Santuario de la Balma

6ª Jornada
Sábado, 2 de abril de 2005

Sorita (Zorita)- Aguaviva

Parcial 21 Km; Total 156 Km; A Santiago: 919 Km

El Santuario de la Balma

      El día de hoy amanece encapotado y lluvioso. Después de entregar la llave a una de las rumanas, salgo al exterior. Son las nueve y está lloviendo por lo que es necesario ponerse el chubasquero. El bar está cerrado así que no hay mas remedio que dejar el desayuno para cuando llegue al "Santuario de la Balma" (1).

      Opto por hacer los casi tres km que me separan del Santuario por la carretera, con la lluvia no me fío del sendero cuyo trazado coincide en su mayor parte con el lecho del río.

      El paso del largo puente que cruza el río Bergantes es peligroso por su estrechez pero dada la hora y el día de la semana, el tráfico es casi inexistente.

Río Bergantes desde Sorita

      Cuando estoy atravesando la fértil vega del Bergantes, una caravana de coches me pasa. Qué raro, tanto coche!!. Sin darle mayor importancia sigo adelante bajo una insistente lluvia.

      Llego a la "Creu coberta" (2) (Cruz cubierta). En ese punto de la carretera está el desvío al Santuario. Hay que superar un repecho bastante fuerte para llegar. Antes de las diez me encuentro en la explanada/aparcamiento del Santuario/restaurante donde aún algunos coches están haciendo maniobras. Son los coches que había visto pasar. Ahora ya sé adonde se dirigían.

      En el bar/restaurante hay mucha actividad. Las mesas están totalmente ocupadas por los romeros, que dan buena cuenta del almuerzo. Según me dice José Barberán (el gerente), es una romería procedente de Villores que todos los años tiene lugar por estas fechas. Menuda romería!! Yo pensaba que se hacían andando. Aunque tampoco el día acompañaba. Pienso lo "cansado" que vendrán para comer con tanta avidez. Pero es un día de fiesta para ellos. Hay que mostrarse respetuoso.

      Sin preocuparme lo más mínimo, hago un buen desayuno y poco después aparecen Javier Vicente y Pepe, el secretario de la Asociación, que quieren aprovechar mi despedida de tierras castellonenses para pintar unas cuantas flechas amarillas. Pero nos tememos que el tiempo no está para ello. Javier Vicente saca del bolsillo una bolsa con los sellos de las ermitas y un tampón. Me lo había prometido. Tu primer sello de la credencial será el de la Ermita de Sant Jaume del Fadrell, - me había dicho por teléfono- deja un espacio para él. Así es como pude estampar el sello que el domingo pasado no fue posible hacerlo en la Ermita porque no lo tenían.

      Después de una charla distendida, llega la hora de la despedida. Como el Camino discurre por sendas de montaña algo difíciles y teniendo en cuenta el tiempo desapacible, se ofrecen a llevarme la mochila a Aguaviva. Y sin más nos despedimos, ahora sí, con el ULTREIA y BUEN CAMINO peregrino. Qué difícil se hace oír esas simples palabras por estos lares!!.

 

       Son las once cuando ligero de peso y provisto del chubasquero tomo la pista que sale justo enfrente de la "Cruz cubierta" camino a lo más recóndito de la Sierra de los Mojones.

      A 1 km aproximadamente llego a una masía abandonada y medio derruida con viñedo y un pequeño olivar. Allí la pista se bifurca. Siguiendo la señalización blanco-amarilla tomo la pista de la izquierda que se dirige al "Pico del Infierno" que es la dirección que no debo abandonar. Después de otro kilómetro y poco mas de ascenso ligero por una especie de desfiladero, encuentro una señalización vertical a mi derecha que indica de donde vengo "La Balma" y en oblicuo hacia el monte "Pico del Infierno". Dudo unos momentos porque no distingo traza alguna de senda hacia donde indica la señal pero no cabe duda que debo seguirla. Salgo de la pista remontando un talud y es cuando veo la senda, mas bien una trocha que apartándose poco a poco de la pista y en ascenso fuerte va ganando altura entre un frondoso pinar por la ladera del monte. Ha dejado de llover, menos mal, pero el cielo permanece encapotado. Hay una gran humedad en el ambiente. Los pinos exhalan un agradable aroma a mojado. Continuo en ascenso fijándome en las marcas del PR que ahora aprovecha los troncos de los pinos para visualizarse. La fuerte subida y la humedad producen enseguida su efecto en mi cuerpo que comienza a sudar de lo lindo. La sensación de soledad es total, solo rota a intervalos por el canto de los pájaros que parecen contentos por la lluvia caída, pues supone más comida para ellos. Alcanzo una primera loma y seguidamente otra donde se esparcen los restos de una antigua masía, pero aún no se trata de la cresta de la sierra que se me resiste. Alcanzo la cresta después de casi 5 km de subida desde que salí de la pista. Allí termina la provincia de Castellón. Encuentro una nueva pista que discurre por los límites provinciales de Castellón y Teruel. Son 7 km en total los que llevo recorridos desde que salí de La Balma.

