3ª JORNADA

Domingo, 4 de junio de 2006

Cercedilla-Segovia

Parcial:31,1 km; Totales: 94,6 km; Restan:687,7 km

            A las seis en punto suena el despertador, léase Juan, que toca diana. Pero hemos dormido de maravilla y no nos cuesta nada levantarnos. Además hoy va a ser una etapa larga y hay que madrugar. Después de desayunar allí mismo, me acerco a la Estación de tren para buscar a mi hermano Luis que nos va  acompañar en la etapa de hoy.

Las Dehesas

            A las siete menos cuarto iniciamos los cuatro el fuerte repecho hacia Las Dehesas (3 km). El día está despuntando y el ambiente bastante frío aconseja abrigarse adecuadamente. Miro a mi hermano y observo que su mochila además de ser miniatura va medio vacía, vamos, como los peregrinos con coche de apoyo. Abusando de la confianza, le endoso el respirador y la cantimplora de agua. Menudo peso me he quitado de encima!!. Primero pasamos por el Centro de Información del Valle de la Fuenfría y poco después por delante de Casa Cirilo en pleno centro de Las Dehesas. Quien te ha visto y quien te ve!!. –No se os ocurra entrar a tomar nada-nos decía ayer el “hermano”- pegan unas clavadas de cuidado. Por supuesto que le hicimos caso.

            A la zona de aparcamiento llegamos tras unos 50 minutos de marcha. Cruzamos la valla que impide el paso de turismos y el puente del Descalzo sobre un arroyo que confluye aguas abajo con el río de la Venta, cuyo curso sigue la calzada. Cerca del puente está situada la Fuente de la Salud, buen sitio para avituallarse de agua si no se ha hecho antes. Tras franquear una segunda valla comienza la subida propiamente dicha por la “calzada romana”. Poco a poco vamos remontando la ladera de las Berceas por la Calzada Romana entre bellos ejemplares de pinos albares, dicen que la calzada fue construida en el siglo I en tiempos del emperador Vespasiano para unir Titulcia, pueblo del sur de Madrid cercano a Aranjuez, con Segovia y Valladolid.. Las piedras que forman el pavimento están muy desprendidas lo que dificulta la marcha. Llegamos a un falso llano desde donde vemos a la izquierda el “Chalet Peñalara”, antiguo albergue totalmente abandonado, junto a la pradera de “Corralitos” donde nos tomamos un respiro. Se cruza el “Camino de la República” y de nuevo la calzada que se empina de lo lindo durante bastante rato, siguiendo ahora el curso del Arroyo de la Fuenfría. Ahora las señales que debemos seguir son puntos blancos en los troncos de los pinos que se alternan con las flechas amarillas. En el puente romano de Enmedio nos tomamos un segundo respiro mientras Pepe se dedica a tomar unas fotos. Tras cruzar el coqueto puente, viene una curva muy cerrada a la izquierda donde comienza la recta final, un exigente repecho que nos lleva directamente al Puerto de la Fuenfría, tras 2 horas de marcha.

Ultimo tramo de la Calzada romana

            En el Puerto, nos encontramos con una encrucijada de caminos que enlazan con diversas rutas verdes, (GR-10, la senda Smichd, la senda de los Cospes, etc.), pero la continuidad de la calzada no da lugar a dudas, hay que tomar la que está enfilada al norte. La silueta cónica del “Montón de Trigo” lo tenemos de frente a nuestra izquierda. La pista es buena para andar y además la pendiente de bajada es suave. Sobre las 09:45 horas llegamos a la “Fuente de la Reina” lugar apropiado para descansar y almorzar. Coincidimos con algunos ciclistas que paran a tomar aire. Vienen de Valsain, lugar escogido por muchos senderistas y ciclistas como salida de etapa para adentrarse en los pinares y subir al Puerto.

            A las 10:30 horas reanudamos la marcha. Aunque la temperatura ambiente ha aumentado todavía es pronto para desprenderse de ropa de abrigo.

El "Montón de trigo" desde el Camino

Enseguida la pista enlaza con otra asfaltada que viene de nuestra derecha, y un poco mas adelante, se cruza la Pradera de la Venta. A unos 700 metros se sale de la pista asfaltada por otra de tierra que rodea el Cerro de la Camorca con su torre de vigilancia en la cima. Al borde de la pista, encontramos un manantial por el que brota poco agua.

