Monumento al Peregrino-Sarria

29ª Jornada

Miércoles, 22 de mayo de 2002

Triacastela-Sarria

Parcial 19 Km; Total 632 Km; A Santiago: 112 Km

Samos vs. San Xil

          Ayer durante la cena nos planteamos la disyuntiva de emprender el camino hasta Sarria, bien por Samos o la ruta alternativa por San Xil, un difícil dilema. La opción Samos lleva implícito un gran gancho, el Monasterio benedictino, uno de los más antiguos de España, aunque para ello tengamos que hacer 5 km más y además por carretera muy transitada por camiones bañeras en trayecto de ida y vuelta hacia las canteras de pizarra. La opción San Xil más corta, transita por sendas y corredoiras en plena naturaleza aunque haciendo honor al dicho "no hay atajo sin trabajo", hay que salvar un Alto de casi 900 metros de cota. Juan Luis con muy buen criterio me convence, Samos puede esperar a alguna esporádica visita a Galicia con la comodidad del automóvil.

          Me levanto tranquilamente a las 07:00 horas, Juan Luis y Visi, como de costumbre me han tomado la delantera. Cuando me acerco a un Bar de la carretera que se encontraba abierto, me saludan desde enfrente, ellos ya se han despachado.

          Después de un buen desayuno con bollería me cubro con el poncho y al Camino, el cielo está completamente encapotado y cae un constante chirimiri.

          A la salida de Triacastela las flechas amarillas hacia San Xil me orientan a una local asfaltada a la derecha, de haber querido seguir la ruta Samos hubiera tenido que continuar por la carretera.

          Tras cruzar un arroyuelo, transito por asfalto casi un kilómetro antes de desviarme por una senda de tierra a la derecha una vez superado lo que aparenta ser un almacén de construcción con dos perrazos guardianes que dan la nota a mi paso con sus estridentes ladridos.

          Como señala acertadamente la Guía de El País, el Camino "pronto se sumerge en unos parajes sacados de un pasaje costumbrista de Emilia Pardo Bazán". Primero me encuentro unas casas que pertenecen a la aldea de Balsa pasando por una pequeña ermita en cuyo interior reposan trastos viejos e imaginería revuelta cubierto todo de polvo y telarañas. Luego comienza un fuerte repecho rodeado de carballos, castaños, chopos y abedules en un entorno de gran frondosidad y con bastante humedad. Alcanzo a los dos matrimonios catalanes cuyas mujeres tienen dificultad para subir, me preguntan si quedará mucho para llegar a la cima, miramos la ficha que llevo colgada al cuello y estimamos que aún hay que salvar unos cien metros de nivel hasta alcanzar la cota máxima de 896 mts. Me indican que Juan Luis y Visi los llevo a unos doscientos metros por delante. El repecho es de una dureza especial que con el hándicap de la humedad ambiental hace que a menudo haya que parar para recobrar el aliento, al final logro llegar de nuevo a la local asfaltada, algunos peregrinos más rápidos me rebasan. Llego a la Fuente dos Lameiros; junto al caño arropado por una gran concha de vieira hay una gran balsa que debe aprovechar como depósito de agua y abrevadero.

          Pronto diviso las espaldas de los burgaleses a quienes alcanzo y ya juntos a seguir subiendo hacia el Alto de Riocabo. El paisaje desde luego es maravilloso se siente la naturaleza a tope, los ruiseñores y demás aves canoras del bosque nos deleitan con sus trinos. Alcanzamos a una pareja de peregrinos de Torino, nos llama la atención la gran mochila que lleva la segnorina en comparación con la de su compañero, nos saludamos y nos deseamos buen camino. Pasamos por la vieja aldea de San Xil que dejamos a nuestra izquierda y después de unas revueltas coronamos el Alto, última cima importante del Camino. Seguimos por una corredoira a la derecha que confluye con otra local asfaltada. El cielo amenaza lluvia de nuevo, hay que ponerse el poncho del que me había desprendido durante el ascenso para no sudar, lo que aprovechamos en una parada que hacemos para tomar algo de fruta, continuando preparados para lo que se presente.