      A unos 700 metros de caminar por esa pista que continua ascendiendo, encuentro otra señal vertical que indica de donde venimos "Santuario de la Balma" y otra hacia la izquierda que indica "Pico del Infierno". En este punto abandono las señales del PR, tengo que seguir recto todavía ascendiendo por la cresta de la sierra.

      A unos 3 km de caminar por los límites provinciales, llego a un punto conflictivo. Una bifurcación a la izquierda, otra a la derecha y otra que sigue al frente. Guiado por los apuntes que llevo de la que será "Guía del Camino de Castellón" que me facilitó el presidente de la Asociación, Javier Vicente, sigo al frente aún en cuesta hasta llegar a la altura de una torre de tendido eléctrico de alta tensión. El cielo sigue encapotado por lo que no tengo mas remedio que fiarme de las señales que vaya encontrando, entre una masa boscosa sobretodo de pinos que impiden distinguir horizonte alguno.

      Cerca de la torre de tendido eléctrico y sobre una gran roca que sobresale a modo de losa, veo casi recién pintada una gran flecha amarilla, menos mal que he dado con alguna señalización, ya estaba preocupado. Sigo en su dirección, encontrando brochazos amarillos por un sendero entre alto matorral y a intervalos nuevas flechas amarillas. Ahora la trocha va en descenso por un trazado sinuoso y complicado. Sigo confiando en las flechas, qué remedio cabe!!. Poco a poco voy perdiendo altura. La traza del camino a veces se pierde pero siempre encuentro algún punto amarillo en el que apoyarme. La bajada se hace muy pronunciada por una zona con grandes losas por las que puede suceder un resbalón en cualquier momento. Llamo a Javier Vicente. Me dice que ya tengo que estar cerca de la "Balsa nueva" que siga las marcas. Le remarco lo salvaje del terreno. Ya estás cerca -me contesta- piensa que dentro de poco estarás en Aguaviva. Sigo confiado. Allá abajo en el fondo del barranco distingo una pista, pienso que allí debe enlazar la trocha salvaje por donde pienso podría despeñarme en cualquier momento. Gracias a Dios y con bastante dificultad llego sano y salvo a la pista. Gracias amigo "Santi".

      Voy por la pista siguiendo el lecho del barranco, pero una circunstancia me mosquea, no veo flecha ni marca alguna. Desde que entré en la pista que se cerraba en la montaña por la izquierda, no he visto señal alguna. Un mal presagio circula por mi mente. Creo que me he perdido. Pero dónde?? Si es la única vía posible!!. He seguido las señales hasta llegar a la pista, es en ella donde las he perdido. De todas formas ya está hecho y no es cuestión de volver. Lo único que faltaba, remontar ese camino infame. Que sea lo que Dios quiera!!. Comienza a lloviznar. Vaya, otra vez el agua!!. Después de casi una hora por la pista pensando donde me llevaría, diviso a lo lejos una masía y plantaciones a su alrededor. Bueno, por lo menos me dirijo a zona civilizada. Pero conforme voy acercándome a la masía, el corazón me da casi un vuelco. No es esa "la masía abandonada y medio derruida con viñedo y un pequeño olivar" que me había encontrado en una bifurcación al inicio de la etapa?? Efectivamente, es la misma. Las flechas y señales me han llevado por otro camino, al sitio desde donde partí. He hecho un recorrido circular. Ironías del destino?? Como ha sido posible!! Con lo claras que estaban las señales!!. En fin, "a lo hecho pecho" como dice el refrán. Paso por la bifurcación de pistas y 1 km mas adelante llego a la "Cruz Cubierta". Estoy de nuevo en el restaurante de la Balma, pero en peores condiciones, Chorreando de sudor y con la moral por los suelos. Son las dos y cuarto.

