Claustro del Monasterio de San Zoilo

16ª Jornada

Jueves, 9 de mayo 2002

 Frómista-Carrión de los Condes

Parcial 19 Km; Total 342 Km; A Santiago: 405 Km

Andaderos castellanos

    Desayuno fuerte en el Albergue. Me asomo al exterior y observo el cielo, está completamente encapotado, llovizna, y amenazando más lluvia. No hay más remedio que enfundarse el incómodo poncho y tras el ritual diario comienzo la nueva jornada de peregrino.

    Atravieso el pueblo y una vez en la rotonda de la circunvalación, hago mi entrada entre dos mojones al primer andadero muy bien pensado para la comodidad del peregrino, que aunque no pierde la referencia del asfalto le da al menos seguridad. En paralelo a la carretera general voy cogiendo mi ritmo. Sigue lloviendo y veo algún que otro peregrino disperso. Todavía no ha sido posible contactar con ninguno, por otra parte, la mayoría son extranjeros y todo queda en un "Where are you from?, la contestación, mi respuesta y poco más..., Buen Camino... y adelante. son difíciles de tratar estos guiris, espero que poco a poco vayan entrando paisanos.

    En estos soliloquios me encontraba enfrascado cuando llego a la altura de la Ermita de San Miguel asentada en un prado y resguardada por una frondosa chopera. Enseguida entro en Población de Campos por la calle de los franceses que coincide con la carretera. Al llegar al Río Ucieza, se me presentan dos alternativas: seguir por el andadero que sigue paralelo a la carretera o seguir la ribera del río hasta Villavieco para enlazar de nuevo con el andadero en Villarmentero de Campos. Opto por la comodidad y continuo por el andadero, la próxima vez -pienso- probaré la variante.

    El Camino discurre flanqueado por los campos de cereal donde los planteles de cebada comienzan a amarillear. Hace fresco pero sin viento, ha parado de llover y aprovecho para desprenderme del poncho . Dirijo la mirada al frente haciendo un barrido de 180º, ni una colina, todo llano, el verde cereal va gradualmente degradándose en la distancia, llegando a confundirse con un cielo plomizo sin horizonte aparente. Es la Tierra de Campos, no cabe duda.

Sta. María la Blanca - Villalcazar de Sirga    Llego a Revenga de Campos, a la salida del pueblo a la derecha del andadero hay un área de descanso arbolada. Allí coincido con algunos peregrinos guiris. Evalúo la situación atmosférica y como el aspecto que tiene el cielo no me gusta un pelo, me enfundo de nuevo el poncho y a continuar. Como era de esperar, pronto comienza  la lluvia y pasito a pasito en poco menos de una hora me presento frente a Villalcazar de Sirga. Entre las casas del pueblo sobresale la mole majestuosa de la Iglesia de Santa María la Blanca a quien dedicó nuestro rey y poeta Alfonso X el Sabio alguna de sus Cántigas. Destaca su imponente y peculiar portada. Es buen sitio para almorzar y hacer un descanso pero la verdad es que no tengo ni una chispa de hambre pues había hecho un buen desayuno y las piernas me respondían, así que decido continuar la marcha.

    El paisaje siempre igual, ahora parece que el cielo clarea un poco, a ver si con un poco de suerte deja de llover. Después de una hora y pico llego a un otero desde donde se divisa al fin la gran localidad de Carrión de los Condes, cuna del insigne poeta D. Iñigo López de Mendoza, más conocido por Marqués de Santillana. Tengo que hacer dos kilómetros más para dejar el andadero, cruzar la carretera, entrando en la localidad por la avenida de los Peregrinos. A la altura de la Ermita de la Piedad, unos jardineros se encuentran en plena faena con el césped de un pequeño jardín, los saludo y aprovecho la parada para desprenderme del poncho que sobra, ha escampado. Me compongo un poco y continuo la marcha. Paso ante el Real Monasterio de Santa Clara, el portero sale a mi encuentro y me ofrece alojamiento, se lo agradezco pero voy al municipal, me indica que siga adelante que daré con él sin problemas. Al llegar al bar España, cruzo la calle Millán Astray y enfilo la de Santa María.

Portada de Sta. María del Camino (Carrión)    A la derecha se alza la iglesia de Santa María del Camino, enfrente el Hostal la Corte del que tengo buenas referencias. Un poco más adelante la Plaza de Sta. María con la estatua de la Inmaculada y donde hoy toca mercado de frutas. Tuerzo a la derecha bordeando la Iglesia y a su espalda un letrero me señaliza el albergue de Peregrinos. No se ve a nadie esperando, son las doce menos cinco, me dicen que dentro de cinco minutos abren. Pisándome los talones aparece una peregrina extranjera. A las doce en punto se presenta Margarita que además de hospitalera es hermana del cura párroco de Sta. María. Después del sellado de la credencial y registro en el libro de entrada, me dirijo a la primera planta donde elijo litera como de costumbre buscando algún rincón, éste situado junto a una ventana. Dejo mis pertenencias, me aseo, hago la colada y cuelgo la ropa en un tendedero rotatorio al que se accede desde la ventana. Mientras tanto van llegando más peregrinos entre los que destacan los de origen extranjero aunque advierto que los españoles van en aumento. En la litera contigua a la mía se acomoda un matrimonio de Elda muy habladores, vienen de Boadilla, han hecho 6 km más que yo.

