Valle del Valcarce

34ª Jornada

Domingo, 1 de mayo de 2005

Trabadelo-O Cebreiro

Parcial 21 Km; Total 924 Km; A Santiago: 151 Km

Ascenso desesperado

Me despierto a las 06:45 horas. Enseguida me doy cuenta que el dolor de la pierna no ha desaparecido. Ahora puedo asegurar sin lugar a dudas que se trata de una tendinitis. Ya veremos como se presenta la jornada. Hago un buen desayuno en el bar del hostal que por lo menos me proporcione suficientes fuerzas para comenzar una de las etapas que mas temor causa a los peregrinos y haciendo de tripas corazón salgo al exterior. Si Dios lo quiere, esta noche dormiré en Galicia.

Observo que el tiempo ha experimentado un giro de 180º. Miro al cielo, veo unos nubarrones que no hacen presagiar nada bueno y además corre una brisa fresca que molesta bastante. Encomendándome a Dios y al Apóstol emprendo la marcha hacia el andadero protegido de la antigua carretera que sube a Piedrafita. Varios peregrinos caminan cerca de mí. Llego a La Portela donde termina el andadero y el Camino toma la dirección del valle del Valcarce cuyo río acompaña al peregrino en su descenso. Es una preciosidad de valle, en el que abundan hermosos ejemplares de castaños y robles. De momento se va ascendiendo con suavidad. Las nubes siguen dominando el horizonte formando cuerpo y barruntando tormenta.

Viaductos de Ruitelán

Ambasmestas, y después de pasar bajo un imponente viaducto de la nueva autovía, Vega de Valcarce. El dolor en la pierna se acrecienta con la marcha pero hago el propósito de seguir adelante. Ruitelán y los dos espectaculares viaductos formando curva que salvan el valle homónimo y 2 km más arriba el desvío a Herrerías. Poco a poco me voy adentrando en lo mas salvaje del valle. Paso el puentecillo de piedra enmohecida sobre el río y en las últimas casas de Herrerías encuentro un bar abierto. Buen momento para ganar nuevos bríos antes de iniciar la inminente ascensión.

En el bar coincido con Carlos, un peregrino que vive en León con el que ayer también coincidí en Trabadelo. Es todo un veterano del Camino. Según me cuenta, son 12 los Caminos realizados. Mientras nos comemos unos suculentos bocadillos de tortilla hacemos una pasada a nuestras respectivas experiencias. Aparecen los peregrinos aragoneses. El de la lesión en el pie va preocupado, cree que se trata de un esguince. Estamos arreglados!!

Pasado Ruitelán

Toca emprender la subida que comienza con unas rampas muy exigentes. El dolor yendo a más por momentos lo que me obliga a parar repetidas veces. Sufro lo indecible en los fuertes repechos antes de llegar a La Faba con la lengua fuera. Quedan unos 2 km de subida, entre extensas praderías, hasta el poblado de Laguna de Castilla, último pueblo de León donde llego como Dios me da a entender. No tengo mas remedio que hacer un receso junto a la fuente donde me tomo un respiro mientras saboreo una naranja. Poco después aparecen los aragoneses con paso cansino. Llegan sedientos. Les advierto que en mi primer Camino bebí agua de la fuente y agarré una gastroenteritis de caballo. Y es que hay mucho ganado suelto cerca. No recomiendo a nadie beber agua de las fuentes naturales en la provincia de León.

Reanudo el Camino que ahora discurre por terreno de falsos llanos. Y el dolor sigue ahí martirizándome cuerpo y alma. Un cuarto de hora después, alcanzo el mojón indicativo del límite autonómico. Por fin estoy en Galicia. Solo faltan 152 km para llegar a Santiago. “Pecata minuta” en comparación con lo que llevo caminado. Ultreia peregrino!!. Me prometo a mí mismo que el dolor no será capaz de vencer mi mente. Apretando los dientes con rabia continúo adelante por sendas más cómodas. Menos mal que la lluvia me ha respetado. Pero las nubes amenazadoras siguen preparándose para la tormenta.

A trancas y barrancas consigo llegar a la carretera haciendo la entrada por las empedradas callejuelas de O Cebreiro, un poblado encantador donde todavía siguen en pie típicas pallozas de reminiscencias celtas. Es la una de la tarde.

Todavía me queda humor para colocarme junto al contenedor de basura verde que se ve por la “webcam” del Albergue para que Loli pueda comprobar que sigo entero. Todavía no le he dicho nada de la probable tendinitis.

Mientras me acerco al albergue, se detiene a mi lado un taxi con las burgalesas que conocí en San Martín del Camino. Han evitado la subida al Cebreiro. Cada cual hace su Camino!!.

Después de una buena ducha y untarme las zonas doloridas con la pomada, me aproximo a uno de los bares-restaurantes para comer. Me cruzo con el alemán Stephano que llega derrengado y en zapatillas. Buen chico!! También está pasando lo suyo.-¡¡Bienvenido peregrino!!- le animo- mientras le señalo el albergue.

En el restaurante ya se encuentran las burgalesas comiendo. Al poco rato aparece Germán el bilbaíno que toma asiento en mi mesa. Durante la comida conversamos de Bilbao. Cuánto tiempo sin ir por allí!! Al decirle mi profesión me contesta que conoce a muchos marinos del País Vasco. Ha estado trabajando para la Aseguradora MAPFRE. Buen peregrino que supo vencer a tiempo su padecimiento y ya casi tiene logrado su objetivo.

De vuelta al albergue me encuentro a Emilio de Orán que ha salido de Pereje con un argentino a las 05:20 horas. Qué forma de madrugar!! Pienso que de noche se debe disfrutar muy poco del Camino.

Necesito descansar para poder reanudar la marcha mañana. Así que toca una buena siesta. Mientras tanto en el exterior el cielo se ha terminado de entoldar de nubes grises y comienza a llover con fuerza. De buena me he librado!! Debe hacer frío porque la calefacción está encendida.

Recibo la llamada de Juan Calvo, un amigo peregrino que está haciendo el Camino de Levante. Se encuentra en Albacete donde ha llegado casi sin agua después de 40 km de etapa y 40ºC de temperatura ambiente. Menuda diferencia!!

Protegido con el chubasquero me acerco al primitivo templo de Santa María la Real, donde dicen que se produjo a principios del siglo XIV el “Milagro del Cebreiro”, para asistir a la misa del peregrino. Una misa muy especial. Le pido al Apóstol que se acuerde de mí y me ayude a soportar el dolor que ya difícilmente me va a dejar. Allí reposan en paz los restos mortales de Elías Valiña Sampedro, el que durante mucho tiempo fue su párroco y que tanto luchó por la recuperación del Camino de Santiago.

Sigue lloviendo sin parar. Me dirijo a la Venta Celta para cenar algo caliente pues siento mucho frío. Me desespero esperando que me sirvan. Se me hace tarde y llego al Albergue cuando está todo apagado. Procurando hacer el menor ruido posible, me envuelvo en el saco de dormir. Mi inquietud sigue siendo mi pierna izquierda cuya espinilla he notado rojiza y caliente. A ver como descanso.

Buenas noches y hasta mañana.

Ponferrada-Trabadelo O Cebreiro-Sarria
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