El Río Bernesga a su paso por La Seca

13ª JORNADA

Miércoles, 14 de junio de 2006

LEON – La Robla

Parcial 26,0 km; Totales: 363,0 km; Restan: 419,3 Km

El Camino del Salvador

            Hoy vamos a iniciar un Camino poco transitado por peregrinos pero no por ello menos tradicional, de hecho, dicen los que lo han recorrido que aunque salvaje y duro no deja de ser digno de admiración.

Junto al peregrino de la Plaza de San Marcos

La temperatura ideal para caminar. Creo que el calor sofocante lo hemos dejado aparcado en la meseta castellana. De momento se impone ir bien abrigado pues el ambiente es más bien frío. Son las 07:00 horas cuando callejeamos por la recién regada ciudad siguiendo las conchas bronceadas que señalizan el Camino, plantándonos sin problemas en la Plaza de San Marcos, donde los Caminos Francés y del Salvador se separan. Un peregrino inglés que nos acompaña se extraña cuando paramos a preguntar por la salida del Camino hacia La Robla. Es por ahí-nos dice el peregrino señalando el puente que cruza el río Bernesga-. Gracias pero nosotros vamos hacia Oviedo –le respondemos. Muy extrañado le vemos como cruza la plaza en dirección al puente mascullando algo entre dientes.

            El Camino del Salvador se inicia por la avenida de los Peregrinos, dejando la plaza y Colegiata de San Marcos a nuestra izquierda, siempre marchando en dirección paralela al río que queda obviamente a la izquierda. Enseguida advertimos las flechas amarillas pintadas sobre las farolas y señales de tráfico.

Rotonda a la salida de León

            A unos 300 metros desembocamos en una rotonda muy peculiar. Está presidida por un avión de caza de otros tiempos que llama la atención y es motivo de unas fotos que toma Pepe que se ha convertido en el fotógrafo oficial del Camino.

            Sin dejar la avenida de los Peregrinos llegamos a unos 2,6 km a un gran solar vallado que corta de cuajo nuestro recto caminar, teniendo que desviarnos a la derecha en busca de la carretera a la altura de El Casar de la Viña. Desde ahí nos quedan casi 5 km de arcén estrecho acompañados por el ruidoso y siempre peligroso tráfico de vehículos para llegar a Carvajal de la Legua. Una hora después nos encontramos atravesando este pueblo por su calle principal.

            No hay nada abierto pues aún no han dado las 09:00 horas. Sin embargo, paramos unos minutos a descansar y tomar unas barras energéticas.

            Seguimos la calle principal hasta su término, saliendo de frente por una pista de tierra que se introduce en medio del campo. Los prolegómenos de la montaña los tenemos ahí mismo y nos servirán de entrenamiento para afrontar cotas mayores.

Entre Carbajal de la Legua y Cabanillas

            El Camino se convierte en otra dimensión. Vamos bordeando a media ladera los montes que limitan el fértil valle del Bernesga cuyo río llevamos en todo momento a nuestra izquierda. Ahora sí que da gusto caminar con una temperatura ideal. Vamos haciendo camino por continuas subidas y bajadas soportables. Juan y Pepe se me adelantan un poco. Comienzan los bosques de robles y encinas de los que surgen, rompiendo el silencio, los agradecidos cantos de los pájaros, un regalo para la vista y el oído. Yo sigo a mi ritmo disfrutando del paisaje. No tengo necesidad de forzar el paso. La compra de la bolsita para llevar colgado por delante el respirador ha sido un acierto. Me he quitado casi dos kilos de peso para la espalda y voy mas equilibrado.

            A la salida de una curva, veo a Juan y Pepe hablando animadamente con dos muchachas. Quién serán?. Al llegar a su altura me las presentan. Son Lucía y Feli las propietarias del Albergue “La Posada del Embrujo” de Poladura de la Tercia donde tenemos pensado pernoctar mañana. Qué casualidad!! El miércoles se toman su día de descanso que aprovechan para caminar un poco. Esta vez, sabiendo que veníamos por el Camino, han salido de La Robla a nuestro encuentro por si nos veían. Y así ha sido. Se dirigen a León donde tienen previsto comer. Están al corriente de nuestros pasos. Aparentan ser unas chicas vivarachas y simpáticas. Nos esperan mañana en su Albergue. Se despiden con el consabido “Buen Camino” y hasta mañana.

Cruz con una especie de buzón...

