Restan: 267,0 km

 

Cambiando de Provincia

¡Vaya noche toledana que he pasado! Casi sin pegar ojo. La dureza del "prefabricado" lecho me ha pasado factura. Y lo peor de todo ha sido que no conseguía encontrar una posición cómoda para mi dolorida pierna izquierda. Así que a las 07:30 horas estamos saliendo de nuestro "albergue" circunstancial con la esperanza que a lo largo de la etapa me pueda recuperar. Pepe me dice que tampoco él ha podido dormir mucho que digamos.

Villaconejos de Trabaque
Secadero de mimbre

Desayunamos en Casa Máximo y a las 08:00 horas ya estamos preparados para iniciar la etapa. Siguiendo la tónica de estos días, hace fresco y el aspecto del cielo no augura nada bueno.

Siguiendo las instrucciones de la dueña del bar, tomamos a la izquierda la carretera sin advertir flecha alguna. Nos acercamos hasta la ermita de la Concepción y allí no tenemos más remedio que preguntar porque la capilla de San Roque -referencia de la salida- no aparece por ninguna parte. No debemos haber entendido bien a la señora.

Capilla de San Roque

Un tractorista nos dice que tenemos que volver hacia el pueblo y ahora sí, en el lugar señalado, vemos en una esquina la referida Capillita de San Roque adosada a la pared de una casa y una flecha amarilla indicando la dirección del Camino.

Al lado, nos llaman la atención unos hatillos de varillas colocadas tal como si fueran "tipis". Debe tratarse del mimbre secándose. Y es que la comarca de la Alcarria es famosa por dicho cultivo y elaboración. Es curioso observar los tocones de las mimbreras despuntando tiernas varillas que en esta época dan un colorido especial a la vega.

Con el error en la salida se nos ha hecho las 08:30 horas y la etapa es larga, no debemos descuidarnos.

Siguiendo la pista que discurre paralela al río Trabaque -que se adivina a unos 200 metros a nuestra derecha- vamos acompañados por la extensa vega sembrada de mimbreras. Tras el río, advertimos la cantidad de cuevas-bodega, que horadan la ladera del monte, donde se almacena el vino a una temperatura ideal. Los vecinos utilizan estas cuevas-bodega para montar sus saraos en los que se consumen espectaculares "chuletadas" regadas con los buenos caldos que reposan en las cubas.

Cuevas-bodega

A 1 km de la capillita de San Roque, llegamos a una bifurcación. El camino de la derecha se dirige al fondo de la vega, nosotros tomamos el de la izquierda.

A 400 metros existe una nueva bifurcación, el camino que describe la Guía es el de la derecha, como muy bien dice, "siguiendo a tu vista la hoz de Priego", pueblo éste de cierta importancia pero que no se ve. Está situado al pie de la sierra en el límite de las comarcas de La Alcarria y la Serranía de Cuenca.

Seguimos la nueva pista que a 600 metros se bifurca de nuevo. Cuando esto ocurre siempre surge la duda si no ves ninguna flecha. Esta vez, se toma a la izquierda. La pista pronto comienza a empinarse sin descanso. A 1800 metros sale un camino a la izquierda todavía más empinado y 200 metros más allá, en las proximidades de unos corrales, llegamos a lo más alto. Desde aquí ya podemos ver una carretera junto al río, y al fondo hacia el norte, la silueta de unos cerros aislados en cuya cima se ubican unos depósitos de agua que, desde esta perspectiva, están escondidos tras una arboleda. Esos cerros serán hacia donde tendremos que acercarnos. En descenso nos encaminamos hacia la carretera que alcanzamos tras 400 metros, justo donde un puente salva el río Trabaque.

De momento vamos caminando a gusto, por supuesto abrigados. En la dirección que llevamos, el cielo está muy cubierto de nubes tormentosas. Mal asunto.

Tomamos la carretera hacia la izquierda. A 250 metros crece un solitario nogal a la derecha. Junto al nogal sale un camino que es el que tomamos.

Pasando un arroyo, encontramos un cruce de caminos, hay que seguir por el de enfrente que inicia una subida exigente que se prolonga durante casi un kilómetro. Pepe tiene urgencias que zanjar. Así que en solitario afronto el ascenso. Tiempo para meditar. Parece mentira como, a pesar de lo mal que he dormido, solo me molesta un poco la espalda debido al peso que soporta. Cada año que cumplo, voy observando como acuso más el peso de la mochila. Habrá que ir pensando en eliminar cosas. Ensimismado en mis pensamientos llego hasta lo alto de la cuesta. Aquí me descargo de la mochila y a esperar a Pepe que aparece a los pocos minutos. Ya va siendo hora de meter algo de alimento al cuerpo. Decidimos descansar un poco y tomarnos unas tabletas energéticas. Aprovechamos para llamar al Ayuntamiento de Salmerón que nos proporciona un teléfono donde podemos preguntar por Marciana que puede disponer de alguna habitación libre. Efectivamente, la buena señora nos confirma que no hay problemas. Podemos pernoctar en su casa.

