Astorga y Los Montes de León

23ª Jornada

Jueves, 16 de mayo 2002

Astorga-Rabanal del Camino

Parcial 20 Km; Total 506 Km; A Santiago: 238 Km

Aproximación a la montaña

                He dormido a pierna suelta aprovechándome de las comodidades del Hostal “La Peseta”. Son las siete cuando comienzo el habitual aseo y preparación de bártulos y en un santiamén me encuentro en la calle donde presiento que voy a tener un buen día, por lo menos, en lo que a meteorología se refiere.

        Cruzo la Plaza Mayor echando un último vistazo al reloj del Consistorio donde Colás y Colasa se aprestan a dar las campanadas horarias con sus mazos. Me dirijo por las callejuelas del casco antiguo a la Plaza de los Sitios y una vez frente a la Catedral y el Palacio Episcopal, paso entre ambas construcciones hasta el cruce con la avenida de Ponferrada que sigo hasta encontrar un bar abierto junto a una Estación de Servicio en el cruce con la antigua N-VI. Allí hago un buen desayuno y sin mas demora me dirijo por la nacional dirección Madrid hasta encontrar la carretera de Castrillo de Polvazares que es por donde discurre el Camino.

        Hecho una visual al horizonte donde se percibe con nitidez la silueta de los Montes de León cuyas estribaciones debo alcanzar en la jornada. Por el momento no me puedo quejar de la meteorología. Observo una mayor afluencia de peregrinos que deben haberse incorporado al Camino en Astorga, la generalidad de ellos, por supuesto, extranjeros.

        Paso a la altura del poblado de Valdeviejas que queda a mi derecha y seguidamente la vetusta ermita del Ecce Homo a mi izquierda. Cruzo por un puente la Autovía del Noroeste y a continuación el río Jerga rodeado de una frondosa chopera. En media hora me planto en la localidad de Murias, un poblado semi-abandonado, tomando una carretera a mi izquierda.  

Castrillo de Polvazares

        La localidad de Castrillo de Polvazares, por donde transita una ruta alternativa del Camino, va quedando a mi derecha. Como curiosidad debo explicar que este pueblo es uno de los mejores ejemplos de conservación de la arquitectura maragata y además centro del “cocido maragato”, plato por excelencia de la comarca que se come en orden inverso a lo habitual en las restantes regiones españolas, es decir, primero se sirven las carnes, luego los garbanzos con la verdura y por último la sopa.

        Se cruza la carretera para abordar un andadero de tierra que te encamina con comodidad a la localidad de Sta. Catalina de Somoza. A la salida del pueblo hay una pequeña plazuela con bancos donde decido hacer un corto descanso acompañado por otros peregrinos guiris. Hecho una mirada al horizonte, la montaña ha crecido bastante. Hoy me encuentro con fuerzas y además voy calzado con las sandalias, un descanso para mis pies.

        Afronto un andadero en paralelo a la carretera y en menos de una hora estoy en la localidad de El Ganso, otro pueblo semi-abandonado que a no ser por los peregrinos, ya hubiera desaparecido. Paso junto al estrafalario Bar Cowboy ubicado en una cochera que está lleno de peregrinos y como no tengo hambre continúo.

        A poca distancia de la salida del pueblo diviso las espaldas de mis compañeros burgaleses, avivo un poco el paso y los alcanzo, me dicen que habían estado almorzando en el Bar Cowboy donde me habían estado esperando. Ahora iré mas entretenido, es conveniente alternar la marcha en solitario con la acompañada, por otra parte, con ellos me encuentro a gusto pues marchan a mi ritmo y siempre sacamos algún tema de discusión que alivian los kilómetros.

        Por el andadero marchamos en continuo pero suave ascenso pasando por un área de descanso donde unos extranjeros se toman un respiro.

        De nuevo se sale a la carretera descendiendo a una vaguada por donde circula el Arroyo de las Reguerinas en una zona de pinares. Allí acordamos hacer una parada, así que a desprenderse de las mochilas y a sentarnos sobre unas piedras que son los únicos bancos del lugar. Desde allí vemos pasar a varios peregrinos, entre ellos el brasileño con el que coincidimos en Villadangos y que anda con dificultad, aborda el repecho que viene a continuación del Puente de Pañoto, caminando de espaldas.

        Son las doce cuando reanudamos la marcha. Cruzamos el puente y después del corto pero duro repecho, viene un constante aunque suave ascenso hacia las montañas, hoy debemos alcanzar la cota de casi los 1200 metros y quedan tres kilómetros para finalizar la etapa.

        Dejamos a nuestra izquierda un magnífico ejemplar de roble centenario, es el “carballo del peregrino” que en esta época se encuentra bastante despojado de follaje. A continuación pasamos frente a la ermita de San José y en un periquete nos plantamos ante la entrada del albergue privado de peregrinos de Nª Sra. del Pilar.

        Sellado de credencial y pago de 3 € por el alojamiento, auto-asignación de litera, ducha y colada. Se trata de un Albergue de Nª Sra. del Pilar - Rabanalalbergue rústico con un gran patio adornado de plantas con flores y con una gran variedad de aperos de campo en sus paredes. A la derecha del patio, una barra de bar, mesas y sillas con cubierta, la cocina y el comedor. A la izquierda y fondo las estancias corridas y los servicios. Parece muy acogedor e invita a la convivencia. Allí nos encontramos con todos los peregrinos conocidos, el grupo de “los cinco”, el “segoviano”, las jóvenes catalanas una de ellas bastante tocada, un joven vasco de Neguri llamado Ales y algunos guiris cuyos nombres ignoro y que llevan varias etapas de coincidencia.

        Por otra parte, Rabanal del Camino es un típico pueblo serrano que al igual que muchos otros, debe su permanencia al Camino de Santiago. Sus calles con losas rudimentarias o simplemente de tierra y piedras. Por una de ellas en subida se accede al centro donde sobresale la pequeña y vieja Iglesia  Parroquial de Sta. María y el famoso Refugio “Gaucelmo” co-regentado por la Confraternity of Saint James y la Asociación de Amigos del Camino de El Bierzo. Otra de las edificaciones famosas es la Casa llamada de las “cuatro esquinas” que sirvió de hospedaje a nuestro rey Felipe II.

        Junto a los burgaleses nos acercamos a un bar conocido por Juan Luis donde comemos para no perder la costumbre, el menú del peregrino y a continuación a descansar el cuerpo con una deseada siesta.

        Cuando me levanto, el patio está muy animado con grupos de peregrinos en “parlamento”. A las siete nos acercamos a la Iglesia donde se celebran las vísperas oficiadas por tres monjes dominicos que nos deleitan con sus cantos gregorianos. La pequeña y gélida iglesia está al completo de peregrinos que nos quedamos extasiados con la novedad.

        Después de cenar volvemos a asistir a las completas, oficiadas y cantadas igualmente por los mismos monjes.

        Como buen pueblo serrano, cuando se pone el sol la temperatura desciende bastante y no ha lugar el permanecer mucho tiempo al sereno, así que lo más apropiado es retirarse prudentemente a dormir. Mañana abordaremos el fuerte ascenso que nos encaminará a la cota máxima del Camino.

        A dormir bien arropado en el saco. Buenas noches y hasta mañana.

Villadangos del Páramo-Astorga Rabanal del Camino-Molinaseca

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