Cerro de Mostelares 

15ª Jornada

Martes-Miércoles, 7/8 mayo 2002

Castrojeriz-Frómista

Parcial 25 Km; Total 323 Km; A Santiago: 425 Km

El barro de Mostelares

     Bajo del autobús que desde Burgos me ha dejado en Castrojeriz. El cielo está nublado y cae un continuo chirimiri, hace frío. Qué diferencia con el tiempo de la semana pasada!!. Me presento en el Albergue de Resti que me reconoce. Está en compañía de dos voluntarias brasileñas que han venido de Brasil a ayudarle, sus nombres Rosa Mª y Vera. Después de tomar posesión de mi litera, salgo en compañía de Resti al Bar Oliva donde charlamos mientras apuramos unos claretes cosecheros. Resti me resume su vida. Es abogado con 62 años a sus espaldas. Ha tomado la decisión de retirarse de la vida placentera para cuidar del Albergue y atender y ayudar en todo lo posible a los peregrinos. Después de un rato me despido y salgo a telefonear a la familia. Como ya es hora de cenar, me acerco de nuevo al bar Oliva donde acompañado por las brasileñas me dispongo a calentar el estómago. Ellas me cuentan también algo de su vida. Residen en una isla frente a Sao Paulo, Rosa Mª trabaja como funcionaria y Vera en un jardín de infancia. Me hacen un resumen de su viaje desde Brasil con escala en Lisboa. Como hace frío, solo les apetece sopa calentita de verduras con fideos que repiten. Yo añado lomo de cerdo con patatas fritas. Permanecerán en el albergue hasta el día 28, luego piensan hacer alguna etapa de recuerdo hasta Santiago, visitarán Fisterra, A Coruña y finalmente Madrid y Lisboa. El 19 de junio deben estar de vuelta. Para conseguir disponer de dos meses de vacaciones, mínimo para que les merezca la pena saltar el charco, han tenido que trabajar durante dos años seguidos.

        Terminada la cena en tan grata compañía, me dirijo al albergue a embutirme en el saco de dormir pues en la calle hace bastante frío y llueve. Mañana Dios dirá.

        Duermo como un tronco, a las seis y media, una música celestial "in crescendo" nos va despertando, se trata del Dum Pater Familias, más conocido por el Canto de Ultreia que allá por el medioevo los peregrinos flamencos entonaban mientras caminaban. Un muchacho venezolano me comenta que cuando empezó a oír la música, se creía que estaba soñando y se encontraba en el cielo. Desde luego es una idea muy original made in Resti, demuestra este peculiar hospitalero tener muchos detalles y gran corazón para el verdadero peregrino. Nos ofrecen un buen desayuno y una manzana que guardo para el Camino.

        En el exterior continua lloviznando y hace frío. Resti me aconseja que me ponga el poncho y le hago caso, menos mal. Me despido de Rosa Mª y Vera deseándoles una feliz estancia sin problemas, excelentes muchachas y abrazo a Resti que me desea mucha suerte y BUEN CAMINO.

        Hay que enfrentarse a la realidad del Camino, es la primera vez que encuentro lluvia, es mi bautizo de agua. Bajo hasta la carretera y después de recorrer un corto trecho tomo a la izquierda una pista de tierra por la que atravieso en primer lugar el río Odrillo por un puente de madera. Lleva bastante agua que debe estar helada. Poco a poco y con el persistente chirimiri me voy acercando a las estribaciones de la cuesta de Mostelares. A medio camino de subida diviso a unos cuantos peregrinos dándome la impresión de que suben demasiado despacio, pronto me daría cuenta de los motivos.

        Comienza el ascenso y la pista se va embarrando poco a poco, y pronto se convierte en un horrible barrizal y sigue lloviendo. Las botas se clavan en el barro y van adquiriendo peso que añade dificultades a tus pasos que no sabes donde ponerlos, es muy incómodo y fatigoso subir en esas condiciones, pero ya estoy en medio del barrizal y hay que continuar. Ahora comprendo por qué iban tan despacio los peregrinos que divisé hace poco. La subida se convierte en un infierno y gracias a la calidad de las botas y al bastón puedo evitar las caídas. Con más paciencia que el santo Job, poquito a poquito y con la mirada fija en el suelo logro coronar la cima muy fatigado, ha sido un gran esfuerzo el que he tenido que realizar. Allí hay un área de descanso donde me limpio un poco el barro arcilloso pegado a las botas restregándolas con la hierba aprovechando para normalizar el ritmo cardiaco.  Echo un rápido vistazo hacia Castrogeriz y su vega a través de la cortina de agua. Está muy hermosa con el verde cereal donde algún plantel de cebada comienza ya a amarillear lo que denota que las gramíneas comienzan a espigarse. Qué lástima que el tiempo no acompañe para permanecer más tiempo.

        Las nubes siguen amenazadoras. Durante casi un kilómetro el Camino discurre por el alto totalmente llano y yo sigo restregándome las botas en la hierba que encuentro por las Ermita de San Nicolásorillas del Camino. Inicio el descenso del cerro y la pista sigue embarrada. Ahora, a las dificultades del barrizal hay que añadir los resbalones que voy amortiguando con el bastón. El camino se convierte ahora en una especie de pista de esquí. Después de grandes dificultades consigo alcanzar la llanura, pero el Camino sigue en bastante mal estado con el maldito “barreal” como dicen los paisanos.

        Después de un rato intentando a cada paso pisar hierba, comienza el ascenso a una colina donde se encuentra la Fuente del Piojo. De sus caños brota bastante agua pero no ha lugar el permanecer allí, la lluvia continua machacándome.

