Nájera

Vista panorámica de Nájera

8ª Jornada

Martes, 11 de septiembre de 2001

Navarrete – Azofra

Parcial 22 Km; Total 173 Km; A Santiago: 577 Km 

Los versos al peregrino

          Hoy me levanto pronto, he dormido a gusto y después de un copioso desayuno ofrecido generosamente por las hospitaleras, a quienes agradezco su hospitalidad y sus deseos de Buen Camino, comienzo la jornada en compañía de Diego.

          La mañana está fresca, sopla una rasca del norte que encoge los sentidos y aconseja ir bien abrigado. Todavía está oscuro. Pasamos ante el cementerio donde destaca la rica portada del antiguo hospital de San Juan de Acre cuyas ruinas contemplamos ayer a la entrada del pueblo. Un relieve con placa en la ermita contigua recuerda a Alice de Graemer, peregrina belga muerta en accidente de tráfico en el año 1986, mientras hacía el Camino en bicicleta.

          Lentamente vamos ganando ritmo aunque Diego de vez en cuando se queja del tendón de Aquiles izquierdo. Vamos ascendiendo suavemente entre viñedos llegando a un paraje donde los peregrinos han construido con piedras superpuestas en pirámide agrupaciones de numerosas y curiosas fitas.

          Sin apenas darnos cuenta,  coronamos el Alto de San Antón, desde donde se puede divisar una bella panorámica del Valle del Najerilla, con Nájera al fondo.

          Cruzamos la carretera nacional y entre charla y charla y caminos repletos de viñas con sus frutos a punto de reventar, nos vamos aproximando a Nájera. Nos paramos ante la pared de una vieja fábrica de harinas y nos tomamos su tiempo para leer con pausa los hermosos versos sobre el Camino escritos sobre el mural, anónimos según algunos y atribuidos a un párroco de un pueblo cercano, según otros; todo un ejercicio de amor y ternura que provocan la reflexión del peregrino y que aquí transcribo en su versión original y traducida al alemán por mi buen amigo peregrino Luis Miguel Lucio:

“Polvo, barro, sol y lluvia
es el Camino de Santiago
millares de peregrinos
y más de un millar de años.

Peregrino, ¿quién te llama?
¿qué fuerza oculta te atrae?
Ni el camino de las estrellas
ni las grandes catedrales.

No es la bravura Navarra
ni el vino de los riojanos
ni los mariscos gallegos
ni los campos castellanos.

Peregrino ¿quién te llama?
¿qué fuerza oculta te atrae?
Ni las gentes del Camino
ni las costumbres rurales.

Ni es la historia y la cultura
ni el gallo de la Calzada
ni el palacio de Gaudí
ni el castillo de Ponferrada.

Todo lo veo pasar
y es un gozo verlo todo
más la voz que a mi me llama
lo siento mucho más hondo.

La fuerza que a mi me empuja
la fuerza que a mi me atrae
no se explicarla ni yo
sólo el de arriba lo sabe.”

Anónimo/Eugenio Garibay

 

Staub, Schlamm, Sonne und Regen
das ist der Weg nach Santiago.
Tausende von Pilgern
und mehr als tausend Jahre.

Wer ruft dich, Pilger?
Welch geheime Macht lockt dich an?
Weder ist es der Sternenhimmel
noch sind es die großen Kathedralen,

weder die Tapferkeit Navarras
noch der Rioja-Wein,
nicht die Meeresfrüchte Galiciens
und auch nicht die Felder Kastiliens.

Pilger - wer ruft dich?
Welch geheime Macht lockt dich an?
Weder sind es die Leute unterwegs
noch sind es die ländlichen Traditionen,

weder Kultur noch Geschichte
noch der Hahn Santo Domingos,
nicht der Palast von Gaudi
und auch nicht das Schloss Ponferradas.

All dies sehe ich im Vorbeigehen
und dieses zu sehen ist Genuss,
doch die Stimme, die mich ruft,
fühle ich viel tiefer in mir.

Die Kraft, die mich voran treibt.
Die Macht, die mich anlockt,
auch ich kann sie mir nicht erklären.
Dies kann allein nur ER dort oben!"

