Sto. Domingo de la Calzada con la Sierra de la Demanda al fondo

9ª Jornada

Miércoles, 12 de septiembre de 2001

Azofra – Sto. Domingo de la Calzada

Parcial 17 Km; Total 190 Km; A Santiago 562 Km 

Visiones de un adiós

          Desayunamos temprano, leche con cola-cao y galletas que había comprado el día anterior y a las siete y media ya me encuentro en marcha. Me acompaña Diego quien me comunica con tristeza y rabia contenida que los padres de su novia no la dejan ir a Burgos para reunirse con él. Aunque parezca mentira, lo comprendo. Resulta que el padre de su novia es médico odontólogo de la Armada y recuerdo la tontería que gastaba un sector importante de la Oficialidad de la Armada en Cartagena. Los padres evaluaban al milímetro la posición social de los pretendientes de sus hijos y si no se ajustaba a sus deseos, ponían todos los impedimentos posibles para romper la relación. Se ve que aún hoy en dia, no ha desaparecido enteramente esa práctica elitista.

          Diego me participa que va a avivar la marcha pues quiere doblar la etapa. Yo le animo a que se lo tome todo con calma, que el tiempo irá poniendo los puntos sobre las íes y al final todo se solucionará, pero no le veo muy conforme. Acelera poco a poco sus pasos y entonces intuyo que quiere ir solo, a su aire con sus pensamientos, así que no queda más remedio que despedirnos deseándonos Buen Camino, gran chico que se merece llegar a Santiago acompañado por su novia. Me da mucha lástima la despedida pero soy comprensivo, de nuevo el lado negativo y duro del Camino hace su aparición, así que de nuevo me encuentro solo enfrentado a su rudeza. Tendré que encontrar pronto nuevos compañeros.

          Paso junto a Nicole y su amiga, las francesas que van acompañadas por Elisabeth la ranchera, nos saludamos, pero cada uno tiene que marchar a su aire. Un poco antes de "Sto. domingo, que aparece a tiro de piedra"llegar a Cirueña paso junto un bosquecillo de robustos y altos robles. Cruzo la carretera después de atravesar las pocas casas del pueblo y encaro una buena pista en suave declive hasta Sto. Domingo de la Calzada que aparece ya a tiro de piedra. También alcanzo a distinguir la espalda y la mochila de Diego que parece ha reducido algo su ritmo, marcha cabizbajo con la cabeza hundida entre los hombros.

          Al sentirme con fuerzas, activo un poco mis pasos; entonces, un dolorcillo sospechoso comienza a localizarse en mi rodilla izquierda. Poco a poco el dolorcillo va dejándose letras en el camino convirtiéndose en dolor y lo que es peor, va en aumento lo cual me preocupa. Mis pasos comienzan a hacerse cada vez más cortos, peligro, vaya por Dios !!, algo está pasando en mi rodilla pues encuentro grandes dificultades para andar incluso despacio, qué lástima!! con lo bien que iba marchando...!!, tengo que llegar a Sto. Domingo como sea –me digo-, lo tengo a la vista y no puedo quedarme parado, presentía que si lo hacía se enfriaría la rodilla y entonces sería peor, ¡¡Qué mala suerte la mía!!. Haciendo de tripas corazón logro alcanzar con grandes dificultades y muy dolorido la entrada del pueblo sin apenas poderme mover, no puedo más, imposible.

          Gracias a Dios, hay unos almacenes de patatas donde pido ayuda. Un trabajador de las oficinas se ofrece a llevarme en su coche, lo cual le agradezco. Inmediatamente pasamos junto a Diego que está entrando en el pueblo y con expresivos signos de dolor le señalo mi rodilla izquierda para hacerle comprender mis desdichas, puso una cara de asombro y presiento que lo entiende todo al instante. Ojalá me equivoque pero posiblemente ya nunca volveré a verle.

          En el corto trayecto hasta el Centro de Salud, fue desfilando por mi mente, rápida, Calle Mayor de Sto. Domingofugazmente, como si de un sueño se tratase, el grato recuerdo de los peregrinos que hasta la fecha tuve la gran suerte de conocer en el Camino: Vicenta la enfermera de Denia, Jesús el riojano, Belén y mi grupo de Castellón, la bilbaína, Elisabeth la ranchera, la pareja de belgas, el matrimonio de Sardanyola, los leoneses, el pirata, Diego el cartagenero ....y tantos otros.... detrás de ellos y decorando el fondo, una franja alargada y lechosa entre una infinidad de estrellas que centellean en una noche sin luna con cielo limpio y profundo..., es la Vía Láctea, the milkway,  el Camino de Santiago...; mis ojos vuelven de nuevo a humedecerse y unas lágrimas brotan de ellos resbalando libremente por las mejillas. Entonces me doy perfecta cuenta de la situación, ese Camino de las Estrellas por el que con tanta ilusión había destinado todos mis esfuerzos, había concluido para mí.

          ULTR EIA!!  SUS EIA!!  ADELANTE!!  compañeros peregrinos, BUEN CAMINO!! y si alguno de vosotros os acordáis de mí cuando llegue al destino, "orad por mí en Compostela", y de paso, ruego dé al Apóstol un fuerte abrazo de mi parte.

          Muchísimas gracias.

Navarrete-Azofra   Sto. Domingo - Belorado

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