Ermita de la Mota

28ª JORNADA

Jueves, 29 de junio de 2006

Sobrado dos Monges-Pedrouzo

Parcial 37,6 km; Totales: 761,6 km; Restan: 20,7 Km

El Día de San Pedro

            Como la etapa de hoy es larga, nos levantamos pronto y con Ana desayunamos en el bar que hay frente al Monasterio que acaban de abrir a las 07:00 horas.

            Aunque llevamos la agradable compañía de Ana, ésta nos dejará en Gándara donde seguirá camino hacia Arzúa.

Desvío hacia Vilarchao

            Bordeando junto a la carretera las propiedades del Monasterio llegamos hasta el límite de las mismas donde nos desviamos por una pista que pasa por Vilarchao y que además de ir pisando tierra, acorta casi un kilómetro. La pareja de jóvenes italianos andan cerca de nosostros. Juan y Ana se adelantan y cuando alcanzamos de nuevo la carretera en Castro ya ni se ven. Marcho en compañía de Pepe. Los italianos se unen a nosotros y pronto se adelantan con Pepe. Van muy entretenidos conversando. Yo les sigo la estela. Cuando llevamos unos 2 km recorridos, para un coche junto a mí. El conductor me informa que voy equivocado que el camino lo he dejado unos dos kilómetros atrás. Hay una concha en un muro de la última casa de Froxa indicando el desvío. Parece imposible. Como no la hemos visto!!. Hay que retroceder para recuperar el Camino, por donde vamos nos estamos desviando mucho. Le agradezco su información y le ruego que se la dé también a unos peregrinos que van por delante. Hay que ver la cara de tonto que se le queda a uno cuando te enteras que te has equivocado y de la forma más tonta como ha sido hoy, peor que peor. Pepe se une a mí muy cabreado. Hacía tiempo que no veíamos señal alguna. Deberíamos haber supuesto que no era el buen camino. Al poco rato, se nos cruza un coche donde van los italianos. Vaya hombre!! Se nota que han visto a la chica y se han compadecido. Sobretodo, en estas etapas largas, los kilómetros de más se te clavan en las piernas. Refunfuñando regresamos a Froxa donde advertimos la concha que nos habíamos pasado. Íbamos demasiado entretenidos. Juan y Ana nos habrán sacado una gran ventaja. Van a la suya y esto nos molesta un poco. Pasada la concha, llegamos a la aldea de Casanova nos llama la atención un mojón con un azulejo pegado bajo la concha con el siguiente refrán:

“Cura flaco y

marido barrigón,

ninguno cumple

con su

obligación."

 
   
Mojón en Casanova

 

            Qué sabiduría la del refranero popular!!.

            Después de caminar por un camino que discurre paralelo a la carretera, salimos de nuevo a ella a la altura de Madelos y 2,5 km después, hacemos una parada en la encrucijada de carreteras de Corredoiras donde hay un bar apropiado para descansar y almorzar. No hay que tomarse los contratiempos a pecho que aquí a nadie le van a dar un premio por llegar el primero - comento con Pepe-. Nos separan 7,8 km de Sobrado pero para nosotros el despiste los ha convertido en casi 12 km.

