Torre se San Nicolás desde el puente grande

6ª JORNADA

Miércoles, 7 de junio de 2006

Coca-Alcazarén

(por la Cañada Oriental Leonesa-Camino Viejo de Valladolid)

Parcial:21,6 km; Totales: 170,9 km; Restan: 611,4 Km

Tierra de Pinares

            Después de tomarnos unos batidos con bollería, nos disponemos a partir cuando son las 06:10 horas y todavía es de noche. Hace fresquito al paso por el “Puente Grande” sobre el Río Eresma pero es un frescor que se agradece. El “Puente Chico” es el que salva el Río Voltoya que es la salida de Coca hacia Villeguillo, el itinerario alternativo.

Coca desde la cañada amaneciendo

           Pasamos por la “Fuente de los cinco caños” con un yacimiento arqueológico contiguo y tomamos el desvío a la izquierda por donde nos incorporamos a la “Cañada oriental leonesa”. Comienza a amanecer. Nos tomamos unos minutos de tiempo para echar una última mirada a Coca que Pepe aprovecha, a pesar de la poca luz, para sacar unas fotos. Caminamos en completa soledad por la cañada real que discurre entre el río Eresma y los pinares. De vez en cuando algún conejo o liebre cruza como una exhalación la cañada asustados por nuestra presencia. Poco a poco vamos haciendo camino. Juan y Pepe van casi siempre adelantados, a mí me van molestando bastante las ampollas de mi pie derecho. A veces la cañada se interna algo en el pinar. Nos acordamos de las recomendaciones de Eulogio –vosotros seguir siempre recto entre el pinar y el río y no os perderéis-. Sabíamos que el tramo hasta la ermita estaba sin señalizar y eso crea a veces inseguridad como la que tuvimos al llegar a la altura del acceso al nuevo embalse donde confluyenr varias pistas, pero al final encontramos la correcta que se introduce en el pinar pero manteniendo la enfilación norte. Un poco antes de llegar a la Ermita de Sacedón llama la atención una granja abandonada con muchas particiones enjauladas. Ya preguntaremos de qué se trata. Enseguida avistamos el techo de la Ermita entre los pinos que cada vez van tomando más frondosidad y a las 09:15 horas llegamos a su altura. Han sido 14 kilómetros desde Coca. Estamos en el límite provincial Segovia-Valladolid.

Pino de la Virgen de Sacedón

            Tomamos asiento alrededor de una de las mesas dispuestas en un área de esparcimiento entre hermosos ejemplares de pinos piñoneros. Buen sitio para almorzar. Además existe una fuente en las cercanías por la que mana agua abundante muy fresca que vierte sobre una balsita donde muy bien se pueden refrescar los pies. Mientras almorzamos pasan tres muchachas que se dirigen a la fuente y vuelven por donde han llegado sin cruzar palabra alguna con nosotros. Quizá nuestras pintas no les han infundido mucha confianza. Nosotros seguimos a lo nuestro que son unos buenos bocadillos de embutido y queso. Al poco rato aparece un señor de edad. Este sí que se acerca con ganas de conversación. Se trata de Teodoro Herrera, vecino del cercano pueblo de Pedrajas de San Esteban (3 km), villa piñonera por excelencia, enclavada en el centro neurálgico de la comarca Tierra de Pinares, quizá el pueblo más importante de España dedicado a la industria del piñón. Viene muy a menudo andando, -es un paseo saludable y al mismo tiempo agradable –nos dice-. Resulta que el Sr. Teodoro es un pionero de la moderna industria del piñón. De la nada y con el sacrificio de la familia convirtió una economía de subsistencia cuyos ingresos provenían del trabajo de piñero y venta o trueque posterior del piñón a sacos, en una gran empresa familiar dedicada a la producción integral del piñón. Nos explica por encima el proceso:

