Puente sobre el río Nora

18ª JORNADA

Lunes, 19 de junio de 2006

Oviedo – Grado (San Juan de Villapañada)

Parcial 24,5 km; Totales: 483,5 km; Restan: 298,8 Km

El Camino Primitivo

            Cuando a las 07:00 horas salimos del Hostal en busca de un bar donde poder desayunar, el cielo está completamente entoldado y cae un orbayo que hace preciso enfundarse el impermeable. Por la calle Melquíades Alvarez vamos a enlazar con el Camino señalizado con vieiras empotradas en las aceras de la calle Uría, arteria principal del Oviedo moderno, que cruzamos siguiendo por la calle Independencia. En una de las bocacalles encontramos un bar abierto así que a desayunar como toca. Por lo menos hoy vamos a poder calentar el cuerpo que falta le hace. El ambiente húmedo y frío lo hace preciso.

            Al final de la calle Independencia se desemboca en la amplia avenida del Ingeniero Marquina que tomamos a la izquierda en dirección a la Plaza de la Liberación donde en el paso de peatones coincidimos con tres peregrinos que llevan el mismo Camino. Se trata de los ovetenses Antolín, Tere y la jovencísima Violeta que se inicia en esta aventura jacobea desde su ciudad natal. Enseguida congeniamos y en compañía abordamos la salida de Oviedo. Ellos van más ligeros de peso que nosotros. Llevan lo mínimo para la etapa pues en Grado piensan regresar a Oviedo en coche para dormir en su casa.

            Pasada la Plaza de la Liberación, enfilamos la calle del Teniente Coronel Tejeiro y la Argañosa. Cuando llegamos al barrio de la Fuente de la Plata tenemos que cruzar la vía férrea por una pasarela metálica que enlaza con la calle Alfonso I el Católico. Bajo el pertinaz orbayo, poco a poco vamos notando que estamos próximos a dejar la gran urbe. Atravesamos la nueva urbanización de La Florida retomando en el Pontón de Riello el Camino que discurre por una carretera local asfaltada. Ya nos encontramos en plena naturaleza, lástima que el orbayo y la niebla nos impidan disfrutar completamente del paisaje. Caminamos charlando animadamente con nuestros primeros compañeros de peregrinación desde León. Advertimos como se debate en el suelo entre la vida y la muerte un pajarito que se debe haber caído del nido hace unos momentos. El bueno de Pepe lo toma en su mano con cariño para darle algo de calor, lo necesita, y poco después lo deposita sobre unas matas con la esperanza remota de que su madre lo vea, aunque lo más probable es que algún depredador dé buena cuenta de él.

            Después de atravesar por San Lázaro de Paniceras y Los Campos, la señalización nos dirige por un desvío a la derecha, pasando por unos pastos donde unos caballos se acercan a saludarnos. Complacidos por el recibimiento les damos de comer unas hierbas. Poco después llegamos a la Capilla de la Virgen del Carmen en el término de Llampaxuga. Aquí nos tomamos un receso. Dejamos constancia de nuestro paso en el Libro del Peregrino y aprovechamos para acuñar las credenciales. La lluvia fina que aquí es conocida como orbayo no nos deja. Qué pena no poder disfrutar plenamente del paisaje. Mientras descendemos hacia Lloriana, Antolín nos va contando sus hazañas de montañero del que es un empedernido practicante. Este Camino ya lo hizo en una ocasión pero lo ha querido repetir para iniciar en el peregrinaje a su mujer Tere y a la joven Violeta. Reparamos como tiene que ir tirando de ellas. Nos llama la atención un depósito de agua, en una de cuyas paredes alguien ha dejado escrito, entre castellano y asturiano, este macabro mensaje:

“CONTASE QUE O INFELIZ MORTAL

QUE PROFANE UN CRUCEIRO OU METE

A UNLLA NO “PETO DAS ANIMAS” ANDARA

DESPOIS DE MORTO A VAGAR DE NOITE POLO SITIO

EN QUE COMETEN O PECADO BUSCANDO ALGUN PARENTE

OU AMIGO QUE QUEIRA TROCAR EN BEN O MAL QUE FIXO

POIS INTREMENTRAS NON DEVOLVA O QUE ROUBOU E NON AMAÑE

O QUE DESFIXO NON TERA ACOUGO NA MORTE “

 

            Y en la pared colateral: “A SANTIAGO 335 KMS”

            Al llegar a La Bolguina enlazamos con la carretera de Oviedo-El Escamplero que seguimos a la derecha para salvar el río Nora por el medieval Puente Gallegos, construcción del siglo XIII en un bello entorno.

