Arco romano de Cabanes

2ª Jornada
Martes, 29 de marzo de 2005

La Pobla Tornesa - Serra d'en Garcerán

Parcial 26 Km; Total 46 Km; A Santiago: 1029 Km

El Arco de Cabanes

      Son las siete y media de la mañana cuando después de un buen desayuno en el bar del hostal y de protegerme con el polar, bufanda tubular y guantes, me dispongo a emprender la segunda etapa de mi Camino y es que a estas horas el helor del ambiente se hace notar.

      Frente a mí, al otro lado de la carretera, una flecha amarilla me indica el Camino que en esta ocasión coincide con el sendero de la Vía Augusta ("Camí o Senda dels romans" lo denominan por aquí), señalizado debidamente por la Generalitat Valenciana. Miliarios modernos y bordillos pintados a franjas blancas y azules con logotipos creados por la Generalitat señalizan dicho sendero desde el límite de la provincia de Alicante y Murcia hasta el del Castellón y Tarragona por el Pas de la Casa donde continua por Cataluña hasta la frontera.

      Hasta atravesar la circunvalación del pueblo, el Camino discurre entre un bosque de pinos y la carretera, pero lo verdaderamente especial de este corto tramo son los majestuosos olivos milenarios que se pueden contemplar a ambos lados del camino.

"El sendero toma la enfilación del Arco romano de Cabanes"

      Al cruzar la carretera por un túnel protegido por un tubular metálico, me adentro en otro pinar y a la salida del mismo, situado a la izquierda del sendero, entre un campo de olivos, un miliario de los de verdad que acredita el paso de la "senda de los romanos". Pasada una rambla el sendero toma la enfilación del Arco romano de Cabanes que puedo divisar a lo lejos desde una loma, al final de una gran longaniza, en medio de una gran superficie de planicie, el "Plá de Cabanes" que casi en su totalidad está plantado de almendros. No tengo mas remedio que pensar en las legiones romanas con sus carros de combate que han pateado estos caminos, incluso dicen que fueron utilizados por los íberos con el nombre de "Heraclea".

      Llego al Arco de Cabanes, uno de los testimonios romanos en estas tierras, a las diez menos cuarto y me tomo un descanso, han sido unos 9 km de completa soledad aunque en honor a la verdad, interrumpida a veces por el agradable trinar de algún pajarillo. Allí ya se ve cierta actividad entre los agricultores que faenan en sus campos y algún que otro vehículo que circula entre La Vall d'Alba y Cabanes.

      Reemprendo la marcha por la Vía Augusta que discurre por una pista con el asfalto muy deteriorado, que continua recta y por terreno completamente llano. Poco a poco el frescor se va amortiguando pues el sol comienza a producir sus efectos. A unos 4,5 km desde el Arco de Cabanes se llega a la carretera de acceso al pueblo de Benlloch. Al cruzar la carretera un miliario moderno a la izquierda y sobre un murete a la derecha donde podemos leer la siguiente inscripción en latín:

"HAEC EST VIA AUGUSTA
IUXTA QUAM MAIORES
NOSTRI VIXERUNT
IN EORUM MEMORIAM
ANNO AND MCMLXXXV"

      Casi 1 km después dejamos definitivamente la Vía Augusta girando a la izquierda por una pista que llaman "Colada del Pas de la fusta" (paso de la madera) por donde además de ganado hace muchos años se transportaba troncos de roble y olivo que servían para la construcción de barcos en las atarazanas situadas en las poblaciones costeras de Vinaròs, Peñíscola y Oropesa.

      Casi a 1,5 km del cruce y rodeando el pueblo de Benlloch, se llega a un nuevo cruce donde hay un aljibe encalado con abrevadero. La carretera de la derecha nos llevaría a la Ermita de la Virgen del Adjuctorio en uno de cuyos muros existe un inequívoco signo jacobeo, una concha incrustada. En el aljibe decido hacer una parada. El calor se va haciendo notar y con el agua que saco del aljibe con el pozal me refresco la cabeza. Aprovecho para comerme dos naranjas que me dio la dueña del hostal de La Pobla.

      Después del descanso continúo por la "Colada". A 1,5 km la pista comienzan a empinarse. A la derecha una mujer arregla el huerto de su maset. Nos saludamos y me pregunta adonde me dirijo.

      -Soy un peregrino Camino de Santiago- le respondo, -he salido desde mi casa en Castellón y hoy pienso hacer noche en La Serra-,

se queda perpleja,

      -Desde Castellón a Santiago...? Eso está muy lejos, verdad?. Pues hoy con el calor que hace va a sudar hasta llegar a La Serra.

      -Qué voy a hacer, es el día a día del peregrino-

      Aprovecho para pedirle agua pues estoy notando que llevo poca y el calor va apretando cada vez más. No hay ningún problema, con toda amabilidad me invita a entrar y me ofrece el agua que necesite. Relleno la cantimplora y de paso me doy un buen trago.

      Después de agradecerle su atención, reanudo la cuesta y menuda cuesta. Tengo que parar en repetidas ocasiones para tomar oxígeno, dándome la impresión que el ascenso no termina nunca y lo peor es que ha sido al final de la etapa cuando las piernas van notando los kilómetros.

      Las flechas amarillas recién pintadas en lugares estratégicos no dan lugar al despiste, menos mal pues existen muchas bifurcaciones. A unos 6 km se llega a una zona de pinos y enebros y da la impresión que la pendiente se suaviza, pero debe ser un espejismo porque pronto comienza de nuevo el jadeo. Recibo la llamada de Vicente de La Serra, un buen amigo, diciéndome que me espera a la salida de la pista a la carretera justo a la entrada de La Serra. Me da muchos ánimos indicándome que me queda poco, que lo peor ya lo he pasado.

      Dejo a mi izquierda una balsa para uso en caso de incendios pero la pista aun no ha alcanzado la cota máxima. Voy sudando por los cuatro costados pero después de un tramo de pista de hormigón y otro entre pinos se corona al fin el puerto (770 m). Me paro unos momentos para contemplar la vista que se abre hacia el mar, una visión por otra parte que te reconforta bastante.

      Hasta llegar a la carretera (1,5 km) la pista discurre en suave descenso. Allí se encuentra el amigo Vicente que me hace unas fotos junto al "Prigó" (crucero). Juntos nos dirigimos al centro del pueblo (745 m) donde tiene su casa.

      Qué deciros del sello en la credencial!! Es todo una ceremonia. El mismo Secretario del Ayuntamiento lo estampa ante la mirada expectante de un funcionario y la sonrisa de un servidor. Vicente da fe del acto con una foto. No podía ser de otra forma, era el primer peregrino que pasaba por el pueblo y había que dejar constancia.

      A pesar de mi intención de no molestar, Vicente se empeña y me acoge en su casa, sus hijas me dan de comer y me lavan la ropa y por la noche su esposa Tere prepara una excelente cena que despachamos al calorcillo de la chimenea. No encuentro palabras para agradecer tanta hospitalidad. La primera hospitalidad de mi Camino y podría decir sin temor a equivocarme que iba a ser la más sincera y más cálida de todas, en una palabra una hospitalidad de las de verdad.

      Buenas noches y hasta mañana.

Castellón-La Pobla Tornesa Serra d'En Garcerán-Catí

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