Puente de Piedra-Puente la Reina
Puente de Piedra - Puente la Reina

4ª Jornada

Viernes, 7 de septiembre 2001

Puente la Reina – Estella

Parcial 22 Km; Total 89 Km; A Santiago: 661 Km 

La fuente milagrosa

        Está amaneciendo cuando salgo al exterior. En virtud de lo acordado la víspera, desayuno con los médicos y me uno al grupo. Despedimos el pueblo con unas fotos en el Puente de Piedra sobre el río Arga. Muy pronto Fernando, José Antonio y Victor se adelantan quedándome descolgado junto a Belén y Eusebio.

        Por unas sendas de continuos sube y bajas y montes de pino en repoblación  Llegando a Cirauquialcanzamos la localidad de Mañeru (5 Km), que cruzamos por su centro y una vez rebasado el cementerio comenzamos un agradable paseo con la silueta de Cirauqui al fondo, sobre una colina. Empezamos a encontrar los primeros campos de cepas emparradas para facilitar según me dicen la circulación de maquinaria entre ellas y de esa forma facilitar la vendimia.

       Ascendemos por la colina donde se asienta Cirauqui (7,7 Km), atravesando el pueblo por su parte más alta, la plaza e Iglesia de San Román y a través de un túnel formado por las casas, donde sellamos la credencial, enfilamos una antigua calzada romana que entronca con un puente en ruinas que no tenemos mas remedio que rodear.

    El calor se va dejando notar por las pistas agrícolas por donde discurre el Camino y algunos repechones nos hacen parar para tomar unos tragos de agua y airear los pulmones. La localidad de Lorca en el Km 13 la tenemos a la vista, y para no variar en lo alto de una colina, hay que sufrir un poco en la subida, pero una vez alcanzada la Plaza Mayor una hermosa fuente con sus dos caños manando abundante chorro de agua fresca nos espera, refrescamos nuestras sudorosas cabezas, aliviando al mismo tiempo la sed. Allí nos juntamos con unos cuantos peregrinos que se encuentran descansando plácidamente a la sombra.  

        La localidad de Villatuerta es nuestra próxima referencia 6 km más allá. Eusebio camina mal, le van haciendo daño las botas por los vendajes que lleva en los pies. Por otra parte Belén tampoco marcha muy bien que digamos, así que me toca tirar lo que puedo de ellos. Hoy voy bastante mejor, gracias a Dios no me duele nada.

    Y por fin Estella, después de cuatro pesados kilómetros que sobretodo a Belén y a Eusebio se les hacen eternos. En el Albergue de Peregrinos Estellahay muchas mochilas en la cola, solo atienden de cinco en cinco y como es tarde, decido alojarme en el Hostal San Andrés en el centro de la villa.

        Después de la ducha y aseo de rigor, me compongo un poco y me acerco al Restaurante Casanova para comer. La comida regularcilla. Luego la siesta y después a pasear por las céntricas calles del casco viejo de Estella donde me encuentro con los médicos y juntos nos sentamos en la terraza de un bar de la Plaza Mayor a tomarnos unas cervezas. La misma Plaza Mayor donde, me viene a la memoria que hace unos cuarenta años y con motivo de las Fiestas de San Pedro, con mi buen amigo y compañero Jaime Balenzategui, que Dios tenga en su Gloria, con sus hermanos y amigos, nos uníamos a los corrillos festeros bailando y cantando las hermosas y alegres jotas navarras. Permanecí un buen rato extasiado con mis recuerdos.

        Hoy nuevamente me invitan a cenar, así que paso por el Hostal para recoger mi credencial e inmediatamente me dirijo al Albergue donde me estampan el correspondiente sello. Me encuentro con un ambiente extraordinario. Los peregrinos, cada uno con sus grupos, unos preparando la cena, como Gandhi silencioso y pensador que está cocinándose un arroz y el matrimonio de Sardanyola y otros ya cenando en largas mesas haciéndose notar de lo lindo. Los médicos de Castellón y su compañero forman un grupo muy alegre como no podría ser de otra manera, es la juventud, tienen unas edades comprendidas entre los 26 y 30 años, yo aparento ser el padre de todos ellos. Cenamos en el patio, en el que no podía faltar un gallinero en un rincón con gallinas que están apurando los últimos granos de comida para esconder sus cabezas bajo el ala. Entre bromas, chistes y lanzamientos mutuos de frases intencionadas entre chicos y chicas lo estamos pasando en grande, los peregrinos guiris ya se encuentran encamados, indudablemente tienen costumbres distintas a las nuestras. Nos hacemos unas fotos de recuerdo y quedamos para desayunar al día siguiente en una panadería a la salida del pueblo.

 
Puente sobre el Rio Ega - Estella

 

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