Castillo de Coca

5ª JORNADA

Martes, 6 de junio de 2006

Santa María la Real de Nieva-Coca

Parcial:22,5 km; Totales: 149,3 km; Restan:633,0 km

            Como va siendo la tónica en este Camino, y gracias al respirador, duermo de un tirón. A las 05:00 horas nos levantamos y después de una buena ducha estamos saliendo del Hostal cuando son las 06:00 horas y todavía reina la oscuridad absoluta. Hoy tendremos que esperar a llegar Nava de Asunción para desayunar.

Alumbrados con la linterna vamos siguiendo las señales por el centro del pueblo hasta salir de la carretera a la altura de la Plaza de Toros. Creo que una flecha nos confunde y perdemos la calzada a Nieva pues sin saber como, aparecemos en medio de un solar sin traza alguna de camino. Así que sin pensarlo dos veces, a la carretera en dirección a Nieva que se encuentra a 2 km. Comienza a clarear.

"... nos internamos en un pinar..."

Los canturreos de Juan, que no cesan, nos animan. En media hora llegamos a Nieva que atravesamos por una calle colindante a la carretera. Justo antes de cruzar el Arroyo Valisa el Camino se desvía por una cañada que sale a la derecha en dirección a una pinada. A unos 100 metros se cruza el arroyo y 1 km más allá entre campos de cereal nos internamos en el pinar que no dejaremos en casi seis kilómetros. El camino es arenoso y por lo tanto incómodo de andar. A Pepe le llama la atención el proceso de “sangrado” de la resina de los pinos que a través de unas sajaduras practicadas en el tronco se vierte en unos tiestos adosados al mismo. Los pinos resineros no se ven en la zona de Levante. Juan de vez en cuando toma la directa y se separa algo de nosotros. A veces Pepe le acompaña. Yo sigo a mi ritmo lento y constante sin preocuparme lo más mínimo de esas demostraciones esporádicas de velocidad. Tengo asumido que al Camino no se viene a competir.

Extracción de la resina

            Por fin salimos a campo descubierto. Andamos entre unas plantaciones de remolacha. Llevamos la vía férrea a nuestra derecha a unos 200 metros. Al fondo ya se divisa la población de Nava de Asunción a la que llegamos a las 09:00 horas.

            Preguntamos a un vecino por la pastelería de Margarita con el fin de transmitir los saludos de Ramón, pero a estas horas tempranas todavía hay pocos establecimientos abiertos. Así que a buscar un bar donde almorzar, que encontramos en la Plaza del Obispo frente a la Fuente. Hay dos bares y optamos por el Bar “Pilón”. Tranquilamente nos despachamos unos bocadillos “mojados” con unas cervezas. Aceptable.

            Todavía nos quedan 10 kilómetros largos para llegar a Coca y el calor arrecia por momentos. Así que apurando los cafés y sin mas demora, partimos por la calle principal hacia la Ermita del Santo Cristo que está a la salida del pueblo hacia Navas de Oro.

A unos metros de la Ermita, se deja la carretera tomando una pista a la izquierda que nos llevará directamente a los cañones del Río Eresma debiendo atravesar la línea del AVE (en construcción) por un paso inferior. Caminamos entre campos de labor hasta las cercanías del río cubiertas de pinar.

Entre pinares hacia Coca

            Al llegar a la ribera alta del río se tuerca a la izquierda y sin perder de vista su curso, enfilamos nuestros pasos entre los pinares hacia Coca recreándonos en el silencioso paisaje que nos rodea. Pero los 5 km que nos quedan se nos hacen eternos, culpa de ello la tiene el sol que comienza a calentar lo suyo. Juan se adelanta de nuevo.

A unos 800 metros de Coca, Pepe y yo paramos junto a una granja en busca de agua para refrescarnos y beber sin compasión. No hay problema. El granjero se muestra muy dispuesto a ayudarnos. –Ya solo os queda 1 km escaso para llegar, enseguida veréis las almenas del castillo.

Tanto a Pepe como a mí, porque Juan ha pasado de largo, nos sienta el agua de perlas. En un cuarto de hora llegamos a la puerta del Albergue donde nos está esperando Juan. Son las 11:30 horas, la hora más temprana de rendir etapa hasta el momento.

            El Albergue de Peregrinos se encuentra en una casita en la salida de Coca hacia el puente sobre el Río Eresma. Dos chicas del pueblo y un capataz se encuentran en plena faena de pintura. Está todo revuelto pero ya nos arreglaremos como podamos aunque habrá que dormir con la ventana abierta, hay mucho olor a pintura y aguarrás. Juan y Pepe se van al centro a sellar las credenciales. Yo prefiero quedarme, parece mentira que aunque la etapa no ha sido muy larga me encuentro bastante cansado. He sudado mucho. Debe ser el calor húmedo y pegajoso de los pinares. Como puedo me doy una ducha con agua fría, no hay otra cosa, y me arreglo un poco. Observo que me ha salido la primera ampolla en el pie derecho. La pincharé mas tarde.

