Caminando a Friol

26ª JORNADA

Martes, 27 de junio de 2006

LUGO - Friol

Parcial 26 km; Totales: 698,0 km; Restan: 84,3 Km

Demasiado asfalto

            A las 06:15 horas me levanto más recuperado de lo que esperaba y lo que es mejor, con ganas de hacer la etapa como Dios manda. A las 07:00 horas estamos saliendo del Albergue con nuestra nueva compañera Ana, en busca de un bar donde poder desayunar. Lo encontramos en una de las bocacalles de la Plaza Mayor.

            Bien desayunados con super-donuts, pasamos junto a la catedral y salimos del recinto amurallado por la Puerta de Santiago (550 metros desde el Albergue). Hace fresco aunque entrevemos que hoy va a lucir el sol. Vamos a buena marcha. De momento me encuentro muy bien, gracias a los Spidifen y al antibiótico.

Puente Viejo sobre el Río Miño

            Cruzamos el Río Miño por el Puente Viejo a 1 km de la Puerta de Santiago, tomando una calle que bordea la margen derecha del río Miño. Llevando siempre a la vista el río, pasamos junto a unas pistas de tenis y poco después por las piscinas. 800 metros más adelante tenemos la Ermita de San Lázaro ante nosotros y una bifurcación importante para el peregrino. Por la izquierda se va a Melide, por la derecha nuestro Camino.

            A 1 km de la bifurcación, pasamos bajo un viaducto por el que discurre una carretera nacional.

            2 km más adelante nos encontramos con una encrucijada de carreteras. La señal es inequívoca, tenemos que torcer hacia la izquierda bordeando un monte.

            A unos 900 metros del desvío, pasamos por una gran casa señorial en cuya entrada principal se alza un bonito crucero. En uno de los prados de sus propiedades pastan a sus anchas uno bellos ejemplares de caballos. Junto al ribazo que separa el prado de la carretera, vemos entre dos esbeltos carbayos, una talla muy rudimentaria de un humano hecha con un tronco de árbol seco y agrietado cuyo rostro asemeja a los de la Isla de Pascua y con una curiosa inscripción cincelada en el cuerpo aplanado:

ME PLANTARON

SOLAMENTE.

CRECÍ SANO Y FUERTE

PERO OTRO ARBOL ME QUITO

EL SOL. AHÍ ACABO

MI SUERTE

DOS PLANTAS DEBEN UNIRSE

PARA PRODUCIR LA FLOR

Y QUE BONITA ES LA VIDA

DE ESTA PRIMERA UNION

 

UNA CULLA

 

 

            Nos quedamos extasiados contemplando el trote alegre de los caballos por la pradera tras la curiosa talla,. Seguimos por el asfalto. Verdaderamente el día favorece la caminata.

            A 600 metros de la mansión llegamos a un cruce donde las señales nos desvían hacia la izquierda en dirección a Veral que dista 1700 metros desde el cruce y 1 km más allá el poblado de Alta donde se toma una pista de tierra a la izquierda que en 200 metros cruza una carretera y después de atravesar un arroyo, se convierte en una mas ancha pero muy arenosa en ligera subida que se hace bastante molesta, hasta alcanzar una pista asfaltada estrecha (1400 metros desde Alta) que bordea un monte de pinos. Desembocando en una carretera, precisamente en una curva donde existe una casa aislada de dos alturas (800 metros desde la referencia anterior). A unos 25 metros, encontramos una desviación a la derecha que se dirige al pequeño poblado de Vigo. En este punto, es donde da comienzo al “atajo” del que nos informó el hospitalero de Lugo José Antonio y cuyas flechas están pintadas en azul. Se trata del tramo de partida del viejo camino “Vilafiz-Lugo”.Llevamos andados unos 10 km desde Lugo.

Con Ana afrontando las rampas de los Altos de Facoi

            Hasta la aldea de Vigo hay 600 metros desde la carretera y desde allí comienza una pista que va penetrando en el monte. A 2,6 km de Vigo llegamos al poblado aparentemente abandonado de Facoi cuando son las 10:15 horas. Estamos en el punto kilométrico 13.2, el ecuador de la etapa. Buen momento para almorzar al socaire de las casas que dan al mediodía, pues aunque hace sol, el vientecillo sopla más bien fresco. Todavía no nos hemos desprendido de la ropa de abrigo. A Ana la noto muy contenta en nuestra compañía.

