Vista del Monasterio de Roncesvalles

1ª Jornada

Martes, 4 de septiembre de 2001

Roncesvalles-Zubiri 

Parcial 22 Km; Total 22 Km; A Santiago: 728 Km 

La naturaleza olvidada

          Como era de esperar, duermo bastante intranquilo despertándome varias veces pendiente del reloj. Definitivamente a las seis y media me levanto y me doy una buena ducha con la esperanza de que además de servir para refrescar mi cuerpo, pueda serenar mi mente.

          Me acomodo la mochila a la espalda y a las siete y veinte ya "...ya me encuentro en el Camino" me encuentro en el Camino. Está amaneciendo y la senda por donde discurre el Camino, abovedada por el frondoso follaje de los árboles que la enmarcan, anima a aligerar los pasos para entrar en calor, pues el frío se hace notar. Comienza a clarear pero el tenue amanecer a duras penas se percibe entre tanto ramaje. Un poco antes de las ocho me encuentro esperando en Burguete (3 Km) la apertura de una panadería donde en La Posada me dijeron que servían desayunos. A las ocho en punto abren. Hago un buen desayuno con café con leche, baguette con mantequilla y mermelada que me dé la suficiente fuerza para tirar de mi cuerpo durante la dura jornada. Allí conozco a los primeros peregrinos. Una pareja de sevillanas, un muchacho que me saluda y algún que otro guiri

          Una vez retomado el Camino y ya con claridad suficiente, contemplo la sirga de peregrinos que patean conmigo la ondulante pista entre extensas praderas donde las vacas pastan libremente. Algunas de ellas se asoman curiosas por las alambradas, y otras menos recelosas incluso se atreven a salir descaradamente a nuestro encuentro como si quisieran darnos la bienvenida. 

        Llego a Espinal donde comienza la subida al Alto de Mezquiriz por un sendero resbaladizo y pendiente de continuos repechos, por suerte no muy largos. Los grupos de peregrinos comienzan a disgregarse; cada uno debe ir a su ritmo y aire. "...bóveda de cubierta vegetal" Ni que decir tiene, que el paisaje es maravilloso. Llegado al alto, la senda se convierte de nuevo en una bóveda de cubierta vegetal.

      Todo el entorno es hermoso, bosques de hayas, abedules, robles, pinos y matorral bajo y el incansable trinar de los pájaros como música de fondo. Descenso suave hasta Biscarreta y en Lintzoain comienza una trocha empinada y descarnada que conduce al Alto de Erro, con sus antenas de comunicaciones en lo más alto que son el punto de referencia a alcanzar, así que despacito y parando de vez en cuando para arriba.

         En uno de los duros repechos, coincido con una joven muchacha que se encuentra parada tomando aliento, me paro a su lado y le pregunto si necesita ayuda, me contesta que no, solamente tiene que parar a veces a tomar aire pues nota su falta al final de las cuestas. Como no me vendría mal un poco de compañía, tomo la decisión de acompañarla. En los 6 Km de ascenso hasta las antenas hubo tiempo más que suficiente para las presentaciones. Entonces se produce la primera de las casualidades del mágico Camino, resulta que vive en el mismísimo centro de Castellón, es Pediatra y ejerce en un Centro de Salud de La Vall d’Uxó. Increíble pero cierto. Su nombre Belén. Viene acompañada por un grupo de amigos médicos que van más deprisa y la han dejado descolgada.

      Llegamos un poco agotados a los Pasos de Roldán conversando muy animadamente, lo cual estoy seguro nos ayudó a que la cuesta nos pareciera menos cuesta e inmediatamente las antenas y el Alto de Erro.

      Cruzamos el asfalto de la cumbre y tras pasar delante de la Venta del Puerto, antigua posada de peregrinos y "...comienza un descenso" caminantes y hoy convertida en vaquerizas, comienza un descenso, por cierto algo peligroso, hasta alcanzar Zubiri salvando el río Arga por el puente gótico de la Rabia.

      Belén se queda con su grupo en el limitado y espartano Albergue. Yo prefiero alojarme en el Hostal Gau Txorri donde pido habitación y me repongo de la dura etapa con una buena ducha y posterior comida. A continuación una agradecida siestecilla.

      Cuando me levanto, salgo del Hostal para acercarme al Albergue a sellar la Credencial pero a mitad del recorrido me tropiezo con Jesús, un joven peregrino de Logroño quien me informa que hasta las ocho no vendría nadie al Albergue a estampar el sello en las credenciales, así que retorno con él al bar del Hostal. Allí me acomodo en una mesa donde me dispongo a escribir un poco. No tengo que volver al Albergue pues el camarero me dice que allí mismo pueden sellarme la credencial.

      Después de una buena cena, telefoneo a mi esposa y familiares y como la temperatura exterior ha experimentado un descenso apreciable, decido que donde mejor se debe estar es en la cama. Así que a dormir.

     Buenas noches y hasta mañana.

Navarra - Panorámica desde el Camino

Preliminares Zubiri-Pamplona

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