Embalse de Belesar

37ª Jornada

Jueves, 5 de mayo de 2005

Portomarín-Palas do Rei

Parcial 25 Km; Total 1007 Km; A Santiago: 68 Km

El grupo del sevillano

Hoy es el turno de los españoles para tocar diana. A las seis comienza el zafarrancho de combate. Parece que el que más y el que menos, tiene prisa por llegar. Las jóvenes que dormían en las camas cercanas, no han aguantado mis ronquidos o mejor dicho al coro de roncadores, que de todo ha habido en la viña del Señor, y han salido al pasillo a dormir sobre unos sillones. El revuelo que se ha formado unido al crujir de las bolsas de plástico obliga a levantarse.

A las 07:00 horas ya estoy desayunando con José Angel el sevillano y su grupo formado por un maestro murciano José Antonio, su paisano Pencho, Vicente el valenciano, y una pareja francesa y a las 07:30 horas me encuentro descendiendo por la calle principal de Portomarín al encuentro de la carretera. Cruzo el puente sobre uno de los ramales del embalse que han acondicionado para el paso de peregrinos que me lleva a un hermoso bosque. La pista inicia una fuerte subida. Entre carballos, castaños y mucha vegetación formando un túnel sobre el camino, se marcha a gusto a pesar de la severa pendiente. Se disfruta caminando por tan bellos paisajes.

Al salir al asfalto a la altura de una fábrica de cerámica, comienzan los andaderos que van alternando los márgenes de la carretera. El grupo del sevillano me alcanza y rebasa y en un área de descanso, un kilómetro antes de llegar a Gonzar, nos reagrupamos. Parece que forman un grupo bien avenido al que se ha incorporado Pedro el portugués. Dejo atrás Gónzar y cuatro kilómetros más allá Hospital de la Cruz donde está el albergue de Ventas de Narón. Aunque me duele algo la pierna, es un dolor soportable. Parece ser que el tratamiento va surtiendo efecto.

Llega una encrucijada de carreteras pero la señalización no da lugar a confusión. Aunque luce el sol, sopla con fuerza un viento helado que te penetra en los huesos. Todo el recorrido discurre en ascenso suave buscando los Altos de Ligonde. Llevo un ritmo bajo debido a que el dolor de la pierna comienza a manifestarse aunque, todo hay que decirlo, se hace soportable. En el poblado de Ventas de Narón dejo atrás al grupo del sevillano que hace un receso para almorzar.

Poco después los Altos de Ligonde desde donde se contempla un hermoso panorama de valles entrecruzados, el propio Ligonde, el crucero de Lameiro donde unos “guiris” no paran de hacer fotos, Lameiro, Eirexe…. Los kilómetros pasan y comienzan a notarse aunque no tengo más remedio que congratularme por haber podido llegar hasta aquí. Quien lo hubiera pensado cuando me recogió hecho polvo, el hospitalero de Ponferrada en la bajada a Triacastela!!

5 km antes de llegar a Palas, entro en el barLa Calzada” en pleno Camino donde me tomo un descanso. Aprovecho para tomarme medio bocadillo de jamón. La propietaria se queja. Me chismorrea que desde Ventas de Narón, han abierto muchos bares, alguno de ellos sin papeles y la verdad es que no hay negocio para todos. No es justo –concluye- que los que pagamos los impuestos seamos los perdedores.

Paisaje en los Altos del Rosario

Reemprendo la marcha a un paso mas corto. Qué helado sopla el viento!!. Hay que abrigarse bien con la “braga” y los guantes. Vienen después los Altos del Rosario desde donde en buenas condiciones meteorológicas se puede observar el Monte Sacro cerca de Santiago. Y tras caminar un rato por un andadero paralelo a la carretera llega un desvío a la izquierda hacia el polideportivo pasado el cual, se desciende hasta Palas do Rei por la Iglesia de San Tirso.

Son las 13:45 horas cuando entro en el Bar de Curro a pedir habitación. Estoy deseando quitarme las botas y descansar los pies.

Después del aseo y la unción de la pierna mala con el gel, bajo al bar para comer. De menú, unas ricas lentejas y carne guisada con patatas fritas en abundancia, como a los gallegos les gusta ponerlas. Más que suficiente para reponer energías.

Me echo la siesta hasta las 18:30 horas. Recibo una llamada de Juan Calvo. Se encuentra en El Toboso, tierra de andanzas de Don Quijote. Son muy duras las etapas del Camino de Levante –me dice- calor, calor y calor. Y por aquí con la bufanda. Qué contraste de Caminos!! Nos deseamos mutuamente “Buen Camino”. Me vuelvo a dar gel en la pierna y me tomo el anti-inflamatorio y a la calle bien abrigado. Me acerco al albergue para sellar la credencial. En el Libro de Registro reparo en el nombre de Stephano que ha sido el primero en llegar. No debería andar muy lejos. Ya en la calle me tropiezo con el grupo del sevillano que se dirigen a una pulpería a tomar algo. Me voy con ellos y cambio impresiones con Pedro y José Angel. Con el frío que hace no es cuestión de estar deambulando por las calles. Así que me retiro al Bar de Curro donde después de cenar un calientito caldo gallego, subo a la habitación a dormir. Mis pies me lo van a agradecer. Antes de acostarme, telefoneo a la pensión “La Rua” de Arzúa y Hospederia “Ramos” de Santiago para reservar habitación. Hay que ir preparándose para la llegada.

Buenas noches y hasta mañana.

Sarria-Portomarín Palas do Rei-Arzua
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