            A partir de Facoi, comienza la subida de verdad al monte por una pista de tierra muy bien señalizada con las flechas azules. Yo me voy quedando un poco rezagado con Ana que un poco más arriba me deja también a mi aire. Cada uno tiene un ritmo de subir y el mío es más bien lento. A 2 km de Facoi alcanzamos la cima del monte por donde cruza una pista ancha y 900 metros bordeando el bosque de pinos en llano y a la vista de la verde llanura llegamos a la carretera asfaltada. A 100 metros hacia la izquierda se encuentra el cruce de Gonce donde se retoman las flechas amarillas. Allí coincidimos con un pastor a quien preguntamos por el camino a Friol y la verdad es que nos confunde, cuando asegura que a Friol se va en la dirección por la que venimos, cuando las flechas señalan a la derecha del cruce. Dudamos si hacerle caso o seguir las señales y optamos por las señales. Juan y Pepe se van con el pastor a una casa que hay en las inmediaciones y que debe usar él, donde quieren rellenar las cantimploras de agua. Marchad tranquilos por delante –nos dicen- que ya os alcanzaremos.

            En compañía de Ana continúo la carretera según indican las flechas amarillas y que tira un poco en cuesta. Pero hoy me encuentro fuerte y no hay cuestas que se me resistan.

            A 4100 metros llegamos al poblado de Guimarei donde paramos unos minutos. Una señora nos rellena las cantimploras con agua de su propia casa. Son las 13:00 horas. De Juan y Pepe ni rastro. Qué raro!!. Los paisanos nos informan del último tramo de la etapa. Dudamos si quedarnos a esperar a los compañeros o seguir adelante. Al final. les decimos que vienen detrás de nosotros dos compañeros y que hagan el favor de facilitarles la misma información.

            Efectivamente, a 600 metros de Guimerai confluimos en una carretera más ancha que tomamos a la derecha. Comentamos sobre la posible situación de Juan y Pepe. Es que llevamos un ritmo muy rápido –me dice Ana-. No obstante me causa extrañeza que en 5 km no nos hayan alcanzado. En fin a continuar con nuestra marcha. Ya vendrán. El asfalto se me va atragantando. Llevamos por él durante casi toda la etapa. Menos mal que el sol no calienta mucho. Voy tirando de Ana con fuerza.

            A 1500 metros del cruce, salvamos un riachuelo por un puente e inmediatamente tomamos de frente, siguiendo las instrucciones, haciendo caso omiso de las flechas amarillas que van por la carretera de la izquierda y que deben pasar por el Refugio provisional de Castiondo, que por lo que dicen, no es muy recomendable.

            A 3700 metros del río, llegamos a la carretera general ya cerca de Friol. Un poco antes, cuando pasamos delante de un hermoso pazo abandonado, recibimos una llamada de Juan preguntado nuestra situación. Pues estamos llegando a Friol –le digo- y vosotros, donde os habéis metido?. Nosotros ya estamos en el Hostal de Benigno. En el Hostal de Benigno?. Sí, sí en el Hostal tomando unas cervezas. Me quedo sin habla, como es posible? Bueno ya nos diréis por donde habéis ido. Son las 14:15 horas. Y nosotros que nos creíamos que venían por detrás… 600 metros mas de carretera nos deja en el mismo Hostal donde nos están aguardando Juan y Pepe, con una sonrisa en los labios. Nosotros hemos andado 10,5 km desde el cruce de Gonce. Llego con los pies recalentados por el asfalto. Estoy deseando ducharme y quedarme cómodo.

            Juan nos explica que el pastor de Gonce, les informó de un atajo, que partiendo a a 800 metros del cruce hacia la derecha se introduce entre pistas por la campiña, saliendo directamente a Friol casi en la carretera general, pasando por la Iglesia de Santiago en la Parroquia de Guldriz. Consultado el mapa, comprobamos que a partir del desvío tenemos 2500 metros a la Iglesia de Guldriz y 3600 metros hasta desembocar en la carretera a la altura del Campo da Torre (un poco antes de llegar al pazo) a 900 metros del centro de Friol. Echando cuentas, a ellos les ha supuesto 7,8 km, casi 3 km menos que a nosotros. Aunque han tenido que preguntar lo suyo para no perderse. Eso sí, casi todo el recorrido lo han hecho por pistas de tierra. Nos parece un atajo importante que deberían tener en cuenta los responsables de la señalización de este Camino.

            Aclarada la cuestión, nos pegamos una buena ducha y a comer. Creo que nos merecemos una buena comida en el comedor del mismo hostal. Después a hacer la colada cotidiana del peregrino y tenderla al sol radiante vespertino, nos hacemos una siestecilla.

            A media tarde, Juan y Pepe salen en busca de la Iglesia y una farmacia y yo me dedico a buscar la salida de la etapa de mañana que no tiene pérdida. Conforme avanza la tarde se va levantando un viento fresco molesto que nos hace refugiarnos en el bar. Juan cuenta que el farmacéutico les ha dicho que el Camino realmente no pasa por Friol, sino algo mas al sur. Ahora se explica que no veamos ninguna flecha amarilla. También les ha informado que para retomar el Camino hay que tomar el paseo fluvial que han acondicionado muy bien como área de esparcimiento y playa y que discurre casi en paralelo con la carretera siguiendo el curso del río.

Cena ligera y a descansar de verdad. Mañana es posible que volvamos a sufrir el asfalto.

Buenas noches y hasta mañana.

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