Sala de Plenos del Ayuntamiento

            Reaparecen después de un buen rato Juan y Pepe con muestras de gran regocijo. El dueño del Bar Cauca les ha atendido de maravilla, les ha entregado las llaves del Albergue e incluso les ha invitado a unas cervezas y en el Ayuntamiento, que decir, todo han sido facilidades. La Sala de Plenos –me dicen- es una obra de arte. Les han dicho que en el restaurante “La Muralla” se come muy bien. Pero hace un calor impresionante. Menos mal que hemos dejado de andar a mediodía.

            Una vez que Juan y Pepe se arreglan nos acercamos al restaurante recomendado que está pasando la muralla muy cerca de donde se encuentra el famoso castillo. Tras pasar por el Ayuntamiento y el Bar Cauca, llegamos a la muralla medieval de la que se conservan en muy buen estado unos 200 metros de lienzo. La traspasamos por la Puerta de la Villa. A nuestra derecha se puede ver muy cerca el castillo y al frente localizamos el restaurante “La Muralla”.

            Todavía es algo temprano para comer, son todavía la una y media pero pronto abrirán el comedor. Nos atiende Eulogio, el propietario del restaurante, un conversador nato. Yo me pido una sopa castellana y Juan y Pepe unos revueltos seguidos para todos de unas chuletillas de cordero lechal. Muy bien. Le preguntamos a Eulogio por el recorrido de mañana. Yo os recomiendo –nos responde- que vayáis por la cañada real que discurre por la margen derecha del Río Eresma, es más agradecido que el que va por Villeguillo, a pesar de que no encontrareis ningún núcleo urbano. Además ganareis un par de kilómetros. Parte de la “Fuente de los 5 caños”, está señalizado por lo que no tiene pérdida. Lo tendremos en cuenta –le contestamos muy agradecidos por su información-.

            Volvemos al Albergue para echarnos unas siestecilla. El calor es insoportable en el exterior. No se ve a nadie por la calle. Deben hacer por lo menos 40º a la sombra. Pero en el albergue se está muy bien.

La Muralla

            A las 17:00 horas nos levantamos. Queremos hacer un recorrido turístico por el pueblo. En primer lugar nos acercamos a la farmacia a comprar “Flectomín”, unos sobres de sales minerales muy apropiadas cuando se suda mucho pero, como era de esperar, no lo tenían. Se lo encargaremos a Paco de Valladolid cuando le llamemos. No obstante, Pepe aprovecha para reponer algo el botiquín, creo que con estos calores alguien necesitará una cura improvisada. Acto seguido marchamos al Castillo. Una fortaleza de construcción robusta en ladrillo que impresiona. Rodeada de un profundo foso nos parece totalmente inexpugnable. Gastamos nuestro tiempo en rendir visita a sus diversas dependencias abiertas al público. Pepe no se cansa de hacer fotos desde todos los ángulos. Mientras le esperamos en el paseo frente al castillo, telefoneamos a Paco de Valladolid. Nos dice que le esperemos en el Bar Pepín de Alcazarén y que encarguemos comida.

            Como queda tiempo para la cena, nos acercamos al Bar Cauca a tomarnos unas cervezas y charlar con el propietario, ferviente admirador de los peregrinos aunque lamentablemente no pasan muchos por estos andurriales. Compramos en un supermercado algo para el desayuno y almuerzo de mañana y unas bombillas para alumbrarnos por la noche y un Libro del Peregrino para el Albergue. Después nos dirigimos al restaurante “La Muralla” con la intención de cenarnos unas ensaladas bien colmadas como nos gustan a los tres.

            Durante la espera, Eulogio insiste en el itinerario propuesto por él para la etapa de mañana. Antes de cruzar la carretera de Pedrajas, -nos dice- encontrareis la Ermita de Sacedón donde podéis aprovechar para descansar y almorzar.

Creo que nos está convenciendo y que al final le haremos caso. Eulogio se esmera en contarnos algo de la historia de Coca, la antigua Cauca romana. Por él nos enteramos que convivían en la localidad hasta tres comunidades bien dispares: cristianos, judíos y mudéjares. En la Puerta de la Villa, abierta en la muralla medieval y por la que ya habréis pasado -nos informa-, confluían tres calles que se dirigían hacia las iglesias de María la Mayor, San Nicolás, y S. Adrián. Solo permanece intacta la primera. De la segunda solo queda la torre y la tercera ha desaparecido totalmente. Por otra parte, el castillo de Coca es una de las fortalezas más espectaculares de España. De estilo gótico-mudéjar, este castillo militar está considerado el prototipo de castillo señorial castellano del siglo XV. Ha sido restaurado por la Consejería de Agricultura y Ganadería, que lo utiliza como Escuela Hogar de Capataces Forestales. En cuanto a los alrededores, aparte de las vegas de los ríos Eresma y Voltoya, Coca se encuentra rodeada por un inmenso bosque de pinos resineros que al salir del término municipal se transforman en piñoneros. Le escuchamos con atención agradeciéndole su valiosa información y allí mismo en una de las mesas junto a la barra del bar nos tomamos nuestra deseada y opípara ensalada mixta, suficiente para dormir placenteramente.

