Valverde de la Virgen - Curiosa espadaña

21ª Jornada

Martes, 14 de mayo 2002

León-Villadangos del Páramo

Parcial 22 Km; Total 460 Km; A Santiago: 289 Km

El páramo leonés

            Son las seis y media cuando comienzan a entrar por la ventana los primeros albores del día. Esta noche he descansado a gusto, a Dios gracias, mi estómago ha podido al fin digerir la comida de ayer y me encuentro totalmente restablecido.

   Juan, Visi y el "segoviano", los peregrinos españoles que comparten conmigo la estancia, comienzan a levantarse y yo les imito.

    Los burgaleses son los primeros que se encuentran listos para partir, el "segoviano" y un servidor somos más lentos, en cuanto a los jóvenes extranjeros parece como si no se enterasen, siguen a lo suyo, es decir, a dormir.

    Visi mete prisa a Juan para que se decida a salir, Juan complaciente la hace caso, -nos encontraremos en el camino- me asegura, -`posiblemente en algún bar de la localidad de la Virgen del Camino, buen sitio para parar a almorzar- concluye. -De acuerdo- les contesto -BUEN CAMINO-.

    Poco después me dirijo a la salida. En recepción me devuelven la credencial y me entregan la factura correspondiente al alojamiento sacada por la impresora del PC, vamos, como en el mejor hotel. Salgo muy contento de mi estancia en este albergue.

    Cuando traspaso el umbral de la puerta de salida, una ráfaga de aire frío me da de lleno en el rostro, la temperatura es muy baja aunque el cielo está despejado, tengo que encontrar un bar para desayunar, es necesario calentar algo el cuerpo. En la avenida de Fernández Ladreda, muy cerca del albergue, se encuentra un bar abierto, menos mal. Hago el desayuno de costumbre como la mayoría de los días y ahora a lo mío, es decir, a andar.

    Me dirijo a la salida de la ciudad dirección Astorga. Cruzo la redonda donde se ubica la Plaza de Toros, el puente sobre el río Bernesga, paso junto al campo de fútbol y por un puente que salva las vías del ferrocarril y a soportar el intenso tráfico de la autovía, aunque en esta ocasión por un carril especial para viandantes, algo es algo. Comienza el ascenso hacia un collado donde debe encontrarse la Virgen del Camino. Solo me acompaña el insoportable ruido motorizado que te machaca los oídos sin piedad. Por el lado derecho de la autovía distingo al "segoviano" que lleva un paso más rápido y parece que va ensimismado con la mirada fija en el suelo, yo continuo a mi aire.

    Después de 7 largos kilómetros de sufrimiento, alcanzo el alto donde efectivamente se asienta el pueblo de la Virgen del Camino. La autovía se convierte en simple carretera que cruzo y comienzan las casas. Voy echando una mirada a los bares que voy encontrando al paso por si estuvieran los "burgaleses" con resultado negativo. Llego al final del pueblo sin rastro de ellos. A la derecha se encuentra el Santuario de la Virgen del Camino, moderna edificación, cuya fachada recorre trece esculturas estilizadas, son los 12 apóstoles y la Virgen. Del templo antiguo solo se conserva el retablo barroco que preside la famosa Virgen del Camino patrona de León.

    Cruzo de nuevo la carretera hacia su lado izquierdo entrando en una pista de tierra que rodea el cementerio retirada algo del asfalto pero en paralelo a él. Es muy raro que no haya encontrado ya a Juan y a Visi.

    Hago una parada para evacuar una urgencia y desprenderme del polo nórdico pues el sol comienza a hacer sudar mi cuerpo. Algunos peregrinos extranjeros me pasan. Cuando me decido a continuar la marcha dirijo una última mirada atrás y allí aparecen por fin mis compañeros Juan con su báculo de obispo y Visi. ¿Dónde os habéis metido?-les pregunto-, -pues muy fácil- me contesta Visi, -nos hemos entretenido en la visita al Santuario de la Virgen del Camino-, -y además- añade Juan -hemos hecho un buen almuerzo-. -Pues me parece muy bien- les contesto.