Hasta hace no muchos años todo el trabajo era manual. Desde las tradicionales subastas de las piñas , la recogida de las mismas del 30 de noviembre hasta mediados de marzo–abril desarrollada por los piñeros que encaramados en la base de las copas, con sus largas varas terminadas en un gancho curvo (gorguz), enganchaban las piñas para tirarlas al suelo, la tendida de las piñas en parvas sobre las eras para que se abrieran al sol, la movida de las piñas a fuerza de paladas para dejar caer los piñones, el barrido de los suelos con escobas mojadas para separar las piñas de los piñones, el cribado para separar el piñón y la cáscara menuda de la gorda, las lavazas para separar los piñones vacíos y cáscara menuda de los “piñones prietos” (los buenos) que van al fondo y lavarlos para eliminar el tizne, el cascado del piñón con mazos de madera sobre una piedra plana o las cascadoras de rodillos movidos manualmente por manivela, y por último las hábiles manos de las mondadoras para dejar el piñón blanco sin su cáscara.

Ermita de la Virgen de Sacedón

Pasaron esos tiempos de penuria, y hoy en día, todo ese laborioso proceso se hace mecánicamente. Nos habla de los malos tiempos de la posguerra. Pero el que quería trabajar –nos dice muy convencido- trabajo no faltaba. Y qué razón tiene!! Los cien millones de pesetas que ha donado a sus hijos, serán más que suficientes para que la saga de los Herrero con su industria perdure en el tiempo. -El otro día llegó un peregrino extraviado a Pedrajas, su destino era Alcazarén. Llegó reventado. Lo encontré tan mal que me ofrecí a llevarle en coche-.

Se queda con nosotros hasta que terminamos el almuerzo y luego nos acompaña hasta el desvío del cortafuegos que se dirige a Alcazarén por el “Camino Viejo de Coca”. A un kilómetro está la carretera de Olmedo-Pedrajas. La cruzan y ya verán las flechas amarillas, que les llevará directamente a Alcazarén –nos informa con la seguridad de quien conoce el terreno el bueno de D. Teodoro-. Es una pena que no vengan a Pedrajas –agrega- les habría mostrado la fábrica. Le agradecemos sinceramente su compañía y continuamos nuestro Camino. El sol comienza a hacerse notar.

A 1 km del desvío cruzamos la carretera de Pedrajas, continuando por una pista que se interna en el pinar. Aquí comienza la señalización con flechas amarillas y de sendero de pequeño recorrido. Estamos deseando llegar pues el calor se va haciendo agobiante y eso que son todavía las 11:00 horas. Parece mentira que a pesar de la sombra proporcionada por los pinos la sensación de calor se incremente tanto hasta el punto de que nos hace sudar a conciencia. Un gamo despavorido, se cruza a nuestro paso velozmente. Juan está nervioso. No aguanta más y “mete la directa” perdiéndole de vista en poco tiempo. Pepe se acomoda a mi ritmo de marcha. Pasamos ante un hermoso trigal cuyas espigas parecen van a reventar. Alcazarén se está haciendo de rogar. Lo peor de todo es que al ir entre pinos no tenemos referencia alguna.

2 Km para llegar a Alcazarén

El pinar da paso a campo descubierto. Ya tenemos Alcazarén a la vista. Son unos 2 km lo que nos queda. Pasamos ante una bifurcación donde se emplaza, junto a un viejo carro y entre los dos caminos, un hermoso mojón. Nos indica que tomemos la pista de la derecha.

Por fin llegamos a Alcazarén, encontrando a Juan a la entrada del pueblo charlando con unos albañiles. Nos dirigimos a la Plaza Mayor. El Ayuntamiento está abierto pero no hay nadie. Deben haber salido a almorzar. Despojados de las mochilas y demás bártulos, esperamos pacientemente la llegada de algún funcionario que media hora después aparece. No debe haber mucha faena en el Ayuntamiento. Es una chica muy amable que nos sella las credenciales y nos ofrece pernoctar en el Albergue acondicionado en la Ermita del Santo Cristo del Humilladero. Le agradecemos su atención pero Paco nos tiene reservado otro Albergue más confortable.

