Vista aérea del Monasterio de Sobrado y la laguna

27ª JORNADA

Miércoles, 28 de junio de 2006

Friol – Sobrado dos Monges

Parcial 26 km; Totales: 724,0 km; Restan: 58,3 Km

El Monasterio de Sobrado

            Después de un buen desayuno en el bar del hostal, comenzamos la jornada bien abrigados, porque hace frío. Los sones de las siete del reloj del campanario nos dan la despedida.

Paseo fluvial de Friol

            Siguiendo los consejos de Benigno para evitar carretera, descendemos al paseo fluvial, que lo tienen muy bien arreglado. Llevamos el río a nuestra izquierda. Tras cruzar un coqueto puentecillo pasamos a la otra margen del río a la altura de un antiguo molino y junto a un área recreativa con una barbacoa, mesas y bancos incluso unas piscinas y una playa fluvial a propósito para comer y disfrutar de un buen día festivo. El paseo se hace muy agradable, sobre todo por la hora temprana y el silencio que reina en el ambiente roto de vez en cuando por los trinos de los pajarillos que anidan en los árboles ribereños. Al pasar el río y después de atravesar un bosquecillo, observamos junto a unas rocas a cierta altura de la ladera un banco solitario. Enseguida le apodamos el “banco de la meditación”, se presta para ello.

            Terminado el paseo fluvial alcanzamos una carretera que seguimos a la izquierda durante unos 200 metros hasta encontrar una pista a la derecha que nos devuelva la supuesta enfilación hacia la Torre de Sampaio. Seguimos la pista que pasa por una gran pradera y unas cuadras de caballos saliendo a una carretera rural asfaltada sin conseguir encontrar la continuación por lo que ante las indicaciones de unos automovilistas que pasan por el lugar, tiramos hacia la derecha hasta alcanzar la carretera general. Han sido 2500 metros desde el Hostal. Por carretera hubieran sido 1700 metros. Hemos andado 800 metros más y al final no hemos conseguido zafarnos del incómodo asfalto para los, ya de por sí, maltrechos pies, pero el rodeo creo que ha merecido la pena.

            A 600 metros encontramos el cruce hacia la dichosa Torre en el lugar conocido por El Empalme, ahí es donde deberíamos haber salido si hubiéramos encontrado la continuación del camino por el campo.

            Qué vamos a hacer!! Pues continuar por el asfalto que se ha convertido en nuestro compañero de peregrinación desde Lugo. Después de recorrer 4 km, llegamos al poblado de Manxadoiro, no sabemos si tendrá que ver algo con la comida. Preguntamos a una paisana que nos indica una pista que sale a la izquierda y que nos llevará a Laxe donde, según los planos, recuperaríamos el camino señalizado. Desde Manxadoira nos quedarían casi 15 km de carretera hasta Sobrado. Hay que decidirse si proseguir por la carretera o desviarnos hacia Laxe. Ana y Juan se empeñan en recuperar el Camino, así que adelante hacia la izquierda, lo importante es seguir el camino señalizado que siempre será más llevadero que la carretera sin arcén. Menos mal que no hay mucho tráfico.

Entre Paredes y la carretera general

            Después de 2 km por la nueva carretera local, llegamos a un cruce. Siguiendo adelante iríamos a Laxe pero un paisano nos indica que tiremos a la derecha, que ese es el Camino. Le hacemos caso y nos desviamos, pero de señales, nada de nada. A unos 700 metros pasamos por cuatro casas mal contadas con aparentes muestras de abandono. Debe tratarse de la aldea de Freiría. Pero seguimos sin ver flechas.

            A 200 metros nuevo cruce con carretera y como vamos totalmente perdidos, abandonamos nuestro obsesión en encontrar flechas y optamos por tirar a la derecha para tratar de alcanzar de nuevo la carretera general.

            A 700 metros damos con una casita a las afueras del poblado de Paredes. Está habitada y la señora nos invita a pasar. .Buena hora y buen lugar para almorzar y aclarar las ideas. La dueña nos saca al jardín hasta sillas para que almorcemos más gusto y se ofrece a darnos lo que necesitemos. Son una familia de Baracaldo y se pasan largas temporadas en esta casita perdida en la campiña gallega. De vez en cuando, les apetece aislarse del mundanal ruido. Es una cura de salud –nos dice convencida la señora-.Ahí al lado junto a esa arboleda –añade- brota un manantial de excelente y fresca agua, es la que bebemos. Le decimos que queríamos tomar el Camino de Sobrado por la pista pasando por Foxo Cabrito pero que no hemos sabido dar con él. Foxo Cabrito se encuentra allá arriba, en la loma de esa montaña poblada de eucaliptos –señala con el dedo., es el límite provincial. Pero si no se conoce bien el camino, es fácil perderse. Es mejor que vayan hacia la carretera que está a un kilómetro y medio de aquí. Ni que decir tiene que estamos de maravilla en este remanso de paz pero no hay más remedio que proseguir. Le agradecemos a la señora su amabilidad al acogernos en su casa y levantamos el descanso.

