Peregrinos por el andadero

18ª Jornada

Sábado, 11 de mayo 2002

Sahagún-El Burgo Ranero

Parcial 18 Km; Total 399 Km; A Santiago: 348 Km

Jornada de transición

        Menos mal que parece que el descanso nocturno me ha sentado bien, los escalofríos de la noche anterior han cesado por completo, gracias a Dios, ha sido una falsa alarma, posiblemente fueron debidos a consecuencia del cansancio. Las piernas casi no me duelen, me encuentro prácticamente recuperado. Me levanto con tranquilidad ya que la etapa de hoy de dieciocho kilómetros espero que va a ser de las cómodas, muy bien podría considerarse, a estas alturas del Camino, como una jornada de transición.

        Salgo al exterior del Albergue con mis bártulos a cuestas, hace fresquillo pero observando el cielo deduzco que vamos a tener un buen día de primavera.

Arco de San Beniro - SahagúnBajo hacia la Plaza Mayor porticada en busca de un bar donde desayunar pero por donde paso está todo cerrado, es muy pronto todavía. Gracias a Dios, en la Plaza encuentro una cafetería abierta donde como de costumbre me tomo mi café con leche acompañado de repostería. Con el estómago caliente atravieso la Plaza Mayor al encuentro del Camino. Dejo a mi derecha el Arco de San Benito y aunque no hay mucha luz aprovecho para sacarle una foto. Acto seguido atravieso el Puente de Canto sobre el río Cea. A la derecha contemplo una hermosa chopera denominada “de las Lanzas”, donde según cuenta la historia se produjo una batalla entre Carlomagno y el rey moro Aigolando. 40.000 caballeros cristianos murieron en la lid, y según la leyenda, sus lanzas clavadas en el prado florecieron, dando nacimiento a los chopos. Como curiosidad, en la citada batalla murieron el padre de Roldán y el caballo de Carlomagno.

        Después de la chopera se pasa junto al campo de fútbol y un camping y poco después se llega a la Nacional-120 que se sigue hasta llegar a la altura de Calzada del Soto después de una hora de marcha.

        Para seguir el verdadero Camino Francés, no se debe entrar en la localidad, pues justo en el desvío hacia Calzada, se encuentra la entrada a un andadero que discurre paralelo a una pista de tierra cerrada al tráfico de vehículos a motor. Al andadero lo flanquean una hilera de plátanos orientales recién plantados.

        Allí en la entrada del andadero junto a un crucero, coincido con un matrimonio holandés que se halla descansando y tomando alimento. Me desprendo del polo pues el sol comienza a calentar y sin más dilación, deseo BUEN CAMINO a los peregrinos holandeses y me dispongo a enfrentarme con el andadero.

        Verdaderamente el paraje es de una monotonía agobiante, y encima, los árboles tan jóvenes, apenas dan sombra.

        Paso junto al lecho de unas charcas que algún día contuvieron agua y ahora solo quedan unos pocos juncos y algún que otro chopo y matorral disperso.

Ermita Ntra. Sra. de los Perales        Un poco más adelante, casi llegando a la localidad de Bercianos, se deja por la izquierda una bonita ermita con escasa arboleda sobre un prado y con área de descanso, se trata de la Ermita Nuestra Señora de los Perales.

        Entro por la sirga peregrinal en la localidad de Bercianos cuyo aspecto es desolador. Encuentro un bar en una bocacalle a la derecha y allí decido descansar un rato junto a otros peregrinos que están haciendo lo propio. Me siento en el exterior y mientras me tomo una coca-cola fresquita aireo un poco mis pies. Me pregunto, qué sería de estos pueblos sin el paso de los peregrinos.

        A partir de Bercianos en primer lugar se llega a un lugar que se me antoja un oasis en medio de tan agreste paraje. Se trata de unas charcas con chopos bastante agrupados y un área de descanso. Dan ganas de quedarse un rato bajo la fresca sombra de la chopera, pero el deber obliga, tengo que continuar.

       Al poco rato, sin dejar el andadero, se alcanza un bonito crucero, allí encuentro a una pareja de peregrinos españoles algo mayores Acercándome a Burgo Raneroque se encuentran descansando, les deseo BUEN CAMINO y continuo mi marcha. Poco después se cruza bajo un puente la autovía Burgos-León y la pista de tierra se convierte en pista asfaltada pero el andadero continua paralelo a la izquierda. Me alcanza y pasa un peregrino extranjero con buena marcha, la localidad de El Burgo Ranero ya se encuentra a tiro de piedra, perdida en la inmensa llanura.

        Sin darme apenas cuenta, entro por el centro del pueblo y al llegar a la Iglesia tuerzo hacia la derecha, desembocando en una calle más amplia donde se encuentra el albergue, una construcción reciente en paja y adobe. Son las 12:00 horas y todavía está cerrado pero hoy deseo una habitación para poder dormir a mis anchas y poderme darme un baño a gusto, así que cruzo la calle y me dirijo al Bar-Restaurante-Fonda “El Peregrino” y allí, sentado en el exterior disfruto tomándome lentamente una jarrita de cerveza aprovechando para airear los pies mientras llega la señora de la fonda y me da habitación.

        Poco a poco los peregrinos van en aumento, enseguida llegan la pareja que alcancé en el crucero y poco después el matrimonio holandés y a continuación con cuentagotas otros más. Alguno de ellos se toman un descanso y continúan, la verdad es que el paraje invita poco a permanecer en él.

Albergue de El Burgo RaneroUna vez tomo posesión de mi habitación, abuhardillada y muy austera, -tengo que tener cuidado para no pegarme con la cabeza en el techo-, me doy un buen baño, me afeito, hago la colada y a comer.

        Van llegando más peregrinos, entre ellos algunos ya conocidos, el segoviano que espera a su mujer e hija y los del “grupo de los cinco” que habían pernoctado en Terradillos, me refiero al madrileño, al matrimonio de Vitoria y a los hermanos mejicanos. Coincidimos todos en el comedor donde damos cuenta como de costumbre del económico “menú del Peregrino”. Hoy sí que se presenta una buena ocasión de congeniar, preparando amistades para el resto del Camino.

        Me echo una siesta pasadita. La tarde como era de esperar es espléndida. Me levanto y salgo a dar una vuelta por las escasas calles del pueblo, verdaderamente hay poco que visitar. Luego me acerco a la Estación de RENFE que se encuentra a un kilómetro del pueblo cerrada a cal y canto. Me recuerda a las que salen en las películas del oeste. No se ve un alma por los alrededores, el silencio es total.

        Vuelvo al pueblo y me uno al corrillo de peregrinos charlando de sus vivencias y contando anécdotas y así sin darme cuenta, llegan las 20:30, hora de cenar.

        Comparto mesa con un peregrino algo mayor que yo que va acompañado de una peregrina. Se trata de los que di alcance en el crucero próximo al pueblo. Inmediatamente entablamos conversación. Se llama Juan y es el cuarto Camino que hace desde Burgos de donde es residente. La mujer que va con él se llama Visitación y se trata de una amiga que le pidió que la acompañase, ya lo había hecho el año anterior con otras amigas de los dos. Me produce una buena impresión, además es abierto y campechano, burgalés cien por cien. Me cuenta que había estado unos días de hospitalero en el albergue del “Parral” de Burgos, antes de salir al Camino. Esperamos que sigamos viéndonos de aquí en adelante.

        Después de la cena, a ver un poco de TV y a dormir, que en la calle hace fresco y además, adonde ir??.

        Buenas noches y mañana será otro día.  

Carrión de los Condes-Sahagún El Burgo Ranero-Mansilla de las Mulas

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