Bosque salida Sarria-Castro

30ª Jornada

Jueves, 23 de mayo de 2002

Sarria-Portomarín

Parcial 22 Km; Total 654 Km; A Santiago: 90 Km

Un hito emblemático

          Hoy es la primera vez que nos levantamos los tres al mismo tiempo, desayunando en el bar "La Escalinata". Se ven algunas nubes en el cielo pero el día parece que será mejor que el de ayer, de momento, no hay que ponerse el incómodo "poncho".

          Enfilamos la calle Mayor en subida pasando en primer lugar por la Iglesia de Santa Marina, completamente reconstruida sobre una base románica del siglo XII, su torre-campanario es de las que destacan en la lejanía, luego pasamos por la Casa Consistorial y un poco más arriba encontramos la Iglesia Parroquial del Salvador de estilo románico gallego construida en el siglo XI y muy bien conservada. Llegamos a una fuente encajada en una pared, donde las flechas nos indican a la derecha, si continuamos al frente hubiésemos llegado a lo más alto de la colina donde se asienta el Torreón, último vestigio del que fuera Castillo de los Condes de Sarria. Nosotros seguimos las flechas pasando ante la antigua Prisión Preventiva y una vez rebasada, el Camino se convierte en un espléndido balcón con vista panorámica de Sarria y su valle. Dejamos el Torreón y Campo Ferial a la izquierda Puente Aspera-Sarriallegando a la Iglesia de Santiago, un poco más adelante se encuentra el Convento de la Magdalena, construido el siglo XIII con fines hospitalarios, en el que resalta la fachada de estilo plateresco, pero antes de llegar giramos a la izquierda siguiendo la tapia del Cementerio por una verdadera rampa con una pendiente respetable, hay que bajar lo que hemos subido, llegando a una carretera. Se gira a la derecha y enseguida se llega al Puente Aspera que es prácticamente la salida de Sarria y continuación del Camino.

          Por dicho puente se salva el río Celeiro, comenzando otra corredoira que va a cierta distancia en paralelo a la vía del tren, flanqueada por castaños, robles y prados para alimentar al ganado, en un paseo que se agradece. Cruzamos la vía del tren y continuamos ahora por la derecha de las vías y a la izquierda de una hermosa pradera, en el lugar denominado San Michelle inscrito en un mojón kilométrico. Alcanzamos un puentecillo de madera que cruza un arroyo y allí mismo comienza la subida a uno de los bosques más hermosos que jamás haya visto. El repecho es bastante exigente pero es tan agradable ir andando entre tantos viejos robles, castaños y hayas..., que el esfuerzo esta vez resulta gratificante. A la derecha ante un centenario castaño se encuentran los restos de un castro y hasta pudiera ser que alguna meiga estuviera merodeando por los alrededores. En fin, dejemos a las meigas tranquilas y continuemos admirando tanta belleza que la Madre Naturaleza  nos regala.

        Sigue la cuesta pero poco a poco vamos observando más claridad por lo que el tránsito por el bosque debe tocar a su fin. Se llega a un claro donde la pendiente se suaviza bastante, con planteles de maíz a ambos lados. Siguiendo por la loma alcanzamos unas casas de labranza llegando a una local asfaltada que debemos seguir para llegar a Barbadelo, donde se sitúa otro Albergue tipo "Fraga". Frente al albergue se levanta la Iglesia de Santiago de estilo románico gallego y que en su día tuvo adosado un monasterio dependiente de la abadía de Samos. El pórtico está lleno de iconografía y símbolos medievales, destacando la figura humana con los brazos en cruz del tímpano. Es todo muy interesante pero tenemos que continuar.

          Nos tropezamos con muchos peregrinos la gran mayoría guiris, pero es agradable saludarnos y desearnos Buen Camino. A menos de un kilómetro queda la aldea de Rente, con su "Casa Grande" dedicada a turismo rural, que atravesamos llegando a la carretera Sarria-Portomarín que cruzamos iniciándose una pista asfaltada justo donde han construido una fuente monumental. Se sigue por la pista durante media hora entre robles, carballos y praderas de pasto limitadas por tapias de losas de pizarra a la vieja usanza. Después de pasar la aldea de Peruscallo y tras descender a un vallejo por el que circula un arroyo, la corredoira se convierte en un arroyuelo que circula por el mismo camino, gracias a las piedras colocadas estratégicamente por las que vamos dando saltitos evitamos mojarnos, es curioso.