Los cerros de los depósitos de agua los tenemos casi encima. A la derecha observamos la silueta de la Serranía de Cuenca que poco a poco vamos dejando atrás.

Casi 2 km después estamos ante los cerros que vamos bordeando por la izquierda. Ahora sí que podemos ver los depósitos de agua.

A 3100 metros de la carretera, la pista forma una curva cerrada tomando la dirección sur con el fin de rodear un promontorio. Buscamos las referencias que describe la Guía para evitar el rodeo, lamentablemente no somos capaces de encontrarlas, por lo que seguimos por la pista en descenso. Llevamos la dirección opuesta pero pronto una curva a la derecha, que forma un seno muy cerrado, nos devuelve a la orientación que llevábamos.

Ya en el llano, y dejando atrás los cerros de los depósitos de agua, vemos al frente unos cortados no muy altos, debemos estar próximos al cauce de algún río o arroyo. A 1800 metros del punto anterior, desembocamos en una pista que cruza y tomamos por intuición a la derecha que es la dirección norte. A unos 300 metros del cruce, sale una pista a la izquierda. Un corral situado en los cortados nos decide a tomarla. Entendemos que es el que indica la Guía, así que giramos por ella y nos dirigimos hacia él. Pronto nos damos cuenta que nos hemos equivocado ya que la pista gira bruscamente hacia el sur poco antes de llegar al cortado, perdiéndose en la distancia. Nos descargamos las mochilas. De nuevo a pensar. Es raro que sigamos sin ver flechas amarillas en los cruces y bifurcaciones. No hay más remedio que llamar por teléfono a Pepe de Villaconejos de Trabaque. Evidentemente nos habíamos equivocado. Teníamos que haber seguido recto por la pista principal. El corral de referencia está un poco más adelante tras un repecho. Así que ha desandar lo andado. Menos mal que no ha sido mucho el desvío.

Una vez en el cruce, rectificamos. A unos metros advertimos una flecha a la derecha sobre un paso de aguas. Estaba escondida tras el matorral, por eso desde la bifurcación no podíamos verla.

Cruzando el Río Guadiela
Río Guadiela

A 200 metros aparece el dichoso corral en una de cuyas paredes advertimos otra flecha amarilla. Poco a poco nos vamos acercando a la ribera del río Guadiela. El sonido de la corriente de agua va llegando con más nitidez y pronto lo tenemos a la vista a nuestra izquierda. ¡Qué cantidad de agua lleva! Ya veremos si no ha rebasado el puente. Con la fuerza que llevan sus aguas sería imposible vadearlo.

A 2000 metros del corral ya tenemos el puente delante de nosotros tras un recodo y un descenso. En las proximidades del puente, unos pescadores mantienen las cañas esperando con paciencia que pique algún pez.

Menos mal que las aguas no han llegado a rebasar el puente pero poco ha faltado. Al cruzarlo todavía tenemos que salvar un ramal del río, por suerte con poca agua, que atraviesa la pista y que cruzamos sobre unas piedras.

A partir del puente, la pista se dirige en ascenso directamente a la carretera que alcanzamos a 1 km. La tomamos hacia la izquierda y 3 km más adelante nos encontramos entrando en la localidad de Albendea. Han sido 18 km y pico los recorridos desde Villaconejos de Trabaque. Son las 13:00 horas y los estómagos ya nos están recordando que hay que tomar algo. En la plaza Mayor encontramos el único bar del pueblo. Lo atiende una mujer y un enano que resulta ser su hijo. Nos atienden de maravilla. Enseguida la buena señora nos prepara una sopa castellana y unos huevos fritos con patatas servidos por su hijo. Resulta que también disponen de una casa rural donde no hay problema para alojarse. Buena información para los peregrinos que decidan quedarse aquí. Entran parroquianos con los que mantenemos conversación, da la casualidad que uno de ellos es el hermano de la mujer de Pepe de Villaconejos. Nos dicen que no tardará mucho en llover. El frente nuboso está ya casi encima de nosotros.

Son las 15:00 horas cuando salimos del bar. Efectivamente comienza a chispear y antes de salir del pueblo nos tenemos que poner los chubasqueros, llueve de verdad.

Llegando a Valdeolivas

Bajo la pertinaz lluvia, tomamos la carretera de Valdeolivas. Son 4400 metros de asfalto mojado. Un poco antes de llegar a Valdeolivas, tomamos un desvío que accede al pueblo por la parte de abajo directamente a la Iglesia cuyo interior se encuentra en plena restauración. Preguntamos por la salida hacia Salmerón. Tenemos que llegar a la carretera y buscar las escuelas. Ya en la carretera no terminamos de localizar la salida. Un paisano nos lo aclara. A unos 300 metros de la parada del autobús sale una pista a la derecha donde se ubican las escuelas. A pesar de que no llevamos demasiados kilómetros, nos encontramos cansados. La mala noche que hemos pasado y los kilómetros recorridos comienzan a hacerse notar.