          Como era de esperar comienza a llover y restan todavía 8 largos kilómetros para llegar a Sarria. Aguantamos como podemos el incesante aguacero descendiendo suavemente por unas corredoiras entre abundante vegetación, en algunos tramos encontramos piedra que dificulta algo la marcha.

          Pasamos por el Albergue de Calvor perteneciente a la red de la Xunta, ya tenemos Sarria a la vista, solo restan 4 km siempre en suave descenso y por un andadero paralelo a la carretera junto a huertas en un entorno más abierto. La lluvia no cesa, estamos deseando llegar, pasamos por un grupo de hermosas villas de piedra, alguna en construcción y después de atravesar Vigo, que en realidad es un barrio de Sarria, se alcanza la carretera de Samos, que Sarria-El Malecónse cruza. Un poco más adelante pasamos ante el Hotel Alfonso IX, llegando a la altura de un modernista monumento al peregrino pasado el puente sobre el río Sarria. Se cruza la carretera de Monforte de Lemos y se afronta con resignación un último suplicio, una gran escalinata que nos deja en la calle Mayor junto al Albergue, era lo que faltaba.

          El Albergue está todavía cerrado, las mochilas forman cola a su entrada, aún no es la una, hora de apertura, por lo que nos acercamos enfrente al bar "La Escalinata" donde damos cuenta de unas cervezas y preguntamos por algún sitio donde alquilen habitaciones. La camarera nos indica que allí mismo tiene dos habitaciones disponibles, una individual y otra doble, justo lo que queríamos. Nos la enseña y aceptamos por 6 €  no se puede pedir nada mejor, con baño completo y agua caliente. Con Juan Luis comparto la doble que tiene una hermosa galería desde donde se contempla todo el valle de Sarria.

          Como ya es tarde nos dirigimos a una Casa de Comidas que conoce Juan Luis situada en la calle Mayor, el baño lo dejaremos para más tarde. El menú del peregrino, caldo gallego y merluza a la romana, muy bien. Luego a descansar un poco el cuerpo y las piernas, ha dejado de llover pero no puede uno fiarse, el tiempo está muy variable.

          Después de la siesta me preparo la bañera donde me doy un soberbio baño. Luego a sellar la credencial al albergue y a continuación a la parte baja del pueblo donde dejo a Juan Luis y Visi que tienen que comprar unas cosas. Yo me dirijo al "Malecón", zona de paseo junto al río con bares, donde cuando el tiempo lo permita deberá dar gusto sentarse en una de las terrazas acompañado del agradable sonido del curso del agua del río. Cruzo el puente y entro en la cafetería del Hotel Alfonso IX a tomarme un café tranquilamente y mientras tanto pongo al día los apuntes de Mi Diario. El Hotel tiene una apariencia excelente así como su cafetería con grandes ventanales. Al poco rato de estar ahí cae un fuerte chaparrón, la verdad que no está el tiempo para paseos.

          A las ocho y media salgo en busca de Juan Luis que me espera para cenar en la misma Casa de Comidas de la calle Mayor. Mientras cenamos llegan las dos jóvenes peregrinas catalanas que ya hacía unos días que no coincidíamos, parece ser que una de ellas, la que se llama Marta, tuvo problemas en los pies y tuvieron que perder un día para descansar. Sarria - El TorreónPoco después aparece Alex el bilbaíno que se sienta junto a ellas. En el Camino, al final acabamos casi todos encontrándonos.

          Añadir que Sarria es la segunda localidad más importante del Camino a su paso por la comunidad gallega. En lo más alto del pueblo donde se asienta el casco antiguo, con buenas vistas panorámicas, están los restos de un castillo del que solo se conserva parte de un torreón en medio de una gran finca vallada.

          Después de la cena y con la noche que hacía, lo mejor que podíamos hacer es retirarnos a descansar. Ha sido una etapa pasada por agua y aunque no ha sido muy larga, la inclemencia del tiempo ha pasado factura a nuestros cuerpos.

          Buenas noches y hasta mañana.

Sarria - Vista panorámica

Hospital de la Condesa-Triacastela Sarria-Portomarín

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