Murallas de Lugo

25ª JORNADA

Lunes, 26 de junio de 2006

O Cadavo - LUGO

Parcial 29,3 km; Totales: 672,0 km; Restan: 110,3 Km

Donde el Camino se bifurca

           Hoy no tengo prisa en levantarme. Juan no está para tocar diana. A las nueve me doy una buena ducha de agua caliente dirigiendo el chorro al costado izquierdo de mi cuerpo para intentar calmar el dolor que noto en esa zona. En cuanto llegue a Lugo acudiré sin falta al médico.

          Desayuno en el bar del Hostal y me tomo un Spidifen. Después a esperar al au-tobús que pasa a las 10:30 horas y aparece muy puntual. Hace sol pero corre una brisa bastante fresca por lo que voy bien abrigado. Se siente uno en ridículo montado en el autobús. Parece que la gente te mira más de la cuenta diciendo para sus adentros: "Me-nudo peregrino!!" Durante el trayecto pienso en las fatalidades de este Camino. Primero fue la ampolla, luego el estómago y ahora el fuerte resfriado. No tengo mas remedio que descansar un día si quiero continuar a pié hasta Santiago -me justifico-.
Después de las montañas llega el terreno más o menos llano de los alrededores de Lugo.

          Una vez en Lugo, me dirijo inmediatamente al Ambulatorio de la Plaza de El Fe-rrol. El médico que me atiende me echa una mirada de soslayo como queriendo decir "vaya!, otro loco peregrino" y una vez auscultado me diagnostica un fuerte resfriado y me prescribe seguir con el Spidifen y un antibiótico para evitar males mayores. Me que-do más tranquilo.
Llego al albergue a la una menos cinco, quedan 5 minutos para abrir. El hospita-lero José Antonio, al darse cuenta de mi estado y al decirle que preciso de un enchufe para conectar el respirador por la noche, me asigna directamente la habitación de minusválidos.

            Mientras espero la llegada de mis compañeros que ya se encuentran a las puertas de Lugo, hablamos del Camino, sobre todo del tramo que nos falta. José Antonio me hace unas observaciones importantes para el trayecto de mañana. Se muestra como un peregrino veterano y aparenta desvivirse por los peregrinos, aunque siempre dentro de unas normas básicas de convivencia. Por otra parte el albergue está muy bien, el dormitorio general es muy amplio y las instalaciones perfectas y sobretodo tiene la ventaja de estar situado en pleno centro.

            A las 13:45 horas, aparece Ana con los dos catalanes. Me dicen que se han cruzado con Juan y Pepe por el Camino. Deben estar el llegar-me informa Ana-. Efectivamente, a las 14:15 horas hacen su aparición cantando para no perder costumbre.

            Una vez aseados, nos dirigimos  a Casa Catá, frente al Museo Provincial, donde ya estuve en cierta ocasión con mi familia y se come bien y barato. Nos sirvieron unos callos con garbanzos riquísimos. Lástima que debido a la hora, algunos platos se hallan agotados. De postre, como no, queso del terreno con membrillo casero. En el bar advertimos la presencia de un comensal que destaca entre la clientela y que en compañía de su señora o de lo que sea, se está poniendo en las botas. De la manera con que se muestra, repartiendo miradas a diestro y siniestro e invitando a café y copa, deducimos que debe tratarse de algún cacique o padrino de la zona, es decir, el vértice de la pirámide de la idiosincrasia de la Galicia profunda.

Fachada principal de la Catedral de Lugo

            De vuelta al albergue, a echarnos una buena siesta. A media tarde hablamos con José Antonio, que sobre unos mapas por él elaborados, nos explica la etapa de mañana con algunas anotaciones interesantes y nos proporciona un número de teléfono por si necesitamos ayuda. Salimos a patear un poco la ciudad. Mientras Juan y Pepe visitan la Catedral de Santa María yo me acerco a un Mercadona que está próximo a la ribera del río Miño para comprar embutido, queso, pan y agua para el almuerzo de mañana.

            En un “ciber” imprimo los pasajes del avión para la vuelta. Ya tenemos el Camino prácticamente resuelto. Las mayores dificultades las hemos dejado atrás.

            Para cenar vamos al Bar Manger, recomendado del hospitalero. Durante la cena vemos el primer tiempo del partido del Mundial de fútbol, emitido por TV, entre Suiza y Ucrania. En el restaurante coincidimos con los asturianos que a partir de ahora se separan de nosotros. Van a Melide. También se halla en el comedor la pareja joven francesa que también llevamos coincidiendo desde Oviedo. Nos despedimos de ellos hasta Santiago donde llegarán según los cálculos el mismo día que nosotros.

 
Puerta de Santiago
 
Detalle del Santiago Matamoros

            Hay que aligerar porque el albergue lo cierran a las 23:00 horas. Una vez en el Albergue, Ana nos dice que mañana nos acompañará pues hace el mismo Camino que nosotros y los catalanes se desvían hacia Melide.

            Puntualmente, José Antonio cierra el albergue a las once. El "suizo loco" se ha quedado fuera, debe estar viendo el partido de fútbol y se le habrá ido el santo al cielo. Cuando llega al Albergue, se da con la puerta en las narices y comienza a tirar chinas a los ventanales con objeto de llamar la atención de alguien. Ana se percata y le abre. El pobre se ha librado de pasar la noche al raso. Además llega muy abatido. Suiza ha sido eliminada del mundial.

            Todos los peregrinos recogidos, a dormir tranquilos.

            Buenas noches y hasta mañana.

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