 Kilómetro 100         En el poblado de Cortiñas comienzan a verse los típicos hórreos gallegos. Pasado la aldea de Brea llegamos por fin al mojón que marca el km 100, hito emblemático del Camino. Son momentos para recordar los kilómetros consumidos. Santiago ya no debe fallarnos. Allí nos encontramos con unos peregrinos japoneses que sin perder su característica sonrisa nos sacan una foto que amablemente nosotros correspondemos, estallan en risas cuando les decimos que deben pronunciar "patata".

          Pasado el arroyo Ferreiros, comienza una subida suave hasta llegar a la aldea del mismo nombre. Sigue una corredoira flanqueada por hermosos carballos y después de cruzar una pista asfaltada descendemos hasta la aldea de Mirallos donde hay una taberna a orillas del Camino y como es hora de almorzar no dudamos en entrar. La taberna está al completo de peregrinos. Cuando nos toca el turno, pedimos unos huevos fritos de corral con chorizo, regado con buen vino de la zona. Mientras, llegan las jóvenes catalanas a las que saludamos recomendándolas los huevos fritos. Una vez el apetito satisfecho, reemprendemos la marcha dispuestos a llegar adonde sea preciso.

          Antes de llegar a Mercadoiro, mientras transitamos por una corredoira Llegando a Mercadoiroobservamos unas cuantas vacas que vienen a nuestro encuentro guiadas por una gallega entrada en años. Nos damos cuenta de un curioso detalle, dos vacas llevan atadas con una soga una de las patas delanteras con el cuerno homónimo. Le preguntamos a la señora el motivo y nos contesta -por malas-. Entendemos que es para que no se embistan.

          Hoy nos parece que van más peregrinos en el Camino que nunca, cosa que nos alegra aunque a Visi le produce inquietud y la hace avivar la marcha, no quiere quedarse sin cama en el Albergue.

          Poco a poco nos vamos acercando a Portomarín, desde la aldea de Vilochá que se encuentra en un alto ya se puede divisar el poblado nuevo de Portomarín asentado en un alto en la ribera derecha del Embalse de Belesar en el curso del río Miño. Este embalse fue el responsable de la construcción en el año 1960 del nuevo asentamiento ya que el viejo pueblo fue engullido por sus aguas. Solo se salvaron: la iglesia-fortaleza de San Nicolás, que fue desmontada y reconstruida piedra a piedra, la balconada del Ayuntamiento y la bella fachada de la Iglesia de San Pedro.

          Después de una pronunciada bajada alcanzamos el embalse, cruzándolo por un Portomarínmoderno puente, afrontando seguidamente una propina, la subida de los 47 peldaños de la escalinata de Nº Sra. de las Nieves para alcanzar una placeta donde comienza la calle principal del pueblo. Por supuesto que llegamos arriba sin aliento. Pasamos por la Plaza Mayor y la Iglesia de San Nicolás e inmediatamente el Albergue que esta vez está a rebosar de peregrinos, el primer pabellón completo, así que a pillar cama a unas antiguas escuelas medio habilitadas para el descanso de los peregrinos, pero enseguida nos damos cuenta que no reúne unas condiciones mínimas de habitabilidad. Un único servicio para hombres y otro para mujeres, las literas demasiado juntas y el agua de la ducha fría como el hielo, el calentador eléctrico de muy poca capacidad es insuficiente para tanto peregrino.

          Después de asearme como puedo y hacer la habitual colada, me dirijo al Restaurante "Rodríguez" a ver si me podían dar de comer, entre unas cosas y otras, se habían hecho las cuatro menos cuarto. Juan Luis y Visi acababan de comer. Tanto la comida como el servicio me pareció bastante deficiente.

          Después de una corta siesta, salgo a dar una vuelta por el pueblo. Visito la Iglesia de San Nicolás, muy sencilla pero interesante. Luego en compañía de Juan Luis y Visi nos dirigimos hacia el embalse donde disfrutamos de unas vistas preciosas, lo que nos obliga a hacernos unas fotos.

          A las nueve ceno con Juan Luis en La Posada del Peregrino, a Visi la hemos dejado en el albergue, ella solo toma fruta y yogures por la noche. Allí sí que tenemos suerte con la comida.

          Como hace fresquillo y ya tenemos el pueblo más que visto nos retiramos a descansar al albergue. Pasamos muy mala noche por culpa de unos gamberros y maleducados peregrinos que no paran de hablar y reírse, pero en fin, a aguantarse toca, es el Camino.

Triacastela-Sarria Portomarín-Palas do Rei

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