            En el bar nos disponemos a reposar y serenar las ideas con un bocadillo de tortilla. Todavía nos quedan 3,5 km para llegar a Gándara donde ya deben estar Juan y Ana aguardándonos. A Pepe le encuentro algo enfadado, es la primera vez que le veo así. Entran los catalanes con una americana que se sientan en una mesa y conversan animadamente en inglés. Llamada de Juan preguntando por nosotros. Efectivamente está con Ana en Gándara. Pues ya llegaremos –le contesta con tirantez Pepe- en este momento nos estamos comiendo unos riquísimos bocadillos de tortilla. Ana dice que espera a que lleguéis para despedirse de vosotros –continúa Juan-. Muy bien –le replica Pepe con sequedad -. Hay que serenarse –le digo a Pepe- también nosotros tenemos parte de culpa. En fin, después de recrearnos un poco más de la cuenta, proseguimos nuestro Camino. Llevamos una hora y media de retraso con respecto a Juan. Cuando nos encontramos con él en las últimas casas de Gándara, Ana ya se ha marchado aburrida de esperar. Me ha dicho que os despida de su parte –nos dice Juan- y que ha sido muy agradable caminar estas dos etapas en vuestra compañía, tenía prisa por llegar a Arzúa, distante unos 8 km, para intentar pillar cama en el Albergue. Y ahora contad. Le contamos nuestra peripecia mientras nos encaminamos por la carretera a mano derecha en dirección a la Ermita de la Mota. Juan no se puede creer que nos hayamos perdido. Pues créetelo.-le responde Pepe- íbamos entretenidos con los italianos. Seguimos un poco resentidos pero ya se pasará el temporal. Le comentamos que hemos visto a los catalanes en Corredoiras. Nosotros nos cruzamos con ellos antes de salir a Castro-comenta Juan- saludé a la catalana como acostumbro: “Buenos días hermana” y la catalana me ha respondido: “Yo no soy tu hermana”. Me la llevaba guardada.

 
Entre bosques de eucaliptus

            El Camino discurre casi todo él por carretera entre bosques de eucaliptos, árbol por excelencia en la provincia de La Coruña. Son 7 km los que nos separan de la Ermita de la Mota. Comienza a apretar el calor. Llegados a la Ermita, nos descargamos las mochilas y nos disponemos a tomarnos un descanso- El sitio es precioso. La ermita está enclavada en medio de un frondoso robledal. Lástima que no haya una gota de agua por los alrededores. La única fuente que había, la han destrozado unos vándalos. Juan está nervioso. Nos dice que se adelanta en busca de algún riachuelo donde refrescarse los pies. Me parece-le digo- que lo vas a tener mal. De todas formas, te deseo suerte. Aprovecho la parada para que Pepe me proteja una pequeña ampolla que me ha salido en el borde del talón del pie derecho y es que con el asfalto no podría esperarse otra cosa. Asimismo me cambio de calcetines. Diez minutos después reanudamos la marcha. A Juan le distinguimos a unos 500 metros. La carretera es una longaniza tras de otra.

Crucero de la Mota

            Cuando llegamos a Alto, a unos 3 km de la Ermita, tenemos que tomar la carretera de la izquierda durante 400 metros y allí tomar a la derecha y después de otra longaniza de 3 km llegamos a Ferradal sin una gota de agua. Pedimos en una casa que nos rellenen las cantimploras. Juan nos llama. Que os he visto torcer a la izquierda-nos regaña- Teníais que haber seguido recto hasta la Iglesia, a unos 250 metros de donde habéis torcido. Aquí estoy ante una fuente con abundante agua y fresca. Bueno, ya vamos-le responde Pepe- nos habíamos quedado sin agua y no sabíamos que hubiese ninguna fuente. Ya vamos.

            Cuando llegamos a la fuente que está en una placita frente a la Iglesia, encontramos a Juan descalzo, en bañador y con el torso descubierto. Se ha pegado un buen remojón. Aquí descansamos otro rato.

            Juntos reanudamos el Camino por la carretera que inicia un descenso hacia un valle. A lo lejos divisamos la carretera que asciende. Son unos 1800 metros hasta el riachuelo donde comienza la subida que se hace dura por el calor que irradia el sol a las 14:00 horas. Y 1600 metros de subida hasta llegar a una bifurcación. El camino de la derecha es una pista de tierra. Una paisana nos dice que continuemos por la carretera que enseguida encontraremos la general. Por allí-nos dice indicando la bifurcación-también se puede ir, pero es fácil que se pierdan. Para pérdidas estamos!!. Vamos a lo seguro –le digo a Juan-.

