Vista general de Burgos

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13ª Jornada

Viernes, 26 abril 2002

Burgos-Hornillos del Camino

Parcial 19 Km; Total 279 Km; A Santiago: 469 Km  

La Fuente del Gallo

        Hoy me levanto temprano, he descansado a gusto, me encuentro totalmente recuperado de la “paliza” de ayer. A las 7 estoy ya dispuesto a emprender el camino. En la conserjería del hotel me entregan una nota de Fernando Pazos en la que me comunica que llegó al hotel a las 3 y media por lo que se levantará algo mas tarde, que siga mi marcha, nos encontraremos en Hornillos. Me alegra mucho saber que se ha decidido a venir, no lo tenía muy seguro.

Arco de Sta. María-Burgos    Salgo por el Espolón y continuo por la ribera derecha del Arlanzón hasta llegar al Puente “Malatos” que cruzo siguiendo las flechas amarillas que aparecen en el pretil del puente, a la izquierda dejo el Monasterio de las Huelgas, atravieso el “Parral” donde se encuentra el Albergue de Peregrinos hasta llegar al Hospital del Rey, últimas casas de la ciudad. Allí entro en un Mesón a desayunar.

        Abandono la carretera de Valladolid por la derecha desde donde parte una local que en paralelo a las vías de tren se dirige a Villalbilla. Me tropiezo con los dos muchachos catalanes que conocí cerca de Agés y me uno a ellos. Entre chopos y huertas junto al Río Arlanzón llegamos al apeadero de la Alameda por donde se cruzan las vías para enseguida llegar a Villalbilla, localidad que atravesamos charlando de nuestras cosas. Me anuncian que ellos piensan llegar a Hontanas.

        Por una pista agrícola que desemboca en una carretera comarcal tras un kilómetro, se cruza el río Arlanzón por el Puente del Arzobispo y tras pasar unas obras de lo que será una nueva Autovía, se deja la carretera por la izquierda. En el cruce, una pareja de “peregrinos guiris” en bici reciben instrucciones de su coche de apoyo, así se puede hacer el Camino, decimos los tres casi al unísono, de todas formas les deseamos con un poco de sorna Buen Camino.

        Poco después entramos en Tardajos y como era hora de almorzar, nos acercamos al bar “Pececitos” donde degusto un pincho de tortilla "regado" con vino tinto. Como siempre, es aconsejable recuperar energías a media mañana y más con la solanera que me espera al mediodía por esos páramos. Me despido de los muchachos catalanes deseándoles todo lo mejor y sin más demora, arranco cruzando la carretera y atravesando la localidad por la izquierda.

        A la salida se toma un camino vecinal asfaltado y después de cruzar el Río Urbel y tras dos kilómetros escasos me presento en Rabé de las Calzadas que hace honor a su apellido ya que en este lugar confluían dos calzadas romanas.

Caminando por el páramo castellano      Salgo de Rabé dejando a la izquierda el Cementerio y la Ermita de Nª Sra. del Monasterio por un camino de tierra que en continuo ascenso alcanza el páramo. Después de dos kilómetros, llego a un área de descanso a la derecha del Camino, me acerco y saludo a los dos peregrinos belgas que conocí en Castildelgado, estaban como entonces descansando, almorzando y aireándose los pies. Hace ya bastante calor, me acerco a la fuente alimentada con agua de un pozo por medio de una bomba manual, pero me dicen que la bomba está agarrotada. Menos mal que llevo agua. Les deseo Buen Camino y a seguir bajo el ardiente sol por lo páramos sembrados la mayor parte de cebada que con su verde parece que alivia algo el calor.

        Por el Camino me encuentro con varios peregrinos, todos extranjeros, unos descansando a la orilla y otros “tirando” como pueden hacia delante, intentando alcanzar la cota máxima de otro páramo.

Cuesta de Matamulos (al fondo Hornillos)     Después de una interminable hora y pico se alcanza la llamada “Cuesta de Matamulos”, desde donde “a tiro de piedra” se divisa Hornillos del Camino.

        Gracias a que la cuesta es de bajada, no me extrañaría que haciendo honor a su nombre se hubieran despeñado algún que otro “macho”. En el valle paso a unos peregrinos por fin españoles, ya era hora. Cerca del pueblo recibo la llamada de Fernando que está saliendo de Tardajos.

