Embalse de Belesar - Portomarín

31ª Jornada

Viernes, 24 de mayo de 2002

Portomarín-Pañas del Rey

Parcial 24 Km; Total 678 Km; A Santiago: 66 Km

Un pueblo recuperado

          Me levanto disgustado por no haber podido dormir bien esta noche y reprochándome a mí mismo no haber buscado un alojamiento alternativo al comprobar las condiciones en que se encontraba el albergue-anexo, pero la cosa ya no tiene remedio, la próxima vez espero espabilarme.

 Embalse de Belesar         De nuevo los burgaleses salen delante de mí. El cielo vuelve a estar encapotado, ya veremos si no tenemos agua. Salgo del Albergue, todo permanece aún cerrado, así que me toca tomarme una tableta energética para disponer de algunas calorías en mi cuerpo y poder afrontar los primeros kilómetros de la etapa sin dificultad. Desciendo por la calle de Fraga Iribarne, la arteria del pueblo, echo un último vistazo al embalse y una vez en la carretera enfilo el arcén izquierdo dirección Palas de Rei evitando el rodeo que hace la senda por donde te dirigen las flechas, me lo advirtió Juan Luis ayer, a estas alturas no se puede andar regalando kilómetros, de todas formas el paisaje lo puedes disfrutar casi igual y el tráfico a esa hora de la mañana es mas bien escaso.

         Abordo la primera cuesta que se dirige a la cima del Monte de San Antonio, paso por el puente que salva una vaguada por la que fluye el arroyo Torres y subiendo un poco más, llego a la altura de una gran fábrica de ladrillos de construcción a la izquierda de la carretera, allí se encuentra el desvío de San Mamed donde desemboca el camino señalizado. A la derecha despunta la aldea de Cortapezas. Se toma una pista de tierra que se separa algo de la carretera dejándola a su derecha y atravesando unos pinares donde se respira un profundo sosiego. De repente aparece la temible niebla que al poco tiempo desaparece, se trataba de un banco aislado. Al poco rato llego a una fuente y un área de descanso, donde aprovecho para llenar la botellita de agua. Los peregrinos se van haciendo visibles. Hasta el momento ni rastro de los burgaleses que no deben estar muy lejos. Paso por el poblado de Gonzar que dispone de un albergue tipo "Fraga". En diez minutos llego a Castromaior, a la entrada hay un gran eucalipto, árbol que formando bosques, me cansaré de ver cuando entre en la provincia de A Coruña. Pasado el poblado viene una subida fuerte que me deja en la carretera y media hora más tarde encuentro un bar abierto a la altura de Hospital de la Cruz, muy apropiado para tomarme el desayuno normal que todavía no he hecho. Y allí mismo es donde encuentro a Juan Luis y Visi que me Crucero de Lameiroscomentan que habían caminado todo el rato por la carretera, -os habéis perdido la travesía por unos pinares encantadores- les repruebo. Tomo café con leche y ya en compañía reemprendo la marcha. Llegamos a un nudo de carreteras que se salva por un paso elevado que sale a una pista asfaltada. A partir de este punto comienza el suave ascenso al Alto de Ligonde, pasando antes por Ventas de Narón en un paisaje de monte y matorral donde predomina la retama que pintarrajea el monte con sus florecillas amarillas. Llegado al alto, la carretera inicia un suave descenso pasando por la aldea de Prebisa. Poco después, a la salida de una curva, emplazado a la izquierda junto a un viejo y hermoso carballo, se alza uno de los más imponentes cruceiros del Camino, me refiero al de Lameiros; en el pedestal puede observarse una inscripción con el nombre de Ulloa, familia relevante de la zona, junto con simbología propia de la Pasión de Cristo y en el capitel la imagen de Cristo en una cara y la Virgen de los Dolores en la otra. Es una gran suerte haber podido contemplar este bello cruceiro que data del siglo XVII.