Bosque encantado

            Al final de la localidad de Gallegos se toma una desviación debidamente señalizada con un mojón que nos introduce en otro de los bosques encantados del Camino “El Castañéu del Soldáu”. Frondosos castaños amparan un sotobosque cubierto de grandes helechos. El trino de los pájaros y el susurro del fluir de las aguas por el cercano río ponen el contrapunto a tan paradisíaco lugar. Antolín y compañía se han quedado rezagados así que caminamos solos en silencio para no turbar el ambiente de paz que irradia el bosque. Un paisaje inolvidable.

            El bosque termina en una pista semi-asfaltada que en fuerte repecho alcanza de nuevo la carretera y unos metros mas adelante el Alto del Escamplero donde llegamos sudando la camiseta. Son las 10:05 horas. Desde Oviedo han sido 9 km los recorridos. Juan nos quiere llevar al bar Paquita que ya conoce pero lamentablemente es el día de descanso semanal. Así que entramos en el otro bar existente en la zona. En el Alto del Escamplero una señal de tráfico indica 23 km a Avilés.

            Mientras nos tomamos unos estupendos bocadillos aparecen Antolín y compañía con los que compartimos el almuerzo y nos hacemos las fotos de rigor. Después de reponer energías reanudamos el Camino dejando a los ovetenses que tranquilamente hagan lo propio.

Puentecillo en el "Castañeu del Soldao"

            Por diversas pistas llegamos a Taraniello donde retomamos la carretera hasta llegar a Valsera. Atravesando el pueblo, una pista asfaltada que sale a la derecha, nos conduce a La Rabiza y Picarín entroncando de nuevo con la carretera que siguiéndola de frente nos conduce hasta la localidad de Premoño, pueblo que contó con Hospital de Peregrinos en la Edad Media ubicado en la actual Casona de la Portalada que alberga una capilla.

            Medio kilómetro pasada la capilla, se toma un camino a la derecha que desciende hasta el valle de Ardaja y las casas de La Fuente.

            Tras cruzar el río Soto entre hermosos parajes. Juan se adelanta. En compañía de Pepe seguimos las indicaciones alternando sendas y pistas entre huertas. En una bifurcación nos equivocamos y vamos a salir a una presa sobre el río Nalón. Menos mal que solo han sido unos 100 metros. Volvemos a retomar el Camino bueno encontrando a Juan esperándonos en una pista que discurre paralela al río Nalón por su margen derecha, un paseo ribereño de unos 800 metros disfrutando de la vista del río hasta su enlace con la carretera comarcal AS-234. Tras 1 km pasamos ante Casa Espolita que se encuentra cerrada. Seguidamente cruzamos con mucha precaución el puente sobre el río Nalón sin apenas arcén, enlazando con la carretera nacional Oviedo-Grado que debemos seguir durante un tramo de 300 metros muy peligroso pues no existen arcenes y circulan bastante tráfico pesado.

Campiña

            Llegamos a Peñaflor a la altura de su Iglesia dedicada a San Juan desviándonos a la derecha para atravesar el pueblo que tiene un encanto especial. Hórreos y paneras se alternan con bonitas casas muy lucidas con plantas de flores en balcones y entradas de las viviendas.

            Una vez se sale de Peñaflor y ya con Grado a la vista, se camina por una pista entre huertos donde los aldeanos y sobretodo las mujeres se alternan en las faenas del campo de la rica vega del valle.

            Después de unos 2 km desde el desvío de Peñaflor, entramos en Grado por el Barrio de San Pelayo junto a la estación de tren. Son las 14:00 horas, buena hora para buscar un sitio donde saciar el apetito.

            Hay que atravesar todo el dilatado pueblo (unos 1200 metros) para dar con el Bar Narcea, un bar conocido por Juan donde sirven buena comida por precio módico. Allí coincidimos con los ovetenses que han venido como quien dice, pisándonos los talones.

