Llegando a Paradanova

23ª JORNADA

Sábado, 24 de junio de 2006

Grandas de Salime – Fonsagrada (O Padrón)

Parcial 27,8 km; Totales: 615,7 km; Restan: 166,6 Km

GALICIA

            Son las 06:00 horas cuando comienza el zafarrancho de combate en el Albergue. Intuyo que hoy existe mucho nerviosismo por acometer el Alto del Acebo y entrar en Galicia. Cuando salimos al exterior, solo queda en el albergue la noruega Elizabeth y el sevillano Javi haciéndose los remolones.

            De nuevo la maldita niebla. No nos la quitamos de encima. Como todo permanece aun cerrado no tenemos más remedio que intentar desayunar por el camino. Dicen que a unos 3 km hay un bar.

            El fuerte repecho de la salida de Grandas por la calle del Carmen hace frenar nuestro ímpetu mañanero. Rumbo oeste, alcanzamos la carretera a la altura de La Farrapa (1 km), continuando por la carretera hasta Xerejeira a 3 km de Grandas donde efectivamente encontramos una tienda-bar a la derecha de la carretera.

            Allí coincidimos con los ovetenses, que vienen siguiéndonos los talones desde Oviedo. En su compañía nos tomamos unos buenos desayunos que calientan nuestros destemplados cuerpos castigados por la gran humedad ambiental.

            Seguimos abrigados a tope. Otro día que no se ve a un palmo de distancia. Las señales nos dirigen a la derecha por un tramo que vuelve a dar a la carretera que a partir de aquí alternamos con sendas y pistas. Los matorrales que bordean el camino nos van empapando las perneras de los pantalones. Menos mal que la membrana de gore-tex de las botas hace que los pies vayan secos. 3 km más y estamos entrando en Castro donde pasamos por delante de la puerta del Albergue Juvenil que hace las veces de Albergue de Peregrinos, otra opción a tener en cuenta como fin de etapa.

Ermita de San Lázaro

            De Castro salimos en dirección al pequeño poblado de Padraira, situado a 1 km y cuyas casas quedan por debajo del Camino a nuestra izquierda. Siguiendo las señales, pasamos junto a la Ermita de San Lázaro (vinculada a una antigua leprosería), en medio de una espesa vegetación y sin desviarnos por los caminos que van saliendo a ambos lados, seguimos ascendiendo. La pendiente se va haciendo cada vez más severa. El chubasquero nos protege de la niebla, pero por dentro vamos completamente empapados. Se hace muy dura la subida. Para vencerla, ya se sabe, apretar los dientes y “ultreia”.

            Después de 3,5 km llegamos a la altura del poblado de Peñafonte que atravesamos. Junto a la última casa del pueblo, salimos a una nueva pista que en dirección sur va remontando en diagonal la ladera del Monte Zarro, llegando a un collado donde se sale a la carretera ( 1,8 km desde Peñafonte).

            Cruzando la carretera, arranca un camino. Ahora sí que la pendiente se hace más patente y me hace resoplar.Aunque la niebla no nos permite ver nada, intuimos que vamos llegando a lo más alto de la sierra. Conforme subimos va llegando a nuestros oidos el ronroneo de las aspas de los molinos eólicos que no podemos distinguir a causa de la dichosa niebla que se resiste a abandonarnos. Noto carraspeo en la garganta, algo de opresión en el pecho y destemplanza en el cuerpo. Hoy la niebla se está cebando conmigo y pasándome factura. Han sido 350 metros de subida directa desde la carretera hasta el Parque Eólico y 900 metros más de marcha ascendente en paralelo a los molinos. Es lo más fuerte del Puerto, una cuesta de muy señor mío..

            Cruzado el Parque eólico, se inicia el descenso por una buena pista. Por fin pisamos suelo gallego y nos felicitamos de ello a pesar de la forma con la que nos acoge. Juan recibe la llamada de un amigo común de Castellón. Pepe y yo nos adelantamos unos metros y oímos como Juan dice al interlocutor: “Figúrate la niebla que hay que Pepe y Mario se han adelantado unos metros y ya apenas los distingo”.1400 metros más abajo tocamos de nuevo el asfalto ya rebasado el Puerto del Acebo..