Límite provincial

            Después de pasar ante el manantial y el poblado de Fraga, a 1500 metros de la casa, tal como nos indicó la señora, llegamos a la carretera general a la entrada del pueblo de Pedramaior.

            Echamos cuentas. Por la carretera hubieran sido 4300 metros. Por donde hemos venido, hemos recorrido 4900 metros. Un rodeo de 600 metros. A pesar de nuestro enfado, creo que ha merecido la pena desviarse. Nos quedan 10,4 km para llegar al Monasterio.

            A unos 1900 metros de Pedramaior llegamos al límite provincial. Estamos en la provincia de La Coruña en cuya señalización nos sacamos la foto de rigor. A partir de aquí, comenzamos a ver los mojones del Camino.

            Cerca de Vilariño, nos paramos en un puente en cuyo pretil se encuentran dos aldeanas de edades dispares, parecen nieta y abuela pero nos dicen que no se tocan nada. Con las ocurrencias de Juan, nos reímos un poco con ellas. Tienen ganas de charla. Hasta casi emparejamos a Pepe con la joven y rolliza gallega. A la entrada de Vilariño tienen su casa, por si necesitan algo –nos dice la joven-. Da gusto pararse a hablar con la gente. Te lo agradecen de verdad.

            Un poco mas adelante, llegamos al cruce de Vilariño, donde confluye el Camino del Norte que viene de Ribadeo. Volvemos a ver las flechas amarillas. Aunque una vez llegados al pueblo, el Camino señalizado se desvía hacia la derecha, un matrimonio nos dice que vayamos mejor por la carretera ya que por el desvío se hace un kilómetro más. Además ahí mismo encontrarán el bar “El Mesón” donde pueden tomar algo. Como preferimos más tomar algo fresco que hacer un kilómetro de propina, seguimos por la carretera, total ya casi hasta nos vamos acostumbrando.

            Cuando llegamos al bar, Ana nos dice que ella continua sola, está deseando llegar. Nosotros nos vamos a tomar unas cervezas que el calor comienza a hacerse notar. Después de un rato de descanso, adelante, todavía nos quedan 5 km para llegar al Monasterio, es decir, 1 hora más o menos.

El Monasterio

            Una vez pasada la gran laguna de Sobrado, tras una curva, divisamos entre las copas de los árboles las dos torres del Monasterio de Santa María de Sobrado. Qué ganas tenía de verlas!!. Y a las 13:30 horas estamos entrando en el Monasterio donde nos atiende el Hermano Portero que nos sella las credenciales y nos indica el camino hacia unas dependencias que antiguamente fueron destinadas a caballerizas y donde se ubica el Albergue de Peregrinos,. Lo notamos algo lúgubre pero suficiente. Ahí se encuentra nuestra compañera Ana que acaba de asearse y nos espera a que lo hagamos nosotros para ir a comer. Se encuentra también un bicigrino muy extraño, como gallego que se precie, contesta a las preguntas que le hace Juan con las mismas preguntas, pero en un tono raro. Así que no podemos saber de donde es ni de donde viene. Es de las personas que solo por su aspecto causa desconfianza.

            Una vez dispuestos, nos acercamos con Ana al Bar Real situado a la salida del pueblo a unos 400 metros a cierta altura, por lo que es un mirador extraordinario para contemplar todo el valle y sobretodo el Monasterio que resalta del conjunto. Comemos muy bien. El Monasterio no lo abren hasta las 16:30 horas, así que tenemos tiempo suficiente para reposar la comida y hacer algo de sobremesa. Observamos que tres señoras que se hallan en una mesa próxima a la nuestra no dejan de mirarnos. Están deseando entablar conversación y nosotros ponemos de nuestra parte para que ello se produzca. Con las ganas que tenemos de conversar con alguien!! Faltaría más!!.Y es que resulta que son también peregrinas veteranas que se encuentran en Sobrado de turistas. Quieren visitar el Monasterio a conciencia. Pertenecen a la Asociación de Amigos de los Refugios de Castrojeriz y como yo llevo puesta la camiseta con su logotipo, pues están en ascuas por saber quienes somos. Como hay tiempo por delante conversamos sobre los distintos caminos que hemos hecho y del mundo de la hospitalidad. También han sido hospitaleras en varios albergues. Lo estamos pasando de maravilla con las anécdotas que nos cuentan y les contamos. Después de despedirnos nos volvemos al Monasterio, son las 16:45 horas.

Claustro del Monasterio

Entrando por los jardines, vemos al extraño bicigrino que anda por el cementerio. Qué raro!!. En el albergue han aparecido más peregrinos, entre ellos una pareja catalana que no paran de charlar con el Hermano Francisco que es el responsable del Albergue. Este nos pregunta si hemos visto al peregrino de la bicicleta y se lo decimos. Pues hay que echarle del albergue, es un conocido ladrón que ya ha estado por aquí varias veces. Ya nos parecía a nosotros que había algo raro en él. Nos acostamos con la intención de descansar un poco, pero los catalanes no paran de darle a la lengua con el Hermano que les informa sobre unos planos del itinerario de mañana. Así que no hay manera de poder dormir.

