Jardín de la Casa de los Somoza-Couto (Leboreiro)

32ª Jornada

Sábado, 25 de mayo de 2002

Palas del Rey-Melide

Parcial 15 Km; Total 693 Km; A Santiago: 51 Km

La campiña gallega

      Hoy nos levantamos sin prisas, tenemos que aprovechar al máximo dormir entre sábanas. Hemos quedado con Visi en el Bar Curro a las 08:00 para desayunar. Llegamos los tres a la hora convenida haciendo un buen desayuno, tostadas con mantequilla y mermelada y café de “puchero” con leche. Hoy si que voy a salir con el estómago calientito y con reservas de calorías.

       Se sale de Palas de Rei por la carretera de Santiago pasando junto a la portada románica de la iglesia de San Tirso. Al llegar a una gran curva nos desviamos de la carretera por una corredoira enlosada y en poco más de media hora en suave descenso y acompañados de una exuberante vegetación nos encontramos ante la fachada románica de la Iglesia Parroquial de San Xulián do Camiño que data del siglo XII. Siguen nuestros pasos al vallejo formado por el río Pambre que se salva por un puente de cemento. Vamos muy animados charlando, el tiempo ha mejorado bastante. A lo lejos se adivinan los primeros bosques de eucaliptos lo que significa que estamos aproximándonos a la provincia de A Coruña. Los pájaros contribuyen con sus trinos a esa relajación con la que caminamos.

       Llegamos a la aldea de Casanova que según parece es el último enclave habitado de Lugo, donde se sitúa otro Albergue de los de “Fraga” en unas antiguas Escuelas Rurales habilitadas y tras cruzar el río Porto, un mojón nos indica el límite provincial entre Lugo y A Coruña.

En el jardín de lCasa de los Somoza       Un poco más adelante se llega a Coto donde dos establecimientos compiten por atraerse peregrinos, uno de ellos a la izquierda es una especie de venta y el otro situado enfrente es la Casa de los Somoza. Juan Luis conoce a los dueños y por lo tanto entramos allí. Se trata de una gran Casa Rural regentada por Jesús y Puri, un matrimonio gallego retornado de Bilbao y que habilitaron dos casas para convertirlas en un fabuloso Hostal-Restaurante con una terraza y un hermoso jardín con hórreo, cabeceiro y hasta un antiguo carro estratégicamente repartidos sobre el cesped. Después de las presentaciones de rigor, la Sra. Puri nos prepara unos huevos fritos con patatas que comemos con apetito en una mesa que nos preparan bajo una carpa. Tanto Jesús como su mujer son muy serviciales y se desviven por atenderte lo mejor posible. Cuando nos disponíamos a marcharnos, aparece el algorteño Alex que resulta ser amigo del matrimonio que conoce del bar que tenían en Bilbao. Las jóvenes catalanas han llegado un poco antes que él pero se encuentran en la venta de enfrente, dice que va a traérselas. -Ya veremos como le sienta a la vieja- afirma la Sra. Puri.

Leboreiro-Cabeceiro e Iglesia de Sta. María       Salimos de ese lugar muy contentos y dirigimos nuestros pasos hacia la aldea de Leboreiro a través de los restos de una calzada romana. Entramos en esa localidad muy importante para el Camino en la Edad Media, llegando por su calle Mayor a una placeta enlosada presidida por un cruceiro y flanqueada por sólidas casas de piedra. En una segunda placeta más adelante se encuentra a un lado la Iglesia de Ntra. Sra. de las Nieves con un hermoso pórtico y al otro la fachada de lo que fue en su día un hospital de peregrinos fundado por la familia señorial de los Ulloa y entre ellos un original cabeceiro, hórreo fabricado con grandes canastos de ramas de salgueiro superpuestos, uno de los pocos que subsisten en Galicia.

       Algo después, se cruza el río Seco por un bello y sencillo puente de factura románica, el puente de la Magdalena. Estábamos contemplándolo cuando suena mi móvil, es mi amigo Vicente de Donosti interesándose por Mi Camino y recomendándome que no deje de ir a Casa Ezequiel en Melide, la mejor pulpería de los contornos.