En el Bar de El Acebo con los ovetenses

            Unos 150 metros más adelante aparece entre la niebla, en un recodo de la carretera, una casa que aparenta estar deshabitada. No distinguimos ningún cártel que indique algo, por lo que dudamos, pero un paisano que aparece por casualidad entre la niebla, nos confirma que sí que es un bar y que está abierto a pesar de aparentar lo contrario. Se trata del Bar del Acebo o Casa Pilar.

            Inmediatamente entramos en el bar. Voy enteramente mojado por dentro y por fuera y siento frío, un frío anormal. Es la primera vez que lo noto. Ya veremos si me libro de un constipado o, Dios no lo quiera, algo peor. Por si acaso, me cambio de camiseta y calcetines.

            En el bar coincidimos con el matrimonio joven francés que ha dormido, comentan que muy bien, en el Albergue Juvenil de Castro. Han estado solos y les han dado de cenar. Están muy contentos del trato recibido. Mientras nos tomamos unos bocadillos de tortilla, aparecen los ovetenses y poco después dos madrileños que han empezado el Camino en Grandas, uno de ellos ya viene con rodillera. Todos juntos formamos una cordial tertulia, cambiando impresiones sobre la subida al Acebo, coincidiendo todos en su gran dureza con el hándicap del tiempo que no acompañaba. Y es que además de haber rebasado los 1000 metros de cota se han aliado contra nosotros todas las adversidades meteorológicas. Pero la Sra. Pilar nos atiende de maravilla y para rematar el almuerzo, nos sirve unos orujos de bienvenida a Galicia que entonan los cuerpos. Buen orujo el gallego. Pero aún nos quedan unos 13 km para llegar al albergue de O Padrón (Fonsagrada) y hay que aligerar.

            El Camino continúa por detrás del bar, un corto pero duro repecho que nos deja en una loma desprotegida y agreste. Es un pequeño atajo que evita la carretera durante unos 1400 metros.

            Seguimos alternando carretera, pistas y sendas pasando el poblado de Fonfría a 4 km del Bar. 3 km más allá pasamos ante la Ermita  de Santa Bárbara do Camiño en la aldea de Silvela. Desde Silvela a Paradanova (unos 2,5 km), muy próximo a esta última localidad, en plena Sierra de Follabal, se atraviesa un bosque de pinos encantador, con un sotobosque de helechos muy tupido. Juan y Pepe se han quedado adrede algo rezagados. Es de las pocas ocasiones que me han dejado solo por delante y ello me permite gozar el paisaje en solitario. Los helechos forman una alfombra que invade a tramos la estrecha senda. Una estampa inolvidable!!. Ya cerca de la carretera se desemboca en una pista donde nos reagrupamos.

Vista aerea de Fonsagrada

.            Llegando por un embarrado camino a Paradanova, ya podemos contemplar, en lo alto de un promontorio, las primeras casas de la localidad de Fonsagrada. La niebla se ha disipado.

            Ya estamos deseando llegar, sobre todo yo que sigo con dolor de garganta y molestias en la zona lumbar. Pero lo positivo es que he podido llegar hasta aquí con mas facilidad de la que hacía prever mi estado por El Acebo pero eso sí con las fuerzas al límite.

            De Paradanova, sale una pista a la izquierda que cruza el valle durante unos 500 metros desde donde sale un camino a la derecha que se empina de verdad y me hace bajar el ritmo. Juan y Pepe están más enteros que yo y se adelantan. Yo subo a mi ritmo, parando de vez en cuando para tomarme un respiro. Son unos 650 metros, que a mí se me hacen eternos. La mochila parece haber duplicado su peso. Cuando por fin alcanzo las casas del pueblo donde me esperan Juan y Pepe, hecho una mirada hacia atrás para comprobar que efectivamente me han sobrado aún fuerzas para subir. Con razón dicen por aquí que “a Fonsagrada nunca han bajado los lobos”.