        La pista desemboca en una local asfaltada, menos mal, acaba el calvario. Mientras caminaba restriego las botas sobre el asfalto y hierba de la orilla y poco a poco puedo desprenderme del barro.    

 Río Pisuerga desde el Puente Fitero       El paso del Río Pisuerga aparece perfectamente marcado por la arboleda de sus riberas. Paso por la Ermita de San Nicolás donde en verano abren un Albergue de Peregrinos. Cruzo un puente medieval llamado Puente Fitero salvando el río Pisuerga. El entorno es muy bonito y agradable a la vista pero por poco tiempo, comienza la provincia de Palencia, la Tierra de Campos, la estepa sin fin.

        El Camino da un giro a la derecha siguiendo el cauce del río, parece que la lluvia va a menos y el Camino está en mejores condiciones, aunque con algún que otro charco, por lo menos no hay barro, se observa que el tipo de tierra es diferente.

        Enseguida entro en la localidad de Itero de la Vega. Hoy no veo muchos peregrinos, deben ir desperdigados. Toca parada, hay que almorzar cualquier cosa para reponer energías. Veo una tienda de ultramarinos donde hay unos cuantos guiris despachándose. Me da la impresión de que no se gastan mucho, sobre todo algunos franceses. Yo me meto entre pecho y espalda un soberbio bocadillo con tortilla de chorizo. Lo de bocadillo es un decir porque en realidad se trata de una barra entera de pan. Al principio creo que no voy a poder acabarlo, el tendero me asegura –en el comer y el rascar todo es empezar- y efectivamente que cae, regado, por supuesto, con dos vasos de vino bodeguero y rematando con un cortado, la cuenta 4 €, qué os parece?. El tendero me anima diciéndome que a partir de ahora el Camino no tiene nada que ver con el dejado atrás, así que de nuevo me enfundo en el poncho, la mochila en ristre y a seguir que ya he repuesto calorías.

En las proximidades de Boadilla    Siguen los campos de verde cereal a ambos lados del Camino, atravieso el Canal del Pisuerga. Después de recorrer unos dos kilómetros comienza un suave ascenso entre unas colinas y el Alto del “Paso Largo” que dejo a la izquierda. Pasado el alto diviso Boadilla del Camino que queda a unos tres kilómetros . Llego sin dificultad hasta la entrada de la localidad donde hay un área de descanso con una fuente inconfundible, el agua solo mana del caño moviendo una especie de rueda de timón, es la Fuente Vieja.

 El lugar merece un descanso, paso un rato agradable hablando con unos vecinos del pueblo mientras me como una manzana. Ha dejado de llover, me dicen que es normal, la lluvia suele quedarse en la línea del Pisuerga. En Boadilla del Camino se puede contemplar un Fuente Vieja (Boadilla)interesante “rollo jurisdiccional” de estilo gótico, donde era costumbre celebrar los “juicios” y si la sentencia era condenatoria, inmediatamente amarraban al reo al “rollo” y ante la vista de todo el pueblo se le ajusticiaba.

        Una vez reposado, bordeo la localidad hasta una bifurcación a la altura de una acequia elevada, dirigiéndome las flechas amarillas por el camino de la izquierda, encontrando pronto el Canal de Castilla. Esta gran obra de ingeniería empezada en el año 1753 a iniciativa del Marqués de la Ensenada para el transporte de mercancías, tardó todo un siglo en unir las poblaciones de Alar del Rey y la dársena de Valladolid. Otro siglo fue utilizado para la navegación de barcazas arrastradas desde los caminos de sirga mediante mulos, dejándose de explotar el año 1959.

        Bordeando el Canal por su lado izquierdo, protegido por la hilera de álamos que lo flanquean a ambos lados y con el sonido relajante de las hojas al chocar unas contra otras abanicadas por el viento, voy acercándome a Frómista. El Camino es interesante pero hace Canal de Castillafrío y estoy deseando llegar, parece que el barro de Mostelares está pasando factura a mis piernas que empiezan a acusar el esfuerzo hecho durante el ascenso y descenso al cerro.

    Llego a una cuádruple esclusa del Canal donde aseguran que se cruzan los caminos de la fe y la razón entrando inmediatamente en la localidad. En el Albergue atiende amablemente su hospitalera Carmen que lo primero que ordena a los peregrinos es que tienen que descalzarse y dejar las botas en la entrada, ya se sabe: el inmundo barro.

Me aseo y como no hay hambre después del bocadillazo que me he tomado en Itero, me acuesto a descansar, creo que las piernas me lo agradecerán.

        Después de la siesta me arreglo un poco para visitar el pueblo. La Iglesia de San Martín (románico puro) ahora convertida en Museo es una maravilla, de construcción similar a la catedral de Jace en su exterior se pueden apreciar una serie de canecillos rematando los aleros y un taqueado bordeando la construcción tanto en el exterior como el interior.

Iglesia de San Martín

       También visito la Iglesia de San Pedro de estilo gótico y después de dar un breve paseo pues el tiempo no da para más, me refugio en la Pensión Marisa donde al calorcito de la calefacción espero la hora de la cena.

       Terminada la cena y después de una rápidas llamadas telefónicas a la familia, me dirijo al albergue donde sin más dilación me enfundo el saco de dormir.

       Buenas noches, a descansar y mañana Dios dirá.

Interior de la Iglesia de San Martín

Hornillos del Camino-Castrojeriz Frómista - Carrión de los Condes

Tabla de contenido

   Inicio