A unos 4 km se llega a una explanada donde se apilan troncos de pinos y se cruza una pista asfaltada que por la derecha se dirige a Valsain. Nosotros dudamos en una bifurcación. No advertimos señal alguna y optamos por el camino de la izquierda que se nota mas pisado. Por el camino seguimos descendiendo bastante pero de señales nada de nada. Llegamos a unos prados de pasto. Ya vamos totalmente desorientados. Perdemos toda traza y seguimos descendiendo hacia una vaguada. Ya llegaremos a alguna parte. Cuando estamos más desesperados aparecen unos excursionistas, deben ser los únicos que hay hoy por la sierra. Vienen huyendo de una vaca que ha salido corriendo tras ellos. No será que el amigo “Santi” la ha lanzado para que se produzca el feliz encuentro? No me extrañaría. Ellos son conocedores del terreno. Han salido de Valsain y se encuentran retornando. Nos dicen que vamos totalmente perdidos si queremos ir por la calzada romana a Segovia. Vamos con ellos que tienen que cruzar la calzada donde retomaremos el Camino. Menos mal. Estamos salvados. La pérdida nos ha ocasionado un retraso de casi dos horas con los correspondientes  kilómetros de propina para agregar a los muchos de la etapa. Esto nos servirá para fijarnos bien en cruces y bifurcaciones. Gracias amigo “Santi”.

Una vez recuperado el Camino en una gran pradera donde pastan a sus anchas unos hermosos caballos, continuamos descendiendo a campo descubierto. Llegamos a una altura donde los espacios se abren por completo. La sequedad de la meseta castellana se nos muestra en toda su extensión y crudeza. No tenemos más remedio que pensar en lo que nos espera por delante. A lo lejos ya podemos adivinar la ciudad de Segovia. La senda continúa hacia la derecha bordeando el Cerro de Matabueyes por su cara oeste. Juan no lo piensa y se lanza campo a través ladera abajo en busca de un camino perfectamente visible ya en el inicio de la gran llanura. Mi hermano Luis y yo continuamos por la senda hasta que vemos una fuente-abrevadero donde paramos para refrescarnos y avituallarnos de agua. El agua bastante fría mana en abundancia. Por la ladera continúan bajando Juan y Pepe. Una vez repuesta la sed y frescos nos lanzamos también ladera abajo al encuentro de los compañeros lo que se produce en la Fuente de San Pedro por la que ya no mana tanta agua. Ya estamos en la llanura. Un descanso no viene mal pues aun nos quedan unos 10 km a pleno sol para llegar. Nos tomamos unos sobres de Flectomín para recuperar sales y unas frutas.

El páramo segoviano

Reanudamos la marcha por la cañada, son las 14:00 horas, todavía nos quedan casi dos horas de calor, En un puente sobre la nueva línea férrea del AVE en construcción, Juan hace una llamada a la Residencia de los Carmelitas anunciando que estamos al llegar. Lamentablemente le dicen que está todo completo a pesar de que hace unos días le habían dicho que no tendríamos problema alguno. Qué le vamos a hacer!!. Probaremos en la Pensión Aragón. Llamamos y nos dicen que nos esperan sobre las 16:00 horas. Por lo menos, el tema de alojamiento lo tenemos asegurado.

Los kilómetros que nos quedan se nos hacen muy pesados y es que las piernas van notando la etapa. A Juan le vienen recuerdos de la película “Lawrence de Arabia” y es que parece que estamos atravesando el desierto. Vaya contrastes de terrenos!! Llegamos muy cansados a la entrada de Segovia que debemos atravesar completamente, unos dos kilómetros de callejeo. En una fuente pública nos refrescamos, lo necesitamos. Llegamos a la Plaza de Azoguejo donde se sitúa el famoso Acueducto y por la concurrida Calle Real nos plantamos en la Plaza Mayor.

La Pensión Aragón está ubicada en la misma Plaza Mayor. Es una casa muy vieja que parece mantenerse a duras penas pues hasta el piso ha tomado una inquietante inclinación. No obstante, estamos tan cansados que aceptamos la habitación de cuatro camas que nos asigna la dueña. Son 12 € más 1 € si queremos ducharnos –nos informa la dueña. Es curioso que cobre hasta por ducharse. La buena señora, una enjuta cincuentona, es una “pesetera” de muy señor mío.

Nos despedimos de mi hermano Luis, agradeciéndole su compañía. El debe tomar aún el tren de cercanías para retornar a Cercedilla donde ha dejado el coche.

Una vez aseados nos tumbamos para descansar el cuerpo y piernas que lo necesitan más que la comida, las campanadas del reloj del cercano Ayuntamiento son buenas acompañantes para caer en el más profundo sopor.

Sobre las seis y media salimos a patear la ciudad. En primer lugar nos acercamos a la soberbia Catedral de tardío estilo gótico, la “dama de las catedrales” la llaman, donde nos sellan las credenciales y aprovechamos para rendirla una visita.

