Entrando en Belchite-viejo

9ª Jornada
Martes, 5 de abril de 200

Albalate del Arzobispo - Belchite

Parcial 32 Km; Total 246 Km; A Santiago: 829 Km

Demasiada soledad

      No he pasado muy buena noche, prácticamente de imaginaria, la soledad y el frío del albergue me ha ganado la partida. Cualquier ruido me despertaba. Y es que el albergue queda al otro lado del Río Martín, en un paraje solitario. No sé las veces que me he levantado. Estaba deseando que me llegase la claridad del día para incorporarme definitivamente y salir.

      Desayuno en Casa Agustín a las siete. Me atiende Agustín-padre, del hijo no he sabido nada, qué lástima!! Con las ganas que tenía de decirle unas cuantas cosas. Por el albergue me cobra 9 euros.

      Me dirijo al centro del pueblo hasta la plaza de la Iglesia. Frente a la fachada una calle empinada que debo seguir. Menos mal que hace frío pues la cuesta se las trae. Al llegar a lo mas alto, comienzan las flechas amarillas. Paso por delante de la abandonada Ermita de Sta. Bárbara y comienza una bajada por pista. Llego a una bifurcación y no distingo señal alguna. Vaya por Dios!! Empezamos bien el día!!. Tanteo la pista que sigue al frente y después de no ver señal alguna en diez minutos, regreso a la bifurcación. Llamo a Rafael. La flecha está pintada sobre un poste de tendido eléctrico a cierta distancia de la pista de la derecha. Al final la distingo. La pista está muy embarrada. Llego a la carretera a la altura de un polígono industrial en construcción perdiendo definitivamente las señales. Pregunto a unos obreros y no saben nada de flechas. El Camino de Santiago les es desconocido. No tengo mas remedio que tomar la carretera dirección Lécera, me sabe mal llamar de nuevo a Rafael.

      Menos mal que al rebasar una loma a unos 4 km del pueblo, reconozco una flecha amarilla a la derecha de la carretera y unos metros mas adelante otra flecha que indica la dirección de una pista. Gracias a Dios he podido percatarme, pues en caso contrario, hubiera tenido que seguir por el asfalto hasta Belchite y son 32 km.

      Amparado por las flechas, sigo la interminable pista, entre campos de cereal reciente. Solo hay una palabra para designar mi estado anímico, SOLEDAD absoluta. Ni una casa, ni apenas árboles, y por supuesto nadie. Solo soledad, soledad y más soledad. Son momentos difíciles, en los que te cuestionas el motivo de estar ahí, si de verdad merece la pena tanto sacrificio. La cabeza te empieza a dar vueltas. Piensas en los tuyos, los amigos, tu juventud, los viajes .... pasando de un tema a otro tal como si estuvieras soñando. En definitiva haces un desordenado repaso de tu vida. Como la mente está ocupada cavilando, los kilómetros van transcurriendo sin apenas darte cuenta y al final consigues vencer el tedio y concluir la etapa. Ya estás mas cerca de Santiago y eso te da nuevos bríos.

      Cuando llevo unos 17 km recorridos decido parar junto a un ribazo con alguna arboleda y una balsa, son las once y media. Veo a dos agricultores que con un tractor están rematando unos surcos. Cuando terminan la faena pasan por mi lado.

      -Buenos días -les saludo, -voy bien para Belchite??
      -Está en el Camino viejo de Belchite, el pueblo que ve al través es Lécera, el último pueblo de Teruel. Cuando pase el campo de almendros que está en lo alto de esa loma que tiene al frente, llegará al mojón provincial que separa los términos municipales de Híjar-Lécera-Belchite y entrará en la provincia de Zaragoza. Le faltan unos 13 kilómetros para llegar a Belchite.

      Les agradezco la información y nos despedimos. Poco a poco el tractor se va alejando en dirección contraria a la mía, envuelto en una polvareda hasta perderse. Otra vez la soledad.

      Después de hacer el almuerzo, sigo mi Camino. Poco a poco la población de Lécera va desapareciendo de mi vista. Al frente unos altos de tierra caliza totalmente yerma. Paso por unas ruinas a mi izquierda que aparentan haber sido un campamento militar. Una colina puntiaguda es mi nueva referencia. Menos mal que corre una brisa fresca que mitiga los efectos del sol, aún así, voy completamente empapado de sudor.

      Tras una hora y cuarto y después de dejar la colina por mi izquierda llego a la carretera a la altura de una curva mejorada. Un mojón indica el km 35.

      Por la carretera tengo que andar casi 6 km hasta una vaguada por donde pasa el río Belchite. A mi izquierda un caserón desvencijado y pasado el río, sobre una loma distingo la silueta irregular de un pueblo entero en ruinas, se trata del pueblo viejo de Belchite.