            A media tarde, el Hermano Francisco se presta para hacer de cicerone del Monasterio. Nos llama la atención una maqueta gigante de la catedral de Santiago que tienen en medio de la Iglesia. Así como unos murales en la sacristía. Nos dice el Hermano que conviven en el monasterio 26 monjes que pertenecen a la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia, y nos da detalles del Monasterio muy interesantes. Se dedican a la explotación de vacas de leche y a la elaboración artesanal de mermeladas, alternando dichos trabajos con los que conlleva la vida monástica. En una de las paredes se pueden ver unas fotos con el Monasterio medio destruido. No han sido las bombas –nos saca de dudas el hermano- fue consecuencia de la desamortización de Mendizábal cuando la gran parte de los Monasterios y posesiones de la Iglesia de España pasaron a manos privadas, iniciándose un deterioro progresivo de los edificios que acabaron convirtiéndose en un enorme montón de ruinas y piedras. Los propietarios ponían de su parte para ayudar a esta destrucción con la finalidad de vender la piedra. Este Monasterio no comenzó a ser restaurado hasta el siglo pasado. Precisamente, el cardenal Quiroga, Arzobispo de Santiago de Compostela en el año 1954, encargó los arduos trabajos de reconstrucción al Monasterio Cisterciense de Viaceli, de Cóbreces (Cantabria). La obra fue rematada 12 años después, dando comienzo de nuevo la vida monástica en el Monasterio, precisamente el Día de Santiago del año 1966. Con Juan me separo del grupo y nos dirigimos a visitar el gran claustro desde donde se puede contemplar una bella imagen de las torres de la Iglesia. Después subimos a las dependencias de la Hospedería que aunque un cartel prohíbe el paso, ello no es óbice para entrar a conocerlo. No tiene nada que ver con lo que hemos visto fuera. Parece un hotel de lujo. Desconozco como serán las habitaciones aunque por el aspecto exterior, no deben estar nada mal.

Maqueta de la Catedral de Santiago
 
Murales en la sacristía

            A las 19:00 horas, como es costumbre en estas comunidades, se celebran las vísperas, a la que asistimos los peregrinos como oyentes. Delante tenemos a los monjes dispuestos en semicírculo a realizar los oficios, con la presidencia tras

Oratorio del Monasterio

un ara situada en el centro, un gran icono de Cristo crucificado y junto a él, otro de Santa María, Regla de los Monjes a quien dedican su Salve Regina durante las “Completas”. El acto, con sus cánticos gregorianos intercalados, se presta para la meditación y oración. Un silencio sobrenatural invade la estancia durante las paradas. Nos sorprende la presencia de una monja y tres postulantes. Sobretodo, nos llama la atención la presencia de la mujer entre los monjes. Ya preguntaremos.

Atardeciendo

            Cuando terminan las vísperas, nos dirigimos de nuevo al Bar Real para cenar. Se ha quedado una tarde preciosa. Hoy habrá que recogerse pronto porque Juan y Pepe quieren asistir a las completas y el Monasterio lo cierran a las 22:00 horas. Después de los oficios, el Hermano Francisco comparte con nosotros unos minutos de charla. Al final ha podido echar al bicigrino que se resistía a irse así como así. Nos saca de dudas sobre la existencia de la monja en la comunidad. Lleva 7 años con nosotros -nos explica el Hermano- y se ha adaptado sin problemas.

            Como no hay un enchufe cercano a la litera, un monje me proporciona corriente con un alargador para conectar mi aparato respirador. El Hermano nos brinda su presencia hasta última hora. Tiene una página web de su propiedad informando sobre el Monasterio y el Camino. Nos gustaría tener una foto con Ana. Una de las catalanas, la más parlanchina, se ofrece a sacarnos la foto. Juan, quizás picado por no haberle dejado dormir la siesta, le suelta a bocajarro: "No gracias que nos cobras. La pela es la pela". La catalana se queda de piedra, no ha encajado bien el tópico y le echa una mirada envenenada. Superado el incidente, es el Hermano Francisco quien intercede haciéndonos la foto. Está también en el Albergue una pareja italiana muy joven que llega a última hora. Llamo al Albergue privado de Santa Irene para decir que mañana estaremos allí, pero no va a poder ser, es el único día del año que cierran el albergue. Es el día de San Pedro y tienen fiesta en la aldea. Bueno, ya nos arreglaremos sobre la marcha.

            Llega la hora del “silencio”, el Hermano Francisco apaga las luces y nos desea las buenas noches. A enchufarme el respirador y a dormir. Hay que ver que bien me encuentro hoy. Mañana será otro día. Nos espera una jornada muy larga.

            Buenas noches y hasta mañana.

Atrás Adelante

Tabla de contenido