La Serra d'en Garcerán al amanecer desde el Alto de la Bandereta (820 m)

3ª Jornada
Miércoles, 30 de marzo de 2005

Serra d'en Garcerán - Catí

Parcial 34 Km; Total 80 Km; A Santiago: 995 Km

El "assagaor"

      Son las siete y media de la mañana cuando después de un buen desayuno en el bar del hostal y de protegerme debidamente, me dispongo a emprender la segunda etapa de mi Camino y es que a estas horas el helor del ambiente se hace notar.

      He dormido mejor que bien. Desayuno con los "hospitaleros" a los que tanto tengo que agradecer. Tere me da unas naranjas y me avitualla de agua. Debo despedirme aunque me cuesta, algún día tendré que corresponder a sus atenciones. Son las ocho menos cuarto y en el exterior el ambiente es frío pero voy bien pertrechado con mi polar, bufanda tubular, sombrero y guantes. Los vecinos del pueblo aun no han salido de sus casas, las calles están desiertas.

      Me dirijo hacia la salida dirección Los Rosildos. Hoy tendré que descender lo que subí ayer (unos 400 m), pero voy a ir por la carretera aunque haya un sendero alternativo muy interesante por la Roca del Figueral. La etapa es de las que sobrepasan los 30 km y sé que debo regular mis esfuerzos, no quisiera tener ningún percance, son muchos las etapas que me quedan.

      La carretera al principio da un rodeo al barranco que hay bajo el pueblo. Dejo atrás a la derecha la pista que enlaza con la ruta alternativa y en suave ascenso alcanzo a los 2,5 km el Coll de la Bandereta (825 m). Desde allí y mirando hacia donde vengo una panorámica de La Serra d'En Galcerán muy bonita que no tengo mas remedio que fotografiar, a mi derecha "la Roca" con unos cortados impresionantes (por ellos pasa la senda alternativa); al frente el paisaje se abre ofreciendo la zona más montañosa de Castellón con la silueta majestuosa del Penyagolosa al fondo; y casi en picado, la rambla de Carbonera, lugar adonde debo dirigirme.

      Sigo la carretera que va serpenteando y perdiendo altura. A esa hora el tráfico es inexistente. A unos 7 km desde La Serra, se llega a la carretera que une La Pobla con Vistavella pero unos 300 m antes tomo un desvío a mi derecha por una pista que tras cruzar un barranco me deja en la misma carretera pero más adelante con el fin de hacer una parada en el Bar Barreda, buen lugar para almorzar. Después del almuerzo y con un buen bocadillo en la mochila, reanudo la marcha. Aunque no hace tanto calor, la fresca brisa que corre aconseja no desprenderse de nada.

      Al poco rato retomo el Camino que va junto a la margen izquierda (la derecha en el sentido de mi marcha) de la amplia Rambla Carbonera donde siguen las flechas amarillas. Me encuentro en un Camino histórico, el que enlazaba Valencia con Monzón, que ya fue descrito en el siglo XVI y que constata Francesc Esteve i Gálvez en su libro "La Vía Romana de Dertosa a Saguntum" "A comienzos del siglo XVI el Camino de Valencia a Monzón iba por Nules, Villarreal, Borriol, La Pobla, y desde aquí a la venta la Pelejana, la venta de los Pujols, la venta de Segarra, a Catí, a Vallivana y a Morella". Este camino, con toda seguridad fue usado por el Rey Jaime I y su ejército.

      Voy remontando la rambla en completa soledad y después de cruzarla en tres ocasiones llego al puente de la carretera de Torre d'en Besora donde la rambla tiene una anchura respetable (unos 200 metros).

      A unos 2 km a mi derecha se encuentra la ermita de Sant Pau, rodeada de frondosa arboleda, sitio ideal para un descanso reparador, pero yo sigo adelante, aún muchos pasos me esperan para llegar a Catí.

      Después de deambular durante 1 km entre campos de almendros por diversas pistas debidamente señalizadas sobretodo en sus bifurcaciones, llego al centro de la rambla. Tengo que ir durante 1,5 km por ella marchando sobre los guijarros y procurando seguir los carriles marcados por los vehículos agrícolas. Es bastante incómodo pero no hay mas remedio si no se quiere ir por la carretera que discurre en paralelo por mi derecha. Cualquiera que me viera pensaría que hace ese tipo de aspecto tan raro por medio de la rambla. Pero creo que nadie tuvo que pensar nada porque la soledad seguía siendo la constante de la etapa.

      A unos 3 km desde el puente paso por el Mas de la Segarreta donde recibo como afectuoso saludo los ladridos enfurecidos de unos perros y 1,5 km después, paso por el Mas de la Segarra, en un lugar llamado "el Segarró". Allí mismo el puente de Vilar de Canes cruza la rambla y aprovecho para hacer una parada bajo el puente, descansar y comer unas almendras y una naranja. Sigue el airecillo fresco por lo que debo continuar abrigado.
Una vez cruzada la carretera, enlazo con una pista donde empieza, sin perder el camino de Valencia a Monzón, el azagador de Segarra "el Assagaor", que discurre por el valle.