Para concluir la jornada nos vamos dando un paseo hacia las afueras del pueblo para investigar la salida de mañana. Descendemos hasta el puente sobre el río Eresma cuyas riberas se encuentran cubiertas de una espesa vegetación. Cruzado el puente localizamos a la izquierda de la carretera la famosa Fuente de los “Cinco caños” desde donde efectivamente sale una pista que se va abriendo poco a poco de la carretera. La tarde va languideciendo. Desde ese privilegiado lugar contemplamos el conjunto del pueblo con la Torre de San Nicolás como referencia mas destacada desde nuestra posición, envuelta en un cielo teñido con ribetes anaranjados. Una visión que va a ser difícil que olvidemos.

Oscurece por momentos, debemos regresar. De vuelta hacia el Albergue, Juan y Pepe se paran a la entrada del pueblo a conversar con unos vecinos. Ya es noche cerrada y me encuentro bastante cansado, hoy el calor ha podido conmigo y para más “inri”, la ampolla me molesta, así que marcho solo al Albergue que sigan ellos hablando cuanto quieran. Son las 22:30 horas, buena hora para acostarse. Mañana será otro día.

Buenas noche y hasta mañana.

 

Castillo de Coca.-

 

El castillo de Coca se encuentra sobre una zona llana en el extremo occidental de la población del mismo nombre, la antigua Cauca romana, a 34 kilómetros de Segovia, en la confluencia de los ríos Eresma y Voltoya.

 

Fue construido en el año 1453 por el ilustre obispo de Ávila, don Alonso de Fonseca, bajo la dirección del arquitecto Alí Caro. A su muerte la obra fue continuada por su hermano.

 En el año 1462, en la población de Coca funcionaba una ceca de emisión de moneda castellana y portuguesa que servía para pagar la mano de obra que intervino en la construcción de la fortaleza.

 

Estuvo a punto de ser demolido por los comuneros como venganza del incendio de Medina del Campo ordenado por el obispo Fonseca.

 

 

Se asienta en una zona llana que busca su altura y defensa por medio de un ancho y profundo foso de 560 metros de perímetro, que se salva por un puente fijo. Es el mejor foso de Castilla.

 

El conjunto está formado por dos recintos, uno exterior con función defensiva, y otro interior con torres en las esquinas.

 

Se accede al castillo a través de una puerta defendida por dos gigantescos cubos de ladrillo. El almenado es doble y está completo. La barrera posee hermosas torres que le dan aspecto de fortaleza.

 

La torre del homenaje es de planta cuadrada y conserva todos los pisos que tuvo. Destacan la bóveda de ladrillo de la primera planta y las almenas de ladrillo de la azotea. También conserva las escaleras de acceso de caracol con altos peldaños de ladrillo. Su altura es impresionante y se conserva como en el siglo XV.

 

Las dependencias se disponen en torno a un patio de armas, que fue antaño de una suntuosidad verdaderamente regia, constituido por una doble galería de columnas de mármol de orden corintio, y con los pisos y paredes cubiertos de azulejos y yeserías. Este patio fue brutalmente deshecho en 1828 por Faustino Ruíz, Administrador de la Casa Ducal de Alba que, al objeto de aprovechar el valor de aquella magnífica columnata la echó a tierra, vendiendo cada columna a 40 pesetas. Actualmente este patio está reconstruido y tiene dos plantas con galerías. En la parte baja los arcos descansan sobre pilastras de ladrillo con basas de piedra.

 

En el castillo hay una mazmorra con un único agujero en el techo, para evitar que los presos escaparan.

 

Es un castillo militar de estilo gótico-mudéjar realizado en tapial y recubierto con ladrillo de color rosa, material empleado por los alarifes musulmanes. El conjunto está adornado con una rica decoración hispano-árabe, destacando las combinaciones de ladrillos, lacerías y temas geométricos, cuyos restos todavía pueden observarse.

La Torre de San Nicolás.-

 

Fue construida en el siglo XII a imitación de un minarete islámico. Es lo que queda de la iglesia del mismo nombre derrumbada a finales el XVIII. Su construcción es de mampostería y ladrillo, con planta cuadrada. En su mitad inferior tiene cinco pisos de arquillos ciegos, mientras que en la parte superior podemos ver cuatro pisos de ventanas abiertas en el muro.

Actualmente es un mirador desde el que puede observarse, tan sólo a unos metros del profundo tajo del Eresma, tanto el casco urbano como la densísima capa vegetal que rodea a Coca.

Atrás Adelante

Tabla de contenido