      Las flechas me indican que tengo que dejar la carretera para tomar la ribera derecha del río por la que camino unos 800 metros, hasta encontrar un vado por el que cruzo el río, a la altura de unas casas y huertas. De allí mismo parte una pista que en ascenso suave remonta la loma llegando a la entrada de lo que queda del Belchite viejo (1).

      Hago una parada ante los restos de la Iglesia de San Martín. Es impresionante el boquete causado por una bomba en la torre-campanario donde se adivina su origen mudéjar. Conforme te adentras en el pueblo por la calle Mayor vas contemplando a ambos lados lo que queda de las casas invadidas por la suciedad, malas hierbas y roedores, algunas de ellas de aspecto señorial. Es desolador todo lo que encuentras al paso. Nos hace pensar en lo que los hombres son capaces de hacer cuando pierden la razón. Incluso da miedo de que alguna pared pudiera caerte encima. Atravieso este pueblo fantasma hasta la puerta de acceso, pero tengo que retroceder a otra calle al estar el paso cerrado.

      Salgo de las ruinas pensando en las barbaries que llegan a cometerse en las guerras. Se quiso respetar el Belchite bombardeado tal como quedó al final de la contienda civil, como recuerdo doloroso de la guerra.

      700 metros más, me encuentro entrando en la calle principal del nuevo Belchite, cuyas casas parecen clonadas. El Ayuntamiento se halla cerrado. Siguiendo las recomendaciones de Rafael, pregunto por la casa de la Alcaldesa que me debería informar sobre algún sitio para pernoctar. Después de localizar su chalet y llamar al timbre, recibo el silencio por respuesta. O no hay nadie, o no me quieren abrir. Espero un rato sentado en un banco. Y nada, no aparece nadie. Desisto de encontrar a la Alcaldesa.

      Vuelvo al centro del pueblo en busca del cura. Llamo a su casa anexa a la Iglesia. Me abre la puerta con cara de pocos amigos.

      -Buenas tardes Padre, soy un peregrino....
      -Pues aquí no hay albergue ni nada que se le parezca. Ustedes vienen confiados en lo que les cuentan pero cuando llegan aquí la realidad dista mucho de ser la que esperan. Yo no puedo ayudarle.

      Sin sentirlo y sin más palabras, se monta en un todo terreno y desaparece. Menuda hospitalidad la del cura!!, muy bien podría apodarse "don simpatías".

      Me marcho cabizbajo y dolorido en busca de un bar. El camarero me informa que el Presidente de la Cruz Roja local, suele dejar usar las dependencias a los peregrinos. Pero hay que encontrarle y yo ya estoy cansado de seguir buscando. De todas formas este pueblo de casas clonadas no tiene mayor encanto. Así que decido volver a la carretera y tomar una habitación en el Hostal "El Pueyo".

      Después de asearme llamo a Rafael para ponerle en conocimiento de la gran hospitalidad encontrada en el pueblo sobretodo la del cura. Hay poca conciencia del peregrino por esta ruta -me dice, pero bueno, hay que tomar las cosas como vienen y gracias que hay un hostal en las cercanías. La salida del Camino hacia Mediana la tienes a mano, a unos 200 metros de donde estás.

      Agradezco a Rafael su inestimable ayuda. Allí no hay ningún sitio donde ir. No hay mas remedio que esperar en el bar a que sirvan las cenas.

      Mañana espero enlazar con el Camino del Ebro en El Burgo. Son muchos kilómetros y hay que recuperarse bien.

      Buenas noches y hasta mañana.

NOTAS

(1) BELCHITE:

Iglesia parroquial de San Martín

      Durante el año 1937 se produjo una gran batalla dentro de lo que se conoce "La Guerra Civil Española de 1936". Como consecuencia de ello la población de Belchite quedó totalmente destruida y sus habitantes (5.000 en ese período) la abandonaron. Actualmente existe un proyecto de acondicionar la zona para que la gente la visite sin peligro.

      Belchite quedó en ruinas, pero no fue reconstruida. El nuevo Belchite se construyó a su lado, dejando el viejo como recuerdo de lo que allí pasó, un monumento a la Memoria.

      Los viejos monumentos están en ruinas, pero la belleza aún perdura a pesar de las bombas y el abandono sufrido desde la terminación de la guerra civil. Destacamos la Iglesia Parroquial de San Martín (s. XIV), el Convento de San Rafael, la Iglesia y el Convento de San Agustín (s. XVIII), la Torre del Reloj (s. XVI), el Ayuntamiento, la Calle Mayor, etc.)

      Allí sigue, para quien quiera visitarlo, con sus muros medio derruidos cubiertos de impactos de obuses y balas. Las iglesias de San Agustín y San Rafael destacan sobre el resto de estructuras, con sus torres de estilo mudéjar agujereadas como un queso de Gruyere. Aun puede verse un proyectil que no explotó impactado en la torre de la iglesia de San Agustín y los lugareños cuentan que había otro más grande en la de San Rafael, pero que fue retirado por seguridad.

 

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