      José Barberán y su mujer me miran asombrados. Les cuento lo sucedido. Será posible que alguien haya pintado las flechas al revés a "mala leche"?? La contestación queda en el aire de momento.

      Los de la "romería" están ahora en plena comilona. Se ve que con ellos no va el asunto, son otras historias las suyas.

      José me dice que no me preocupe que me llevarán a Aguaviva. Que descanse y me tome lo que quiera, incluso y a pesar del trabajo que tienen, que si quiero comer. Pero lo menos que estoy pensando ahora es en la comida, he perdido hasta el apetito. Intento ponerme todo lo cómodo que puedo y me retiro cabizbajo y acobardado a un rincón a esperar. Sigo pensando en las primeras flechas que vi en lo alto de la Sierra de los Mojones, tratando de recomponer la situación. Pero por mas vueltas que le doy a la cabeza todo seguía siendo una incógnita para mí.

      Cuando la faena del comedor decrece, la mujer de José me lleva en su coche con una empleada rumana a Aguaviva. Han sido muy amables. Le doy las gracias. Otra vez la hospitalidad del Camino se ha manifestado. No puedo quejarme por esa parte. Son las tres y media cuando recojo mi mochila en el Hotel Altavella y subo a la habitación para ducharme y descansar.

      Después de la siesta, bajo al bar. Mientras consumo un té calientito, voy tomando mis notas y pienso, pienso mucho. El ambiente en el exterior sigue desapacible, el cielo continúa encapotado. El dueño del hotel se sienta frente a mí con un café. Estamos los dos solos en el bar. La luz es escasa. Me fijo en él y lo veo triste, parece derrotado. Es mucha la pérdida sufrida. Para tratar de animarle le cuento mis batallitas desde que salí de Castellón. Hasta que le transmito los recuerdos de Tere la de Chiva de Morella. Fue entonces cuando el pobre hombre explotó de repente con el lamentable suceso del albergue de Todolella, aquella trágica noche del 5 de febrero, donde perecieron 18 personas intoxicadas con monóxido de carbono procedente de la mala combustión de unas estufas de gas butano, una de esas personas era su joven hijo. Ninguno queríamos sacar el tema. Pero la soledad en que nos encontrábamos era propicia para que el tema surgiera. Lo siento -le digo-no es mi propósito hacerle recordar... Es igual -me contesta- de todas formas tenía que salir el tema, no hace todavía dos meses desde que murió mi hijo, contaba solo 27 años. Con las ganas que tenía de vivir!! Y lo alegre que era!!. Estamos hundidos, a mi mujer no logro consolarla, está sumida en una depresión enorme, llora mucho la pérdida. Ahora mismo estoy preocupado porque ha salido y ya tendría que estar aquí. No sabe cuanto lo siento -trato de tranquilizarle- son cosas que les puede pasar a cualquiera, hay que tratar de sobreponerse, la vida continua para nosotros. Pero es muy fácil decirlo pero muy difícil cuando le toca directamente a uno. Continúa diciéndome que no descansará hasta conocer la verdad. Cree que hay muchos puntos oscuros en el suceso que siguen sin aclararse.

      En esas estamos cuando aparece la mujer. Se levanta el marido y la abraza. Donde has estado cariño?? Me tenías preocupado. Mira- le dice tratando de desviar sus pensamientos- este señor es un peregrino que ha salido de Castellón y se dirige a Santiago. Pues rece mucho por nosotros al Apóstol, señor.-alcanza a decirme con voz llorosa-. Ya lo sabe todo -le explica su marido. Lo que la hace arrancar en sollozos.

      Yo no sé ni lo que hacer. No encuentro palabras para consolarles y por otra parte, no es mi intención hurgar en sus heridas. Me encuentro en una posición muy incómoda. Quisiera desaparecer al instante. Pero aguanto allí inmutable, pienso que estoy obligado hasta que el marido la hace pasar al interior,.

