Negros nubarrones entre El Burgo Ranero y Reliegos

27ª Jornada

Domingo, 24 de abril de 2005

Sahagún - Reliegos

Parcial 32 Km; Total 742,5 Km; A Santiago: 332,5 Km

Tarde borrascosa

       Duermo como un bendito. El descanso ha bastado para terminar de secar mi ampolla. Hoy sí que hago un buen desayuno en el bar del Hostal. Cuando salgo al exterior me doy cuenta de que el frío no termina de dejarme. A mayor abundancia, unos feos nubarrones hacia el oeste no hacen presagiar nada bueno. Como va siendo habitual hay que enfundarse la “braga” y los guantes. Por las calles casi solitarias del casco antiguo y después de atravesar la Plaza de Santiago me voy aproximando al Arco de San Benito. Solo me tropiezo con algunos jóvenes que por su aspecto no pueden negar que han pasado la noche de juerga. Salgo de Sahagún por el milenario Puente del Canto, franqueando seguidamente la hermosa chopera que dio origen a la leyenda de las lanzas cristianas que incrustadas en la pradera florecieron tras la batalla librada entre el rey moro Aigolando y Carlomagno y en la que perecieron mas de 40.000 combatientes.

       En casi una hora de camino llego a la altura de Calzada del Coto junto a la autovía. En este punto se puede optar por dos itinerarios. El que sigue al frente por un andadero y el que cruzando la autovía y atravesando el pueblo discurre por la Vía Traiana, calzada romana que unía Calzada del Coto con Mansilla de las Mulas pasando por Calzadilla de los Hermanillos.

Ermita de la Virgen de los Perales

Me decido por el primer itinerario que por un cómodo andadero me deja en Bercianos en una hora, después de pasar por la ermita de la Virgen de los Perales. Allí me tomo un respiro y aprovecho para tomarme un té en el bar del hostal. Dos horas más de plácido caminar por terreno completamente llano hasta la localidad de El Burgo Ranero, son las 12:30 horas. Me dirijo al Bar “El Peregrino” frente al Albergue. Los dueños son viejos conocidos. Con la reforma practicada, el local parece más amplio. La barra está al completo de clientela. El propietario muy atento me hace pasar a una sala contigua que ha habilitado como de descanso y me invita a una tapa de callos con una cerveza que me saben a gloria.

       Al poco tiempo aparece el inglés Chris que me acompaña en la comida. Me comenta que ha coincidido con la peregrina Sofía de Barcelona que viene por detrás. A las 15:00 horas, después de haber reposado un poco la comida, reanudo el Camino en solitario. Chris se va a quedar un rato más.

       Al poco tiempo de salir tengo que enfundarme el chubasquero porque comienza a llover. El cielo se va cubriendo por momentos de negros nubarrones que dan un aspecto tenebroso al páramo que debo recorrer. Unos peregrinos de pacotilla me alcanzan. Poco después aparece un “Audi” que marcha a una velocidad impropia dando a entender que es un coche de apoyo. Efectivamente se detiene cuando llega a la altura de los caminantes y después de intercambiar unas palabras se adelanta a ellos. Comienzan las culebrinas entre las nubes y a escucharse los truenos. Parece que me estoy metiendo en la boca del lobo. Observo como los falsos peregrinos lo piensan mejor y se introducen en el coche de apoyo que de inmediato gira 180º retornando hacia El Burgo. Curiosa forma de entender el peregrinaje.

       Así que de nuevo en la soledad más absoluta, bajo un cielo negro vomitando rayos y centellas que imponen e infunden pavor al más atrevido de los mortales. Cae un fuerte chaparrón que afortunadamente no dura mucho, dando paso a algunos rayos solares que se asoman tímidamente entre las nubes. Parece que la tormenta se va desplazando hacia el sur. Estamos salvados.

       Ese trayecto entre El Burgo Ranero y Reliegos siempre se me atraganta. Un poco retirado a mi izquierda aparece en el horizonte el pueblo de Villarmarcos, poco después paso junto un pequeño aeródromo y más adelante el cruce de la carretera que se dirige al pueblo por la izquierda y un camino de tierra por la derecha que lleva al antiguo apeadero del tren por donde pasa el itinerario alternativo.

       Dos kilómetros mas allá llego a la confluencia con la vía férrea. Observo como han desviado el Camino para evitar el peligroso paso de nivel sin barreras. Ahora se atraviesa las vías por un paso inferior. Ha sido una reforma digna de elogio.

       El pié izquierdo comienza a molestarme. Vaya por Dios!! Esperemos que el dolor no vaya a más. Estoy deseando llegar.

       A las seis menos cinco hago mi entrada en Reliegos dirigiéndome directamente al Albergue. Casi pisándome los talones aparece Chris. Hago el número 18 de los registrados en el Albergue el día de hoy.

       Después de una buena ducha me dirijo al bar donde formo tertulia con el portugués Pedro, Chris y dos peregrinos italianos de Brescia. Como es domingo el bar está a rebosar de parroquianos. Poco a poco voy contactando con nuevos peregrinos haciendo que mi Camino vaya adquiriendo vida propia.

       Al caer la noche, el frío acompañado del viento vuelve a hacer acto de presencia, así que al concluir la cena lo mejor es retirarse a descansar.

       Buenas noches y hasta mañana.

Carrión de los Condes-Sahagún Reliegos-León
Inicio