      El camino se hace algo pesado y el viento continua fresco y racheado. Después de recorrer unos 6 km por "el assagaor", entre campos de cereal recién plantado, dehesas de pasto y carrascas, algún pinar y también mucho terreno baldío, llego a la ermita de la Nª Sra. del Pilar ( la Pilarica) donde pensaba parar a descansar y comer el bocadillo. Son las dos y cuarto. Pero un coche sospechoso con dos individuos dentro me hacen cancelar la parada prevista pues no me encuentro tranquilo allí. Pararé un poco mas adelante cuando pierda de vista el coche.

      Poco a poco voy alejándome de la "Pilarica", a mi izquierda la carretera y tras ella y como colgado de una ladera el Mas de Evaristo. Después de pasar un pozo con abrevadero, sigue el azagador junto a un murete de piedras llegando a una especie de barranco pero que sigue siendo el azagador en su estado mas primitivo. Hay que concentrarse e imaginar a la cantidad de ganado que ha pasado por ahí.

      A 1,5 km de la "Pilarica" se situa a la izquierda un segundo abrevadero con pozo bastante resguardado por lo que decido hacer ahí la parada para comer. Lo primero que hago es sacar agua con el pozal y refrescarme porque a pesar de que sigue un molesto viento frío, se suda y un poco de agua no viene mal al cuerpo. Una vez medianamente aseado, me tomo el bocadillo y una naranja. Y ya con nuevas energías abordo el último tramo del Camino.

      Viene ahora una zona donde el azagador parece que se pierde pero continua entre dos muretes de piedra por un terreno pedregoso y de difícil caminar que se alarga durante casi 1 km.. De nuevo se retoma la senda que gira en ángulo recto a la izquierda saliendo al encuentro de la carretera (9,5 km desde el Segarró).

      Continua el azagador, más bien una cañada, pegado a la izquierda de la carretera. Paso por delante de dos chozos de pastor construidos enteramente piedra sobre piedra incluso el techo y tras recorrer casi 2 km llego al Barranco de Galletá por donde camino unos 750 m hasta "tocar" de nuevo la carretera junto a un puente.

      El Camino que coincide en todo momento con el azagador continua cruzando la carretera por el lecho del barranco pero yo estoy bastante cansado y no tengo ganas de caminar sobre los incómodos guijarros. Así que decido continuar por el arcén de la carretera. De todas formas me quedan menos de 3 km para llegar a Catí y menos de 1 km para llegar al Camino Viejo.

      A 16 km desde el Segarró se llega a una carrasca a la derecha que es la referencia para seguir por el azagador que te deja en la antigua carretera confundiéndose con ella. Recibo la llamada animadora de Vicente de Torrevieja. Al fondo ya distingo el "Prigó" (crucero) situado a la entrada del pueblo y el anuncio de una fábrica de quesos. Me encuentro por fin en la población medieval de Catí. No en vano, mis piernas han acusado los 34 km recorridos cuando en el reloj de la iglesia resuenan las campanadas de las cinco de la tarde.

      Por la carretera, arteria principal del pueblo, me dirijo al centro, entrando en el Bar Borcho que está frente al Ayuntamiento, en los bajos de la Casa Miralles, donde había quedado con Miguel Angel, también peregrino y vecino del pueblo, que hace acto de presencia después de un rato (venía de Castellón). Se alegra mucho de verme y me recuerda que soy el primer peregrino que pasa por allí, -tenlo muy presente- me dice emocionado y es que él ha sido uno de valedores del trazado del Camino por el municipio. El mismo me acompaña al Ayuntamiento donde el Secretario me felicita y me estampa estupefacto el sello en la credencial.

      Como buen cicerone, Miguel Angel me da pelos y señales del pueblo situado a 660 metros de altitud en la zona media del Maestrazgo y donde entre otras edificaciones destaca su Lonja (Ayuntamiento), la Iglesia Parroquial de la Asunción cuya procedencia data del siglo XV, la casa Miralles (siglo XV) y las de los Alós y Font de Mora y la Fuente de San Vicente. Es famosa la romería que el primer domingo de mayo de cada año realizan a Sant Pere de Castellfort y que Miguel Angel nunca se pierde. En sus cercanías se encuentra el Balneario de l'Avellá famoso por las propiedades curativas de sus aguas sulfurosas y donde también existe una ermita y una planta embotelladora. Tuvo Catí tiempos de esplendor en el medioevo por su situación estratégica en la ruta de la lana. Después de oír sus interesantes explicaciones me retiro a la pensión para descansar un poco quedando para cenar en el mismo Bar Borcho.

       La cena que nos prepara la dueña del bar Isabel que a su vez es la cocinera, es un plato típico del lugar: Huevos revueltos con costillejas y de postre cuajada de la casa. Todo exquisito!. Hay que ver el contraste de la soledad que he sentido durante el Camino y la acogida tan calurosa que me ha proporcionado el pueblo. Es de agradecer. Durante la cena, Miguel Angel me presenta al Tío Vicent "el Ticlana", "patriarca" del pueblo y gran conocedor del "terreno" que ha tenido un papel fundamental en el trazado del Camino de Castellón. Recibo también la visita de Paco, cronista del pueblo que me hace una entrevista publicada días después en el periódico "Mediterráneo".

       Ha sido un día completo y me encuentro a gusto en tan buena compañía pero hay que retirarse a descansar, mañana la etapa será todavía mas exigente.

       Buenas noches y hasta mañana.

La Pobla Tornesa-Serra d'en Garcerán Catí-Morella
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