      De vuelta, le digo que voy a salir a pasear un poco. Lo estoy necesitando de verdad. A pesar del frío, paseo por el pueblo tratando de despejar mis pensamientos y haciendo tiempo para la hora de la cena. No tengo mucho apetito pero tengo que tomar algo para recuperarme y afrontar la etapa de mañana.

      Durante la cena hay otros comensales que se fijan en mí y me hacen preguntas sobre mi peregrinaje. Cuando me dispongo a salir uno de ellos me dice: Buen Camino!!. Había sido peregrina.

      Me retiro a descansar. Hoy ha sido un día muy "gris" para mí en todos los sentidos. Habrá que tratar de olvidarlo. Hay que levantar la moral sin falta. Seguro que el Apóstol me ayudará.

      Buenas noches y hasta mañana

      NOTAS:
      El Santuario de la Balma.

      El Santuario de la Balma, empotrado en la inmensa roca, parece estar colgado del paisaje que domina el abierto valle del Bergantes y que dibuja, con suave trazo, un amplio horizonte con la sierra de San Marcos, las elevadas montañas de Morella, las muelas de Miró y la Garumba de Forcall...

      El santuario, que dista un par de kilómetros del pueblo de Sorita, está ubicado concretamente en lo más profundo de una gran gruta ("balma", en valenciano), estando recubiertas por muros con ventanas las distintas oquedades. El único acceso a este santuario se realiza a través de la hospedería-restaurante, que ocupa igualmente esta serie de abrigos naturales o de repliegues de las cavernas.

      Resulta sobrecogedor este originalísimo angosto acceso al santuario, ya que el visitante ha de agachar la cabeza en varias ocasiones para no tropezar con las rocas que cubren el pasadizo, al que llega la luz del día a través de unas balconadas, desde las que se domina una espléndida vista sobre el río Bergantes, que describe a los pies mismos de la Balma un pronunciado meandro.

      El aire de misterio que envuelve este santuario se acentúa cuando llegas a la capilla donde se venera la imagen de la Virgen de la Balma, y que está rodeada de rejas, en el centro de una gran gruta.

      Junto a la capilla se halla otro habitáculo que resulta impactante, ya que de sus muros penden los exvotos, con una larga serie de objetos que reproducen partes del cuerpo humano aportadas, en acción de gracias, por personas anónimas, que agradecían así su curación por la intercesión de la Virgen de la Balma.

      Hay que resaltar que, entre las curaciones milagrosas, abundaban las correspondientes a los posesos y endemoniados, que acudían a la Balma para intentar superar sus enfermedades mentales.

(2) "La Creu coberta"
La lucha entre el ángel y el demonio

      El día grande de Sorita es el 8 de septiembre, cuando acuden al Santuario de la Balma gentes procedentes de numerosas poblaciones de Castellón y Teruel, y que tienen su principal punto de encuentro en la hermosa "creu coberta" (cruz cubierta) situada al principio del camino de acceso al santuario. Esta cruz está resguardada bajo una cúpula sostenida por varios pilares y decorada con frescos con motivos religiosos que fueron pintados durante el siglo XIX por el pintor Cruells.

      Ante esta cruz cubierta se representa anualmente la lucha entre el bien y el mal. El periodista José Luis Serrano Fabregat, especialista en fiestas y costumbres, considera que las danzas de Sorita pueden ser "el resto de una de las más ancestrales representaciones sacras que todavía guardan las comarcas castellonenses".

      El 8 de septiembre, un ángel, encarnado por un niño, lucha y derrota a Lucifer, representado por un hombre maduro con el rostro tiznado y ataviado con una extraña vestimenta, en la que predominan las pieles, y que durante el combate lleva en la mano una serie de bengalas. El ángel consigue desarmar al demonio (que lleva cola, o rabo, conforme a su imagen típica), tirándole al suelo y colocando un pie sobre su cabeza en señal de victoria. Posteriormente se realiza la procesión, en el transcurso de la cual se interpretan varias danzas ancestrales, con el acompañamiento del "tabalet" y la "dolçaina": "llauradorets", "pastorets", "gitanetes", "les verges", etc.

      Las personas que bailan estas danzas (que tiene varios siglos de antigüedad) visten faldas de tres colores (amarillo, verde y azul), camisa blanca y pantalón corto atado con cintas, calzando alpargatas.

Morella-Sorita Aguaviva-Andorra
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