Saliendo de la Ermita de la Mota

            A 1200 metros confluimos con la carretera general a la altura de Xen. Casi estamos a punto de ver la señalización del Camino Francés. Además del calor, hay un tráfico intenso por la carretera. A unos 700 metros recuperamos por fin las señales jacobeas. Cruzamos la carretera y llegamos a Brea. A 900 metros de recuperar el Camino, salimos de nuevo a la carretera, marchando por un andadero junta a ella. A 400 metros pasamos al otro lado de la carretera que en ascenso suave durante 650 metros nos deja en el Cruce de Santa Irene junto al Bar Ceadoiro. Son las 16:00 horas.

            Nos pedimos unas ensaladas y unas cervezas. Es lo único que nos apetece. Llamamos a la Pensión de Maribel en Pedrouzo donde reservamos alojamiento, no vaya a ser que el Albergue de Peregrinos esté completo. No tenemos prisa, nos quedan 3 km para llegar al fin de etapa. Así que reposamos con tranquilidad la frugal comida.

            Reanudamos el Camino. Al pasar frente al poblado de Santa Irene, advertimos mucho bullicio campestre. Están preparando las fiestas de San Pedro. Otra vez paso por aquí sin poder conocer a la propietaria del Albergue privado, Esther Calvo. Y es que coincide en nombre y apellido con el de una hija mía. A ver si otra vez tengo más suerte. Poco después pasamos ante el Albergue Municipal, está al completo. Era de suponer. Estamos en el Camino Francés.

            Llegamos al Albergue de Pedrouzo donde tal como suponíamos está a rebosar. 174 peregrinos registrados, solo quedan 6 plazas libres. Aprovechamos para sellar las credenciales. Seguidamente nos dirigimos a la Pensión de Maribel donde estuve con Juan Luis y Visi en mi primer Camino. Maribel tiene prisa. Nos estaba esperando para poder salir. Va a las Fiestas de San Pedro en Santa Irene con unos amigos. Nos entrega las llaves previo pago de la habitación y se va a toda prisa. Un coche la espera abajo.

            La habitación es realmente el comedor de la casa donde ha colocado cuatro camas. Después de asearnos nos acercamos al pueblo para buscar restaurante para cenar. El restaurante Casa Regueiro está cerrado, todo está cerrado, parece como si todo el pueblo se hubiera ido a las Fiestas de San Pedro de Santa Irene. No tenemos más remedio que ir al restaurante de la gasolinera que aunque es bastante mediocre, por lo menos echaremos algo caliente al cuerpo. Coincidimos con los dos muchachos catalanes que fueron compañeros de Ana desde Grandas de Salime hasta Lugo. Nos informan que la noruega Elizabeth ha llegado también. Está con un peregrino de la misma nacionalidad en la terraza del BarChé”.

            Después de cenar, nos dirigimos a la citada terraza y efectivamente allí nos encontramos con Elizabeth que se sorprende al vernos y nos saluda efusivamente, sobretodo a Pepe con el que hizo buenas migas. Nos sentamos con ellos. Su compañero se llama Olof, un noruego de edad madura. Con ellos compartimos velada tomando unas copas. Elizabeth y Olor se ponen morados de alcohol, ya veremos como duermen esta noche. Nos despedimos hasta las 06:00 horas que abren el bar para desayunar juntos. Invitará Elizabeth. Ya es de noche y hay que dormir para madrugar mañana.

            Nos telefonea Ana desde Arzúa. Cuando llegó todavía quedaban plazas en el Albergue pero enseguida se completó. Nos desea una conclusión feliz de nuestro Camino, haciendo votos para que nos volvamos a ver algún día. Ha disfrutado mucho con nuestra compañía. Deseándole igualmente un final feliz, nos acostamos.

            Menuda etapa, ésta de vísperas!! Ha sido dura pero nos congratulamos de haberla vivido con intensidad.

Me enchufo el respirador y a dormir si los nervios no me traicionan. Mañana será otro día.

Buenas noches y hasta mañana.

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