            Seguimos a lo nuestro que es llegar de momento a Cabanillas. Poco después encontramos sobre un montículo a la derecha, una cruz de hierro con una especie de buzón donde se guardan, protegidos con un plástico unos papeles. Se trata de información y diversos mapas del Camino. Nos parece una iniciativa a tener en cuenta. Juan aprieta el paso desapareciendo de nuestra vista entre los robles y encinas. Al salir de una umbría encontramos a nuestra izquierda la Fuente de Don Pelayo donde paramos unos minutos para disfrutar del entorno y hacer unas fotos. En una placa rústica podemos leer:

“Fuente de Don Pelayo, donde descansaron las tropas de Bermudez II en retirada a Oviedo después de ser vencidas en el Esla (995)”

            Juan sigue sin aparecer. Al salir de una curva cerrada la pista inicia un descenso pronunciado que termina en una pedrera junto al cauce del río sin continuidad alguna. En esto que oímos la voz de Juan que desde lo alto de una loma y haciendo ostensibles movimientos con los brazos nos grita: “Por ahí no, por ahí no, os habéis pasado el desvío”.

Manantial

            Pues nada, que vamos a hacer, a rectificar toca. Lo peor de todo es que tenemos que regresar por la misma pista pero con la salvedad que ahora es en ascenso pronunciado. Trabajo para el cuerpo. Un castigo bien empleado para que nos fijemos mejor.

            Un poco antes de llegar a la curva advertimos como una flecha amarilla medio oculta por el matorral indica un sendero, cuya traza se distingue muy mal, y que sale a la derecha de la pista según procedíamos. Nos hemos engloriado con la buena pista que traíamos.

            Emprendemos el ascenso como podemos, a veces campo a través con la referencia de Juan en lo alto de la loma esperándonos desesperado. Al llegar a su altura aprovecha nuestra metedura de pata para reírse un poco. Desde la loma paramos un poco para contemplar una bella estampa del valle del Bernesga, ahora todo lo que queda es bajada. Juan canturreando mete de nuevo la directa y nos deja a nuestro aire. Enlazamos con una pista que sigue en descenso. Advertimos a nuestra izquierda un desvío cerrado con una cadena advirtiendo que es propiedad privada. Poco después nos encontramos con un paisano que nos dice que nos queda más o menos media hora para llegar a Cabanillas. Entrando en el pueblo encontramos a Juan esperándonos. El ha tomado la pista que hemos visto con el cártel de propiedad privada y que ha hecho suya y por la que se ataja casi un kilómetro.

Saliendo de Cabanillas

            Son las 11:00 horas cuando paramos en la fuente del pueblo. Vamos a descansar un poco y tomarnos unas tabletas energéticas y un sobre de Flectomín, pues no hay bar ni nada que se le parezca en el pueblo. En la fuente recargamos de agua las cantimploras y adelante.

            Saliendo de Cabanillas nos encontramos a una vecina llevando del ramal un burro. Se trata de Margarita, una paisana de edad madura que casi no se la entiende. Sonsacándole las palabras con “sacacorchos”, nos enteramos que el burro lo llama “Zapatero”. Hoy es “Zapatero” –nos dice convencida-le cambio de nombre según el que mande. Eso se llama arrimarse al sol que mas calienta. Nos cuesta sacarle como se llama su marido del que solo nos enteramos del apellido. Para qué –nos dice-.Le pedimos permiso para sacarnos una foto con “Zapatero” y ella muy cohibida rehúsa ponerse junto a nosotros. Todo un juego de despropósitos. Se nota que son gente desconfiada.

            Entre Cabanillas y Cascantes pasamos por un encinar encantador a la altura de la población de La Seca, al otro lado del río, que ahora podemos admirar en una panorámica preciosa, con los montes al fondo que mañana tendremos que superar. Luego atravesamos un frondoso encinar para salir a la carretera a la entrada de Cascantes. Desde aquí nos quedan poco más de 4 km para llegar a La Robla.

Central Térmica de La Robla

            Saliendo de Cascantes por la carretera, enseguida comienzan a sobresalir entre las laderas escarpadas las chimeneas de la Central Térmica echando humo a todo meter. A 3 km de Cascantes comenzamos a bordear la Central por la derecha, un borrón en el paisaje del valle, para salir inmediatamente a la antigua nacional. Si hubiésemos querido rendir etapa en Pola de Gordón sin pasar por La Robla, he leído que existe un camino alternativo que parte de la última casa de Cascantes, bordea la Central Térmica por la izquierda y pasando por Llanos de Alba, deja en el Camino a la altura de Puente de Alba.