    Ya estamos de nuevo los tres compañeros de fatigas dispuestos a llegar juntos a la próxima localidad. Se incorporan a mi marcha o yo a la de ellos y a seguir.... En este momento el camino roza prácticamente el pretil de la carretera, allí abajo se ve un vallejo por el que discurrirá algún arroyo y de repente Juan salta el protector de bandas metálicas de la carretera y nos indica que si queremos que le sigamos, la carretera se había convertido en un inusual atajo y este hecho era bien conocido por él. Al final, una vez pasada la autovía Benavente-Oviedo, el Camino coincide con el arcén de la carretera. Ahora transitamos por otro páramo, en este caso, el "leonés" rondando los 900 metros de cota. Qué ganas tengo que se terminen estas inmensas planicies!! Creo que no tardaremos mucho pues a lo lejos se vislumbra la silueta de una cadena montañosa. Vamos entretenidos comentando detalles del Santuario de la Virgen del Camino, de los kilómetros pasados y de lo que nos espera.

 Descanso en la Fuente de San Miguel del Camino Sin apenas darnos cuenta nos encontramos entrando en la localidad de Valverde de la Virgen situado en otro vallejo formado por la cuenca del río Oncina. A la derecha de la carretera una curiosa espadaña de una ermita donde en cuatro nidos se cobijan otras tantas parejas de cigüeñas con sus proles, "foto al canto". Atravesamos la localidad, otros 3 kilómetros de páramo y llegamos a San Miguel del Camino, localidad similar a la anterior pero en el vallejo formado pro el arroyo del Valle. A las afueras del pueblo paramos a descansar junto a una fuente y tomar aire para afrontar los 8 kilómetros restantes.

    Reanudamos el Camino, Juan se va quejando de los pies, yo mismo no marcho muy cómodo, la que va como una moto es Visi, la tenemos que decir que aminore la marcha que los kilómetros que faltan son de los pesados. -A mí- comenta Juan- siempre se me atragantan.

    Allá a lo lejos, parece adivinarse una zona de servicios con alguna construcción. Juan nos informa que es una gasolinera con dos hostales pero una vez llegados a ese punto, todavía quedan 2 kilómetros para llegar. La verdad es que se hace pesada la llegada y gracias que la temperatura es buena para andar.

    Al llegar al área de servicios entramos en uno de los hostales a hacernos un descansillo y de paso refrescarnos con unas cervezas.

Albergue de Peregrinos de Villadango    A partir de ahora, el Camino discurre por un terreno cómodo con bancos de piedra de vez en cuando. Por fin llegamos algo agotados a Villadangos del Páramo balcón abierto a la más amplia llanura leonesa cuyo albergue se encuentra a la entrada, solo tenemos que cruzar la carretera con mucho cuidado, es bastante peligrosa porque está entre dos curvas sin visibilidad.

    Dudo entre quedarme en el albergue o buscar un hostal y al final opto por la primera posibilidad ya que me da la impresión por el exterior que el albergue no debe estar mal y además Juan me indica que el interior es aceptable. El albergue, ubicado en lo que eran las Escuelas Nacionales. En el año 1991 fue rehabilitado el conjunto para albergar a los peregrinos. Tiene dos alas donde se distribuyen unas estancias con dos literas de tres pisos cada una y en el centro del edificio, un enorme salón, los aseos, duchas y cocina.

    Yo me reservo una cama baja de una de las estancias más alejadas del centro. Me ducho, aunque con agua fría y a continuación la acostumbrada colada pues seguro que con el aire tan seco y el sol que luce, la ropa se secará pronto.