 

 
Puente sobre el Río Nalón (Peñaflor)
 
Paneras en Peñaflor

           

Después de una buena comida y de reposarla un rato, reanudamos el Camino en busca del Albergue de San Juan de Villapañada. Según Juan queda a unos dos kilómetros y medio.

            Salimos de Grado por el Barrio de la Cruz (últimas casas de Grado), por una carretera local que sale a la izquierda tras pasar la gasolinera y antes de una curva a la derecha. La carretera se inicia con un fuerte repecho, lo que nos faltaba para la digestión. Seguimos subiendo entre huertas y las obras de construcción de una nueva autovía que nos hacen dar un pequeño rodeo. No dejamos de subir. Los 2,5 kilómetros se nos están haciendo más largos de lo normal. Por fin llegamos al cruce donde un indicador nos dirige a la derecha hacia San Juan de Villapañada. Siguiendo de frente será el camino que deberemos tomar mañana para dirigirnos al Alto del Fresno.

Albergue de S. Juan de Villapañada

            La cuesta se ha suavizado bastante pasando por el cementerio que teníamos a la vista desde hace bastante rato, llegando al albergue que se encuentra ubicado junto a la iglesia en las antiguas escuelas. Está cerrado y el Sr. Leopoldo que tiene las llaves no se encuentra en su casa frente al albergue. Hay que esperar sentados ante una mesa que se halla en el exterior. La tarde se ha vuelto soleada y da gusto admirar el panorama que se divisa desde este balcón privilegiado. Al final han sido desde la salida de Grado 2700 metros hasta el cruce y 900 metros más hasta el albergue. Los 2,5 km han sido en realidad 3,6 km, así que se nos hacían eternos.

            Después de un buen rato, aparece el Sr. Leopoldo que se muestra muy quisquilloso a la hora de sellar las credenciales. Incluso hay que enseñarle el carné de identidad. Además –nos dice- tenéis que rellenar esta ficha. -Es que hay que andar con pies de plomo –agrega- no me fío de nadie. Han llegado a pasar por aquí hasta fugados de la justicia haciéndose pasar por peregrinos teniendo que intervenir la Guardia Civil. En fin, son las normas que cada hospitalero impone. El que no tiene nada que ocultar le debe dar lo mismo. Tras pagar lo estipulado, nos entrega las llaves.

            El albergue justo para dormir pues se encuentra muy abandonado. Nos llama la atención la meticulosidad con que se muestra el Sr. Leopoldo con la admisión de peregrinos y lo poco que se preocupa del Albergue.

            Mientras nos aseamos y nos cambiamos de ropa aparecen los ovetenses que después de sellar las credenciales vuelven en coche a Oviedo a dormir para reanudar mañana el Camino desde aquí. También aparecen una pareja francesa que empezaron el Camino en Bayona y tres jóvenes de Oviedo que en su primera etapa ya vienen con ampollas. Al verles recuerdo que en algún momento lo pasé bastante mal con la que me salió. Ya lo había hasta olvidado.

            En la cocina no hay nada de nada. Ni un simple cazo o sartén. Habrá que salir en busca de por lo menos una lechuga para hacer una ensalada y engañar al estómago. Nos la vende una paisana que la coge de su huerta quien nos proporciona también un poco de vinagreta para aderezarla. Al Sr. Leopoldo le compramos unos plátanos y la bebida. Por lo menos no nos acostaremos sin tomar algo.

            Mientras Pepe prepara la ensalada contemplo desde el exterior el hermoso valle donde se asienta la población de Grado, solo enturbiada por las cicatrices abiertas por las obras de la autovía. Me congratulo de estar tan bien de fuerzas y que los pies, casi estén como en la primera etapa.

            Mientras nos comemos la ensalada barajamos la posibilidad de doblar mañana la etapa para llegar a Tineo. Ya veremos.

            Una vez que se pone el sol, la temperatura desciende bastante y además el cielo se está cubriendo de niebla. Como por estos contornos hay poco que ver, lo mejor es enchufarme el respirador y a dormir.

            Buenas noches y hasta mañana.

 

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