Una vez en el desvío, nos adentramos unos 200 metros por donde sale otra pista a la izquierda. Esta sin perderla nos conducirá a Salmerón.

Iglesia de Valdeolivas

Parece que el frente de nubes nos va dejando. Ahora solo chispea. La pista comienza con tramos en ascenso suave pero constante, hasta alcanzar un collado que es el límite provincial. Entramos en la provincia de Guadalajara.

A partir del collado se inicia el descenso. Pronto vemos, en medio de un fértil valle, a tenor del verdor dominante, el pueblo de Salmerón algo desvaído tras la cortina de la persistente llovizna. Es el primer pueblo de la provincia de Guadalajara enclavado en la zona conocida como Llano de la Sierra en plena comarca natural de La Alcarria. Ante el inminente fin de etapa, el ritmo de la marcha se acrecienta y en poco tiempo ya estamos cruzando la carretera y entrando en el pueblo. Son las 18:00 horas. En total han sido 29,8 km los recorridos.

En la Plaza Mayor, frente a la iglesia, un zagalón nos sale al encuentro.

-Así que sois peregrinos.

Le preguntamos por la casa de la señora Marciana y muy amable se ofrece a llevarnos hasta la puerta.

-Pues el Ayuntamiento ya podía tener previsto algún alojamiento para vosotros, y además gratuito, es lo mínimo que podía hacer por los peregrinos.

El chaval no se muerde la lengua. Lo que dice demuestra mucha sensatez. Que alegría sientes en tu interior cuando compruebas lo bien que te reciben en los pueblos.

Nos acoge la Sra. Marciana que muy atenta nos da la bienvenida y nos asigna habitación.

Llegando a Salmerón

Ya era hora de disfrutar de una buena ducha en el espléndido baño de la casa. Sacamos las plantillas de las botas y las rellenamos con papel de periódico, es la mejor forma de secarlas en poco tiempo. Después algo de colada.

Marciana nos va a preparar la cena. Mientras yo tomo mis notas, Pepe aprovecha para buscar quien le selle las credenciales y sacar unas fotos. Al poco rato, me reúno con él en la Iglesia.

La Iglesia de Salmerón presenta elementos de diversos estilos aunque el predominante sea el gótico. Dignas de mención son sus tres portadas: La del lado de la Epístola que da acceso a un zaguán donde por otra puerta se accede al templo; la del lado del Evangelio, inutilizable hoy en día, en la que destaca una hornacina vacía sobre la puerta adornada por dos medallones; y la tercera es la de los Apóstoles, de medio punto y dos arquivoltas con bustos de ángeles y santos. Sobre la puerta puede verse una cruz en relieve que aunque bastante deteriorada parece tratarse de una cruz de Santiago. El interior de la Iglesia es de una sola nave y varias capillas nobles.

 
Iglesia de Salmerón
 
Puerta del Evangelio

Después de esta interesante visita, nos acercamos a investigar la salida de mañana que comienza en la parte trasera de la Iglesia. Esta chispeando y el ambiente es bastante fresco por lo que no tardamos en refugiarnos en el Bar "El Cazador" que es propiedad de la Sra. Marciana.

Después de tomarnos unas cervezas, nos retiramos a nuestro "Albergue" familiar. Marciana tiene casi lista la cena. Nos dice que antes estaban en el Bar de la Esquina, junto a la Plaza Mayor, pero lo tuvieron que dejar y ahora su propia casa hace de pensión y el bar lo tienen en unas dependencias anexas. En el comedor, una de sus hijas que parece muy involucrada en el Camino de Santiago y especialmente la Ruta de la Lana, nos sirve la cena. En compañía de sus hijos, fue una de las participantes, el sábado pasado, de la pacífica marcha a Villaescusa de Palositos, llamada de las Flores.

-Fue una vergüenza -nos dice con sentimiento- unos guardia civiles nos impidieron el paso. Lo único que reivindicábamos era: La rehabilitación de la iglesia románica -un auténtico tesoro- y libertad de acceso al cementerio, vías y lugares públicos y a los peregrinos por ser lugar de paso en la etapa entre Salmerón y Viana de Mondéjar, creo que no era mucho pedir.

En fin, esperemos que impere la cordura y pronto podamos pasar por los accesos públicos de toda la vida, sin miedo de recibir algún escopetazo. Ya veremos mañana como nos apañamos, la situación parece estar aún caliente.

-La pista debe estar embarrada, el otro día algunos que llevaban chiquillos se tuvieron que volver antes de llegar y con el agua que ha caído después...

Lo que faltaba.

Concluida la cena a descansar y a dormir. Lo necesitamos de verdad. Mañana Dios y el amigo "Santi" proveerán.

Buenas noches y hasta mañana.

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