    Me dirijo al centro del pueblo donde encuentro el Restaurante "Libertad". En el comedor, todos son peregrinos, allí están el grupo "de los cinco", es decir, Jesús el cacereño afincado en Madrid, el matrimonio de Vitoria y los jóvenes hermanos mejicanos Hugo y Magali. Juan Luis y Visi han despachado ya la comida y el segoviano va por los postres, opto por sentarme junto a él. Igual que casi siempre demando el socorrido menú del peregrino, hoy toca alubias con almejas y trucha a la navarra, acertada elección. Después a descansar al Albergue.

    Son las cinco y media cuando concluyo mi siesta. Llega la hospitalera Rosario para sellar las credenciales y cobrarnos el "donativo". Recojo la ropa que ya se encuentra completamente seca y a visitar el pueblo.

    Me encuentro con el grupo "de los cinco", Jesús me dice que la Iglesia merece la pena ser visitada y aunque está cerrada la enseña una señora de edad. Me dirijo a la Iglesia, una pequeña construcción de finales del siglo XVII. Efectivamente, sentada en el atrio en conversación con otras vecinas  se encuentra la señora que me pregunta si me interesaba visitar la iglesia. Está deseosa de hacer de cicerone de todos los peregrinos. Es una anciana que aunque dice que tiene 85 años aparenta más de cien y se conoce la Iglesia al dedillo

Espadaña de la Iglesia de Villadangos (antes de la reforma) En la maciza puerta de entrada a la Iglesia destacan unos relieves en su parte superior con escenas conmemorativas de la Batalla de Clavijo. En uno de ellos, se representa la aparición de Santiago al rey Ramiro I y en el otro la victoria de éste frente a Abderramán II. La parte inferior de la espadaña es de canto rodado y argamasa,  y de ladrillo la superior. Los vecinos del pueblo han decidido sustituir los cuatro nidos de cigüeña por unos molinillos brillantes para ahuyentarlas y evitar que nidifiquen allí pues tuvieron problemas con la cantidad de basura que caía sobre el tejado y que amenazaba su hundimiento.

    La Iglesia es de una sola nave y dos capillas laterales. Lo más destacable del interior es su retablo mayor de estilo churrigueresco presidido por una talla ecuestre de Santiago de grandes dimensiones tocado con sombrero "a la federica", es decir, el llamado popularmente "sombrero de tres picos", blandiendo la espada  en una mano, bandera blanca y roja en la otra y un moro infiel vencido bajo el caballo, es el Santiago Matamoros que se repite a lo largo del Camino. La señora se desvive contándonos detalles e historias de la iglesia, dos peregrinos se me han añadido. En la parte superior del retablo a la derecha, no podía faltar una talla de Santiago está vez de Peregrino. Todo es muy interesante. Concluida la visita le doy las gracias a la anciana por su amabilidad y le deseo mucha salud para seguir mostrando la iglesia a los peregrinos y turistas que por allí se acerquen.

    Me siento en la Plaza Mayor presidida por el Consistorio. Aparecen dos jóvenes peregrinas catalanas alojadas en el Albergue acompañadas por otro joven peregrino y que se disponen a dar cuenta de unos bocadillos. Me acerco a un supermercado y compro algo de repostería en prevención de que no haya algún bar abierto mañana. Hago las llamadas de costumbre a la familia y me dirijo al Bar-Restaurante-Hostal "Libertad" donde hago tiempo para cenar sentado viendo la TV y escuchando las conversaciones de otros grupos de peregrinos, uno de ellos formado por unos vascos y un francés que ha salido de Paris y lleva casi dos meses fuera de casa y hay que ver la frescura que aparenta.

    Cena ligera y retirada al albergue. Allí se forma una "mesa redonda" en el salón donde participan activamente las dos catalanas, un brasileño con apariencia de cansancio, Juan Luis, Visi, y otros. Cada uno con su particular visión del Camino. Ya son las diez y cuarto y casi sin enterarme, les deseo al grupo las buenas noches y me retiro a dormir. Mañana la etapa es de las largas.

    Hasta mañana, buenas noches.

Mansilla de las Mulas-León Villadangos del Páramo-Astorga

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