Crucero de Santo Toribio

30ª Jornada

Miércoles, 27 de abril de 2005

San Martín del Camino-Astorga

Parcial 24 Km; Total 815,5 Km; A Santiago: 259,5 Km

Un mes de Camino

A las siete menos cuarto me incorporo. Soy el segundo en hacerlo. No tenemos agua. Menos mal que la cisterna del w.c. está llena. De nuevo llamada a la hospitalera. Vaya con el Albergue!!. Deberá mejorar para mantenerse en activo. No hay mas remedio que comenzar la jornada sin lavarme y sin desayunar.

Después de unos 6 km de andadero paralelo a la carretera, se deja por una pista que se dirige a Hospital. A las 09:00 horas me encuentro atravesando el famoso puente sobre el río Orbigo entrando en un bar a la izquierda del Camino donde en principio me aseo antes de hacer un buen desayuno.

Atravieso la población de Hospital de Orbigo. Hace un día espléndido. Sobra el polar. Segundo día en camiseta. Es una gozada.

Descendiendo hacia San Justo de la Vera

A la salida de Hospital, me decido por el Camino corto que hacia la izquierda confluye con un andadero que discurre a la derecha de la N-120. Al llegar al cruce con el acceso a Estebáñez de la Calzada, hay que cruzar la carretera continuando por una antigua vía que sigue paralela a ella. Y a unos 4 km, justo donde existe una antigua curva mejorada por el nuevo trazado, se cruza ésta, saliendo por una pista a la salida de la curva y que en 5 minutos te deja ante el Crucero de Santo Toribio donde el espacio se abre. Magnífico mirador hacia las altas cumbres nevadas de los Montes de León. Es buen momento para descansar un rato, tomar fotografías y disfrutar del maravilloso panorama que desde esta terraza natural te permite contemplar como emergen entre el conjunto urbano de Astorga las agujas de la catedral y en primer término la localidad de San Justo de la Vera.

Después de unos 500 metros de fuerte descenso, la pista te deja de nuevo en la N-120 a la entrada de la población de San Justo que se debe atravesar por la carretera.

Durante la travesía coincido con un grupo de peregrinos italianos que han dormido en Hospital de Orbigo. Son del norte de Italia, precisamente donde residen tres de mis hermanas, buen motivo para conversar con uno de ellos durante los 3 km que nos separan de Astorga. Un poco antes de cruzar la vía férrea, nos sale al encuentro un muchacho invitándonos a visitar el nuevo albergue. Mala ubicación se han buscado.

Obviando las flechas, acompaño a los italianos por el centro de Astorga hasta la misma catedral donde me despido de ellos, dirigiéndome directamente al Albergue de Peregrinos de San Javier en la calle Porterías muy cerca de la catedral. El Albergue está ubicado en un viejo caserón muy bien acondicionado. Conmigo llegan dos peregrinas de León que se quejan del peso de sus mochilas, van a tener que desprenderse de algo. Van llegando nuevos peregrinos que completan el albergue. Cuando salgo para comer, aparecen los italianos de los que me había despedido pero solo desean sellar las credenciales, piensan continuar hasta Rabanal del Camino. Marcho con ellos hasta la catedral y les indico la dirección a seguir. Vaya manera de hacer el Camino. Solo andar y andar. Así van como van.

Me acerco al restaurante Serrano donde cubro el expediente con unos sabrosos platos del menú del peregrino que se merecen una buena siesta.

El albergue termina por llenarse. Entre los peregrinos están algunos viejos conocidos. Pedro el portugués y el dandy Igor, que van a lo suyo, léase ligar con las chicas. Me dicen que el inglés Chris se ha tomado un día de asueto en León. De Jordi el gerundense no se sabe nada. Aunque voy conociendo a gente, sigo sin terminar de conectar de manera regular. Pero esto no constituye un gran problema para mí. La mayoría de las veces es mejor marchar cada uno a su aire.

Por la tarde me acerco a la catedral donde asisto a una misa celebrada en inglés. Bella catedral la de Astorga, digna de una detallada visita. Es como la hermana pequeña de la catedral de León pero a mí me produce la sensación de ser más luminosa.

Acto seguido me entretengo en hacer un recorrido por las calles de la ciudad dirigiéndome al final a la Plaza Mayor donde me acomodo en una de las terrazas y saboreo una fresca cerveza bajo la atenta mirada desde lo alto de la fachada del Ayuntamiento de la pareja de autómatas maragatos Colás y la Colasa que esperan impacientes a que las manecillas del reloj marquen los cuartos, las medias y las horas para repicar la campana. Por otra parte, la plaza está muy concurrida con motivo de una vuelta ciclista que pasa por la localidad.

Después de disfrutar de una espléndida tarde y de cenar en el mismo restaurante donde comí, me retiro al albergue a descansar. Las leonesas están ya durmiendo y en la cama superior de mi litera, hace lo propio plácidamente un peregrino alemán. Espero no darle una mala noche.

Antes de dormirme caigo en la cuenta que ya llevo un mes desde que salí de mi casa, aunque en mi subconsciente me parezca ayer. Qué rápido pasan los días!, 0 mejor dicho, no seremos nosotros los que pasamos por los días?. Sin embargo está claro que son muchos los kilómetros recorridos y numerosas las emociones vividas.

Y lentamente voy cayendo entre los brazos de Morfeo.

Buenas noches y hasta mañana.

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