29ª Jornada

Martes, 26 de abril de 2005

León-San Martín del Camino

Parcial 24 Km; Total 791,5 Km; A Santiago: 283,5 Km

El páramo leonés

Duermo de un tirón. Qué albergue mas estupendo!! Aunque la próxima vez que pase por León, prometo pernoctar en las Carbajalas. Los peregrinos italianos de Brescia han dormido en la misma habitación. Se levantan los primeros. Yo lo hago a las 07:15 horas. Me acerco al bar de costumbre en la Avenida Fernández Ladreda muy próximo al Albergue, donde desayuno a gusto. Presiento un día soleado. Los casi 8 km de horripilante autovía hasta la Virgen del Camino transcurren sin pena ni gloria. En la vaguada que hay pasado la localidad, un baturrillo de indicaciones que lo único que producen es poner al peregrino en un brete. Siguiendo la máxima de “más vale camino conocido que bueno por conocer”, me inclino por el camino habitual. Un poco más adelante ya me puedo desprender del polar. Gracias a Dios el tiempo me permite ir en camiseta. La primera vez desde Zaragoza y es que el calor del sol comienza a hacerse notar. A pesar de la aridez del páramo, camino a gusto, pletórico de fuerzas y concentrado en mis pensamientos. Casi sin darme cuenta, me pasan dos pseudos-peregrinos con unas mochilas de pacotilla más frescos que una lechuga.

Paso por la carretera Valverde de la Virgen y San Miguel del Camino donde llaman la atención los nidos de cigüeñas que han encontrado su acomodo en los huecos de la espadaña de la iglesia.

A partir de San Miguel del Camino se deja la carretera y se toma un camino que se pierde en la distancia a través del páramo. Son 8 km de soledad absoluta que a veces se atragantan. Recibo una llamada de mi hija Esther que se encarga de reservarme un billete de avión para regresar a casa desde Santiago que calculo será para el día 9 de mayo. Aprovecho la inmensa soledad para contactar con mi esposa y dar señales de vida. En mitad del páramo nuevas indicaciones de albergues, algunas tachadas y retachadas. Es una vergüenza. Pasada la gasolinera, a la entrada de Villadangos del Páramo están construyendo un complejo industrial. Hago mi entrada en la localidad a las 12:30 horas casi sin enterarme, dirigiéndome directamente al Bar “Libertad” donde me tomo un aperitivo mientras espero la hora de la comida.

Elijo ente los platos del socorrido menú del peregrino, guisado de patatas con costillejas y trucha a la Navarra. Muy acertado.

A las 14:00 horas reanudo el Camino recorriendo con extrema placidez los 3 km que restan hasta San Martín del Camino y a las 15:00 horas llego al Albergue. Allí se encuentran ya unas burgalesas (madre, tía y dos hijas) y un vasco mayor, tomando el sol en el jardín. Una de las jóvenes incluso se ha desprendido de ropa y toma el sol como si estuviera en la playa, lo cual alegra la vista. Me dicen que tome posesión de la litera yo mismo, pues la hospitalera tardará en llegar.

Después de ducharme y hacer la colada me acomodo en una silla del jardín donde se está verdaderamente bien.

Al poco rato aparece el portugués Pedro con una nueva incorporación, se trata de un “Brad Pitt” del Camino, un dandy gaditano de nombre Igor. Enseguida se le adivinan sus intenciones respecto a una de las jóvenes, aunque me da la impresión que va a tener que currárselo con más dificultad de la que espera porque ellas aparentan estar muy resabiadas.

Llega la hospitalera Rosario a la que reconozco del Albergue de Villadangos. Hace dos meses que gestiona el Albergue de San Martín que el Ayuntamiento ha ofrecido en contrata. Me chismorrea que el propietario del otro albergue de la localidad es un “pirata” porque no cuenta con los permisos pertinentes.

Transcurre la soleada tarde en amena tertulia, solo interrumpida por la aparición a media tarde de unos peregrinos franceses que llegan reventados después de muchos kilómetros perdidos en mitad de la nada. Resulta que siguiendo una de las indicaciones de la confusa señalización a la salida de la Virgen del Camino, se han perdido y gracias a su intuición han conseguido llegar hasta aquí, rematando la etapa como quien dice campo a través. Estoy seguro que no serán los últimos a los que les ocurra.

Acercándonos a las postrimerías de la jornada la temperatura experimenta un descenso apreciable. Llega la hora de aproximarse al centro para cenar alguna cosa. Elijo el Bar “El Cubano” donde soy el único comensal. Cena ligera aceptable.

Antes de las 22:00 horas me encuentro encamado protegido con una manta. No acabo de conciliar el sueño cuando se queda el albergue a oscuras, parece ser que el automático se ha desactivado. Hay que llamar a la hospitalera para volver a la normalidad. El albergue parece mantenerse por la mano de Dios.

Buenas noches y hasta mañana.

Reliegos-León San Martín del Camino-Astorga
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