Al llegar al Bar Pepín lo encontramos cerrado, es su día de descanso. Vaya por Dios!!. Entramos en el Bar Real, unas casas más adelante, donde nos sentamos a descansar y tomarnos unas cervezas mientras esperamos a Paco que estará al llegar. Charlamos con la propietaria, muy atenta. No hay posibilidad de comer allí. Ya veremos lo que dice Paco que aparece a la una menos cuarto.

Abside de la Iglesia de San Pedro

Después de los saludos de rigor nos dirigimos a la casa de Carlos un buen amigo peregrino y socio de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Valladolid (AJOVA). Nos pone su casa a nuestra entera disposición. Hospitalidad de lujo que agradecemos. Tal como corren los tiempos, es difícil encontrar a alguien que te deje la casa sin conocerte bien. Nos aseamos y preparamos una buena colada en la lavadora.

Con el coche de Paco, nos acercamos a Pedrajas a comer. Mira por donde vamos a conocer el pueblo. Tal como nos informó el Sr, Teodoro, se “huele” a piñón desde la primera casa de Pedrajas. Hace un calor insoportable. Paco nos lleva al restaurante Casa Roberto. Aparte de este restaurante hay varios más en el pueblo. Se nota que corre el dinero. Nos atiende el mismo Roberto. Pedimos, unos lentejas y otros judías y de segundo todos a una, lengua estofada. Hacía tiempo que no probaba tan exquisito manjar. Paco nos habla del evento jacobeo del pasado fin de semana en Valladolid al que acudieron José Antonio de la Riera, Moncho Trigo, Resti y Begoña entre otros. Arturo les preparó en Puente Duero un sabroso guiso de carne de cordero con patatas. Ha quedado bastante para vosotros –nos dice Paco- que mañana podréis comer. Arturo es especialista en este guiso. Roberto se porta muy bien con nosotros. Tengo ganas de hacer el Camino –nos dice- pero hay que encontrar un hueco. Le comentamos el encuentro con el Sr. Teodoro en la Ermita de Sacedón. Pues debe estar al llegar –nos dice- suele venir todas las tardes a tomar el café y echar la partida. A la salida le vemos en una mesa echando la partida. Se alegra mucho de vernos.

Ermita del Cristo del Humilladero

Paco nos devuelve al Albergue de lujo y nos despedimos hasta mañana. Ah.. ya se me olvidaba… he encargado el “Flectomín”, lo tendréis a vuestra disposición en la farmacia de Puente Duero. Qué buena persona es el amigo Paco!! Su rostro rematado con una canosa y recortada barba, lo dice todo.

Una vez recogida la colada y tendida en el patio donde a buen seguro, con el calor que hace, se secará pronto, nos echamos la siesta en espera de que el sol decline.

A las 20:30 horas salimos. No hay nada abierto. En los dos bares de la carretera no tienen nada que darnos para cenar. El único restaurante abierto es “El Puente” que está a kilómetro y medio yendo por la pista por donde se entra al pueblo si se escoge el itinerario de Villeguillo. Nos apetece una buena ensalada, así que no hay mas remedio que hacer un pequeño esfuerzo que para mí no es tan pequeño pues las ampollas me siguen molestando a pesar de la cura que me ha practicado Pepe.

A la salida del pueblo pasamos por la Ermita del Santo Cristo del Humilladero y en menos de media hora llegamos al restaurante que está situado en la carretera antes de cruzar el puente sobre el río Eresma.

Nos preparan unas copiosas ensaladas, es más que suficiente. La propietaria muy atenta nos proporciona leche, cola-cao y bollería para el desayuno de mañana.

Ya con la noche encima regresamos por donde hemos venido.

Y a dormir. A ver si con un poco de suerte se me secan las ampollas. Me enchufo el respirador y mientras concilio el sueño repaso con regocijo las vivencias de la jornada. Para ser una etapa que se suponía tranquila, menudo ajetreo hemos tenido. Vaya manera de vivirla!!.

Buenas noches y hasta mañana.

 

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