Traducción de: Luis Miguel Lucio

          Medio kilómetro antes de llegar a Nájera, un viñador con quien conversamos sobre la previsión de la cosecha, nos ofrece unos hermosos racimos de uvas del país que nos vamos comiendo con apetito, su dulzor nos deleita. Si el tiempo continua como hasta ahora, será una vendimia excepcional.

          Atravesamos el pueblo de Nájera y nos hacemos una foto en el puente sobre el río Najerilla. A las once y sin apenas darnos cuenta, nos hallamos ante la puerta del Albergue de Peregrinos y como hasta las dos y media no abre y las fuerzas hoy nos acompañan, optamos por continuar hasta Azofra (6 Km). A la salida de Nájera encontramos una furgoneta que vende repostería y nos comemos una empanadilla cada uno pues el estómago nos lo iba pidiendo.

         Pasamos ante unos pinares en continuo pero soportable ascenso y un poco más adelante, entre los viñedos podemos distinguir Azofra al fondo a la derecha con Alesanco justo a su izquierda.

          Llegamos a Azofra a las doce y media, somos los primeros peregrinos en traspasar hoy el umbral del Albergue donde muy amablemente nos recibe la hospitalera, la señora María Badía otra de las instituciones del Camino, que muy obsequiosa nos ofrece tomates y pepinos de su huerta, así como agua fresca. Llegando a AzofraNos asigna litera baja en la habitación de los Reyes Magos, la otra habitación tiene el nombre de Doña Blanca. Después de una buena ducha y aseo nos sella las credenciales. Luego, mantenemos con ella una amena conversación.

          Salgo del Albergue con Diego para comer en el Bar Sevilla, donde sirven el menú del peregrino por mil pesetas. Me pido un buen plato de lentejas con chorizo que me supieron a gloria bendita.

          Terminada la comida me dirijo al albergue, hago la colada y tiendo la ropa en el exterior donde luce un sol espléndido. Luego a echarme la siesta para descansar un poco los pies y piernas. El Albergue se encuentra ubicado en un anexo de la Iglesia, que también se emplea para acoger a los peregrinos que se quedan sin cama.

          Poco a poco van apareciendo peregrinos conocidos, el pirata que llega agotado, la Ranchera que trae los pies molidos y lo primero que pide es una palangana para poder meter los pies en agua fría con sal y vinagre, una pareja de hippies que va siempre acompañada por dos perrazos y que lo único que desean es un sitio donde emplazar la tienda de campaña, un grupo de belgas pasotas que se liaron y fumaron unos porros sin el mayor reparo, la peregrina holandesa que habla perfectamente el español, Nicole la francesa con su amiga y un grupo aragonés que vienen desde Somport.

         Como el tiempo se prestaba para ello, formamos unos corrillos delante del atrio de la Iglesia y charlamos principalmente del Camino, aunque no podían faltar comentarios al sorprendente y espectacular atentado terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York que había tenido lugar esa misma mañana y del que hasta el momento las noticias que llegaban eran muy confusas.

          El Pirata, a pesar de su aspecto, resulta ser una persona muy afable, es vasco pero viene del Congo donde reside desde hace diecisiete años. Es Mecánico de 2ª Clase y Patrón de 2ª Clase y trabaja en la flota pesquera del Congo, dice que como oficial. Le comento que también soy marino de la rama de Máquinas. Dice que el Camino lo hace por una promesa, hace quince años enviudó, murieron en el parto su mujer y la hija que esperaba, a consecuencia de las precarias condiciones sanitarias que existían en el Congo. Estuvimos conversando hasta que el sol se ocultó en el horizonte.

          Voy a cenar al Sevilla para reponer fuerzas y después de las llamadas de teléfono habituales, me voy a dormir. Muchos peregrinos que llegaron rezagados tienen que descansar sobre colchonetas esparcidas en el suelo de la Iglesia.

         Por la noche abandonan la habitación a medio descansar cuatro peregrinos buscando silencio en el comedor-cocina. Cuando nos levantamos, el resto me comenta que no podían dormir debido a mis ronquidos, les pido disculpas y comprendieron que poco podía hacer yo para evitarlo.

Viana-Navarrete Azofra-Sto. Domingo de la Calzada

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