            Después de tomarnos unos minutos de descanso, nos adentramos en el pueblo. Desde el ventanal de un bar nos damos cuenta como nos contemplan sonrientes el matrimonio joven francés que están comiendo. Les enviamos con la mano un saludo.

La" Font Sagrada"

            A 350 metros de la salida del camino pasamos ante la”Font Sagrada” y por encima de ella la Iglesia Parroquial donde paramos para preguntar por el cura. Pero el cura no aparece por ninguna parte. Así que a continuar toca. 600 metros de travesía por el dilatado pueblo nos llevan hasta la gasolinera situada a la salida. Las piernas ya van acusando los kilómetros y comienzan a flaquear.. Ahora sí que los tres estamos deseando llegar al albergue. Pero todavía tenemos que salvar 1 km de asfalto para llegar al Albergue situado en la pedanía de O Padrón, al lado izquierdo de la carretera. Son las 14:30 horas.

            Después de asearnos, rogamos al funcionario de Protección Civil que se encarga del Albergue que nos lleve al pueblo para comer en Casa Caldeira, donde dice Juan que preparan uno de los mejores pulpos de Galicia. Antes de entrar nos hacemos unas fotos junto al crucero de la plaza. Hoy es el día de San Juan y hay que celebrarlo como se merece.. Tenemos que dar la razón a Juan, el pulpo está exquisito. Coincidimos con un grupo asturiano que también están celebrando algo. El ambiente se anima en los postres. Ellos comienzan a cantar al son de una gaita y como no, nosotros les acompañamos. Faltaría más!! Con lo que le gustan a Juan los canturreos. Le veo disfrutar de lo lindo. Improvisada fiesta de su onomástica que nos hace olvidar la dura jornada. La celebración, como no podía ser de otra forma, concluye con el “Asturias patria querida…” a coro. El Camino se vive con plenitud. Por supuesto, invita Juan, nos lo había prometido.

Crucero en el centro de Fonsagrada

            De vuelta al Albergue, después de habernos surtido de los ingredientes para preparar una ensalada y de bollería y cola-cao para el desayuno de mañana, comienza a caer de nuevo la niebla y a lloviznar, por lo que aligeramos los pasos para no llegar remojados. Allí encontramos a la asturiana Ana y los dos jóvenes catalanes que la han acompañado en la etapa. También se halla el “suizo loco” Aurel y a las 20:30 horas llega la noruega Elizabeth que debe haber salido tarde de Grandas de Salime. Todos juntos preparamos unas buenas ensaladas. Durante la velada, formamos tertulia peregrina. Nos preguntamos por las razones que impulsan a cada cual a hacer el Camino. Cada uno da su particular punto de vista. El “suizo loco” intenta arrimarse demasiado a Ana. No sabe con quien se juega los cuartos. Ana se percata y le hace un expresivo gesto con la mano como cortando el espacio. Soy muy fiel, sabes?-le dice Ana-sin sobrepasarse. Aurel comprende enseguida el aviso y se aparta como si de un calambre se tratara. Superada la incidencia, continuamos la tertulia. Elizabeth se ha bebido ella solita la botella de vino que traía. Así, no me extraña que permanezca en la cama hasta bien entrada la mañana. Qué pasión de los nórdicos por el alcohol!! Ana y Juan polemizan sobre las razones que les han impulsado a hacer el Camino. En el exterior, de nuevo una niebla densa lo invade todo y además está lloviendo. Solo de contemplarlo a través de la ventana me causa helor. Se me van cerrando los ojos y tengo escalofríos. A pesar de la insistencia de Ana por que me quede, muy a pesar mío me excuso. Necesito acostarme y arroparme bien, me duele la garganta y parece que tengo algo de fiebre.

            Una vez en la cama y enchufado al respirador, escucho como la tertulia va ganando decibelios. Pero yo me encuentro tan cansado que no es óbice para quedarme dormido. Mañana Dios y el Apóstol dirá.

            Buenas noches y hasta mañana.

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