Pte. de la Magdalena-Leboreiro

       Comienza una pista acondicionada con grava parecida a alguna de Castilla flanqueada por arbolitos pero en un estado de crecimiento más avanzado que los de allá, pasando entre un complejo industrial y la carretera en un paraje que desentona bastante del paisaje por el que veníamos.

       Pero al rebasar el complejo y llegar a una serrería, el panorama vuelve a lo suyo, la pista penetra en un frondoso bosque de robles y eucaliptos que desciende por una buena pista hasta el cauce del río Furelos a la altura de un hermoso puente romano de cuatro ojos desiguales en un atractivo entorno.

Puente de Furelos       Atravesamos el robusto puente medieval, iniciando la travesía de Furelos con un giro en ángulo recto. A la derecha podemos contemplar la Iglesia Parroquial de San Juan, donde algunos peregrinos se encuentran sellando sus credenciales.

       A la salida de la localidad se retoma una pista acondicionada que nos deja a las puertas de Melide. Por su calle principal pasamos por la pulpería Ezequiel, tomando buena nota de su situación para luego. Se pasa luego por la Ermita de San Roque que conserva como portada principal de estilo románico con algún detalle gótico, la que fue puerta lateral de la desaparecida Iglesia de San Pedro del siglo XII. Llegados a una plaza ajardinada se gira a la derecha por una avenida y enseguida a la izquierda por una calleja del casco antiguo, al final de dicha calle se tuerce de nuevo a la derecha y nos hallamos junto al Albergue de Peregrinos en la plaza del Convento, hemos tenido que atravesar lo que para nosotros ha resultado interminable pueblo para llegar hasta allí.

       Después de sellar las credenciales. nos instalamos en la primera planta, me da la sensación que nos encontramos en un magnífico albergue. Yo me doy una buena ducha, hago la colada y después de componerme salgo impaciente para degustar el que aseguran mejor pulpo a feira de la zona, el servido en Casa Ezequiel donde doy buena cuenta de una ración colmada con los típicos cachelos y regado todo con buen vino blanco de ribeiro. Allí entablo conversación con un matrimonio mayor asturiano qua han aprovechado el fin de semana para darse una vuelta por Galicia y por supuesto no iban a perderse el pulpo de la Casa lo que acredita la fama que tiene reconocida.

       Ya son casi las cuatro pero como estoy algo cansado me dirijo al albergue a tumbarme un rato, por lo menos me lo agradecerán los pies y piernas.

       A la seis me levanto y salgo al centro del pueblo donde encuentro a los burgaleses. Juan Luis se viene conmigo y Visi se disculpa retirándose al Albergue, parece bastante cansada, aunque a decir verdad, ¡¡cuanta resistencia manifiesta esta buena mujer!!. Se nota que es una veterana montañera.

       Paseamos por el pueblo haciendo tiempo para cenar y haciendo historia recordamos la importancia que tenía la villa de Melide en el Camino de Santiago en la Edad Media, aquí confluían los peregrinos que llegaban por el Camino Francés y los que retornaban al Camino desde Oviedo, después de pasar por Ribadeo, Villalba y Sobrado. Los peregrinos se habían desviado del Camino Real en Astorga para dirigirse a Oviedo y postrarse ante la imagen del Salvador que presidía el Altar Mayor de la Catedral antes de venerar las reliquias de la Cámara Santa. Un antiguo dicho de origen francés afirma que Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y deja al Señor”. Por lo tanto, se puede afirmar que gran parte de la trascendencia histórica de Melide la tiene por encontrarse en este cruce de Caminos.

       Después nos acercamos al Bar Sony que Juan Luis conoce bien. De menú, sopa de pescado y bistec con patatas, suficiente para cenar. Allí permanecemos bastante tiempo viendo el Festival de Eurovisión pues hoy no hay prisa. Hasta que no termine el Festival permanecerá abierto el Albergue. Cuando nos cansamos de televisión, nos retiramos a nuestro nido de esta noche y después de quedarnos unos momentos en el amplio salón charlando con los peregrinos y hacer las llamadas de teléfono de costumbre, me retiro a mi litera a dormir.

       Verdaderamente este albergue reúne muy buenas condiciones.

       Buenas noches, hasta mañana.

En algún punto del Camino entre Palas y Melide 

Portomarín-Palas de Rei Melide-Arzúa

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