34ª Jornada

Lunes, 27 de mayo de 2002

Aezúa-Pedrouzo (Arca)

Parcial 19 Km; Total 726 Km; A Santiago: 18 Km

Santiago, a tiro de piedra

       Hoy tampoco tengo prisa en levantarme hay que aprovechar las comodidades que te ofrece el Camino cuando las encuentras. Me despierto a las 07:30 horas y después de asearme y arreglarme sin premura, me cargo los bártulos y me dirijo a la Plaza de la Iglesia. Hoy parece que de nuevo el día se presenta bueno.

       Doy una última mirada a las esculturas que se alzan en la plaza en honor a las vaquiñas y a la quesera y accedo al bar Cunqueiro en la misma plaza. En el bar me encuentro con el peruano-alemán y compañía y nos saludamos. Yo le animo comentándole que ya solo nos faltan dos jornadas a lo que me replica que solamente nos resta una, la de hoy ya no cuenta. En realidad tiene toda la razón. Hoy sí que aprovecho el bar abierto para hacerme un buen desayuno.

       A las 08:15 me despido de los alemanes con un Buen Camino y a caminar se ha dicho. Dios sabrá donde se hallan a estas horas tempraneras los burgaleses, con la prisa que le irá metiendo Visi a Juan Luis. En fin, a marchar en soledad que también se agradece de vez en cuando.

       De Arzúa se sale inmediatamente al Camino por la rúa del Carmen pasando entre huertas y praderas. Hoy parece que los peregrinos han crecido en el Camino, sobre todo los franceses, españoles somos más bien escasos.

       El cielo está algo nublado pero no hace frío y se marcha con comodidad. La senda por la que discurre el Camino ayuda a mantener el paso entre bosques de eucaliptos y espacios Hórreo sobre el Camino-Calzadamás abiertos. Todas las aldeas por las que paso tienen sus particulares hórreos con el moho que les transmite una pátina especial. Por las callejuelas no se ve un alma, los vecinos deben estar atendiendo sus huertos y sus vaquiñas, solo los perros montan guardia.

       Por Calzada, el Camino atraviesa la aldea por una calle enlosada que pasa bajo un hórreo bastante antiguo en apariencia, curiosa despedida de la aldea.

       Sin casi enterarme llego a la localidad de Salceda junto a la carretera nacional. Allí se encuentra el bar “Taberna de Salceda”, me asomo por si estuvieran los burgaleses pero ni rastro de ellos.

       Se cruza la nacional discurriendo el Camino por un andadero bien acondicionado. Poco después, se cruza de nuevo la carretera entrando en una pista a la derecha, allí se encuentra un pequeño monumento encajado en la piedra con unas botas en memoria del peregrino alemán Guillermo Watt fallecido en 1993, una inscripción precisa: “a una jornada de Santiago”.

       Hoy los kilómetros pasan sin sentir, parece como si Santiago hiciese de imán que me va atrayendo con fuerza. Un poco antes de llegar al cruce con la carretera, me tomo un descanso sentado en unas piedras a la orilla del Camino, donde ya se encuentran varios peregrinos guiris haciendo lo mismo que yo. Cinco minutos y a seguir hasta que me topo de nuevo con la carretera que debo cruzar para marchar paralelo a ella por un andadero, donde me alcanza y rebasa el algorteño Alex que también camina en solitario, nos saludamos y nos deseamos Buen Camino, él va más rápido.

       En el cruce del Alto de Sta. Irene entro en un bar donde también lo ha hecho Alex. Nos tomamos unas cervezas con unos frutos secos que saca él de la mochila.

      Salimos juntos y decide acompañarme por esas sendas que van caracoleando y jugueteando con la En algún lugar cerca de Salcedacarretera entre bosques de eucaliptos. Vamos conversando sobre Algorta y Bilbao recordando los viejos tiempos cuando estuve por allí. Es importante de vez en cuando, interrumpir la monotonía de los soliloquios en los que vas absorto cuando caminas en soledad, con la compañía de alguien que te pueda dar conversación.

       Un último cruce de la carretera nos conduce a una pista que a través de la aldea de Rúa nos deja de nuevo en ella frente a una gasolinera y ya por el arcén llegamos al Albergue de Peregrinos "O Pino". El nombre de la parroquia que agrupa a varias aldeas es Arca, aunque realmente la localidad donde nos encontramos se llama Pedrouzo.

      Son ya las 13:00 y acaban de abrir el albergue por lo que se ha formado una respetable cola a la entrada. El albergue aparenta buen aspecto, así que decido quedarme. A Juan Luis y Visi los veo entre los primeros de la fila, me saludan e indican que hace una hora que han llegado. Aprovechan su lugar para reservarme una cama apropiada en una de las estancias de la planta baja, aunque después nos enteramos que la planta superior reúne mejores condiciones. Dejamos los trastos y como había llegado bastante fresco, directamente les acompaño al restaurante “Compás” situado junto a la Estación de Servicio.

      La comida bastante regular tirando a mala, tengo que pedirle al camarero que me retire el caldo gallego que estaba rancio de puro viejo y me traiga una ensalada. Allí nos encontramos con los matrimonios catalanes, Albergue de Peregrinos de Arcalos alemanes y Alex junto a las jóvenes catalanas.

      De vuelta al albergue, compruebo con disgusto que el peregrino que ocupa la cama superior es un verdadero desastre, ha dejado todas sus pertenencias esparcidas e incluso la mochila, en vez de colocarla en su taquilla, la ha dejado en el suelo impidiéndome la apertura de la mía, ya veremos si no tengo problemas. De momento me acuesto a descansar después Dios dirá.

      Pero me es imposible conciliar el sueño, unos peregrinos alemanes no paran de cascar y alborotar con sus carcajadas, y yo que creía que la fama de escandalizadores la teníamos los españoles!!. En fin, por lo que voy observando el ambiente no es de lo más placentero y como no quiero que me pase como en Portomarín, ahora que estoy a tiempo contemplo la posibilidad de largarme, no vaya a ser que a una jornada tan solo de Santiago la vayamos a tener.

      Lo comento con los burgaleses y Juan Luis sin pensárselo dos veces me responde que si decido largarme de allí, él me acompaña.

      Nos dirigimos al Hostal “El Compás” donde no quedan habitaciones disponibles pero nos hablan de una señora que alquila habitaciones a los peregrinos en su casa. Nos ponemos en contacto con ella y después de cenar, esta vez en el restaurante “Regueiro”, menudo cambio más oportuno, recogemos nuestros bártulos del Albergue y la esperamos para que nos acerque en su coche a la casa. La señora nos enseña la habitación que aceptamos. La casa está algo retirada de la carretera y muy cerca del Camino. Mejor así; intuyo que vamos a poder dormir y descansar apaciblemente.

        Me acuesto sin más y compruebo como se repite la misma historia que al inicio del Camino en Roncesvalles. Una sensación de intranquilidad y nervios recorre todo mi cuerpo dificultando el poder conciliar el sueño; y es natural, por fin, tan solo me queda una última jornada, 20 kilómetros escasos, una gota en el océano; puedo mostrarme contento, tengo a Santiago, a tiro de piedra.

      Buenas noches y hasta mañana.

Melide-Arzúa Pedrouzo (Arca)-SANTIAGO DE COMPOSTELA

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