Monasterio de Irache
Monasterio de Irache

5ª Jornada

Sábado, 8 de septiembre de 2001

Estella – Los Arcos

Parcial 21 Km; Total 110 Km; A Santiago: 640 Km 

Caletas de cereal

        A las siete y según lo previsto, desayunamos en el sitio acordado. Muy buen desayuno. Tenemos la gran suerte de coincidir con un grupo de vecinos de Estella que van cantando a la aurora unas bellas habaneras.

        Salimos de Estella por donde las flechas amarillas nos indican y pronto llegamos al Monasterio Fuente del vinode Irache. En la Fuente del Vino, todos los peregrinos se hacen fotos, nuestro grupo, pues yo ya me siento integrado en el de los médicos, nos hacemos las nuestras, catamos ligeramente el vino que hacemos manar de la fuente, no son horas de beber más y seguidamente nos aprestamos a seguir el Camino que es lo nuestro. El Monasterio permanece aún cerrado, no abren hasta las nueve y media. Jesús el riojano se encuentra allí esperando su apertura. Nosotros optamos por continuar la marcha y pronto nos quedamos los tres de siempre. Hoy Eugenio se ha puesto las sandalias y va muy fuerte, hoy le toca tirar de Belén y de mí.

        En Villamayor de Monjardín (9 Km), nos encontramos con los adelantados y ante las bodegas con la marca del pueblo paramos a tomar el bocadillo que llevábamos preparado. Fernando, José Antonio y Victor parten primero.

        Me está rozando un poco el dedo meñique del pie derecho y me molesta bastante. Belén con sus expertas manos, me coloca una tirita de cera especial que soluciona el problema, pero lo que me preocupa de verdad es el dolor de mis empeines. Hace bastante calor y poco a poco me voy resintiendo. Belén también lo está pasado algo mal. Eugenio tira de nosotros como puede.

        Comienzan las tres horas de soledad que restan de etapa entre viñedos y campos de cereal trillado, pero el ir acompañado y en conversación ayuda a compensar la soledad. Vemos a Fernando sentado junto al camino con la argentina, quizá esté pensando en ligarla ¿quién sabe?. También nos cruzamos con un peregrino polaco, un tipo muy peculiar, con Gandhi el peregrino solitario, muy especial y meticuloso que no habla con nadie, toma anotaciones y lee, lee mucho. También pasamos ante el pirata que se está haciendo un canuto.

        El calor va en aumento y el Camino se hace insoportable, parece que el pueblo de Los Arcos no llega nunca. Vemos a la izquierda unos pinares en la parte alta de la ladera de unas lomas y los campos de cereal trillado formando una serie de ondulaciones y entrantes como si se tratase de una sucesión de caletas en un litoral de pinos, una curiosidad más para anotar.

        Por fin llegamos a Los Arcos y nos queda atravesar todo el pueblo a lo largo. Se me hace eterna la travesía. Estamos muy cansados y a mí en particular, no se me quita el dolor de los empeines. Llegamos al Albergue donde solo me detengo el tiempo necesario para que me estampan el sello en la credencial. Hoy tengo necesidad imperiosa de descansar a tope, así que me dirijo al Hostal Ezequiel donde me dan habitación. Como siempre y hoy más que nunca me doy una buena ducha y me froto los pies y piernas con alcohol de romero, eso me alivia algo las molestias. En el restaurante del hostal doy buena cuenta del menú del peregrino acompañado a la mesa por la peregrina bilbaína y un bicigrino. Seguidamente, la esperada siesta.

        Por la tarde acompaño a mi grupo a visitar la Iglesia de Santa María y su claustro gótico, muy interesante. Luego les invito a unas cervezas en la plaza del pueblo. Me ofrecen cenar con ellos en el albergue pero esta vez declino la invitación pues necesito descansar, me lo pide el cuerpo, y sobre todo los pies. Me comprenden.

        Con profundo pesar llega la hora de la siempre difícil despedida, buenos chicos todos ellos que han tenido la paciencia de acogerme y soportarme, especialmente Belén que tiene la edad de mi hija Esther. Ha sido una compañía muy gratificante ayudándome a que el Camino se me hiciera más liviano. Pero el Camino es así de duro, física y psíquicamente, cuando haces buenos amigos y te acomodas a ellos, en algún momento y por alguna razón tienes que separarte. En esta ocasión, se trata de que ellos han de madrugar pues tienen la intención de alcanzar Logroño para regresar a Castellón, los días libres que disponen se les agotan. Belén, muy amable, me provee de comprimidos anti-inflamatorios, una crema y tiritas de cera especiales, intercambiadonos los números de teléfono. Algún día volveremos a vernos, estoy seguro.

        También me despido de Jesús el riojano que se quedará en su casa de Logroño, gran chico y muy noble, se siente culpable porque me dijo que ronco por las noches y por eso me voy a los hostales, le contesto para tranquilizarle que no se preocupe lo más mínimo, que no es por eso. Le quedo muy agradecido por su ayuda y amistad. De regreso al hostal confieso que los ojos se me humedecieron, había dejado a unos buenos compañeros de peregrinaje.

        Cena ligera en el Ezequiel y a dormir que fuera hace fresco y hay que dar descanso al cuerpo y sobre todo a los pies.

Iglesia de Sta. María

Interior de la Iglesia de Sta. María

Puente la Reina-Estella Los Arcos-Viana

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