Basílica de la Mare de Deu de Lledó

1ª Jornada
Lunes, 28 de marzo de 2005

Castellón (mi casa)-La Pobla Tornesa

Parcial 20 Km; Total 20 Km; A Santiago: 1055 Km

El Desierto de Las Palmas

         Son las ocho de la mañana de un lunes 28 de marzo cuando me dispongo a salir desde la puerta de mi casa camino de Santiago. Mi esposa Loli me advierte con insistencia que tenga mucho cuidado y que sea prudente. Me despido de ella y traspasando el umbral de la puerta doy comienzo al que será mi tercer Camino.

      Ayer domingo me acerqué con ella a la Ermita de Sant Jaume (Santiago) del Fadrell, que como sabéis es la única en Castellón dedicada enteramente al Apóstol Santiago. Dista de mi casa unos 3 km y fue un simple paseo, deseaba que el primer sello estampado en la credencial fuera el de esta Ermita pero lamentablemente, el ermitaño nos explicó que desconocía la existencia del sello. Eso sí, nos abrió la puerta de la capilla y ante el apóstol Santiago representado por sus caracterizaciones mas conocidas, es decir, como "peregrino" y como "matamoros", le pedí con humildad que me ayudara a conseguir llevar a buen fin mi peregrinación y que lo hiciera sin sufrir percance alguno, asimismo que cuidara de mi familia durante mi ausencia.

      Y volviendo al día de hoy, aquí me tenéis ya en la calle convertido en un peregrino más que quiere convertir en realidad su ansiado sueño de llegar a Santiago a la antigua usanza, tal como lo han hecho durante siglos miles de peregrinos.

      Me dirijo dirección al mar para tomar la Ronda Este y por el carril habilitado como andadero con paso firme y fresco y la mente con el "chip" cambiado, giro dirección norte con la mirada puesta en el perfil de la cadena montañosa que da cabida al espacio protegido del Desierto de las Palmas. Dejo el nuevo edificio del Auditorio a mi izquierda y por la Avenida de Lidón llego a su crucero (con un signo jacobeo en el brazo derecho de la cruz: un pequeño Santiago Peregrino) y enfrente la Basílica. Allí sí que solicito que me estampen el sello en la credencial, faltaría más!!, el retablo mayor está presidido por la diminuta imagen de la Mare de Deu de Lledó (Lidón), patrona de Castellón.

      Una vez cumplido el trámite, encauzo mis pasos por el Caminàs entre huertos de naranjos y mandarinas aproximándome al Desierto de Las Palmas. En un montículo, rodeada entre pinos, sobresale la figura encalada de la Ermita de la Magdalena, donde todos los años tiene lugar una famosa manifestación popular: la Romería de las Cañas, en conmemoración de la bajada de los primeros pobladores castellonense desde el Castell Vell a la Plana.

      Sin dificultad y después de atravesar la carretera nacional y la autopista A-7 bajo un puente, llego a la altura de la Ermita (8 km) y sin llegar a ella me adentro en el Desierto de las Palmas por su valle central. Recibo la llamada de Javier Vicente, presidente de la Asociación de Amigos de la Ruta Jacobea "Ultreia Castellón" preguntándome por mi situación. Poco después, a la altura de una antiguo molino, me encuentro con él. Caminamos un rato juntos cuesta arriba, me recuerda la gran responsabilidad que había asumido por ser el primer peregrino que hacía el Camino de Castellón recién preseñalizado casi en su totalidad y deseándome poder cumplir con la peregrinación, con el "Buen Camino" nos despedimos.

      Mientras voy venciendo las primeras rampas, pienso en la enorme distancia que me separa de la tumba del Apóstol y que tengo que ir acortándola día a día. Eso me hace subir con mayor decisión enfrentándome al calor que ya se está haciendo patente. Una vez llego a la urbanización del Refugio, me desprendo del polar que me sobra y me tomo un respiro.

      A partir de este punto dejo la carretera y con ella la señalización del Camino que seguiría hasta el convento Carmelitano para conectar después con la Pista de Bruno y el Coll de la Molla. Comienzan unos repechos fortísimos por las calles de la urbanización para llegar a la pista donde me detengo para calmar los latidos del corazón. Me vuelvo para contemplar la imagen de la ciudad de Castellón precedida por la extensa planicie cubierta casi en su totalidad por naranjos y mandarinos y salpicada por infinidad de "masets". Hasta la vuelta Castellón!! Procuraré dejarte en buen lugar.

      Continúo por la pista que va ascendiendo mas suavemente hasta alcanzar el Coll de la Molla unos 550 metros de altitud a los que he llegado desde la cota cero. Allí me doy un respiro y aprovecho para tomar algo, la brisa del mar refresca el ambiente aliviando el calor de mi cuerpo pero por si acaso me pongo al polar pues voy totalmente empapado de sudor. Sentado sobre una roca, contemplo al frente la gran extensión azulada del mar, que ha sido mi vida durante tantos años, incluso puedo divisar cerca del horizonte y entre las "Agujas de Santa Águeda" la silueta de las Islas Columbretes. Es un placer para los sentidos llenarse con esta imagen de la que también no tengo mas remedio que despedirme. Pero ahí no queda todo, al volver la mirada hacia el collado, me da un vuelco el corazón al observar sobre una roca la primera flecha amarilla de mi Camino. La adrenalina se hace notar en mi organismo y me sube la moral al cien por cien. Qué alegría!!

      Hay que continuar, ahora en descenso y con la mirada hacia el oeste. A lo lejos, destacando en el montañoso paisaje contemplo el Pico del Penyagolosa (1832 m), máxima altura de la Comunidad Valenciana y abajo en el valle la localidad de La Pobla Tornesa, adonde me dirijo. De vez en cuando advierto nuevas flechas amarillas que voy dejando atrás mientras desciendo del collado rodeado de un paisaje donde predomina el pino carrasco. El calor va en aumento pero ya no me preocupa, estoy atravesando la autovía por un paso inferior y a la una me encuentro por las calles de La Pobla donde los vecinos me observan con extrañeza, es natural, posiblemente soy el primer peregrino que paso por allí. Casi al salir del pueblo, logro escuchar a mis espaldas como una señora cuchichea a su hija:

      -Mira hija, es un peregrino que va a Santiago de Compostela.

       Faltó el "Buen Camino", pero por lo menos alguien me ha reconocido y sabe adonde me dirijo. Posiblemente ella también había sido peregrina alguna vez.

      A unos 300 metros de la salida del pueblo, está el hostal donde tengo pensado pernoctar; "La Font seca". Han sido unos 20 km que he cubierto con cierta facilidad, para ser la primera etapa está bien, ahora toca descansar y recuperarse para emprender la siguiente.

      Buenas noches y hasta mañana.


La Pobla Tornesa (al fondo el Desierto de Las Palmas)

Portada La Pobla Tornesa-Serra d'en Garcerán
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