          Todo son toboganes en esta verde Galicia, subidas y bajadas no muy largas para ir superando las lomas que son parte intrínseca de la orografía gallega. A la salida de Ligonde, paramos en un bar bien atendido por Mari Luz, donde reponemos nuestros estómagos con unos sabrosos bocadillos. Comienza a chispear, vaya por Dios, hay que ponerse los ponchos de nuevo. Un cuarto de hora después llegamos a Eirexe (Iglesia, en gallego), donde un oriundo retornado de Argentina atiende y da conversación a los peregrinos en su casa. Al mismo tiempo les ofrece café, vino o cerveza por un módico precio. Juan Luis y yo aceptamos la cerveza que nos ofrece, al instante aparece la mujer Cruce de caminoscon unos pinchos de tortilla francesa recortada que aunque no teníamos hambre tuvimos que aceptar por deferencia. Comentamos la lamentable situación por la que atraviesa Argentina, él tiene que dar gracias a Dios por haber regresado a tiempo, otros no tienen esa suerte por miedo a perderlo todo al estar atrapados en el "corralito". Le agradecemos sinceramente su hospitalidad y nos despedimos pues notamos que Visi comienza a impacientarse, sigue obsesionada con quedarse sin cama en el albergue. Le recriminamos si algún día se ha quedado sin poder descansar por falta de cama. Podría ser que en Palas a la hora que vamos a llegar el albergue se encontrase completo al no disponer de un gran aforo, circunstancia factible pero subsanable alquilando habitación en alguno de los hostales o casas particulares que se dedican a ello con precios asequibles. De todas formas está lloviendo, no es cuestión de enfrentarse al Camino con tan adversa meteorología, nos resguardamos bajo un cobertizo en medio de una era que debe usarse para festejos y donde hacen lo propio un grupo de ciclistas holandeses, vamos a esperar un poco a ver si escampa. Cuando pasa la nube continuamos, pasamos delante del Albergue de Peregrinos a cuyo lado crece otro gran roble centenario, al poco tiempo nos alcanza Alex el algorteño que va comunicándose con el móvil con las jóvenes catalanas que van por delante y como nosotros, tienen previsto pernoctar en el albergue de Palas de Rei. Después de unos minutos de charla, dejamos que nos adelante, su paso es más largo que el nuestro. Nos quedan unos 6 kilómetros para llegar, caminando en estos momentos por una pista asfaltada. Intuimos la proximidad de Palas de Rei que permanece oculta a nuestra vista detrás del Alto del Rosario.

 Corredoira         Abordamos el Alto desde un bosque de eucaliptos, reparamos en algunos rótulos al borde del Camino dando ánimos a los peregrinos, coronando el alto por un andadero paralelo a la carretera sin dificultad y con las ansias propias de querer divisar la localidad de destino. En el descenso y ya con Palas de Rei por fin a la vista, pasamos por una zona de acampada, campos deportivos y piscinas municipales y sin apenas darnos cuenta nos hallamos entre las primeras casas de la localidad.

          Nos dirigimos al albergue pero la hospitalera no está disponible, los que si se encuentran allí son Alex y las jóvenes catalanas que nos adelantan que está completo, la última cama ha sido la de Alex. Yo me alegro porque deseaba un poco de intimidad. Nos dirigimos a Casa Curro y allí nos ofrecen una habitación individual para Visi y una doble para compartir con Juan Luis, ambas con baño completo incorporado. No lo dudamos salvo Visi que le parece un poco cara para ella (18 € ). Al final la convencemos y como era de suponer acepta. Yo me quedo para asearme, darme un buen baño y hacer la colada. Mientras tanto, Juan Luis aprovecha para dar una vuelta. Yo no voy a comer pues bastante lo he hecho por el Camino esta mañana. Después de arreglarme salgo para encontrarme con los compañeros. Hay mucho ambiente de peregrinos, sobre todo guiris.

          Nos echamos una buena siesta y después vamos a visitar el pueblo cubiertos con el poncho pues llueve a ratos. Después de dar unas vueltas, me siento en un bar a escribir mientras llegan Juan Luis y Visi que se han acercado a la iglesia para oír la Santa Misa.

          Menos mal que Visi se muestra muy contenta con su habitación, comenta que se ha podido dar un buen baño y ha aprovechado para lavarse el pelo. Juntos vamos a cenar a Casa Curro, sopa de verduras y merluza a la gallega. Muy bien.

          Ha estado cayendo un casi continuo chirimiri durante toda la tarde, y no escampa ni tiene trazas de hacerlo, el cielo está completamente encapotado, así que como no es cosa de estar vagando por las calles pues ya hemos tenido bastante lluvia por esos caminos de Dios, pensamos que lo más prudente es dirigirnos a nuestras respectivas habitaciones a dormir. Antes de que el sueño me venza, ocupo mi mente con abstracciones de los momentos particularmente intensos vividos en el Camino; son unos recuerdos reparadores.

       Mañana entraremos en la provincia de A Coruña, última provincia de paso del Camino, ya estamos como quien dice a las puertas de Santiago, solo nos restan 66 kilómetros.

          Buenas noches y hasta mañana.

Sarria-Portomarín Palas de Rei-Melide

Tabla de contenido