        Afronto la Calle Real y a la derecha junto a la Iglesia y la fuente encuentro el albergue de Peregrinos. Soy de los primeros que han llegado, lo que me posibilita escoger litera baja, como siempre, cerca de un rincón.

        Paso a ducharme pero el agua está más que fría, está helada, posiblemente se haya acabado la botella de butano. El hospitalero brilla por su ausencia. Me ducho como puedo y hago la “colada”. Luego me acerco al único bar del pueblo para enterarme del horario de la comida y seguidamente a esperar a Fernando sentado en un banco a la sombra frente a la plaza de la Fuente, charlando con unos lugareños.

        Son las dos de la tarde cuando aparece por allá abajo un peregrino con camisa oscura, conforme se va acercando me da la espina que se trata de Fernando. Al llegar a la altura del banco pregunta por el albergue –allí al frente- le decimos. Me levanto y me dirijo hacia él –Fernando!!- Mario!!-me contesta y nos fundimos en un abrazo. Le acompaño al albergue y le hago de cicerone ya que el hospitalero sigue sin aparecer. Después de refrescarse también puede con el agua helada de la ducha, nos encaminamos al bar para comer. Fernando me cuenta todos los pormenores de su viaje desde Valencia y yo le cuento como me va el Camino hasta ahora, hablamos abiertamente.

        Apuramos unas ricas judías blancas con chorizo, un bistec de carne y unas fresas que acababan de llegar y volvemos al Albergue a descansar.

Con fernando Pazos ante la Fuente del Gallo (Hornillos)     Poco a poco van haciendo su aparición más peregriPnos, todos guiris que parece que son poco proclives a entablar conversación, van a lo suyo. Durante la siesta aparece por fin el hospitalero, se trata de Julio, el Sr. Alcalde, muy campechano y hablador, pero lo primero que nos pide, para que no se nos olvide, son los 3 € por "la voluntad".

      Intrigados por los gallos que aparecen por doquier en cada esquina del pueblo y uno coronando la Fuente, le preguntamos los motivos y nos cuenta la historia:

         “Derrotados los ejércitos de Napoleón en la Guerra de la Independencia española, los franceses se hallan en franca retirada. Grupos en desbandada pululan por media España tratando de alcanzar la frontera. Uno de estos grupos desarmado, maltrecho y hambriento hace su aparición en las cercanías de Hornillos.

         Una avanzadilla se acerca al pueblo y aprovechando que los vecinos se encuentran escuchando la Santa Misa, hacen un recorrido por todos los corrales, dejando al pueblo sin una sola gallinácea. Para no delatarse, los gabachos esconden los pollos y gallinas muertos en los tambores, reuniéndose a continuación en la plaza de la Fuente.

         A la salida de Misa, los pobres paisanos se percatan que en los corrales han desaparecido los gallos y las gallinas que eran su base de alimentación. Con el Alcalde al frente, todos los vecinos acuden a la plaza de la Fuente a pedir explicaciones a los franceses, que niegan rotundamente una y otra vez su conocimiento.

         Lloran las mujeres por tanta desgracia pidiendo la intersección de su patrono San Antón, y entonces aconteció el milagro, ante las miradas atónitas de los presentes, uno de los gallos muertos comenzó a cantar desde el interior de un tambor, descubriendo la fechoría. Desde entonces el gallo fue el símbolo del pueblo de Hornillos y la fuente pasó a llamarse la Fuente del Gallo”.

        Satisfechos por conocer otra historia del Camino, le pedimos a Julio que nos enseñe la Iglesia, muy sencilla pero con su encanto. De ella nos llamó la atención una colección de misales y libros antiquísimos que sobrevivían a duras penas con la humedad de la Sacristía. Qué pena verlos pudrirse por el moho!!

        Con la caída del sol, comienza a descender bruscamente la temperatura. Nos abrigamos y subimos al bar a tomar una cena ligera porque mañana, aunque la etapa no era muy larga sería algo monótona por esos páramos de Dios, gracias que llevaría la compañía de Fernando, lo que aliviaría el Camino.

        Al Albergue habían llegado varios peregrinos conocidos, entre ellos el matrimonio peruano. La mujer continuaba quejándose de una rodilla y pies.

        Buenas noches y hasta mañana.

San Juan de Ortega-Burgos Hormillos del Camino-Castrojeriz

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