Juan se adelanta un poco antes de pasar el puente de la nacional, nos aguarda conversando con un paisano con ganas de charla que nos ofrece agua fresca de pozo, cómo vamos a rechazarla!!. No hace un calor excesivo pero los kilómetros recorridos nos han hecho sudar. Poco después llega Pepe que se ha entretenido en sacar unas fotos a la Térmica. El paisano nos da pelos y señales de Raimundo y su Pensión. Solo os queda 1,5 km para llegar al centro del pueblo, donde se encuentra la pensión – agrega el buen señor despidiéndose.

            Juan se adelanta con las tres credenciales para sellarlas en el Ayuntamiento. Son las 13:30 y el Ayuntamiento lo cierran a las 14:00 horas. Así que ese esfuerzo final se lo agradecemos.

            Deciros que mi pie derecho se está portando de maravilla por eso ni lo nombro. Entre las meticulosas curas de Pepe y el descenso térmico han producido el milagro. Quien me lo iba a decir en Mansilla de las Mulas cuando estuve a punto de arrojar la toalla. Entrelazo el pulgar e índice por si acaso.

            Con Pepe llego al Bar Mundo donde nos está aguardando Juan. En cuanto encuentra un rato libre, Raimundo nos instala en una habitación de una de sus casas que funcionan como anexos de la pensión.

            Buena ducha, cura del pie y a comer al restaurante Olimpia que queda justo al lado del Bar de Raimundo que no sirve comidas.

            Por la tarde nos hacemos una buena siesta. Después nos acercamos a una tienda para comprar el desayuno y almuerzo de mañana. La tarde se está volviendo fea. No creo que tarde mucho en llover. Mientras nos encontramos cenando en el Olimpia, comienza a caer agua con persistencia. Hacía falta.

            Es hora de retirarse que mañana nos espera una etapa que debe ser dura. Y es que la montaña comienza en serio.

            Buenas noches y hasta mañana.

 

El Monasterio de San Marcos.-

San Marcos a vista de pájaro

            Es una de las obras maestras del estilo plateresco español. Fue encargado por los Reyes Católicos al maestro Pedro de Larrea para la orden de caballeros y frailes de Santiago, y en su ejecución intervinieron Martín de Villarreal y Juan de Orozco. Sede en su día de la Orden de Santiago, prisión donde penó Francisco de Quevedo, cuartel militar y, hoy hotel de lujo.
El balcón central de la fachada es obra barroca posterior. En toda la fachada abunda la típica decoración de medallones, en los que se representa tanto a personajes del mundo clásico como coetáneos de la construcción

            La parte situada entre el pórtico central y el río fue realizada en el siglo XVIII por Juan de Rivero y Martín Susniego, con tan extraordinaria fidelidad a la terminada anteriormente que da la sensación de ser obra de una misma época.

            La iglesia se concluyó en 1531 y fue consagrada diez años más tarde; consta de una amplia nave cubierta con estrelladas bóvedas de crucería. En la portada de la iglesia hay dos relieves de la Crucifixión y el Descendimiento, el primero de Juan de Orozco y el segundo atribuible a Juan de Juni o a Juan de Angers. En el crucero se abren las puertas que conducen al claustro y a la sacristía, otra obra maestra de Juan de Badajoz. la sillería del coro fue concluida en 1542 por Guillén Doncel con la probable colaboración de Juan de Juni, al que habría que adjudicar todas las representaciones de los apóstoles y algunos santos.

            El convento alberga actualmente el Museo de León, con una amplia colección epigráfica, con objetos prehistóricos, clásicos, medievales y modernos de los períodos renacentista y barroco. Entre sus piezas sobresalen la gran ara de mármol consagrada a Diana y el mosaico de Hilas con las ninfas; la cruz mozárabe de Santiago de Peñalba, del siglo X; el Cristo de marfil del monasterio de Carrizo, de los siglos XI y XII; el retablo de San Marcelo, del XIV; la estatua de San Mateo y otras esculturas en relieve de Juan de Juni, del XVI; la estatua orante del obispo Quiñones de Guzmán, atribuida a Esteban Jordán; una cabeza de San Francisco, de Luis Salvador Carmona, del siglo XVIII; y cuadros de los siglos XV y XVI del maestro de Palanquinos, Bassano y otros. De la época romana quedan varias muestras de las antiguas Murallas, de planta rectangular, luego restauradas por Alfonso V y Alfonso IX sucesivamente.

Extraído de la web de "Fontún"
http://www.fontun.com/leon/arte/sanmarcos.php

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