Al fondo Santo Domingo de la Calzada

20ª Jornada
Domingo, 17 de abril de 200

Azofra-Belorado

Parcial 38 Km; Total 540 Km; A Santiago: 535 Km

El ecuador de mi Camino

      Parece que el tiempo ha ido a mejor pero en las primeras horas de la mañana hace frío. Me enfundo como va siendo habitual el polar, "braga" y guantes, (qué buen servicio me están prestando!!) y me acerco al Bar Sevilla para desayunar. El bar está lleno de peregrinos guiris que se afanan por consumir sus especiales desayunos. Indudablemente, no voy a ir solo.

      Son las nueve menos cuarto cuando paso por la Fuente de los Romeros siguiendo mi Camino. He descansado muy bien y esto el cuerpo lo agradece.

      La lluvia caída ha producido su efecto negativo en las pistas que se encuentran bastante embarradas. Pronto rebaso el famoso rollo jurisdiccional hoy convertido en crucero hasta cruzar la comarcal que nos llevaría a San Millán de la Cogolla donde radican los famosos monasterios de Suso y Yuso, cuna de la lengua castellana y adonde los peregrinos medievales solían desviarse. Lentamente voy ascenciendo entre verdes trigales beneficiados por el agua, hasta alcanzar las lomas de la Degollada. Compruebo con pesar que lo que antes era un maravilloso encinar, la civilización moderna y la especulación ha convertido en un campo de golf apoderándose de las encinas y tragándose la pista por donde iba el Camino de toda la vida. Ahora hay que efectuar un rodeo a la urbanización de chalets construida sobre terrenos recalificados al amparo del campo de golf y que nos obliga a llegar a las puertas de Ciriñuela para luego retornar hasta Cirueña y poder tomar la pista que sale a la izquierda de la carretera. Un rodeo inútil que espero se corrija cuando finalicen las obras.

Catedral de Sto. Domingo de la Calzada

      Al tomar la pista solo me quedan seis kilómetros para llegar a Santo Domingo. Tras unas ondulaciones iniciales del terreno, la pista emprende en linea recta un largo y suave descenso.

      Al pasar por el lugar donde me falló una rodilla durante mi primer Camino que me obligó a abandonar, me vienen los recuerdos de tan fatídico día que coincidió precisamente con el día después del salvaje atentado a las Torres Gemelas.

      Son la doce menos cuarto cuando hago mi entrada en Santo Domingo de la Calzada. En este lugar, la vida de eremita del polifacético Santo no fue óbice para que prestase tanta ayuda y beneficios al Camino y los peregrinos.

      Es hora de hacer un receso y tomar algo sólido, el estómago lo está pidiendo. Así que me dirijo al Bar Dados donde me tomo una tapa de su afamada tortilla y otra de champiñones y setas a la plancha que me dejan el cuerpo dispuesto para reanudar el Camino.

Cruz de los Valientes (estaba)

      A lo largo de la Calle Mayor, salgo de Santo Domingo por el puente construido por el Santo que franquea el río Oja. El cielo se está nublando por momentos y comienza a lloviznar. Después de unos cinco kilómetros de andadero que transcurre pegado a la carretera, me voy alejando de ella por una loma donde debería estar la Cruz de los Valientes. Digo debería porque lo que vieron mis ojos fue simplemente el sitio. La gran cruz de madera brilla por su ausencia. Quiero pensar que posiblemente esté en dique seco. En su lugar han formado en el suelo una cruz con piedras de granito. Hago una foto para dejar constancia.

En el puentecillo a la salida de Grañón

     Una vez descendida la loma, se llega a un río donde junto al puentecillo han colocado un gran panel identificando al Camino ampliado con dibujos de los monumentos representativos más próximos.

      Por Grañón paso de largo. Me encuentro con fortaleza suficiente para tirar adelante hasta Belorado.

      En el límite provincial, la Junta de Castilla y León ha emplazado un gran cartel con la ruta y pueblos por donde transita el Camino dentro de esa Comunidad Autónoma. Los espacios se abren y el verde del incipiente cereal se pierde en la lejanía. Me percato de un peregrino extranjero, se encuentra recostado en medio de un trigal, no sé si se ha enterado de mi presencia. Me da la impresión que está medio dormido. Después de tomar unas fotos sigo mi Camino.

Límite provincial

      Al llegar a Redecilla, hago un receso junto a la fuente frente al albergue e iglesia y aprovecho para cambiarme de calcetines y airear un poco los piés que poco a poco van acusando los kilómetros.

      Me restan 12 km de etapa. Declino el paso por Viloria, cuna de Santo Domingo, lo que me obliga a marchar durante un pequeño tramo por el arcén de la peligrosa carretera. Asumo el riesgo en beneficio del ahorro kilométrico. De todas formas, ya entré en el pueblo en mis anteriores Caminos.

      Paso tras paso voy acercándome a Belorado atravesando las pequeñas localidades casi abandonadas de Castildelgado y Villamayor. Me encuentro en el ecuador de mi Camino. Los cinco últimos kilómetros se me hacen eternos y finalmente a las siete estoy entrando en Belorado. Llego muy cansado deseando darme una buena ducha y reposar.

      Me dirijo al albergue "Cuatro Cantones" donde tengo que esperar un rato a que llegue el hospitalero-propietario que me asigna una habitación para mí solo. Al final he tenido suerte.

      Después de una buena ducha que me deja nuevo, salgo en busca del Restaurante "Picias" de tan buenos recuerdos, pero está cerrado por obras. Qué pena!!. Mientras tanto recibo una llamada del amigo Juan Luis, compañero durante parte de mi primer y segundo Camino que me anuncia que estará en Burgos para recibirme. Aprovecho también para dar señales de vida a los míos.

      Al final entro en el Restaurante "Boulevard" de la Plaza Mayor donde hago una buena cena rodeado de muchos peregrinos, la mayoría de ellos guiris.

      Ya con la noche encima, me retiro al Albergue. No es cuestión de seguir martirizando los pies. Creo que tienen derecho a un merecido descanso.

      Buenas noches y hasta mañana.

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