La silueta de "La mujer muerta" al fondo

Sentados en una de las terrazas de la Plaza Mayor nos tomamos un helado. Hay mucho ambiente. Contentado el cuerpo nos disponemos a visitar un poco la ciudad. Como no podía ser de otra manera, bajamos por la calle Real hacia el Acueducto. Durante la bajada vamos contemplando los monumentos por los que vamos pasando. En primer lugar el Convento del Corpus Christi en la plazuela homónima. Un poco más abajo tenemos a nuestra izquierda la Iglesia de San Martín con su plaza presidida por la estatua del comunero Juan Bravo, y en uno de sus lados el Torreón de los Lozoya. Seguimos descendiendo llegando a un ensanchamiento. A la izquierda se ubica el Teatro Cervantes y frente a él, un mirador desde donde se puede contemplar una bella panorámica de la Sierra de Guadarrama con la silueta de la “Mujer muerta” como referencia mas visible. A la derecha el famoso restaurante “Casa Duque” fundado en el año 1895. Seguimos nuestro pausado caminar hasta desembocar en la Plaza del Azoguejo donde está el famoso “Acueducto Romano”, el símbolo de Segovia por antonomasia, construido en el siglo I conservándose en su totalidad con sus 728 metros y 127 arcos. En una esquina de la plaza se ubica otro de los más renombrados restaurantes castellanos, “Casa Cándido”, inaugurado nada más ni nada menos en el año 1786 y que podría denominarse el pórtico real de la cocina castellana con su plato estrella, el cochinillo hecho al horno de leña, degustado por la mayoría de los turistas. Nos tomamos nuestro tiempo admirando el acueducto que a estas horas vespertinas adquiere unas tonalidades especiales. Bandadas de estorninos se entretienen volando entre sus arcos pasando alternativamente de la Plaza del Azoguejo a la de Artillería.

Volvemos sobre nuestros pasos. Desde el mirador frente al Teatro Cervantes damos un último vistazo a la sierra de Guadarrama rodeada de un halo anaranjado. Buena ocasión para hacernos una foto con el fondo de la “Mujer muerta”. Vamos en busca de la salida de mañana. Al otro lado de la Plaza del Ayuntamiento se encuentra la Plaza de San Esteban, con su iglesia, famosa torre y el Palacio Episcopal. Allí espero a Juan y Pepe que van a investigar la salida por la Puerta de Santiago. Después de localizarla nos reagrupamos y vamos en busca de un restaurante donde cenar. Preguntamos a unos vecinos que nos recomiendan el Mesón de las Cuevas cercano a donde nos encontramos. Es un poco pronto pero los estómagos nos reclaman su ración diaria. La comida bien pera algo cara. Y es que hay que convencerse que Segovia es una ciudad turística.

Como estamos cansados no viene a cuento seguir deambulando por la calle en un ambiente que se va tornando cada vez más frío. Comienza a oscurecer, es la hora de la retirada a nuestra modesta pensión.

Buenas noches y hasta mañana.

 

Catedral de Segovia.

        La Catedral de Segovia es de las construcciones góticas más tardías de España, erigida en pleno siglo XVI (1525-1577), cuando el resto de Europa se sumergía en la arquitectura renacentista.

        Se la conoce como la "Dama de las catedrales" y fue trazada por Juan Gil de Hontañón, no pudo acabar éste la obra y la termino su hijo Rodrigo Gil de Hontañón, habiéndola dirigido entre ambos el maestro García de Cubillas. Sus últimas capillas, pentagonales en semicírculo, las acabó Juan Magaguren, quien en 1615 cerraba las últimas bóvedas del crucero.

        Destaca su airosa y elevada torre, la puerta herreriana de San Frutos y el interior limpio y armonioso de tres naves, crucero y cabecera con girola, todo cubierto con bóvedas de crucería.

        El interior del templo muestra una gran unidad de estilo (salvo en la cúpula de Brizuela, 1630) y es sobrio en ornamentación. Levanta sus bóvedas a 33 metros de altitud y mide de anchura 50 metros y de longitud 105

        El claustro obra primorosa de Juan Guas pertenece a la anterior catedral. Es gótico del siglo XV y destacan sus ventanales con tracerías caladas.

        El coro se limita por delante con una gran verja que forjó en 1729 Antonio Elorza. La sillería fue traída de la antigua catedral y completada en el año 1790 por un discípulo de Vasco de la Zarza.

        El altar mayor se ve rodeado en semicírculo por siete capillas absidales de la girola y lucen buenos retablos, pinturas, esculturas y sepulcros de varias épocas, estilos y autores. La sacristía y su antesacristía se adornan con buenos cuadros y esplendida cajonera, rica orfebrería y bien surtido relicario.

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