La campiña de Logroño
Campiña de Logroño

7ª Jornada

Lunes, 10 de septiembre de 2001

Viana – Navarrete

Parcial 22 Km; Total 151 Km; A Santiago: 599 Km 

La tía Felisa

        A las ocho menos cuarto, me dispongo a salir del refugio bien abrigado pues hace frío y como era de prever después de las Fiestas, no encuentro ningún bar abierto donde calentar el estómago, así que no me queda mas remedio que ir haciendo camino.

        Desciendo por unas calles de gran pendiente, paso entre el cementerio y la fábrica de galletas Marbú y a continuación la planicie. Caminando por sendas que discurren entre explotaciones agrícolas, voy notando la falta de alimento, así que en la ermita de la Virgen de las Cuevas, decido hacer una parada para tomarme una pastilla energética y unos tragos de agua esperando una recuperación. Reanudo el Camino, buenas pistas en llano. Efectivamente, voy recobrando fuerzas, hoy parece que ando mejor. Me tropiezo con la pareja de belgas mayores y un matrimonio alemán residente en Munich. Alcanzo la carretera general y la cruzo por donde comienza un andadero enlucido de cemento pintado de rojo. Franqueo por un túnel la carretera de circunvalación de Logroño y acometo un repecho que salva por su ladera derecha el Cerro Cantabria. En el descenso y un poco antes de llegar al río Ebro, aparece junto al cementerio la casa de la Tía Felisa (la de los higos), un hito del Camino, que está sentada al exterior ante una mesita bajo una llamativa sombrilla playera. Debe pasar ya de los noventa, la saludo, charlo un poco con ella, me sella la credencial y como no podía ser otra cosa me ofrece “higos, agua fresca y amor”, acepto su ofrecimiento dándole las gracias con una propina que deposito en un platito. A unos guiris les dice orgullosamente que ella es muy famosa y que aparece en todas las guías turísticas del mundo. Luego la consabida foto que me hace uno de los belgas, y posterior despedida deseándome “Buen Camino” que le agradezco de verdad.

        Cruzo el río Ebro por el Puente de Piedra, y ya en el casco antiguo de Logroño, encaro Rua Vieja - Logroñola Rua Vieja en paralelo al río por la parte trasera de la iglesia de Santa María del Palacio y pasando junto al Albergue de Peregrinos, rodeo la Fuente de los Peregrinos, paso por la fachada de la Iglesia de Santiago embocando seguidamente la calle Barriocepo y cruzando la Puerta del Camino accedo a la plaza del Alférez Provisional con una hermosa fuente central ajardinada. Pregunto a unos guardias locales por algún buen sitio donde comer un bocadillo y muy amables me indican un bar que está a la salida de la ciudad frente a las casas de la Guardia Civil.

       Encamino mis pasos por la calle Marqués de Murrieta y su prolongación, la interminable Avenida de Burgos, hacia el sitio indicado y entro en el bar donde con calma doy buena cuenta de medio bocadillo de jamón y tortilla y otro medio de tortilla española con un buen vaso de vino y para terminar un café. Lo suficiente para no desfallecer. 

        Es una maravilla como me obedecen hoy las piernas y mejor aún que los pies casi no me duelen. A la altura de una gasolinera me encuentro a Gerard, el curandero parisino de las barbas, y le acompaño parlando en francés. Pasadas unas obras que parecen ser las de alguna nueva autovía, el andadero vuelve a retomarse con una subida ligera que conduce al Parque de la La GrajeraGrajera. Llegamos a la altura de un banco donde un peregrino está almorzando y el francés se queda con él.

        Poco después me tropiezo con el muchacho que había escuchado en el albergue de Viana que era de Cartagena, qué casualidad!!. Se llama Diego y vive en Los Dolores, un barrio populoso situado en los arrabales de Cartagena. Me comenta que es topógrafo y va a iniciar la Ingeniería Técnica Agrónoma. Como no podía ser de otra cosa, hablamos largo y tendido de Cartagena; ya tengo nuevo compañero de Camino.

       Repasando las novedades y sin apenas darnos cuenta, llegamos al lago artificial de la Grajera. Allí nos hacemos unas fotos para el recuerdo. Ascendemos entre pinares al Alto de la Grajera volviendo de vez en cuando la mirada atrás para admirar el bello paisaje que rodea al lago. Llegados al alto, pasamos ante una serrería a la izquierda de la senda quedando la autopista de Burgos a la derecha. En la alambrada protectora de la autopista, los peregrinos han ido entrelazando cruces primitivas con los deshechos de madera que se encuentran esparcidos por el suelo procedentes de la serrería. Un poco antes de llegar a Navarrete pasamos ante las ruinas del antiguo hospital de peregrinos de San Juan de Acre, cuya fachada se encuentra actualmente adosada al cementerio.  

        Navarrete, famoso por sus talleres de alfarería. El Albergue no se abre hasta laLlegando a Navarreteuna y media, así que esperamos sentados en el Bar Los Arcos junto al Albergue tomándonos unos refrescos.

        A la hora señalada, las Hospitaleras abren el Albergue. La mayor de ellas es una señora alemana y la otra, que ejerce de ayudante voluntaria, una madrileña que acoge personalmente a todos los peregrinos muy cordialmente dándoles la bienvenida con un abrazo. El Albergue es verdaderamente un cinco estrellas como se puede leer en las guías, sí señor. Todo esta muy limpio y cuidado. Me asignan cama individual en la amplia y confortable buhardilla compartida por otros ocho peregrinos. Unas claraboyas en el techo nos proporcionan suficiente luz. Dejo mis pertenencias y me doy una ducha de campeonato en la amplia placa, todo de categoría los baños y aseos de lujo.

        Una vez aseado y de haberme friccionado los pies y piernas con alcohol de romero, salgo con Diego a comer al bar Los Molinos donde te ofrecen el menú del peregrino. Después de la comida a descansar un poco al Albergue y reposar los pies.

        Por la tarde salgo a visitar el pueblo. La Iglesia de la Asunción, como la mayoría de las que se encuentran en el Camino, muy interesante, sobre todo el retablo mayor de estilo barroco y un original retablo de estilo flamenco. Allí, encuentro a Diego, va a quedarse a la Misa que comienza a las ocho y decido acompañarle.

        Por la noche ceno en el mismo bar acompañado esta vez por la ranchera Elisabeth que hace verdaderos esfuerzos para enlazar frases en español y poder entendernos, pero al final lo conseguimos con el socorrido espanglish.

        Luego las llamadas de teléfono a la familia y a dormir, hay que aprovechar el Albergue cinco estrellas.  

Navarrete - Albergue de Peregrinos

Los Arcos-Viana Navarrete-Azofra

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