    Como mi estómago me reclama, me acerco a comer a la cervecería JN, allí entran casi al mismo tiempo un grupo de peregrinos españoles que reconozco enseguida, habían estado cenando en el Bar Oliva de Castrojeriz en una mesa junto a la mía y las dos brasileñas. Nos saludamos y recordamos esa circunstancia. Parece que ya voy encontrando compañeros de peregrinación. Pido sopa castellana y pollo guisado.

Iglesia de Santiago (Carrión de los condes)     A la salida me uno a ellos para ir a visitar la Iglesia de Santiago aprovechando la visita que a las cuatro, un grupo de extremeños guiados por D. José Mariscal, el cura párroco hermano de la hospitalera, van a realizar.

    Pasamos ante la casa donde según reza una placa conmemorativa nació el Marqués de Santillana, en la fachada se conserva el escudo familiar de los Mendoza, con la banda y la leyenda del "Ave María". Un poco más adelante pasando la trapezoidal Plaza Mayor con su Casa Consistorial al frente, al principio de la Rúa se encuentra a la derecha la Iglesia de Santiago. Allí esperamos la llegada del grupo.

Tardan un poco pero mereció la pena la espera. Observamos la portada románica, en el friso de la fachada aparece representada la figura majestuosa del Pantocrátor acompañándole los doce apóstoles, seis a cada lado. La arquivolta del pórtico está ornamentada por 24 figuras esculpidas en la piedra que representan otros tantos oficios artesanales e intelectuales. Pasamos al interior acompañados de nuestro cicerone de lujo que se vanagloria de ser el precursor y responsable del Museo en el que destacan un sinfín de esculturas, pinturas, útiles eclesiales, etc. etc. Como no podía faltar, hay una escultura de Santiago Matamoros y dos Friso y arquivolta de la fachada de la Iglesia de Santiagopinturas representando a los dos Santiagos, Matamoros y Peregrino. La Iglesia -nos instruye D. José- es de origen románico aunque de ese estilo solo quedan el frente interior y la fachada, el resto es de estilo gótico del que solo se conservan originales las paredes laterales con sus columnas truncadas. El techo fue autodestruido por un incendio provocado por los vecinos del pueblo para evitar que las tropas de Napoleón habilitaran el recinto como cuartel. En la actualidad, el techo es de madera de nueva construcción y sin estilo determinado.

    Después de tan interesante e instructiva visita, nos vamos al Albergue a descansar un poco las piernas. Aprovecho para charlar con el matrimonio de Elda, me dicen que el Albergue de Boadilla donde han pernoctado es muy acogedor. Al poco rato, el albergue se encuentra totalmente lleno.

    Después de un breve descanso, decido ir a visitar el Monasterio de San Zoilo, la iglesia de Sta. María y el Convento de las Clarisas.

   En primer lugar atravieso el pueblo siguiendo la ruta jacobea por la calle Santa María y su continuación la Rúa, bajando por la calle Hortaleza y sus escalerillas se cruza  el río Carrión por un robusto puente de piedra de nueve arcos y después de pasar por la Calzada, un poco Portada de la Iglesia de San Zoilomás adelante, enfrente de un frondoso soto junto al río contemplo la fachada del Monasterio de San Zoilo. Entro al interior y después de entregarme la vigilante una entrada gratuita tras enseñar la credencial de peregrino, entro a la iglesia tras echar una mirada a su pórtico románico. Del interior destaca el Retablo Mayor de estilo barroco dedicado todo él a la Virgen y el claustro renancentista muy parecido al de Sta. María de Nájera.

    Una vez terminada la visita, vuelvo mis pasos hacia el centro para visitar la Iglesia de Sta. María del Camino de estilo románico y acompañado por el grupo de españoles ya conocido formado por un matrimonio de Vitoria, una pareja de hermanos mejicanos y un madrileño, nos dirigimos al Convento de las Clarisas donde tras abonar la correspondiente entrada nos enseñan el Museo, repleto de objetos antiguos de faena y recuerdos de las monjas.

    Una vez terminada las visitas me dirijo al Restaurante La Corte para cenar. Allí coincido con un peregrino holandés que hace el Camino desde Palencia y con el que mantengo una charla mientras llega la comida. El menú del Peregrino: Patatas a la importancia y trucha al ajillo + flan.

   A continuación las llamadas de rigor a la familia y a descansar al albergue que mañana la etapa tiene visos de ser algo dura y monótona según las Guías, me introduzco en el saco de dormir y mientras concilio el sueño pienso con satisfacción que lo más importante para mí a esta altura de la peregrinación, es que he conseguido contactar con el ambiente peregrino y posiblemente pronto encontraré compañeros de viaje con quien charlar y compartir nuestras vivencias.

   Hasta mañana, buenas noches.

Puente romano sobre el río Carrión

Castrojeriz-Frómista Carrión de los Condes-Sahagún

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